El humor es la puerta de entrada, pero detrás laten otras cosas: el vértigo de no tener estabilidad, la necesidad constante de reinventarse, la picardía como mecanismo de defensa y el ingenio convertido en herramienta de resistencia. La autora se ríe, sí, pero también señala; y en esa mezcla está lo mejor del libro. Cada empleo es un relato en miniatura, un episodio picaresco contemporáneo que demuestra que una vida laboral puede decir muchísimo más de nosotras de lo que imaginamos.
El resultado es fresco, distinto y con mucha personalidad. Un libro que se lee con una sonrisa en los labios pero que deja poso, porque en el fondo todas podríamos contar nuestra vida así: a base de trabajos que nos han salvado, agotado, definido y, a veces, cambiado la vida.
Entretenido y diferente.
SLHLT

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