miércoles, 20 de septiembre de 2017

El pantano de las mariposas

2010. Sam vuelve a Carnival Falls y recuerda aquel verano del 85 cuando todo cambió: el final de la infancia, el primer amor, la pérdida de la inocencia y el descubrimiento de la verdad.
Años atrás, cuando Sam tenía apenas un año, su madre murió en un accidente de tráfico. Él iba con ella y se salvó. A veces sueña y cree recordar la lluvia en los cristales, el golpe, una luz y cómo algo arrastra a su madre fuera del coche. La policía nunca encontró el cuerpo. Y en la versión oficial consta que Christina Jackson pudo salir despedida del vehículo por el impacto y ser arrastrada por las aguas de un río cercano. Pero, ¿es eso lo que realmente pasó?
En 1985 Sam tiene doce años y está en una casa de acogida. Billy es su mejor amigo y con él vive grandes aventuras en las largas tardes de verano. La llegada de Miranda Matheson alterará sus rutinas y sus afectos, pasando a formar parte indispensable de sus vidas.
Lo que aparentemente puede parecer una novela al estilo de Los Goonies, es mucho más: experiencias paranormales, pasadizos secretos, complots, amistad, asesinatos, extraterrestres, bicicletas, secretos, casas en el árbol…
Con dos hilos temporales, y el mismo y único narrador en cada uno de ellos, vamos desgranando uno a uno todos los enigmas y misterios. El autor nos lleva y nos trae exactamente por donde él quiere. Y cuando crees que la historia va por un camino, te sorprende y te transporta por una senda que no habías imaginado.
Es muy original. Te mantiene en vilo y no puedes dejar de leer. Y cuando crees que ya está todo atado, el señor Federico Axat dibuja un final que te desconcierta y no puedes evitar volver a atrás para comprobar que ha jugado con tu percepción de las cosas… ¡¡Y te encanta!!
Muy entretenido. Os sorprenderá.


SLHLT

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Y si te has quedado con ganas de más, aquí tienes la reseña de su última novela:   La última salida.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Tierra de Campos

Hay pasado en todas partes. El pasado está posado sobre nosotros como el polvo sobre los muebles. Hay pasado en el presente y hay pasado en el futuro. Impregnado, agarrado, diluido, difuminado, mezclado, empastado, desenfocado. Hay pasado en el recuerdo, en el gesto, en los rasgos, en las frases por decir, en las soluciones. Hay pasado en la imaginación, que a veces es un proyector de experiencias vividas. Hay pasado en los pasos por dar, en la carrera por delante, en la mirada, en el cuento, en el invento, en los sabores. Las canciones están hechas de pasado. No hay canciones futuristas, es un arte sin ciencia ficción. Hay pasado en las pasiones, en la desdicha, en lo sueños. Hay pasado en el porvenir, e los planes de futuro y hasta en las hipotecas. Hay pasado en tus hijos, en tus nietos, en sus gestos, en sus nombres. Hay pasado en la calle de tu ciudad, en las afueras, hay pasado en cada persona, incluso en las que no han nacido aún.
No hay párrafo que mejor describa esta historia. Una vuelta al pasado, para lograr entender lo que somos y dónde estamos.
Cara A.
Dani Mosca, viaja en el asiento del copiloto de un coche fúnebre. Ya ha pasado un año desde la muerte de su padre y por fin va a cumplir su última voluntad: ser enterrado en Garrafal de Campos, su pueblo natal.
En ese viaje, de tres o cuatro horas desde Madrid, Dani repasa parte de su vida: su infancia, el colegio, un padre autoritario, el beso de buenas noches, conocer a Gus, las clases de guitarra, los veranos en el pueblo, la enfermedad de su madre, los primeros amores, formar un grupo con Animal y Gus, pelearse por tocar en garitos de mala muerte… Los comienzos.
Cara B.
Llegan al pueblo. Están en fiestas. Todo el mundo los espera. Dani es una celebridad para los vecinos. Y después del entierro tendrá que dar el pregón y tocar unos temas. ¡Una encerrona en toda regla!
Y Dani sigue recordando cómo llegó el éxito, la gente que conocieron, los discos, las fans, el amor, el desamor, el desengaño, las drogas, la tristeza, la pérdida, escribir canciones. Japón. Un renacer. Un nuevo amor. Los niños. Y volver a perder.
Esta es una novela que habla del amor, de la amistad, de los conflictos generacionales, de la muerte, de equivocarse y de volver a empezar para caer exactamente los mismos errores y repetirlos una y otra vez.
Del pasado se huye, pero se regresa para buscar resguardo, en un movimiento contradictorio.
Habla de ese pasado con más nostalgia que dureza, y con el toque de humor que dan los años y el ser capaz de verlo todo con otra perspectiva. Es un pasado muy reconocible para varias generaciones, que somos capaces de identificarnos en comportamientos, actitudes, canciones, lugares y personajes que nos hacen recordar cómo éramos entonces, cuando aún todo era posible y nos sentíamos inmortales.
Por todo esto me ha gustado. Y también por narrarlo en primera persona. Y por dividirlo en dos caras, como si de un vinilo o de una cinta de casete se tratara. Y por intercalar letras de canciones. Y por emocionarme. Y por inventar un personaje como Gus. Y por hacerme sonreir.
Pero para ser sincera, en ocasiones se me hizo un poco largo y repetitivo. Hubiera sido perfecto con 150 páginas menos.

De todas formas, me ha reconciliado con David Trueba después del fiasco de Blitz. Ahora estoy segura de que repetiré.
SLHLT



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Y como propina el playlist del libro que han hecho en Spotify.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Los diarios de Adán y Eva

Esta es una historia deliciosa que le da una vuelta de tuerca, en forma de diarios personales, a la archiconocida versión del Génesis sobre el comienzo de la vida en este planeta. Sin darle apenas protagonismo al Dios “hacedor” de todas las cosas, se centra en la visión de ese mundo recién creado a través de los ojos de sus primeros pobladores.
Así, Adán, se presenta como un ser distante, aburrido, cuya interacción con el resto de criaturas ni le interesa ni comprende, y molesto por la irrupción de Eva en su “paraíso para uno” y su manía de darle nombre a todo y de usar el “nosotros”, cuando hasta el momento solo existía el “yo”. La llegada de Caín le asombra y descoloca a partes iguales. ¿Qué será ese nuevo ser que Eva no deja ni a sol ni a sobra? Ya ha comprobado que no es un pez. Probablemente sea un canguro o un oso pequeño al que aún no le ha salido pelo… Pero desde luego no ha encontrado a ningún otro de su especie durante sus excursiones.
Eva, desde el principio, sabe que forma parte de un experimento y está dispuesta a aprender de todo lo que tiene a su alrededor. Lo observa, le da un nombre y lo analiza hasta comprenderlo y establecer un vínculo con él: cuida de los animales y duerme entre ellos, escucha a los pájaros, se enamora de la luna y las estrellas, descubre el fuego y enloquece por ese otro ser humano que la rehúye.
Del manzano comen ambos y la expulsión del paraíso no es un drama ni una desdicha, sino el comienzo de una nueva vida. ¿Quién quiere un paraíso para dos, si puede tener un mundo para todos? Y Adán aprende a quererlo. Y a quererla.


En la tumba de Eva
Adán: 
<<Dondequiera que ella estuviese, allí estaba el Edén>>


¡Mark Twain era un genio!
Este libro es original, fresco, actual, moderno, irónico, inocente, divertido, sarcástico y cargado de dulzura. Y para poner la guinda al pastel, se presenta acompañado de las increíbles ilustraciones de Sara Morante en una edición preciosa y cuidada como solo Impedimenta sabe hacerlo.

¡¡Os va a encantar!! A mí me ha conquistado.
SLHLT

viernes, 18 de agosto de 2017

Qué fue de Sophie Wilder








Charlie Blakeman ronda la treintena y se siente algo frustrado y perdido. Es escritor. Y aún trata de asimilar el poco éxito que cosechó su primera obra. Debería estar escribiendo su segundo libro, pero no se siente capaz. En lugar de ello se dedica a vivir como un veinteañero despreocupado y, junto con su primo Max, no hay noche que no celebren una fiesta con gente del mundillo de la cultura neoyorquina. Excesos de postureo, alcohol y frivolidad.


Una de esas noches aparece Sophie Wilder, su novia de la universidad. Hace casi diez años que no la ve. Sabe que escribió un libro y que se casó. Pero poco más. Sophie fue la mujer que le cambió la vida. Y al verla, le resulta inevitable recordar… Y sentir. Y quiere saberlo todo: por qué está allí y qué ha sido de su vida en durante todos estos años.
Pero los primos Blakeman y su historia constituyen poco más que el marco para la verdadera protagonista: Sophie Wilder. Un accidente de tráfico la dejó huérfana muy joven. Y desde entonces no hizo otra cosa que intentar llenar el vacío que sentía en su interior y tratar de establecer vínculos que la hicieran sentir en casa. Y estos bálsamos fueron muchos y variados: la literatura, Charlie, otros chicos con los que estaba cuando necesitaba poner espacio entre Charlie y ella, la escritura, Tom, la religión y finalmente su suegro moribundo.
Nunca nada fue suficiente. Nada definitivo. Por el camino, por suerte o por desgracia, descubrió secretos que la atormentarían, e hizo cosas con las que tendría que aprender a vivir.
Una especie de narrador omnipresente nos describe a retazos trozos de la vida de Sophie, que es un personaje rico en matices, fuerte y vulnerable a la vez, y tremendamente cautivador. Es lo mejor de la novela. Y el final es fantástico.
Lo que menos me ha gustado es la necesidad de Sophie en refugiarse en la fe cristiana. No me lo acabo de creer. Y aunque el final va muy ligado a ello, a mí me sobra.
Muy recomendable.
SLHLT

martes, 15 de agosto de 2017

Piel de lobo

Sofía y Rita. Son hermanas. Tiempo atrás quizás estuvieran más unidas. O puede que no. Recogen, casi en silencio, la casa de su padre. Rita quiere acabar pronto, irse y venderla. Sofía no sabe lo que quiere. Ya hace casi un año que murió. Es raro empaquetar las cosas de otro. Parecen apagadas al haber perdido a su dueño. Recuerdos olvidados entre el polvo.
Sofía. Una huida. De un matrimonio roto y de una vida en apariencia anodina, sin más objetivos que Leo, su hijo de cinco años. Una casa vacía que la recibe indiferente. ¿Cómo rehacerse? ¿Cómo encontrar su lugar en el mundo? Culpa, miedo, dependencia, obsesión por la comida sana, calor, hormigas y un jardín, serán los testigos de su verano en el pueblo.
Rita. La pequeña. Más independiente. Más libre. Más avispada. Más valiente. Está con quien quiere y donde quiere, cuando ella quiere. También vuelve a la casa.
El silencio entre ellas esconde algo más profundo: el miedo a atravesar sus propias corazas. Sus recuerdos. El dolor es tan hondo que hace imposible cruzar puertas que no están cerradas. Quizás lo estuvieron. Pero ya no. Nunca más.
Solo tienes que entrar.
En una atmósfera densa y pegajosa se desarrolla el verano de estas dos hermanas. Comparten con nosotros unos pocos recuerdos que desbaratan la idea que nos hicimos de ambas. Nos sorprenderán: la vida aburrida de Sofía no lo era tanto, y las heridas de Rita son de una intensidad tal que su única opción fue avanzar.
La tensión aumenta y descubrimos su infancia. Donde empezó todo.
La piel no era de cordero. No se escondía. No. Su piel era de lobo. No engañaba a nadie. Pero ningún adulto lo quiso ver. Quedó a su merced.
No había leído nada de Lara Moreno, pero ante las buenas opiniones y reseñas que me iba encontrando por ahí, Piel de lobo, se vino una tarde conmigo a casa. Y he de decir que no me arrepiento. Está muy bien escrito. La autora tiene un estilo muy personal, con frases largas, llenas de metáforas. A veces, casi poético. Y tiene la sabiduría y la técnica necesarias para llenar de contenido y emoción una historia en la que parece que no pasa nada. Pero, ¡vaya si pasa!
Y para ser sinceros también he de deciros que igual que me gustó, también me costó. Me afectó. Tuve que parar varias veces e intercalar otros libros. Me hizo daño. Me dolió. ¡Es una gran historia! Pero una historia terrible.
SLHLT


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Los lobos que no se esconden, los que enseñan su piel brillante sin pudor a plena luz del día, son peligrosos. Pero no más que cualquier otro que se esconda entre pieles de cordero. Lo son porque los que los rodean no quieren asumir que realmente son lobos, que hay un lobo en su casa, que un día salió de su vientre... Nadie hace nada. Y el lobo ataca. Y volverá a atacar. Es una fiera.