viernes, 20 de julio de 2018

Picnic en Hanging Rock

El catorce de febrero de 1900, cuatro alumnas y una profesora del Colegio Appleyard para señoritas desaparecen en las inmediaciones de Hanging Rock mientras disfrutaban de un soleado y tranquilo día de picnic a los pies de la roca.
Solo una de ellas regresa. Pero a su vuelta, tras ser rescatada gracias al extraño presentimiento de un joven inglés de buena familia que acaba de llegar a Australia, no es capaz de recordar lo que allí ocurrió.
Las demás chicas nunca aparecen. ¿Qué les pudo haber pasado?
Esta es la crónica de dicha desaparición.
Pero no os confundáis. Esta no es una novela de intriga con un final esclarecedor. La autora no recurre al suspense y nos muestra solamente los hechos conocidos y probados. No especula con lo que pudo haber pasado. La clave de que esta historia se haya vuelto una novela de culto y que cada 14 de febrero Hanging Rock se llene de seguidores buscando respuestas, es precisamente lo que la autora no cuenta. Lo que el lector se imagina.
Otro acierto de la autora es la recreación de la atmósfera que la desaparición genera, cual extraña maldición, y que va afectando de distinta manera a todos los implicados. Un suceso que crece, se multiplica y se retroalimenta en el imaginario popular hasta dotar a la montaña de un protagonismo propio, más allá de su naturaleza pétrea, y de un extraño aliento maléfico.
Para mí, además de estar muy bien escrita y, perdonen mi atrevimiento, aún mejor traducida, es una novela que trata del ocaso del colonialismo y de sus efectos, pero sobre todo, del fin de la inocencia.

Me ha gustado. Quizás me resultó un poco lenta por momentos, porque me acerqué a ella creyendo que sería una novela de misterio, pero según van pasando los días, y la digestión, me gusta más.
SLHLT

martes, 17 de julio de 2018

La vegetariana

Tres voces. Pero ninguna es la propia.
Tres momentos en el tiempo. Siempre hacia delante. Hacia el declive, o hacia la libertad. Depende de quien lo mire. Depende de quien lo viva. Depende de quien lo entienda.
El fin de la inocencia. El abrir los ojos por primera vez. El descubrir la verdad. El desconectarse de Matrix, el descubrir quién es el Mago de Oz o los Reyes Magos. Porque cuando lo ves, cuando lo ves de verdad, ya nunca más puedes dejar de verlo. Y no lo puedes negar sin engañarte a ti misma. Y no lo puedes ignorar. Hay que tomar partido.
Yeonghye eligió resistirse.
Esta novela, dividida en tres partes, cuenta la historia de cómo Yeonghye, tras un sueño revelador, se resiste a ser parte del “animal humano”, de su violencia, de su crueldad, de su indiferencia ante el dolor ajeno, de su destructiva manera de vivir, de su desprecio por los demás seres vivos y de su afán por satisfacer sus deseos doblegando a los demás.
La primera medida que toma es dejar de comer y cocinar carne. Y eso es considerado como una grave molestia por parte de su ruin marido, un ser egoísta acostumbrado a que la insulsa Yeonghye cumpla siempre su voluntad.
Su cuñado, sin entenderla, comienza a obsesionarse con ella y con una extraña marca de nacimiento verdosa que tiene en una de sus nalgas. A Yeonghye, en su huida, le dan paz las flores que él le pinta sobre el cuerpo. Cree que ahuyentan sus pesadillas…Pero él no entiende nada. Nada. Y eso también será su fin.
Y su hermana, que la quiere, trata de compensar sus ausencias y falta de valentía en la infancia, quiere que se recupere, que luche, que quiera seguir, que no anhele desaparecer y convertirse en árbol… 
Hasta que, por fin, lo ve.

Había leído muchas reseñas sobre este libro, pero ninguna me había preparado para la experiencia tan sobrecogedora que me iba a encontrar entre sus páginas. No solo es diferente y está maravillosamente escrita y traducida, sino que es hermosa, poética y turbadora.
Creedme. Tenéis ante vosotros una lectura fundamental.

 SLHLT

viernes, 13 de julio de 2018

Estabulario

Antes de empezar diré que este libro no es para todos los públicos. Abstenerse aquellos a los que les desagrade la distopía apocalíptica y grotesca, y a aquellos de estómago delicado.
A los que os vaya el rollo Black mirror con un aire patrio, os gustará. O quizás no. Porque estos seis relatos no son fáciles de digerir ni de leer.
Con un estilo muy personal, Sergi Puertas nos cuenta historias imposibles y sobrecogedoras que te inquietan por obligarte a enfrentar un espejo distorsionado que podría parecerse a aquello que pretendemos esconder. ¿Y a qué Dorian Gray le gusta mirar su retrato?
No voy a contar nada más. Creo que deberíais llegar a ellos sin pistas… ¡Y a flipar!
Solo deciros que Pegar como texto sin formato y Estabulario son los que más me han gustado.
A ver qué os parecen. Desde luego, indiferentes no os van a dejar.
SLHLT

martes, 10 de julio de 2018

Pez en la hierba

Hay hombres capaces de muchas cosas. Hay hombres que forzarían a una mujer sin dudarlo si supiesen que ello no iba a tener ninguna consecuencia; y viven entre nosotros, tienen familia, esposa, hijas… Son nuestros médicos, nuestros jueces, nuestros carniceros, son maestros de nuestros hijos. Están ahí… También hay hombres que miran a sus hijas con deseo. Tampoco hacen nada. La sociedad con sus leyes, con sus normas… les convierten en buenos ciudadanos porque no les ponen una mano encima a sus hijas, pero lo harían. Incluso hay hombres que harían saltar de un bote salvavidas a su propia madre antes que a una mujer bella, hermosa, y convencerse que es la selección natural la que les obliga a actuar así. Y lo harían movidos por la fantasía pueril de poder acabar abusando de ella tarde o temprano. Hay hombres que pegan a las mujeres, las utilizan, les mienten, las engañan para su propio recreo, las someten, les insultan, las humillan, las vejan, las violan , traicionan su confianza… Y luego, a mundos de distancia, hay hombres capaces de ser hombres. Pero muchas veces acaban pagando los errores de todos aquellos hombres que no lo son. Y cuando encuentran a una mujer, ha sufrido tanto que ya no deja que nadie se le arrime.
Un infarto suena a través del teléfono. Mi padre. Y vuelvo a la que un día fue mi casa. Donde el tiempo está detenido en el momento en que todo se quebró. Y ahora a cuidar de un hombre que apenas conozco. 
El pueblo está como siempre… O casi. Antiguos amigos. Como si nada.
Un hombre cansado en apariencia. Una mujer embarazada con un libro para corregir bajo el brazo. Noches en vela. Lumbre de leña. Un viejo ordenador. Libros por todas partes. 
Y secretos. Muchos secretos.
Ríos que atraviesan las entrañas de la tierra. Gente miserable. Y aquellas chicas… Nada cuadra. Algo no está bien contado. Algo se cerró en falsó. Y las heridas mal curadas nunca cicatrizan del todo.
Setán la encontró. Le echaron la culpa. Pero no la tenía. Lo mató. Y no puedo vivir con ello.
No hay nada peor para un hombre que morir sin perro…

Después de leer El hombre que arreglaba bicicletas, sabía que volvería a encontrarme con Gil Cheza. Y desde luego, no me ha defraudado. Con un gran trabajo de documentación y un estilo muy personal y cuidado, el autor crea una novela ágil, en la que un editor y la escritora a la que está corrigiendo su último libro se adentran en la investigación de unos terribles asesinatos de niñas ocurridos hace ya catorce años.
Hubo un momento en el que no entendía muy bien el título y la insistencia en el tema futbolístico, pero todo cobró sentido al llegar al final. Brutal. Desgarrador. Tan posible que asusta. Es como elegir la pastilla roja: la realidad se muestra y ya no puedes dejar de verla.
Novela cruda, pero cien por cien recomendable.

Me ha gustado muchísimo.
SLHLT

sábado, 7 de julio de 2018

El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares

“Encuentra al pájaro. En el bucle. En el otro lado de la tumba del viejo. 3 de septiembre de 1940”.
Estas son las últimas palabras que Jacob Portman escuchó de su abuelo mientras moría entre sus brazos. Dicen que fue atacado por unos perros salvajes, pero a su nieto no le cuadra. Unas horas antes lo había llamado al trabajo para decirle, terriblemente asustado, que lo habían encontrado.
Hacía tiempo que el viejo no era el que solía ser. Decía cosas raras... Pero Jacob vio algo en el bosque aquel día mientras su abuelo moría. Algo y no a alguien. ¿Qué era aquella extraña criatura? ¿Por qué solo lo vio él y no su amigo? ¿Se estaría volviendo loco como su abuelo?
Cuando era niño, su abuelo creó para él el mejor de los mundos a través de sus historias. Historias de un tiempo diferente donde, huyendo de los monstruos que lo perseguían, encontró un hogar donde eran bienvenidos todo tipo de niños con extraños poderes. Podría parecer pura fantasía, pero su abuelo guardaba unas fotografías que le daban legitimidad a los ojos de su nieto.
Con los años, Jacob se dio cuenta de que era meros montajes y que su abuelo le había mentido. Y ahora que él ya no estaba, no sabía qué hacer con todo lo que sentía. Y además estaba esa criatura que habitaba sus sueños…
Así comienza la aventura que llevará a Jacob hasta una isla perdida de Gales, donde descubrirá algo que cambiará su vida para siempre.
Con un aire a lo Peter Pan gótico, Ransom Riggs dibuja un escenario fantástico con un punto terrorífico, para esta historia de literatura juvenil. Es la primera parte de una trilogía y estoy segura de que os gustará.

No os perdáis las imágenes de los “niños peculiares” que ilustran el libro. ¡Son fantásticas!
SLHLT