viernes, 12 de mayo de 2017

Sol de mayo

Sol de mayo comienza en punto exacto donde Manzini nos dejó en la anterior entrega, Una primavera de perros.
Rocco Schiavonne no está en su mejor momento, y eso que el sol comienza a calentar el valle de Aosta, dejando que la primavera se abra paso en todo su esplendor y mostrando la belleza de un paisaje antes escondido bajo la nieve. Pero los trágicos acontecimientos con los que terminó el libro anterior hacen que el subjefe se encuentre de baja y hundido en un profundo pozo de culpa, odio y resentimiento.
Su pasado regresa una y otra vez y nunca viene acompañado de nada bueno.
Pero aunque Rocco pueda pensar que está solo, no es así: Loba, el cachorro que rescató, sus amigos de Roma y sus compañeros de la comisaría le ayudarán a salir adelante y a ponerse en forma, no solo para resolver el caso que se traen entre manos, sino también para buscar a los asesinos de su amiga, y para tratar de superar de una vez por todas la muerte de su mujer..
Además, el secuestro de Chiara seguirá dando coletazos, la aparición de un antiguo criminal reconvertido en empresario del vino traerá sorpresas; la aparente muerte en la cárcel, a causa de un infarto de un mafioso de medio pelo, puede que no sea tal…
¡Rocco tiene mucho trabajo por delante! 
Y lo llevará a cabo, como siempre, a su manera: con mal humor, ironía, un gran instinto policial y muy mala leche. Aunque, para ser justos, hay que decir que el subjefe se está empezando a ablandar y a adaptar a esta nueva vida, aunque él no lo quiera reconocer.
Manzini ha creado un personaje genial. Y con cada nueva entrega lo va redondeando más y mejor.

Muy recomendable.
SLHLT

lunes, 8 de mayo de 2017

Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea

Jamie tiene diez años. Hace cinco tenía dos hermanas mayores. Gemelas. Rose y Jasmine. Ahora solo tiene una, porque Rose murió en Londres al estallar la bomba que unos terroristas pusieron en una papelera cerca de donde ella estaba.
Jamie no solo se quedó sin Rose. Después de mucho discutir y mucho llorar, mamá también se fue. Y ahora Jas, su padre y él se han ido de Londres. Aunque no todo es malo: ahora tiene a Roger, que es un buen gato.
Rose está ahí, en una urna, sobre la repisa de la chimenea. Su padre habla con ella y le pone comida y llora, y bebe. Bebe mucho. Muchísimo.
La abuela dice <<La gente siempre quiere lo que no puede tener>> y yo creo que es verdad. Papá quiere que Rose esté viva y que Jas tenga diez años, pero lo que tiene es a mí. Yo tengo la edad que él quiere pero soy chico, Jas es chica pero no tiene la edad que él quiere, Rose es chica y tiene la edad que él quiere. Pero está muerta. <<Hay gente que nunca está satisfecha>> suele decir también la abuela.
Jamie no llora. Casi no se acuerda de Rose. Pero sí se acuerda de su madre y quiere que vuelva con todas sus fuerzas. No se quitará la camiseta de Spiderman hasta que lo venga a ver. Y tiene un plan. ¡Todo se arreglará!
En el colegio las cosas no van bien. Pero ha hecho una amiga: Sunya, “la chica M”, que lo defiende y se venga de los otros chicos. Lo malo es que es musulmana… y papá odia a los musulmanes.
Este es el escenario en el que transcurre la historia de esta novela. Escrita en primera persona, un niño de diez años nos muestra su vida. A pesar de ser muy dura, esa visión inocente hace que el humor sea capaz de surgir entre tanto dolor. Y también la esperanza. La manera en que la autora pone las palabras en la boca de Jamie hace inevitable que nos pongamos en su piel y que lo acompañemos en cada paso que da.
A pesar de ser una historia muy dura y triste, me ha gustado mucho.
SLHLT

viernes, 5 de mayo de 2017

el Faro

Un joven soldado republicano, apenas un adolescente, trata de cruzar a Francia, pero por el camino se encuentra con fuego enemigo y huye sin saber a dónde.
Herido, débil y desorientado cae al mar. Este podría haber sido su fin, pero el destino tenía otros planes para él. Telmo, el farero, una especie de ángel de la guarda, lo rescata de entre las aguas y lo cura, le da comida, cobijo y lo más importante… ¡esperanza! Porque, como él bien dice: 
No se puede ir por ahí, a la deriva,
sin un sueño”.
Solo el blanco, el negro y el azul son necesarios para que Paco Roca llene estas páginas de colores. Con referencias a los viajes de Ulises, al capitán Nemo o a Moby Dick, es una historia llena de simbolismos, donde un particular Don Quijote, en la piel del farero, y un Sancho Panza, disfrazado de joven soldado, conviven y aprenden a intercambiar luchas y sueños.
Es una historia bonita, envuelta en un celofán de viñetas maravilloso.
Me ha gustado mucho.
¡No os lo perdáis!
SLHLT

viernes, 28 de abril de 2017

La última salida

Ted McKay está solo en su despacho. Su mujer y sus hijas han ido a pasar unos días fuera. Está listo. Tiene una pistola en la mano. Va a acabar con su vida de una vez por todas.
Pero en ese mismo momento alguien llama a la puerta de su casa. Ted al principio lo ignora. Pero siguen llamando. Y gritan su nombre. Saben lo que está a punto de hacer. Ted va hacia allí y encuentra una nota que dice: “Abre la puerta, es tu última salida”.
Así comienza este thriller trepidante y distinto. ¿Quién está en la puerta? ¿Qué quiere de él? ¿Y si todo fuera mentira? ¿Y si todo estuviera en su cabeza?
Para responder a todas estas preguntas y a todas las que seguro os surgirán, tenéis que leer el libro. Y os aseguro que estaréis encantados de devorar sus más de quinientas páginas. ¡No podréis parar!
Federico Axat demuestra en esta novela que es un verdadero maestro del género. Te cautiva desde el primer instante, juega contigo, te lleva, te trae, te despista, te marea, quiere que entres en la mente de Ted y seas capaz de ver lo que él no alcanza ni a vislumbrar.
No quiero decir mucho más.Tenéis que leerlo. ¡Os va a encantar!
SLHLT

lunes, 24 de abril de 2017

Orfancia

“Nada me ha hecho nunca tanto daño como el amor. Al poco de nacer, estuve a punto de morir de una hernia estrangulada. Mis padres me veían llorar día y noche, y no entendían, se obstinaban en tenerme en brazos como si fuera cuestión de afecto, una nostalgia de la placenta que hubiera que colmar.”
Tiene ocho años y no come nada. Es solo piel y hueso… Y pelo largo. Lo confunden con una niña y a su padre se lo llevan los demonios.
No tiene hambre. Lo poco que le obligan a comer lo vomita. No quiere crecer.
Su madre está desesperada. ¡Ya no sabe qué hacer! Nada funciona. Nada le gusta. ¡Nunca tiene hambre! Está en los huesos. El pediatra dice que está sano. Que no se preocupe. Que no se obsesione. Que es una fase. Que se le pasará. Que haga ejercicio. Así se le despertará el apetito. Pero no es verdad.
Su padre tampoco lo entiende. Quiere que coma, pero no tiene tiempo ni ganas de pelear con él. Y cuando lo intenta, fracasa. Y le grita. Y se enfada. Y le echa la culpa a su mujer. “¡Ojalá no lo hubiéramos tenido!”
No quiere crecer. No quiere que le pase lo que a los otros niños. Algunas noches oye sus lloros. Hay niños que no ha vuelto a ver. No se han marchado a casa de sus abuelitos. No. ¡Se los han comido! A él sus padres no se lo comerán. No lo van a engordar. Y no se lo podrán comer.
Este es el principio de esta historia en cuatro “actos”: la Primavera, el inicio, el planteamiento, la presentación de los personajes.
El Verano llegará con el descubrimiento del hambre, asociada a la crueldad y a la maldad, una puerta al mundo que le será abierta por un pequeño Pigmalión, el hijo de la frutera. A veces no se puede contener y come, y no puede parar, e incluso disfruta. Solo el dolor controla el hambre que tiene. Y casi siempre consigue vomitar.
Con el Otoño llegan los cambios: de colegio, de compañeros, de inquilinos… porque ahora sabe que hay alguien más ahí dentro:
No se ve desde fuera, pero dentro de mí hay otro niño que crece escondido bajo mi piel, es suya esa voz que me atormenta. Somos idénticos, es imposible distinguirnos, pero queremos cosas distintas. Si yo estoy cansado él quiere jugar; si yo no quiero comer, él se muere de hambre; si yo estoy triste a él le entran ganas de reír. Yo soy débil y él es más fuerte cada día.
Y el Invierno llega. Y con él la rendición.
¡¡Qué gran sorpresa me he llevado con este libro!!
Sabía que no era una novela convencional, pero ha sido mucho mejor de lo que me esperaba. Es una historia contada con la maestría de quien tiene las cosas claras pero no quiere enseñártelas, que sería el camino fácil, sino que quiere que las descubras, como los buenos profesores. Y en este descubrimiento hay dolor, y desasosiego, e incertidumbre, y miedo, y crueldad. Y llegas al final del Invierno temblando y con las rodillas peladas.
Y el final es magnífico. Pero no os quedéis en lo superficial. Si habéis devorado y digerido esta historia, lo entenderéis: los vencidos han de ser conscientes de la derrota. Aunque solo sea por un instante.
Muy, muy, muy recomendable.
SLHLT