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viernes, 19 de julio de 2019

Los niños de humo

Este es un libro de relatos llevado a cabo por dos personas con un pasado común y un futuro incierto: una periodista y un ilustrador hijos de las cuencas mineras asturianas, lo cual infunde un carácter único.
Pero además, son la primera generación en cien años que no vivirá de nada relacionado con la mina. Y ese es el motivo de este libro. Poner negro sobre blanco algunas historias reales y otras inspiradas en lo que un día se vivió o en lo que contaban lo güelos, para que las siguientes generaciones no las olviden, para que sigan sintiendo el orgullo de lo que es tener raíces mineras, para que entiendan el carácter y la idiosincrasia de los habitantes de la cuenca y para que toda la lucha y el sacrificio no hayan sido en vano.
Estos relatos surgen de lo conocido, de lo sentido, de la vida y de la muerte: de las tripas de la tierra negra que hizo a estas gentes. En ellos, personajes e historias se entrelazan y mezclan, como en la propia vida. Y te emocionan.
Además, están acompañados de una edición magnífica: un papel grueso, unas ilustraciones maravillosas, tres colores: negro, blanco y rojo, como el carbón, como la luz, como la sangre… Y el buen gusto, sentido del humor y savoir faire de las cosas que se hacen con cariño.
¡No os perdáis las definiciones de la Lampistería!
A mí me ha encantado. Y seguro que a vosotros también.
SLHLT

martes, 21 de agosto de 2018

Los puentes de Moscú

“En el mundo de hoy, donde cada día se levanta un nuevo muro en alguna parte, hacen falta más puentes. Esta es una historia de puentes,  de seres humanos que, aún escasos y frágiles, ansían unir las dos orillas de una sociedad compartida”.
En este libro Alfonso Zapico lo que hace es un documental en viñetas sobre el día que Fermín Muguruza, Eduardo Madina y él se reunieron en Mosku, Guipuzcoa, para hacer una entrevista.
Como bien dice al principio del libro, esta no es una historia sobre ETA, el general Galindo, Kortatu o el PSOE, pero en algún momento de la misma van a aparecer. ¿Por qué? Pues porque todos somos hijos de nuestro tiempo, de la época en la que vivimos y del contexto en el que nos hemos tenido que desenvolver.
Me ha gustado mucho el enfoque que le ha dado, pues permite, sin juzgar a nadie, ver más allá de la historia única que nos han contado, y ponernos en otras pieles y mirar a través de otros ojos. Pero sobre todo tratar de tender puentes para hacer de este mundo un lugar mejor donde todos lo puedan sentir como propio, donde todos tengan cabida y puedan expresarse en libertad, sin violencia, represión, imposiciones y en paz.
“Para la gente que construye puentes, los vascos tienen una palabra: ZUBIGILEAK”.

Me ha parecido una propuesta ágil, diferente y muy interesante. Os la recomiendo.
SLHLT

martes, 24 de julio de 2018

Dublinés

Dublinés es mucho más que una novela gráfica que cuenta la vida de James Joyce. Es un trabajo de investigación y documentación de enormes proporciones. Es un amor por el detalle que raya en lo sublime. Es para coger a Alfonso Zapico y darle un abrazo fuerte con palmadas en la espalda, por un soberbio trabajo.
Joyce era un tipo muy particular, por decirlo de alguna manera. Era engreído y pagado de sí mismo, alcohólico, putero, egoísta, caradura, derrochador y un vividor que sableaba a sus amigos y que les daba muy mala vida a su mujer y a sus hijos. Pero también era cultísimo, apasionado, divertido, tenía el don de la palabra y la usaba a su antojo. Era incansable. Y un genio.
A pesar de su complicada forma de ser, sus enfermedades oculares y su alcoholismo, Joyce fue un tipo afortunado, pues Nora siempre se mantuvo a su lado, pudo contar con sus hermanos y amigos, muy a pesar de estos, y siempre encontró un aliado, un alma elevada, o una mecenas que creyó en él y le ayudó en el camino. 
A través de sus viñetas y multitud de anécdotas, Zapico, no solo retrata la vida de Joyce desde su nacimiento hasta su muerte, sino que hace un recorrido por la historia del convulso inicio del siglo XX en Irlanda y en Europa, y por algunas de los personajes y personalidades que Joyce se fue encontrando en su camino y en su periplo entre Dublín, París, Trieste y Zúrich, mientras buscaba trabajos alimenticios, escribía sus novelas, se bebía todo lo que encontraba o escapaba de sus acreedores.

Tenéis que leerlo. Os va a encantar.
SLHLT

miércoles, 14 de marzo de 2018

La balada del norte. Tomo 2.

La segunda parte de esta trilogía continúa en el punto exacto donde terminó el anterior: ¡¡estalla la Revolución!!
Tristán y el Marqués escapan a la capital, donde tienen una casa y no les faltará de nada. Allí se ponen en contacto con las fuerzas vivas de la ciudad y pasan los días hablando y bebiendo, tratando de “buscar una solución” pero sin entender los motivos del enemigo, y atrincherados en lugar seguro mientras la ciudad es tomada y los muertos de uno y otro bando alfombran las calles.
Apolonio e Isolina, marchan junto a muchos más mineros a la capital. Una vez allí, y ambos fusil en mano, harán lo que les manden: subir a lo alto de un edificio de varios pisos y disparar a todo aquel que asome por la calle. Los días que allí pasan les servirán para establecer una relación con los habitantes de la casa que han ocupado, para pensar y para darse cuenta de muchas cosas:
<<...esto no es como la mina. En la mina se muere Pompilio… pero no se mata>>
El autor trata este capítulo de la historia con mucha más profundidad de lo esperarías en una novela gráfica. Dibuja crímenes de ambos bandos e ilustra con detalle la toma de la fábrica de armas, la quema del Campoamor, la torre de la catedral como nido de francotiradores, el intento de volar por los aires esa misma catedral, la ilusión inicial, las disputas entre los distintos comités, y el miedo de la gente en la ciudad y en los pueblos, unos a los que se levantaron en armas y otros al ser conscientes del fracaso de la revolución en el resto de España y al verse rodeados por ejércitos del gobierno de la República por todos los flancos posibles.
<<Esto de la Revolución es una milonga, porque nos dijeron que era el sueño de todos…
Pero era mentira. Era el sueño de cada uno>>.
Ahora queda la tercera parte. Lo peor: las represalias. La represión.
Muy bueno. Os lo recomiendo.
SLHLT

miércoles, 7 de febrero de 2018

La balada del norte. Tomo 1.

El convulso siglo XX.
Tristán es un señorito de provincias que vive en Madrid y que a pesar de participar en diversos proyectos editoriales, no se gana la vida con ellos. Es el dinero de su padre, el Marqués de Montecorvo, el que lo paga todo. Pero su salud no es buena. Y el tipo de vida que lleva no ayuda en nada a que se cure. Por ello vuelve al norte, a casa, a Asturias. Allí se encontrará una realidad distinta a la que un día dejó: la miseria es grande, las diferencias entre ricos y pobres cada día son mayores y el pueblo, los mineros, están organizándose. El olor a revolución está en el aire.
Apolonio es un minero asturiano. Lleva toda la vida en la mina. Es un hombre rudo y fuerte y tiene el respeto de todo el mundo. Su palabra no es ley, pero casi. Por eso los dirigentes de los sindicatos tratan de ganárselo, pues saben que tras él, irán los demás mineros. Apolonio no “se casa con nadie” pero la mina, ya de por sí dura, se vuelve insoportable con los abusos de los ingenieros, y el escaso valor que el patrón da a su trabajo y a sus vidas, harán que Apolonio tome una decisión: luchar.
El nexo de unión entre ambas historias lo establece Isolina, hija de Apolonio, que trabaja en casa del Marqués, donde conocerá a Tristán y con el que comenzará una historia de amor.
Esta novela gráfica es la primera parte de una trilogía, La balada del norte, dispuesta a mostrar mediante una ficción en viñetas, lo acontecido en Asturias y en España durante la Revolución del 34. En este primer tomo, el autor nos presenta a los personajes y nos enseña el contexto, la atmósfera y el caldo de cultivo de la revolución en los meses previos a octubre del 34.
Alejandro Zapico nos muestra en esta obra un trabajo de documentación enorme y un amor por el detalle inmenso. Las ilustraciones, todas en blanco y negro, son fantásticas, y el recurso de utilizar hojas completamente negras para ilustrar las partes de la historia que se desarrollan en el interior de la mina, le dan aún más fuerza a la misma.
No sé si será porque soy de la tierrina, pero me ha gustado y emocionado a partes iguales. Y, personalmente, creo muy necesario el descorrer el velo y dejar que llegue la luz a los rincones de esa primera mitad del siglo XX que algunos tanto se empeñaron en tapar.

Estoy deseando leer los siguientes volúmenes.
SLHLT