Bajo esa superficie extraña y perturbadora, subyace una historia de amor, de pérdida y de duelo. Una historia sobre lo difícil que resulta aceptar que alguien a quien queremos profundamente ha cambiado y quizá ya no pueda regresar del todo. El océano, inmenso y desconocido, acaba convirtiéndose en una metáfora perfecta de esas distancias que a veces se abren entre dos personas. Y también de cómo un amor de verdad es capaz de seguir ahí incluso cuando ya no entiende lo que está ocurriendo, dispuesto a hacer lo que sea por la persona amada.
Lo que más me ha gustado es que Julia Armfield no parece interesada en resolver todos los enigmas que plantea. Al contrario. Construye una atmósfera inquietante en la que las preguntas son muchas más que las respuestas. Hay elementos que pueden interpretarse de distintas maneras y esa ambigüedad, lejos de frustrarme, me ha encantado.
Estáis ante una historia extraña, melancólica, inquietante y muy original, una novela en la que la autora confía en sus lectores y les deja espacio para que cada cual complete sus propios huecos.
¡No me ha podido gustar más!
SLHLT














