martes, 28 de abril de 2026

Mil cosas

Mil cosas es una novela corta que se lee casi sin respirar. Juan Tallón construye un texto pensado para no soltarse, escrito con un ritmo que imita el modo en que viven sus protagonistas: deprisa, siempre llegando tarde, saltando de una tarea a otra sin terminar ninguna del todo.

La historia avanza como lo hace nuestra vida diaria, marcada por la prisa, la acumulación y la sensación constante de estar en deuda con el tiempo. Los personajes corren de aquí para allá, atrapados en una rutina que lo ocupa todo y que, paradójicamente, no deja espacio para lo importante.

Tallón escribe sin adornos innecesarios, y nos hace sentir ese cansancio mental, ese zumbido de fondo que provoca vivir acelerados. Mil cosas habla del trabajo, de las relaciones, de la exposición constante, de la dificultad para parar y pensar, y lo hace con ironía, con lucidez y con una inteligencia muy afinada.

 

Supe lo que iba a pasar en cuanto cogió el taxi…

Pero tuve que seguir leyendo por si solo era una elipsis y me equivocaba.

Quería equivocarme.

SLHLT

 

martes, 21 de abril de 2026

La hermana menor. Un retrato de Silvina Ocampo.

No sabía casi nada de Silvina Ocampo cuando abrí La hermana menor. Tampoco sabía muy bien qué esperar de Mariana Enríquez fuera del territorio de la ficción oscura que tan bien habita. Y, sin embargo, este libro ha sido una sorpresa constante. Un retrato literario que se lee como un ensayo biográfico, pero con pulso narrativo, curiosidad genuina y una mirada profundamente humana.

Silvina aparece aquí como lo que fue: una escritora enorme, rara, incómoda, eclipsada durante años por figuras masculinas cercanas y, al mismo tiempo, radicalmente libre dentro de los límites de su época y su clase social. Enríquez no la idealiza ni la juzga: la observa. Atiende a sus contradicciones, a su talento indiscutible, a su relación con la escritura, con la infancia, con la crueldad y con el extraño lugar que ocupó siempre, incluso dentro de los círculos literarios que la rodeaban.

El libro avanza entre anécdotas, reflexiones y contextos que ayudan a comprender no solo a la autora, sino también el mundo que la rodeó. Hay fascinación, sí, pero también distancia crítica. Y eso se agradece. Silvina emerge como un personaje literario en sí misma: desconcertante, brillante, singular…

Terminas la lectura con la sensación de haber conocido a alguien irrepetible, y con unas ganas enormes de ir directa a sus cuentos de niños crueles y perturbadores.

Muy recomendable.

SLHLT

 

martes, 14 de abril de 2026

Han cantado bingo

 <<Cuando nadie nos mira, salimos por la puerta de atrás. Pisamos el antiguo aljibe. Levantamos las piernas por encima del muro y miramos hacia El Ahorcado. Las normas del juego son sencillas:
  1. No podemos usar la linterna a la vuelta.
  2. Corremos de la mano.
  3. Contamos hasta tres.
  4. Si El Ahorcado alcanza a una de las dos, la otra sigue jugando sola.

Mi hermana y yo caminamos por el picón hasta llegar a la pared del volcán. Las noches siempre abren una puerta para que lo extraño suceda, eso hace que nuestros corazones suenen llenitos de miedo. De todos los juegos que hemos inventado, este es nuestro favorito.>>

 

Han cantado bingo arranca con un juego. Dos hermanas, una infancia frágil, diez minutos de libertad antes de que la abuela vuelva del bingo y El Ahorcado, un volcán que observa, calla y espera. A partir de ahí, la novela va saltando por distintas edades de la protagonista, como números de un cartón de bingo que se tachan sin orden, para contar la historia de una familia, de una pérdida, del duelo, de silencios heredados y de un don que pesa más que alivia.

La relación entre las dos hermanas es el verdadero corazón del libro: compleja, tierna, feroz, llena de amor y de culpa. Los personajes están tan bien dibujados que duele identificar en ellos dinámicas familiares conocidas, heridas que se transmiten y pequeños gestos que lo dicen todo. Aquí no hay explicaciones fáciles ni dramatismos impostados; hay una infancia observada con la lucidez de quien ya ha entendido demasiado.

Y luego está la isla, que no es un simple escenario sino un cuerpo vivo, un personaje más que condiciona, encierra, protege y amenaza. El volcán, el paisaje negro, el viento y el silencio funcionan como una presencia constante, casi mágica, que dialoga con el duelo y con lo que no se puede nombrar.

Estáis ante una primera novela valiente, distinta y bellísima, que confirma lo importante que es dejar paso a autoras como Lana Corujo, capaz de contar, con originalidad y maestría, lo más difícil desde lugares inesperados y con una voz muy propia.

MA-RA-VI-LLO-SA

SLHLT

martes, 7 de abril de 2026

Todo lo que hice por dinero

Violeta Niebla convierte algo tan cotidiano como un currículum, en una pieza literaria juguetona, irónica y sorprendentemente honesta.

Lo que empieza como una retahíla de trabajos, algunos gloriosos, otros no tanto, y unos cuantos directamente inclasificables, acaba revelando la historia de una vida marcada por la precariedad, la creatividad forzosa y el talento para salir adelante como sea.

El humor es la puerta de entrada, pero detrás laten otras cosas: el vértigo de no tener estabilidad, la necesidad constante de reinventarse, la picardía como mecanismo de defensa y el ingenio convertido en herramienta de resistencia. La autora se ríe, sí, pero también señala; y en esa mezcla está lo mejor del libro. Cada empleo es un relato en miniatura, un episodio picaresco contemporáneo que demuestra que una vida laboral puede decir muchísimo más de nosotras de lo que imaginamos.

El resultado es fresco, distinto y con mucha personalidad. Un libro que se lee con una sonrisa en los labios pero que deja poso, porque en el fondo todas podríamos contar nuestra vida así: a base de trabajos que nos han salvado, agotado, definido y, a veces, cambiado la vida.

Entretenido y diferente.

SLHLT