miércoles, 13 de junio de 2018

El hombre del revés

En plenos Alpes franceses, en la zona del Mercantour, los lobos del parque natural han empezado a atacar a las ovejas de las poblaciones cercanas. Pero su comportamiento no es el habitual: las matan de forma salvaje y las dejan allí: sin comérselas.
Lawrence estudia a los lobos. Hace tiempo que no ve a uno de los más jóvenes. Pero los lobos no se comportan así. Algo raro está pasando.
Los ataques continúan y se convierten en noticia. Han encontrado huellas de patas y de colmillos. Parece ser que se trata de un único animal. Un lobo enorme. Extraordinario. Lobos de ese tamaño no se encuentran por el Mercantour.
Pero con la muerte de Suzanne los rumores de la presencia de un hombre lobo en la zona se acrecientan. Los lobos no atacan al hombre a no ser que se sientan acorralados. Y Suzanne lo sabía. Nunca se habría puesto en peligro.
Este es el desencadenante que hace que una pequeña “comunidad del anillo” salga en busca de ese “hombre del revés”. Camille, compositora de música y fontanera en sus ratos libres, a la que le relaja mirar catálogos de herramientas, conducirá la ganadera. El veloso, un viejo pastor de pocas palabras que ha consagrado su vida a cuidar de las ovejas, seguirá el rastro, y será la voz de la razón mientras hace lo que mejor se le da: velar. Y Soliman, hijo adoptivo de Suzanne, que se dedica a memorizar el diccionario y a inventar fábulas sobre África, la tierra de sus orígenes, que nunca conoció.
Mientras tanto Adamsberg se encuentra en París tratando de que una joven asesina no acabe con él. A través de la televisión le llega la historia de los ataques de los lobos del Mercantour y le parece reconocer al fondo de la imagen una silueta familiar enfundada en unas botas de piel. Quizás la nostalgia le esté jugando una mala pasada.
Así empieza El hombre del revés.
Personajes maravillosos, una historia diferente y que engancha, y la singular ausencia del protagonista de la saga hasta el final del libro, hacen de esta novela un acierto seguro para todos los amantes de la novela policiaca.
Si no conocéis a Fred Vargas y al comisario Adamsberg, este es un buen momento para remediarlo. Su intuición, sus silencios, su humanidad y su particular forma de ser os encantarán. Nada parecido a los duros protagonistas masculinos a los que nos tiene acostumbrada la novela negra. Adamsberg es otra cosa.
Y las historias que Fred Vargas idea son más que un simple escenario, se convierten en un protagonista más de la novela.
A mí la Vargas me vuelve loca y me acabo de dar cuenta de que no había publicado ninguna reseña suya en el blog. Ha llegado el momento de subsanar tamaño error.

Espero que os guste.
SLHLT

miércoles, 6 de junio de 2018

Riquete el del Copete

A su madre le habría gustado ser bailarina, pero la echaron por flaca. Su padre era alto y gordinflón, y preparaba las más deliciosas recetas en la Ópera de París. Se enamoraron como locos al pie de unas escaleras. Y mucho tiempo después, como un milagro, llegó Déodat, el bebé más feo del mundo. Pero también el más listo. Un bebé que observa el mundo como un experimento y que llora por primera vez al verse reflejado en un espejo y ser consciente de su informe figura.
Tremière, por el contrario, es la bebé más hermosa que vuestros ojos hayan podido ver jamás. Pero es pasiva. Estática. Se queda horas y horas contemplando un objeto. Como si nada. Sus padres piensan que es tonta de capirote. Sus profesores y sus compañeros del colegio también. Y se la endilgan a su abuela, que la adora, la entiende, la admira y cree en ella. Así, Tremière, crece en un caserón que se viene abajo, entre los extraños rituales de una anciana con capacidades poco comunes y un gran amor por las joyas.
Ambos jóvenes habrán de sobrevivir en un mundo que rechaza lo diferente, que etiqueta y clasifica sin piedad y que enseña a los cachorros a actuar de forma hostil y cruel contra los que no encajan en los estándares establecidos.
<<La gente no es indiferente a la belleza extrema: la detesta a conciencia. A veces el muy feo puede despertar una ligera compasión; el muy guapo, en cambio, irrita sin piedad>>.
Y ambos crecerán gestionando sus recursos, descubriendo el amor y el desamor, y manteniéndose fieles a sí mismos.
Dos seres así, en los cuentos, están destinados a encontrarse.
En esta ocasión la Nothomb nos ha reescrito un cuento de Perrault: Riquete el del Copete, o La Bella y la Bestia. Y la verdad es que hacía falta. En esta versión, mucho más realista y actual, Amélie Nothomb reconstruye a estos dos personajes maravillosamente y les da la oportunidad de ser quienes son.
No son poderosos, no viven en castillos ni se encuentran bajo el influjo de hechizos mágicos. Aquí nuestros protagonistas solo son feos e idiotas a ojos de los demás, y aprenden a hacer que los demás no importen. Cuando han conseguido hacerlo, y logrado aprender a quererse y respetarse, es cuando se encuentran y consiguen ser felices. Pero sin salvarse ni cambiarse el uno al otro. No es necesario.
Si te has enamorado de la Bestia, ¿por qué has de conformarte con un melifluo príncipe azul?
Me ha gustado mucho. Muy Nothomb.
SLHLT

miércoles, 30 de mayo de 2018

Nada

Pierre Anthon dejó la escuela el día que descubrió que no merecía la pena hacer nada puesto que nada tenía sentido.
Los demás nos quedamos.
Y a pesar de que el profesor se apresuró a borrar toda huella de él, tanto en la clase como en  nuestras mentes, algo suyo permaneció en nosotros. Quizás por eso pasó lo que pasó.

Taering. Dinamarca. Mediados de agosto. El curso acaba de empezar. Pierre Anthon, recoge sus cosas y se va. Pero sus palabras continúan flotando en el aire y en las cabezas de sus compañeros de séptimo curso.
<<Nada importa. Hace mucho que lo sé. Así que no merece la pena hacer nada. Eso acabo de descubrirlo>>.
De vuelta a casa sus compañeros lo encuentran subido a un ciruelo y, como un extraño profeta, les grita: “Todo da igual. Porque todo empieza solo para acabar. En el momento en que nacéis empezáis a morir. “Todo es un gran teatro que consiste solo en fingir y en ser el mejor en ello”. Y les lanza una ciruela.
Ellos se sienten mal. Creen que Pierre Anthon ha dado con algo revelador Pero aterrador. No lo pueden asumir. No lo quieren admitir. Ellos van a ser algo. ¡Ellos van a ser alguien!
Desde ese momento algo cambia. Hay que hacer callar a Pierre Anthon. Pero ni las burlas, ni los insultos ni las piedras lo consiguen. Él sigue declamando su nada entre las ramas del ciruelo. Hay que cambiar de estrategia. Le van a demostrar que está equivocado. Van a buscar algo importante. Algo que tenga significado y ante lo que tenga que rendirse.
Comienzan pidiendo a los vecinos objetos que tengan valor sentimental para ellos y los guardan en una vieja serrería abandonada. Pero… Si fuesen tan importantes no se habrían desprendido de ellos.
¿Cuánto importa lo que más te importa?
Su montón de significado ha de tener más significado y se lo han de aportar ellos mismos. Cada uno le exigirá algo a otro. Y no se va a poder negar: el diario de Lady Guillermo, el telescopio de Maiken, las sandalias verdes de Agnes, unas muletas, una serpiente sumergida en formol, una bicicleta amarilla, la bandera de Frederik, el Cristo crucificado de la iglesia… El hermanito muerto de Elise… La “inocencia” de Sophie
Cada vez la prenda es mayor. El sacrificio es mayor. La crueldad es mayor. El significado es mayor… ¿Hasta dónde serán capaces de llegar para demostrarlo? Ni os lo imagináis.
Y cuando todos hayan acabado, ¿se rendirá Pierrre Anthon ante la enormidad de su montón de significado?

Leer Nada es como recibir una bofetada con la mano abierta. Te duele y te despierta.
Es abrumadora. Cruda. Cruel. Una extraña mezcla entre un revisitado Señor de las moscas y una fábula filosófica sobre el sentido de la vida y la búsqueda de la propia identidad.
Es aterradora y bella a la vez. Porque es el reflejo donde vemos algo que evitamos mirar.
Yo, al igual que la autora en su epílogo, no entiendo la polémica que generó su publicación y me parece absurdo que dijeran que inducía al suicidio. A lo único que induce es a pensar.
Es un GRAN libro. Vais a tener que leerlo.
SLHLT

jueves, 24 de mayo de 2018

La pirámide de fango

Esta historia empieza, como casi todas, con Montalbano en la cama. Se despierta por el estruendo de un gran trueno. Lleva días lloviendo sin parar. Y eso le recuerda que acaba de tener un extraño sueño en el que se arrastraba con otro hombre por una estrecha galería que estaba a punto de venirse abajo.
En esas estaba cuando suena el teléfono. Una llamada en plena noche casi siempre es sinónimo de problemas. Y así es. Ha aparecido el cuerpo de un hombre joven, de unos 30 años, semidesnudo en el interior de una tubería en medio de una obra. Su bicicleta está apoyada fuera. A él le dispararon por la espalda. ¿Quién era? ¿De quién huía? ¿Por qué metió en el interior de la tubería si la carretera estaba solo unos metros más abajo?
Poco a poco Montalbano y sus ayudantes irán desentrañando el misterio que les ocupa, que resultará ser mucho más complicado de lo que les intentan hacer creer. Y a medida que van profundizando en la investigación, irán desvelando una trama de corrupción en la concesión de contratos de obras, que implica, como no, a las familias mafiosas de la zona.
Pero Salvo no es el mismo de siempre. Nota que su perspicacia y su instinto le fallan. Está triste y muy preocupado por Livia, que no ha conseguido reponerse tras la muerte de François. Ha pedido una excedencia en su trabajo, casi no sale de casa y ya no tiene fuerzas ni para discutir con él. Ha perdido las ganas de vivir.
Así comienza esta nueva aventura de nuestro querido comisario Montalbano. Un poco más sordo. Un poco más viejo. Pero el mismo de siempre. Y aunque a él le entran dudas, su instinto y su olfato policial siguen en plena forma. A los amantes de la saga os va a encantar.
Señor Camilleri, ¡no se muera usted nunca!
SLHLT

domingo, 20 de mayo de 2018

Colaboración horizontal

Una nieta y su abuela hablan de amor entre tazas de café. Virginie, la nieta, piensa que antes las cosas eran más sencillas, que su abuela Rose nunca perdió la cabeza por nadie…
París. 1940. Alemania ha invadido Francia en unas pocas semanas. Europa está en guerra. Pero los que no están combatiendo tienen que seguir adelante cada día.
En un barrio de París. En un edificio como cualquier otro vive Rose con su hijo. Su marido está en el frente. Sus vecinos son una anciana malhumorada y cascarrabias amante de los gatos, una portera cotilla y metomentodo con un marido ciego y amable que escucha con paciencia a todos, y una hija con un gran talento, que quiere ser artista y que no se reconoce en su piel. También viven en el edificio: Josephine, una hermosa joven, que ha de salir adelante como puede y está al límite; Judith, que está embarazada y su marido León, que es policía. Y hay alguien más. Entre todos esconden a una vecina judía y a su hijo.
Pero un día un alemán llama a la puerta. Pregunta por ellos. ¿Les habrá delatado alguien? ¿O les estarán observando? Rose abre la puerta y convence al soldado de que allí no hay nadie. Pero también pasa algo más. Hay electricidad en el aire. Se gustan. Se buscan. Se enamoran. Se necesitan… 
Y el amor es algo muy difícil de disimular.
E imperdonable cuando te enamoras del enemigo.

MARAVILLOSA. Los dibujos. La historia. Todo. Muy bien documentada y fantásticamente bien ambientada. Emocionante. Me ha dejado sin palabras. A partir de ahora les seguiré la pista a Naive y a Carole Maurel.
Y la carta de Mark entre las últimas páginas del libro es un acierto total. Detalles como esos marcan la diferencia.

No la dejéis pasar. Es una novela gráfica fantástica.
SLHLT