miércoles, 14 de febrero de 2018

Mejor la ausencia

Amaia, Kepa, Aitor y Anibal. Ama y aita. El tío Josu. Iker. Carlos…
Bilbao en los 80.
Amaia es la más pequeña de cuatro hermanos. Y cuando empieza a contarnos las historia solo tiene cinco años. A través de su mirada inocente e infantil nos enseña su mundo. Su vida.
Hay monstruos bajo la cama. Me abrazo a Buni. Hoy está aita en casa y no puedo ir a dormir con ama. Anibal me defiende de los monstruos. Kepa me chincha y me pega. Aitor lee y estudia en su cuarto. Jugamos a los papelitos. Vamos a ver al tío Josu.
Ama y aita discuten. Aita grita. Mamá llora. Anibal casi no está en casa. Aitor pega a Kepa y luego Kepa me pega a mí. Aita no vuelve a casa. La abuela discute con ama. Ama se queda dormida en el sofá. Huele raro. No se despierta.
Anibal y aita se pelean y aita se va. Yo me desmayo. Ama está muy malita. No sale de la cama. Pili me lleva y me va a buscar al cole. Odio a las monjas. Quiero que ama me saque de este colegio. No quiero que vuelva aita.
Aparecen pintadas en el portal con el nombre de aita y unos círculos. Yo no sabía lo que eran pero es una diana. Txakurra, dicen en el barrio. A mamá ya no la saludan las vecinas. Y bebe. Siempre. Anibal está delgado y pálido. Está muy enfermo. Kepa siempre está enfadado y quiere ser un gudari. Aitor estudia y me cuida. Yo leo los libros que me presta Iker…
Y la vida sigue. Va pasando y hiere. Y el dolor es cada vez peor.
Una vez Anibal me dijo una cosa: en esta casa cada uno sobrevivimos como podemos. Tú has elegido quemar coches y tirar piedras, yo prefiero la fiesta.

Violencia por todas partes. Violencia como único lenguaje. Cuatro niños perdidos en una casa, en una ciudad, en un momento en el tiempo, con todo en su contra.
Víctimas y verdugos a la vez. De todos. De todo. De sí mismos. Y un objetivo: escapar.
¡Sálvese quien pueda!
La heroína, el alcohol, la kale borroka, los libros, la fiesta… Son vehículos de escape sin frenos. ¿Quién llegará a buen puerto? ¿Quién se salvará? ¿Quién se perdonará?
Edurne Portela describe la vida de una familia como muchas, como tantas, en el Bilbao de los años 80. Humo, violencia, machismo, paro, inseguridad, heroína, huelgas, piquetes, asesinatos a sangre fría, tensión en las calles, ETA...
Todos vigilan. Nadie habla.
Y lo vemos a través de los ojos de Amaia, que va creciendo ante nosotros y va entendiendo muchas cosas. Otras no.
Real. Potente. Muy potente. Sobrecogedora.

Me ha gustado mucho. Tenéis que leerla.
SLHLT

miércoles, 7 de febrero de 2018

La balada del norte. Tomo 1.

El convulso siglo XX.
Tristán es un señorito de provincias que vive en Madrid y que a pesar de participar en diversos proyectos editoriales, no se gana la vida con ellos. Es el dinero de su padre, el Marqués de Montecorvo, el que lo paga todo. Pero su salud no es buena. Y el tipo de vida que lleva no ayuda en nada a que se cure. Por ello vuelve al norte, a casa, a Asturias. Allí se encontrará una realidad distinta a la que un día dejó: la miseria es grande, las diferencias entre ricos y pobres cada día son mayores y el pueblo, los mineros, están organizándose. El olor a revolución está en el aire.
Apolonio es un minero asturiano. Lleva toda la vida en la mina. Es un hombre rudo y fuerte y tiene el respeto de todo el mundo. Su palabra no es ley, pero casi. Por eso los dirigentes de los sindicatos tratan de ganárselo, pues saben que tras él, irán los demás mineros. Apolonio no “se casa con nadie” pero la mina, ya de por sí dura, se vuelve insoportable con los abusos de los ingenieros, y el escaso valor que el patrón da a su trabajo y a sus vidas, harán que Apolonio tome una decisión: luchar.
El nexo de unión entre ambas historias lo establece Isolina, hija de Apolonio, que trabaja en casa del Marqués, donde conocerá a Tristán y con el que comenzará una historia de amor.
Esta novela gráfica es la primera parte de una trilogía, La balada del norte, dispuesta a mostrar mediante una ficción en viñetas, lo acontecido en Asturias y en España durante la Revolución del 34. En este primer tomo, el autor nos presenta a los personajes y nos enseña el contexto, la atmósfera y el caldo de cultivo de la revolución en los meses previos a octubre del 34.
Alejandro Zapico nos muestra en esta obra un trabajo de documentación enorme y un amor por el detalle inmenso. Las ilustraciones, todas en blanco y negro, son fantásticas, y el recurso de utilizar hojas completamente negras para ilustrar las partes de la historia que se desarrollan en el interior de la mina, le dan aún más fuerza a la misma.
No sé si será porque soy de la tierrina, pero me ha gustado y emocionado a partes iguales. Y, personalmente, creo muy necesario el descorrer el velo y dejar que llegue la luz a los rincones de esa primera mitad del siglo XX que algunos tanto se empeñaron en tapar.

Estoy deseando leer los siguientes volúmenes.
SLHLT

miércoles, 31 de enero de 2018

Pétronille

Durante una firma de libros en una pequeña librería de París, Amélie Nothomb conoce a Pétronille. Una mujer joven y extraña con aspecto de chico adolescente y que estudia en la universidad a Shakespeare y a Marlowe. La Nothomb aún se sorprende más al darse cuenta de que ya conocía a aquella chiquilla, pues era una de las lectoras con las que mantenía correspondencia, y a la que atribuía mucha más edad de la que realmente tiene.
Este es el principio de una extraña amistad basada en la admiración, la sumisión, la imitación, la falta total de empatía y el champán. No hay dos caracteres más opuestos y a la vez más cercanos. No son simplemente compañeras de borrachera, pero tampoco son verdaderas amigas. Aunque, siendo sinceros, ¿quién puede definir los requisitos necesarios para la verdadera amistad?
Un Londres hostil, un París luminoso, una entrevista surrealista, como poco, a Vivienne Westwood, una lucha contra los ácaros, con sacudida de colchones incluida, en plena estación de esquí, una vuelta a casa en ambulancia, un visión mordaz del mundo editorial, una escapada a recorrer el Sahara a pie, un manuscrito imposible de colocar; un final inesperado y champán, ¡mucho champán!
Extraña, divertida, ácida, a veces salvaje, muy particular y siempre interesante. Esta es la Amélie Nothomb que conozco y que me encanta.
Pétronille, sin ser lo mejor de la Nothomb, no defrauda en absoluto. Devoré sus páginas en una tarde con una sonrisa en los labios, una sorpresa en los ojos y una gran satisfacción en la amígdala, hija del conocimiento de que esta lectura había de ser rumiada durante mucho más tiempo del que tardó en ser leída.
La Nothomb siempre es un acierto.
Y aunque no me gusta el champán, brindaría a su salud con una copa de burbujas bien fría.


SLHLT

miércoles, 24 de enero de 2018

La Novia del Lobo

Hiiumma. 1650. El verano se acerca y en la pequeña isla estona un grupo de mujeres y niños juntan a las ovejas para bañarlas en el mar.


Escondido tras una roca Priidik, el joven guardabosques, observa el ritual, y no puede evitar fijarse en Aalo, una joven campesina de roja y larga melena que trata con especial cuidado a las ovejas.
Unos meses después serán marido y mujer. Y antes de un año Aalo dará a luz a su primera hija. ¡La vida les sonríe!
Pero tras una cacería de lobos, Aalo empieza a encontrarse extraña y nerviosa. Siente como si algo la llamara desde los bosques. Se resiste a enfrentarse a lo desconocido, pero en la noche de San Juan se siente vulnerable y con sus defensas desarmadas se dirige hacia lo que será su destino: ser una mujer loba.
Tras fundirse en un solo ser con el espíritu del bosque, Aalo, la Novia del Lobo, descubrirá la libertad. Y a partir de ese momento no volverá a ser la misma. Nunca más.
Llevará una vida ejemplar por el día junto a su marido y su hija, pero las noches serán suyas y correrá por los bosques junto a otros de su especie, su vista se agudizará, su olfato le hará redescubrir el mundo que la rodea, aprenderá a cazar y a devorar a sus presas para sobrevivir.
Pero ya os imagináis que ese equilibrio día-noche, mujer-loba, no va a acabar bien.
Quis novit Daemonis astu?
Este cuento se publicó por primera vez en 1928 y me parece una pequeña joya.
No solo está muy bien escrito, sino que me parece muy original y valiente utilizar la licantropía como metáfora de la liberación de la mujer. Porque ¿qué hay más peligroso que una mujer libre que busca su camino y toma sus propias decisiones?
En el siglo XVII seríamos brujas y nos quemarían en la hoguera.
Muy recomendable.
SLHLT
P.D. Las ilustraciones de Sara Morante son maravillosas.


miércoles, 17 de enero de 2018

Te me moriste

Un hombre vuelve a la casa familiar después de haber perdido a su padre. Viaja en la misma furgoneta que tanto esfuerzo le costó comprar, por los mismos caminos que un día recorrió con él en el asiento de atrás preguntándole cuánto faltaba para llegar. El retrovisor le devuelve un asiento vacío. Son los mismos lugares, pero no lo parecen porque él ya no está.
Vuelve allí para recordar, aunque todos los días recuerda, en un viaje cuya misión es luchar contra la muerte, que es el olvido.
Nunca te olvidaré.
Un olor le hace evocar sus palabras, su barba que rasca al darle un beso. Unas letras guardadas como un tesoro en un cajón y escritas por el niño que él fue, le hablan del hombre que era su padre y lo mucho que lo quiso. Sus enseñanzas. Sus manos toscas que lo trajeron del hospital. Su confianza en él al enseñarle a conducir. Su amor.
Pero también recuerda la enfermedad, el dolor, la morfina y su fragilidad. Sentirlo vulnerable fue un hachazo en el corazón y verlo apagarse una agonía.
Y el día final, en que solo pudo llevarlo.
En escasas cincuenta hojas Peixoto cuenta, con una narración delicada que es pura poesía, la tristeza de haber perdido a un padre, el peso de la ausencia sobre los hombros, el tener que aprender a vivir sin alguien a quien quieres, y el afán por recordar, por no olvidar, y por ser consciente que la vida es el viaje y la muerte solo un destino.

Emotiva y preciosa.
SLHLT