lunes, 27 de febrero de 2017

Diario de Golondrina

El amor se acaba y duele. Duele como nada antes había dolido. Duele tanto que serías capaz de hacer cualquier cosa para dejar de sufrir. El protagonista de esta historia lo consigue. Y lo hace hasta tal punto que anestesia sus sentidos para siempre. Se vuelve insensible a todo. Nada consigue emocionarlo. Nada. Y su vida transcurre así, sin más, llevando en su moto de un lado a otro cualquier cosa que tengan sus jefes a bien encargarle.
Un día cualquiera, escuchando a Radiohead algo le pellizca el alma. Hay un latido ahí dentro a pesar de todo. Y desde ese momento nuestro hombre sin nombre trata de buscar algo más que le produzca ese pequeño temblor que le temple por dentro. En su búsqueda descubre que matar eleva ese vértigo a un nuevo nivel. Y se hace asesino a sueldo. Y dice llamarse Urbano.
Pero no es suficiente. A veces sale a buscar objetivos por su cuenta. Matar no es lo que empezó siendo. No siempre le hace sentir. Piensa en dejarlo. Pero en uno de sus últimos trabajos algo cambia su vida: el diario de una de sus víctimas. No sabe su nombre. La llamará Golondrina. Y él será Inocencio.



Como siempre, los libros de la Nothomb son extraños, descarnados, íntimos y desasosegantes. Pero también originales, únicos y diferentes. En esta ocasión el protagonista es un hombre y su historia, llevada al extremo, es una extraña y psicopática búsqueda de la felicidad. Y tengo que decir que el final está a la altura.
No lo puedo evitar. ¡¡Me encanta como escribe esta mujer!! 
SLHLT

viernes, 24 de febrero de 2017

Las hermanas Bunner

Ann Eliza y Evelina son hermanas y tienen una pequeña mercería en un barrio gris del Nueva York de finales del siglo XIX. Allí pasan la vida entre lazos y botones, calados, flores de tela y bordados. Aunque no tienen muchos clientes, se ganan la vida y no tienen deudas.
Viven en la trastienda, donde tienen una pequeña cocina y una cama, un par de vestidos y el chal de su madre. Evelina es la mayor y casi siempre está en la tienda. Ann Eliza se encarga de hacer los recados y llevar los pedidos a las clientas. A la vuelta siempre le espera una taza de té caliente y un trozo generoso de bizcocho que le guarda su hermana.
La vida pasa. Sin más. Aderezada de vez en cuando por las historias de su vecina la modista y por las novedosas mangas a la última moda que viste alguna de sus clientes más pudientes.
Un día Evelina decide darle una sorpresa a Ann Eliza y le regala un reloj, que colocan emocionadas en la destartalada estantería de la trastienda. ¡¡Es todo un acontecimiento!! El tictac las acompaña mientras cosen y bordan, y ya no tendrán que salir a la plaza para ver la hora que es.
El mundo interior y exterior de las hermanas cambiará para siempre cuando el reloj se estropee y Ramy, el relojero alemán que se ha establecido en el barrio, entre en sus vidas. Nada volverá a ser lo mismo en más de un sentido.
Esta es una de esas historias que sólo aparenta ser sencilla. La autora atrapa al lector con una narración perfecta y limpia, que retrata y describe de manera exquisita el escenario en el que se desenvuelve y la época en la que se desarrolla.
Me ha gustado.
SLHLT

lunes, 20 de febrero de 2017

Las dos orillas

Antes de nada tengo que decir que este cuento es un regalo de Alejandro Palomas para aquellos que estamos enamorados de la familia de Amalia, perruna y humana. Y el regalo se convierte en regalazo con las ilustraciones de Fernando Vicente.
Son las ocho y media y la mesa está servida: seis cubiertos, el mantel blanco de siempre, los platos, también blancos, y las copas de cristal muy fino, regalo de la abuela. Faltan las flores, porque Amalia ha vuelto a olvidarse de recogerlas al pasar por la floristería; pero la crema de verduras se calienta a fuego lento en la cocina y el pavo se dora, humeante en el horno.
Van a celebrar el 35 cumpleaños de Fer. Cinco comensales y seis sillas. En casa de Amalia siempre hay una silla de más, una que no se ocupa nunca, la Silla de las Ausencias, y está reservada para recordar a los que ya no están.
Esta vez Palomas nos pone en la piel peluda de Rulfo, el perro de Fer. Con su sabiduría canina tratará no sólo de ayudar a su dueño a perdonarse, a pasar página y a superar la muerte de Max, su primer perro, sino que también ayudará al gran danés a cruzar a la otra orilla.
Con la delicadeza y la sensibilidad que lo caracterizan, Alejandro Palomas nos vuelve a erizar la piel en este precioso cuento, que habla de pérdidas, de ausencias, de muerte, de duelo y de superación. Pero sobre todo, habla de amor: del amor puro y sincero que nos profesan esos seres peludos de cuatro patas que nos han elegido para compartir sus vidas.
Siéntanse afortunados si pueden compartir su tiempo con uno de ellos.
Precioso.
SLHLT

miércoles, 15 de febrero de 2017

El cuento de la criada

Hubo un tiempo en el que podía llevar pantalones vaqueros, bañarme en la playa en biquini y comer helados. Hubo un tiempo en que trabajaba, ganaba mi propio dinero y me compraba cosas. Hubo un tiempo en el que pude estudiar y leer, escuchar música y bailar. Hubo un tiempo en el que tenía amigas, discutía con mi madre, vivía con Luke y tenía una hija. Pero parece que ese tiempo nunca existió. Parece que nadie se acuerda. Nadie habla de ello. Y la próxima generación pensará que siempre se ha vivido así.
Hubo un tiempo en que la República de Gilead fue una parte de Estados Unidos. Fueron tiempos convulsos, donde hubo atentados, asesinatos y accidentes en centrales nucleares, donde se desató la guerra y se derrocó al gobierno. En ese tiempo se redujeron nuestros derechos y libertades para protegernos del enemigo exterior e interior que quería acabar con nosotros y con nuestra fe. Primero nos quitaron el dinero y el acceso a nuestras cuentas. Sólo las podían manejar nuestros maridos, después nos quitaron el trabajo. Más tarde persiguieron a los infieles… Después todos fuimos sospechosos. Tratamos de escapar. Y me quitaron a mi hija.
Las esposas de los Comandantes de la Fe visten de azul. Las tías, de marrón, nos enseñan en el Centro Rojo cómo debemos comportarnos en cada momento. Las marthas, de verde, se ocupan de la casa y de la comida. También hay viudas, aunque cada vez menos, y van de negro. Las mujeres de los hombres pobres, van con túnicas a rayas. Las no-mujeres fueron desterradas a limpiar residuos nucleares a las colonias.
Nosotras, las criadas, vestimos túnicas rojas de amplias mangas y una cofia blanca que apenas nos deja mirar a los lados. No podemos hablar con nadie. Ya no somos dueñas ni de nuestro cuerpo. Somos las encargadas de perpetuar la especie en un mundo con graves problemas de fertilidad. Sólo algunos comandantes pueden permitirse tener una criada. Si no me quedo embarazada pronto me mandarán a otra casa. Ya no recuerdo mi nombre. Me llaman Defred, pues Fred es el nombre de mi comandante. Antes de mí, hubo otra Defred. Algo le pasó. Aquí. En esta habitación. Dejó un mensaje grabado en la madera: “Nolite te bastardes carborundorum”. Aún no sé lo que significa, pero lo repito como un mantra. Hay otra palabra que he empezado a escuchar entre susurros y que ha despertado en mí la esperanza: Mayday
Margaret Atwood es una gran escritora. El cuento de la criada se publicó en 1985 y es una novela distópica que describe una sociedad totalitaria basada, a simple vista en la protección de la fe verdadera, pero que como todos los totalitarismos, realmente se basa en el sometimiento de una parte de la sociedad, para que una pequeña casta de privilegiados, vivan con todas las comodidades. Además, tiene un claro mensaje feminista: reivindica los derechos de las mujeres mediante un efecto de choque, al mostrar al lector un mundo en el que solo tienen valor por traer hijos al mundo.
Es una gran novela, pero no es fácil de leer. Al principio no te enteras muy bien de qué está pasando, ni de cuándo ni dónde tiene lugar. Pero lo vas descubriendo poco a poco. Y eso aún te asusta más. Porque el escenario es conocido y porque podría llegar a ser posible pues muchos elementos de esta historia ya están ocurriendo.
El cuento de la criada está escrito con maestría y te obliga a reflexionar sobre el mundo en el que vivimos y hacia dónde nos dirigimos. Me ha gustado mucho, pero me ha resultado muy dura y he tardado semanas en digerirla del todo.
SLHLT

martes, 14 de febrero de 2017

14 de febrero: le declaro mi amor a la lectura.


Hoy es catorce de febrero y no hay un día mejor para proclamar mi amor incondicional por la lectura. 

Creo que es la mejor herencia que he recibido y recibiré jamás. No solo porque es algo que me enriquece y me hace más feliz, sino porque es un "regalo del universo", en el que han participado escritores vivos y muertos, periodistas y divulgadores, familia, amigos y profesores... ¡Es para sentirse afortunada!
¡¡Esto es estar enamorada!!

Con este blog yo también aspiro a transmitir mi pasión y entusiasmo por la palabra escrita e intento ser parte de esa conspiración en la sombra que inspire a otros a amar la lectura.

Y no estoy sola. ¡¡Esto está lleno de conspiradores!! Mirad lo que han hecho en el instituto Cardenal López de Mendoza de Burgos, donde pasé los últimos dos años:
un blog de biblioteca en el que invitan a toda la comunidad educativa a participar de forma activa en "esta locura de la lectura".
¡¡Éxito seguro!!
SLHLT


lunes, 13 de febrero de 2017

El reverso de los demás

Argel. Podría haber sido un día como hoy. O como ayer.
Adel, Yasmine y Sarah son hermanos y son hermosos. Mejor dicho: bellísimos. Llaman la atención. No pasan desapercibidos, para lo bueno, y sobre todo para lo malo.
Son diferentes. Demasiado libres, piensan sus vecinos. Y sufren. También se quieren. Pero ya no se hablan. Entre ellos hay un muro de silencio.
Sarah está casada con Hamza, que ha perdido la cabeza. Ya nada lo ata a él. Ni Mouda, su hija. Menos mal que tiene sus pinceles y finge que llenan su vida de color.
Yasmine es una mujer como las que no hay dos en el barrio: va a la universidad, fuma y no se conforma con la vida que quieren que viva.
Y Adel trabaja en una oficina, aunque a veces no va, se esconde en el café Edén y sufre por ser quién es y por no poder negarse a sí mismo.
Desde que Hamza enfermó, viven todos en casa de la madre, permanente enfadada porque no entiende a sus hijos, ni este siglo XXI en el que les ha tocado vivir.
Cada capítulo está contado por uno de sus personajes. Pero no son versiones de la misma historia, ni unas encajan a la perfección con las demás. Son trocitos de su intimidad, de sus preocupaciones, de sus miserias, de sus tristezas: de sus vidas. Es como un puzle hecho con piezas sobrantes de otros puzles, imposibles de encajar entre sí, pero que si nos alejamos, nos muestran una imagen del mundo árabe actual, sensible y violenta, en un barrio de Argel en el que una niña sueña con calzar bailarinas de todos los colores.
Es la primera novela de Kaouther Adini, y es una obra de arte.
Magnífica.
SLHLT

viernes, 10 de febrero de 2017

La mujer de la libreta roja


Laurent es librero. No siempre fue así. Hubo un tiempo en el que se dedicó a la banca. Pero eso ya forma parte del pasado. Está divorciado y tiene una hija adolescente. Su librería se llama Le Cahier Rouge.
Laure vuelve a casa de noche en un taxi. Sólo tiene que recorrer unos pocos metros para llegar a su portal. Alguien la asalta, la golpea y le roba el bolso. Sin móvil, llaves ni cartera, le explica su situación al recepcionista del hotel que hay frente a su edificio y se dispone a pasar allí la noche. Les pagará por la mañana. Pero la mañana no amanece para Laure. A consecuencia del golpe en la cabeza se ha quedado en coma.
La casualidad hace que Laurent encuentre el bolso de Laure en un contenedor. Desde ese momento su objetivo será encontrar a su dueña y devolvérselo. Poco a poco, al revisar el bolso Laurent va conociendo a Laure. Y, entre fotos, espejos, pinzas del pelo, libros de bolsillo, barras de labios, llaveros con extrañas inscripciones y una libreta roja en la que escribe sus pensamientos, la va descubriendo y se va enamorando de ella.


No me suele gustar la novela romántica, porque me resulta aburrida, cursi, facilona y artificial. Pero como todo el mundo hablaba de este libro, me animé a darle una oportunidad y la verdad es que no ha estado mal. Está escrita de forma ágil y fresca, y he de decir que no cae en la cursilería ni en el exceso. Es una historia bonita que consigue su función: entretener.
SLHLT

lunes, 6 de febrero de 2017

Manual de autoayuda

Las redes sociales bien entendidas son una fuente de conocimiento maravillosa. Así, gracias a ellas, descubrí La puerta de Tannhäuser, librería para replicantes, y buceando entre sus recomendaciones y sus “¡Libros geniales que arden en las manos!” encontré esta colección de relatos llamado Manual de autoayuda. Me dejé llevar por un impulso y lo añadí a mi pedido. Y tras un viaje de casi quinientos kilómetros hasta mi casa y varios meses en el montón de libros de mi mesita de noche, llegó su momento.
Y empiezo a leer y un payaso me cuenta un retazo de su historia. Ya no se mete. Se desintoxicó en el hospital después de que un león le arrancara un brazo en su última función. Y el circo se fue. ¡Menos mal que le dejó la caravana! Ahora malvive haciendo los viernes funciones para los niños del pueblo. Va tirando. Los lunes compra botillo. Los martes cuida del niño de una vecina. Y la vida sigue. Y él sigue adelante como puede, con el alma hilvanada al cuerpo.
Y el cuento acaba y yo tengo la piel de la mía de gallina. ¡Qué manera de escribir! ¡Qué bien lo hace este Carmona del Barco! ¿Será casualidad? Voy a comprobarlo leyendo otro relato. Y luego otro más. Y preparo una clase  y leo otro. Hago la cena y de postre uno más. Y me voy a la cama con él. Y también lo desayuno. Y ahora la que lo cuento soy yo. Y lo empiezo a recomendar. Y no quiero acabarlo. Y cuando lo termino pienso que tengo que buscar más cosas que haya escrito de este señor.
Leer estos relatos es zambullirte de cabeza en un instante de la vida de sus personajes, que te miran a los ojos y desnudan su alma. Solo un ratito, pero es suficiente. Así conozco a un oftalmólogo que pierde el hilo de su discurso en una conferencia y no es capaz de recuperarlo; a un preso que trata de eludir la muerte cada día; a una cajera de un restaurante de comida rápida que habla de Hegel; a un profesor de literatura que busca el amor en los servicios de las estaciones de autobuses; parcelas del infierno con nombres y apellidos; vidas rotas, supervivientes a todo; adolescentes con bulimia con malas madres que se cortan con cuchillas y se sienten responsables de todo; mujeres tristes que se ofrecen de modelos a fotógrafos locos; el drama de la inmigración; el valor de un título para quien necesita volver a empezar; corazones en cuerpos ajenos; el alma de algunos antidisturbios; tres hermanos o lo que queda de ellos….
Hay relatos y relatos. Y estos son de lo mejor que he leído en mucho tiempo.
Impresionante. Hay que leerlo.                                   SLHLT

viernes, 3 de febrero de 2017

Una buena chica

Mia es una joven independiente. Vive sola en su apartamento, trabaja en una escuela ayudando a chicos de escasos recursos, y ahora mismo se está viendo con alguien, pero no es nada serio. Tiene una hermana mayor, la hija perfecta a ojos de su padre, el famoso juez Dennet.


Su relación con su familia es fría y distante. Su padre la considera una perdedora y su madre, otrora una mujer con sueños y ambiciones y hoy una sombre de lo que fue, la quiere, aunque apenas habla con ella.

Mia está esperando en un bar a su “novio”. No va a ir. Tiene que trabajar. Se toma otra copa. Y alguien se le acerca y empiezan a hablar. Pinta bien. ¿Por qué no? Un polvo con un desconocido sienta bien a la autoestima. Se van juntos.

Mia no aparece. La han secuestrado.

Este es el punto de partida de Una buena chica. Mary Kubica, en esta primera novela teje un thriller casi perfecto y bebe de las fuentes de los mejores especialistas en el género. Sin caer en el morbo y la “casquería” dibuja una red alrededor del secuestro de Mia, que te atrapa de principio a fin. Está narrado a tres voces: la de Collin, el secuestrador; la de Gabe, el detective que investiga el caso; y la de Eve, la madre de Mia. Los tres sufrirán una metamorfosis a lo largo de la historia.

Además de los tres puntos de vistas narrativos, la novela discurre en dos líneas temporales: el antes, lo que ocurre durante los meses de secuestro; y el después, una vez que Mia vuelve a casa.

Con todo esto, el lector es el que va a ir descubriendo la trama, pero las cosas no son siempre lo que parecen, y como buen thriller que es, hasta el final, no encajarán todas las piezas.

El personaje de Gabe es uno de los que más me han gustado,

Muy entretenida. No podréis dejar de leer.
SLHLT