Mostrando entradas con la etiqueta biografía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta biografía. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de junio de 2026

Nada se opone a la noche

 << Mi madre estaba azul, de una azul pálido mezclado con ceniza, las manos extrañamente más oscuras que el rostro, cuando la encontré en su casa esa mañana de enero. Las manos como manchadas de tinta en los nudillos de las falanges.
     Mi madre llevaba varios días muerta. >>

Delphine de Vigan escribe este libro tras el suicidio de su madre. Casi sin pretenderlo, inicia una búsqueda que tiene más de herida abierta que de investigación, tratando de entender qué llevó a esa mujer, tan presente e inaccesible a la vez, a quitarse la vida.

Para hacerlo, se convierte en detective de su propia historia: revisa fotografías, escucha cintas, recoge recuerdos de sus hermanos y reconstruye una memoria familiar llena de huecos, versiones contradictorias y silencios incómodos.

Lo que emerge no es una verdad clara, sino un retrato lleno de fisuras: el de una mujer marcada por la enfermedad mental, por una infancia difícil y por relaciones familiares profundamente tóxicas.

Esta historia no es solo el retrato de una madre, sino el de toda una familia atravesada por el dolor, los secretos y esas heridas que se van heredando casi sin darnos cuenta.

Me ha gustado muchísimo cómo está escrito. Hay algo preciso y contenido en la narración, como si cada frase pesara lo que tiene que pesar. Y, al mismo tiempo, una delicadeza enorme: la autora escribe desde el amor, pero sin edulcorar, sin proteger del todo, asumiendo el riesgo de contar.

Al final, el libro se convierte en una necesidad: una forma de ordenar el dolor, una venda necesaria para una herida que empieza, por fin, a cicatrizar, y también un homenaje lúcido y valiente a su madre.

<< Lucile murió a los sesenta y un años, antes de ser una anciana.    
     Lucile murió como lo deseaba: viva.
     Hoy soy capaz de admirar su valor. >>

SLHLT

martes, 2 de junio de 2026

¿Por qué son tan lindos los caballos?

Esta es la historia de Sari y Julieta, madre e hija, desde el momento en que Sari tiene un brote y le diagnostican demencia frontotemporal con solo 58 años. Pero es mucho más que una novela, es una especie de archivo emocional, un collage hecho de palabras, dibujos, apuntes y silencios. Como la memoria… Como la pérdida.

La parte de Sari.

Sari escribía, anotaba, observaba. Amaba los caballos, no solo como animales bellos, sino como símbolo de libertad, de fuerza y de algo que no se deja domesticar del todo. Esa Sari vital, creativa, enamorada del lenguaje, va quedando fijada entre estas páginas, hechas de esbozos, anotaciones y fotografías, como quien deja migas de pan para no perderse del todo. 

La parte de Julieta.

Julieta escribe cuando su madre ya no puede hacerlo. Escribe para sostenerla, para entender qué está pasando, para sobrevivir al duelo anticipado de perder a alguien que todavía está viva. Su parte es un homenaje, una estrategia de duelo, una memoria compartida y, sobre todo, un acto de amor. Aunque también es testimonio del cansancio, del miedo, de la rabia y de la ternura infinita que requieren los cuidados.


Estáis ante una historia sobre madres e hijas, sí, pero también sobre la identidad, la herencia (la que no es material), el peso del lenguaje y la pregunta inevitable de qué queda de nosotros cuando los recuerdos se van.

Maravillosa.

SLHLT

martes, 21 de abril de 2026

La hermana menor. Un retrato de Silvina Ocampo.

No sabía casi nada de Silvina Ocampo cuando abrí La hermana menor. Tampoco sabía muy bien qué esperar de Mariana Enríquez fuera del territorio de la ficción oscura que tan bien habita. Y, sin embargo, este libro ha sido una sorpresa constante. Un retrato literario que se lee como un ensayo biográfico, pero con pulso narrativo, curiosidad genuina y una mirada profundamente humana.

Silvina aparece aquí como lo que fue: una escritora enorme, rara, incómoda, eclipsada durante años por figuras masculinas cercanas y, al mismo tiempo, radicalmente libre dentro de los límites de su época y su clase social. Enríquez no la idealiza ni la juzga: la observa. Atiende a sus contradicciones, a su talento indiscutible, a su relación con la escritura, con la infancia, con la crueldad y con el extraño lugar que ocupó siempre, incluso dentro de los círculos literarios que la rodeaban.

El libro avanza entre anécdotas, reflexiones y contextos que ayudan a comprender no solo a la autora, sino también el mundo que la rodeó. Hay fascinación, sí, pero también distancia crítica. Y eso se agradece. Silvina emerge como un personaje literario en sí misma: desconcertante, brillante, singular…

Terminas la lectura con la sensación de haber conocido a alguien irrepetible, y con unas ganas enormes de ir directa a sus cuentos de niños crueles y perturbadores.

Muy recomendable.

SLHLT

 

martes, 7 de abril de 2026

Todo lo que hice por dinero

Violeta Niebla convierte algo tan cotidiano como un currículum, en una pieza literaria juguetona, irónica y sorprendentemente honesta.

Lo que empieza como una retahíla de trabajos, algunos gloriosos, otros no tanto, y unos cuantos directamente inclasificables, acaba revelando la historia de una vida marcada por la precariedad, la creatividad forzosa y el talento para salir adelante como sea.

El humor es la puerta de entrada, pero detrás laten otras cosas: el vértigo de no tener estabilidad, la necesidad constante de reinventarse, la picardía como mecanismo de defensa y el ingenio convertido en herramienta de resistencia. La autora se ríe, sí, pero también señala; y en esa mezcla está lo mejor del libro. Cada empleo es un relato en miniatura, un episodio picaresco contemporáneo que demuestra que una vida laboral puede decir muchísimo más de nosotras de lo que imaginamos.

El resultado es fresco, distinto y con mucha personalidad. Un libro que se lee con una sonrisa en los labios pero que deja poso, porque en el fondo todas podríamos contar nuestra vida así: a base de trabajos que nos han salvado, agotado, definido y, a veces, cambiado la vida.

Entretenido y diferente.

SLHLT

martes, 17 de marzo de 2026

Los nombres propios

Este libro llevaba tiempo rondándome: que si recomendaciones por aquí, que si entusiasmos por allá, que si “tienes que leerlo”... Y al final, claro, acabó cayendo. Y ¿Qué es lo que ha pasado? Pues que Los nombres propios me ha dejado una mezcla curiosa de cosas que me han encantado y de otras que no tanto.

Empecemos por el principio. ¡Qué idea tan buena la de poner a Belaundia Fu como narradora de la vida de Marta! Es ingenioso, divertido y funciona de maravilla para darle un tono distinto a la historia. Además, el momento en que la propia Marta decide tomar la voz es precioso: como si dijera “ya está, gracias por acompañarme, pero ahora sigo sola”. Ese gesto me ganó completamente.

Y luego está la abuela. De verdad, qué personaje más bonito. Cada vez que aparecía pensaba: “aquí está el corazón del libro”. La relación entre ambas tiene ese punto emocionante y dulce que no empalaga, y que te hace leer con una sonrisa medio nostálgica.

Pero, por desgracia, hay cosas que me han gustado menos: por ejemplo el estilo repetitivo terminó haciéndoseme un poco cuesta arriba. Ya sé que es algo buscado, que tiene intención y ritmo, pero a mí me cansó. Y claro, si le sumamos que llegaba con las expectativas por las nubes (todo internet se ha volcado con él), pues al final me pasó como con El factor Rachel o Gente normal: entiendo que entusiasmen a lectoras más jóvenes, pero a mí me falta un poquito más de profundidad o algo que me sacuda más.

Aun así, he disfrutado de la lectura. El principio y el final me gustaron muchísimo y hay momentos realmente sensibles y bien escritos. No ha sido exactamente lo que esperaba, pero sí un libro cuidado, amable y con ideas muy chulas.

SLHLT

martes, 2 de septiembre de 2025

La postal

<< Mi madre se encendió el primer cigarrillo del día, su preferido, el que te quema los pulmones nada más despertarte. Luego salió de su casa para admirar la blancura que recubría todo el barrio. Durante esa noche habían caído al menos diez centímetros de nieve.

     Se quedó un buen rato fumando fuera, a pesar del frío, para disfrutar de la atmósfera irreal que flotaba en su jardín. Le pareció hermosa toda esa nada, esas líneas y esos colores borrados.

     De repente oyó un ruido amortiguado por la nieve. El cartero acababa de dejar el correo en el suelo, al pie del buzón. Mi madre acudió a recogerlo, poniendo mucho cuidado al pisar para no resbalar.

     Con el cigarrillo entre los labios, cuyo humo se volvía más denso en el aire helado, volvió rápidamente a casa a calentarse los dedos entumecidos por el frío.

     Lanzó una rápida ojeada a los distintos sobres. Estaban las tradicionales tarjetas navideñas, la mayoría, de sus estudiantes de la facultad, una factura de gas y algún que otro folleto publicitario. También había cartas para mi padre; los compañeros del CNRS y sus doctorandos le deseaban un feliz año.

     Entre aquella correspondencia, de lo más común dado que estábamos a comienzos de enero, había una sorpresa. La postal. Ahí estaba, con los demás sobres, como si nada, como su se hubiera escondido para pasar inadvertida.

     Lo que intrigó de inmediato a mi madre fue la letra: extraña, torpe, una caligrafía que nunca había vista. Luego leyó los cuatro nombres escritos uno debajo de otro, en forma de lista.

     Ephraïm.

     Emma.

     Noémie.

     Jacques.

     Aquellos cuatro nombres eran los de sus abuelos maternos, su tía y su tío. Los cuatro habían sido deportados antes de que ella naciera. Murieron en Auschwitz en 1942. Y resurgían en nuestro buzón sesenta y un años después. Ese lunes 6 de enero de 2003.

     -¿Quién ha podido enviarme este horror? -Se preguntó Léila.

     A mi madre le entró mucho miedo, como si alguien estuviera amenazándola, agazapado entre las tinieblas de un pasado remoto. Le temblaban las manos.

     -¡Mira, Pierre, mira lo que me he encontrado en el correo!

     Mi padre cogió la tarjeta, se la aproximó a la cara para observarla de cerca, pero no llevaba ni firma ni explicación alguna.

     Nada. Solo esos nombres. >>.

Todo empieza con una imagen: la Ópera Garnier en una postal sin firma. En el reverso, cuatro nombres. Cuatro ausencias. Cuatro heridas abiertas. Anne Berest recibe ese mensaje envenenado y decide investigar. Lo que sigue es una novela que se lee como un thriller, pero que duele como una memoria familiar.

Con ayuda de su madre, un detective y un grafólogo, reconstruye el periplo de los Rabinovitch, su familia, desde Rusia hasta Auschwitz, pasando por Letonia, Palestina y París.

El capítulo dedicado a la detención de sus parientes es devastador, pero está contado con una contención que estremece. El tono de thriller no frivoliza, al contrario: da ritmo, tensión y urgencia a una historia que no puede esperar más para ser contada.

Me ha gustado muchísimo.

Me ha conmovido. Me ha hecho pensar en cómo el pasado se filtra en el presente, en cómo una postal puede ser una bomba de relojería. Y en cómo escribir puede ser también una forma de resistir.

SLHLT

 

viernes, 8 de agosto de 2025

La llamada

La llamada reconstruye la historia de Silvia Labayru, militante montonera secuestrada por la dictadura argentina en 1976, embarazada de cinco meses. Lo que sigue es un descenso al infierno: tortura, esclavitud, violaciones, parto en cautiverio, y una vida marcada por el estigma de haber sobrevivido. Pero Leila Guerriero no escribe desde el morbo ni desde el juicio. Escucha. Pregunta. Deja hablar.

Durante dos años, la periodista conversó con Silvia y con quienes la rodearon, y el resultado es un retrato íntimo, doloroso y complejo. No hay héroes ni traidores, solo una mujer que vivió lo indecible y que, décadas después, se atrevió a contar. La autora ilumina las zonas grises de la memoria, las heridas que no cierran, el rechazo que sufren quienes vuelven del horror. Y lo hace con una prosa contenida, precisa, que nunca se impone sobre la historia.

Hay libros que te cambian y nunca vuelves a ser la misma después de leerlos. Este es uno de ellos. Te atraviesa y te deja huellas en el alma. Porque fue real. Porque las caras de los torturadores están solo a unos pocos clics de tu portátil. Porque a veces ser guapa, joven, rubia y de “buena familia” te salva la vida, pero a qué precio.

Silvia Labayru hizo de vivir su objetivo. Cada día. Todos los días. A pesar de ellos. A pesar de todos. Nunca pensaron que pudiera hacerles frente. Que su miedo les protegería.

Pero la subestimaron.

Como casi siempre.

SLHLT

lunes, 10 de marzo de 2025

Todos los perros de mi vida

Elizabeth von Arnim fue una mujer que vivió muchas vidas: escritora, aristócrata, viajera, madre, y sobre todo, amante de los perros. 

En este libro, que es mitad memorias y mitad homenaje a sus amigos peludos, nos cuenta su vida a través de los perros que la acompañaron en cada etapa.

Desde Bijou, que la metía en líos sociales en sus años jóvenes, hasta el fiel Prince, que la consoló en momentos de soledad, cada perro tiene su propia personalidad y su propio capítulo. Este libro no es solo una sucesión de anécdotas sino también una mirada a cómo los perros son parte de nuestra vida y como tal viven, disfrutan e incluso sufren las decisiones que vamos tomando por el camino.

En esta historia hay humor, nostalgia y ternura. Es perfecta para quien necesite una lectura entretenida, reconfortante y amena, que no exija demasiado y que deje un buen sabor de boca.

SLHLT

lunes, 24 de febrero de 2025

Dos o tres cosas que tengo claras

Bastarda me destruyó. Tanto por el poder de la escritura de Dorothy Allison, como por la realidad que habitaba entre sus páginas. Pero, aún así (o quizás por eso), sabía que volvería a leerla.

Dos o tres cosas que tengo claras no es ni una colección de cuentos ni una novela al uso, sino algo a medio camino entre el relato autobiográfico y el ensayo novelado. Así, amasados en forma de textos cortos, la autora nos va mostrando retales de su existencia, encabezándolos con un “Voy a contaros una historia”, a imagen y semejanza del “Érase una vez” de los cuentos tradicionales. Y todo ello salpimentado con fotografías en las que aparecen sus protagonistas.

La violencia familiar, el abuso sexual, la pobreza, la clase social en el sur de los Estados Unidos, la resiliencia de las mujeres de su familia, el trauma, el activismo feminista y la búsqueda de la identidad afectiva y sexual, son algunos de los temas con los que Dorothy Allison se desnuda ante el lector.

No es un libro fácil, pero el formato lo hace más llevadero, como cuando soplamos una herida: escuece, pero alivia.

Muy recomendable.

SLHLT

sábado, 15 de junio de 2024

No me gusta mi cuello

<< No me gusta mi cuello. Francamente. Si lo vieran tampoco les gustaría, aunque lo más probable es que, por educación, no lo confesaran. Si yo hiciera algún comentario, si dijera, por ejemplo: “Me horroriza mi cuello”, seguro que me responderían amablemente algo como “No sé de qué me hablas”. Mentirían, claro, pero se lo perdono. Yo digo mentiras así a todas horas: sobre todo a mis amigas, cuando me dicen que les fastidia tener bolsas en los ojos, o papada, o arrugas, o un flotador en la cintura, y me preguntan si creo que deberían operarse los párpados, hacerse un estiramiento facial, un tratamiento de bótox o una liposucción. Sé por experiencia que el “No sé de qué me hablas” es un mensaje cifrado y significa: “Entiendo lo que quieres decir, pero si crees que vas a liarme para que me pronuncie, estás loca”. Es peligroso, como todos sabemos, pronunciarse en estos casos. Porque si yo dijera: “Sí, sé perfectamente lo que quieres decir”, mi amiga podría ir derecha a operarse los párpados, por ejemplo, y la cosa podría no salir bien, y mi amiga podría convertirse en una de esas personas que salen en la prensa sensacionalista por querellarse contra su cirujano plástico porque no pueden volver a cerrar los ojos. Además, y esta es la clave: Todo sería Culpa Mía. Soy especialmente sensible al Todo Culpa Mía, desde que en 1976 una de mis amigas me aconsejó que no comprara un apartamento perfecto en la calle Setenta y cinco Este: nunca se lo he perdonado. >>

Divertida, irónica, ácida, inteligente, perspicaz… Nora Ephron era todo eso y mucho más. En esta recopilación de columnas publicadas en distintos medios de comunicación, la escritora y guionista nos habla, con mucho humor, de temas tan importantes como el amor, la muerte, la enfermedad, los hijos, la adolescencia, el matrimonio, el trabajo, la moda o la vejez. En definitiva: la vida.

No os la podéis perder.

SLHLT

 

miércoles, 30 de agosto de 2023

Bastarda

Condado de Greenville. Carolina del Sur Años 50.

Los Boatwright es lo que en Estados Unidos llaman despectivamente white trash: una saga familiar de hombres que no son capaces de mantener un empleo, que entran y salen del calabozo, que beben demasiado y que tienen el gatillo fácil; pero también de mujeres fuertes que tienen hijos demasiado pronto, sostienen a sus familias y tratan de construir un espacio seguro para todas ellas.

Ruth Anne Boatwright, a la que todos llaman Bone es la protagonista de esta historia y nos muestra el mundo que la rodea a través de sus ojos de niña. 

Su vida arranca marcada por una palabra: “ilegítima”, imposible de eliminar de su partida de nacimiento. Le habría gustado ser cantante de góspel, pero más pronto que tarde la realidad se impone. El mundo no es como debería. Las palabras y los actos de la gente no se corresponden. El amor no tendría que hacerte temblar de miedo, de dolor ni de rabia. Las personas que han de cuidarte no deberían hacerte sufrir… Y mucho menos dejar que otros lo hagan, pudiendo evitarlo.

Violencia por todas partes: verbal, física y sexual. Desamparo, dolor, frustración y rabia. Pero también perseverancia, orgullo y lucha constante. Esto es lo que encontrareis entre las páginas de esta novela.

Esta es una historia maravillosamente escrita que se lee con angustia en la garganta y el corazón encogido. Una historia brutal. Y más aún cuando descubres que tiene tintes autobiográficos.

A pesar del dolor, os la recomiendo.

Muy necesaria.

SLHLT

lunes, 20 de febrero de 2023

Las malas

A estas alturas no voy a descubriros a Camila Sosa Villada y su libro Las malas, cuando fue la novela de la que todo el mundo hablaba allá por el 2020, pero he de decir que caigo rendida a sus pies y me uno a la corte de admiradores de esta mujer y de su escritura.

Aunque a veces nos parezca que vamos hacia atrás, el éxito de una novela como esta nos recuerda que no es cierto, que seguimos avanzando en la buena dirección, dando voz y espacio a los que nunca lo han tenido y que son pocos, aunque ruidosos y molestos, los que se empeñan en querernos hacer involucionar para perpetuar unos privilegios que nunca se han merecido.

Las malas es la historia con la que la autora ha querido homenajear y agradecer a las mujeres trans que, siendo ella apenas una niña, le dieron el apoyo que todos le habían negado cuando se atrevía a mostrarse tal y como era.

Parte de ficción, parte de realidad, mucho de recuerdo y otro tanto de ensoñación, hacen de esta novela algo único. Narrada en primera persona, con crudeza, sentido del humor y mucho amor, la autora relata la vida de las travestis del Parque Sarmiento, devolviéndoles la dignidad de la que el mundo las ha desposeído y convirtiéndolas en hogar, refugio y familia.

Es una historia valiente y emocionante en la que la angustia y la sonrisa se alternan y donde la violencia, la sordidez, el amor y la magia se mezclan. La terminé con un nudo en la garganta y con la necesidad de compartirlo con vosotros.

Tenéis que leerla.

SLHLT

martes, 26 de julio de 2022

Esperanza Rodríguez Cerdán. La voz rebelde de una maestra sufragista, republicana y miliciana de la cultura.

A lo largo de los años he tenido la enorme suerte de trabajar en distintos lugares y de conocer a gente de todo tipo y condición. En una de mis últimas etapas tuve la fortuna de encontrarme con Rebeca Fernández Alonso, profesora de Lengua y Literatura y autora de esta obra.


Lo que comenzó siendo su tesis doctoral terminó convirtiéndose en un libro, un ensayo fantástico sobre una mujer de la que yo jamás había oído hablar, y eso que vivió, trabajó y participó de la vida cultural de mi ciudad. Esa mujer era Esperanza Rodríguez Cerdán.


Con un trabajo de investigación casi arqueológico, Rebeca nos descubre a Esperanza y le devuelve su voz. Una voz que ella sí tuvo: fue maestra rural, escribió poesía, colaboró durante más de 20 años en periódicos y revistas, luchó por la calidad de la educación, por el sufragio femenino, participó de la vida política del momento y, con la llegada de la Guerra Civil, se convirtió en Miliciana de la Cultura, lo que la llevó al exilio una vez finalizada esta, primero en Argelia y luego en París.


Todo un descubrimiento. Estoy segura de que os gustará. Y para los amantes de los datos, el libro se complementa con una extensa bibliografía y con un anexo gráfico de lo más interesante.

SLHLT

martes, 28 de junio de 2022

El peligro de estar cuerda

<< Siempre he sabido que algo no funcionaba bien dentro de mi cabeza. A los seis o siete años, todos los días, antes de dormir, le pedía a mi madre que escondiera un pequeño adorno que había en casa, un horroroso calderito de cobre, el típico objeto de tienda de suvenires baratos o quizá incluso el regalo de un restaurante. Y se lo pedía no porque me incomodara la fealdad del cacharro, lo cual hubiera resultado un poco extraño, pero en cierto modo distinguido, sino porque había leído en alguna parte que el cobre era venenoso, y temía levantarme sonámbula en mitad de la noche y ponerme a darle lametazos al caldero. No sé bien cómo se me pudo ocurrir semejante idea (con el agravante de que jamás he sido sonámbula), pero ya entonces hasta a mí me parecía un poco rara. Lo cual no evitó que pudiera visualizarme con toda claridad chupando el metal y que, aterrada, durante cierto tiempo le pidiera a mi madre que porfavorporfavor no dejara de esconder el objeto en algún lugar recóndito, a ser posible un sitio distinto cada vez, para que me fuera imposible encontrarlo >>.

 

Rosa Montero es una escritora todoterreno, de las pocas que se puede permitir cambiar de estilo literario de un libro al siguiente y llegar al lector con todos ellos: distopía, narrativa, biografía, ensayo, crónica periodística… En esta ocasión, con un enorme trabajo de indagación y documentación detrás, y tratándose a sí misma como un sujeto de investigación más, nos acerca a los trastornos de conducta, manías, singularidades y enfermedades mentales de novelistas y escritores de reconocido prestigio a lo largo de la historia: Zweig, Doris Lessing, Virginia Woolf, Sylvia Plath, Bukowski, Emily Dickinson y Scott Fitzgerald, entre otros.


¿Están ligadas la creatividad y la locura? ¿Existe eso que llamamos “normalidad”? ¿Es necesario sufrir y sentirse desgraciado para llegar a la excelencia literaria?


El estilo Montero está muy presente en toda la obra y, además de ejercer de narradora y maestra de ceremonias a través de sus páginas, se permite llevar a cabo un pequeño juego cómplice con el lector.


Si buscáis una lectura interesante, amena y entretenida esta es la adecuada. Aviso: el capítulo sobre Sylvia Plath os dejará sin aliento.

SLHLT

miércoles, 9 de febrero de 2022

HERMANITO (Miñán)

<< Estoy en Europa, pero yo no quería venir a Europa. >>

Miñán, en Pulaar, lengua que se habla en algunas zonas de Guinea Conakri, significa hermano pequeño, hermanito.

Y el viaje de Ibrahima no tenía otro propósito que encontrar a su miñán.

Amets Arzallus conoció a Ibrahima en la Red de Acogida de Irún, donde era voluntario. Hablaron, colaboraron y trabajaron mano a mano. Allí le contó su historia y, su singular forma de narrar, fue el germen de este libro: Ibrahima pondría la voz y Amets la letra.

Ibrahima es el mayor de cuatro hermanos y ayuda a su padre a vender zapatos. Cuando muere, trabaja muy duro para mantener a la familia y que sus hermanos puedan seguir estudiando. Cuando se entera de que su hermano pequeño deja la escuela y se marcha a Europa en busca de un futuro, decide ir tras él. Y ahí comienza un camino donde la vida humana vale menos que nada: es secuestrado y vendido por las mafias, ha de trabajar como un esclavo, pasa hambre, sed, frío y desea que le llegue la muerte en no pocas ocasiones.

Esta es una historia desgarradora y real, contada con la emoción, la crudeza y la esperanza de alguien que lo ha sufrido todo y aún es capaz de convertirlo en algo hermoso.

A las puertas de nuestro país hay cada día cientos de historias como esta y nos negamos a mirar. Abramos los ojos.

 Abramos los brazos.

SLHLT

martes, 25 de agosto de 2020

Ligero de equipaje

<< Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero. >>


Esta novela gráfica relata en viñetas la vida de Antonio Machado. Su infancia junto a su familia en Sevilla, las enseñanzas de su abuelo y el trabajo de investigación sobre el flamenco de su padre. Su adolescencia en Madrid, primero aprendiendo feliz de la mano de Giner de los Ríos en la Institución Libre de Enseñanza, y más tarde sufriendo el bachillerato encorsetado de la enseñanza oficial de la época. No consiguió terminarlo hasta los 25 años, aunque ya le habían publicado diversos poemas.

A los 30 y animado por su mentor, prepara oposiciones a profesor, pero como no tenía carrera, solo podía optar a plazas en provincias. Así terminó en Soria dando clases de Francés. Las gentes y tierras castellanas influyen en su carácter y en su obra, lo mismo que Leonor y el descubrimiento del amor.

Después llegará París, las tertulias, la enfermedad de Leonor y su muerte. Baeza, Segovia y Madrid. Las tertulias y las obras teatrales junto a Manuel. Y Guiomar, su nuevo amor.

La celebración de la República, la conciencia social del poeta y su significación política en todo momento, el cambio de gobiernos, la tensión social, el levantamiento y la guerra. El gobierno de la República quiere salvar a sus intelectuales y lo lleva junto a su familia a Valencia, después a Barcelona y finalmente al exilio a Francia, a Collioure, donde muere de enfermedad y de pena, tres días antes que su madre.

Lo que más me ha gustado de esta novela gráfica es lo bien documentada que está y la influencia de sus vivencias y del contexto histórico en la poesía del gran maestro andaluz.


<< Y cuando llegue el día del último viaje
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos del mar. >>

SLHLT

martes, 30 de junio de 2020

Cómo ser una buena criatura

He viajado a lo largo y ancho del mundo en busca de documentación para mis libros. […] Durante todos esos viajes, nunca he olvidado un dicho que me ha servido de promesa: <<Cuando el alumno está preparado, aparece el maestro>>. Aunque he tenido la suerte de contar con maestros excepcionales, la mayoría de ellos han sido animales.

¿Qué me han enseñado los animales sobre la vida? A ser una buena criatura.

A través de trece animales que conoció y con los que tuvo la suerte de convivir ,la naturalista Sy Montgomery nos narra episodios de su vida y las lecciones que de ellos aprendió.

Desde los perros que compartieron su vida: Molly, Tess, Sally y Thurber, hasta Octavia, el pulpo hembra del acuario de Nueva Inglaterra, pasando por las Damiselas, Clarabelle, la araña o Christopher Hogwood, el maravillosos y enorme cerdo con su propio spa de agua caliente y jabonosa; todos ellos, gracias a su sabiduría animal y a su amor, han sido partícipes y responsables de convertir a Sy Montgomery en una buena criatura.

Porque del disfrute de un cerdo por los pequeños placeres de la vida, de la dedicación y el orden con el que las arañas construyen sus nidos, de la confianza que es capaz de depositar un emú en ser humano, de la determinación de un armiño para atrapar presas que le cuadriplican el tamaño o del amor, la protección y la limpieza que una madre pulpo dedica a sus huevos, se pueden sacar grandes enseñanzas. Y si somos capaces de verlo, de empatizar con ellos y de amarlos, nuestras vidas serán más ricas. Serán mejores.

Maravillosa autobiografía que os emocionará de veras.
SLHLT

miércoles, 5 de junio de 2019

Marie Curie

Descubrí a Marie Curie cuando tenía 7 u 8 años.
En la biblioteca del cole nos dejaban coger libros para leer durante el verano y esa era una de las cosas que hacíamos aquellos extraños días de junio que olían a calor e íbamos a clase solo por la mañana. Un montón de batas de cuadritos con patas, en fila de a dos, peregrinábamos hacia la biblioteca a la caza de libros que devolveríamos en el más que lejano septiembre.
No recuerdo exactamente si la Biografía de Marie Curie para niños la elegí yo o me la eligieron. No recuerdo qué profe nos llevó ni quien iba en la fila conmigo. No recuerdo haberme llevado el libro a casa y menos aún al pueblo aquel verano. Pero sí recuerdo lo que me marcó su lectura.
Aunque mis notas eran buenas, mi caligrafía era un desastre, y mi madre me puso la tarea de copiar un capítulo cada mañana, liberándome el resto del día de cualquier otra obligación para dedicarme al más salvaje de los asilvestramientos (los que habéis pasado los veranos de la infancia en el pueblo sabréis a lo que me refiero).
Me imagino que protestaría ante la tarea, pero la verdad es que no lo recuerdo. A quién sí recuerdo fue a María Sklodowska niña, a su padre y a sus hermanas, el frío que pasaba en su buhardilla de París, lo lista que era, lo mucho que trabajaba y estudiaba a la luz mortecina de las velas, lo difícil que lo tuvo, lo que llegó a conseguir y lo valiente que fue. También recuerdo comentar cada aventura con mi hermana y con mi madre, que también leyeron el libro. Y sobre todo, recuerdo haber deseado muy fuerte parecerme a ella.
Desde ese momento Marie Curie ha sido una de esas presencias amigas en mi vida. Con los años y las arrugas la he ido conociendo mejor, y mi admiración hacia ella nunca ha parado de crecer. La mujer y el mito son la misma persona. Y el legado es inmenso.
Por todos estos motivos entenderéis que esta novela gráfica se haya venido a vivir a mi casa. Es una novela adulta, realista, visualmente preciosa y muy bien documentada biográfica y científicamente.
¡Lleváosla a casa también! 
No lo lamentaréis.
SLHLT

jueves, 26 de abril de 2018

Stitches

Imaginaos un niño sin voz en una casa muda en el Detroit de los años 50. Nadie dice nada. Nadie escucha a nadie. Nadie se comunica.
Una madre amargada y frustrada consigo misma y con la vida que lleva, que trata con frialdad y falta total de empatía a sus dos hijos.
Un padre médico que pasa casi todo el día en el hospital y cuando llega a casa baja al sótano a golpear con saña el saco de boxeo y que cree que puede curar todas las enfermedades de David con Rayos X.
Un hermano mayor que aporrea con frenesí su batería.
¿Qué le queda al pequeño David? Le salvará la lectura, una gran imaginación y sus dibujos. Él quiere ser como Alicia y perseguir a un conejo blanco hasta su madriguera, para escapar de allí y llegar al país de las maravillas.
Pasados unos años le detectan un bulto en el cuello. Parece un quiste. Hay que extirparlo, pero no corre prisa. La medicina es cara y en su casa no sobra el dinero. O ese le dicen
El día que le van a quitar el bulto, algo se complica y David, tras la operación, se despierta con un costurón que le atraviesa el cuello de arriba abajo, y sin cuerdas vocales. David ya no puede hablar.
Un día descubre que ha tenido cáncer y que nadie le ha dicho nada. Su frustración y su ira aumentan. Su comportamiento empeora. Pero ni así consigue llamar la atención de unos padres que hacen como si no hubiera pasado nada.
Y va al psiquiatra. Su conejo blanco. El que empieza a ver en él algo más que a un pobre diablo. Que valora sus dibujos y que le da la fuerza para creer en sí mismo, irse de casa y empezar de cero.

Stitches es una novela gráfica diferente. Es una especie de obra catártica, con la que el autor trata de soltar parte del lastre que lleva arrastrando toda la vida y compartirlo con el lector, o más bien espectador, pues sus viñetas son muy poderosas y casi cinematográficas.
David Small, nos dibuja y nos cuenta su terrible infancia entre adultos fríos, siniestros y egoístas que no saben tratar a los niños. En una casa donde nadie habla y nadie escucha, su voz no es importante. Y menos aún si una enfermedad lo priva de ella. A partir de ese momento, sin ser él muy consciente de ello, comienza su reconstrucción. Y serán sus dibujos los que hablen por él.
Os la recomiendo.

SLHLT