viernes, 17 de marzo de 2017

Las catilinarias


Émile y Juliette son una pareja de jubilados. Llevan juntos desde niños y lo son todo el uno para el otro. Llegado este punto deciden aislarse del mundo y dedicar el tiempo que les quede a disfrutar al máximo de su mutua compañía. No necesitan a nadie más.

Compran una casita en medio del bosque, lejos de la ciudad, en plena naturaleza, y con un pueblo lo bastante cerca como para poder llegar en coche y abastecerse de lo necesario. Sólo hay una casa en los alrededores. Es invierno. La nieve cae suavemente. ¡Es el paraíso!

Pero su refugio del mundo exterior se ve rápidamente amenazado por la visita de su vecino más cercano: Palamede, el médico local. Cada día aparece en su puerta a las cuatro de la tarde, entra, se sienta en el sillón y allí se queda hasta las seis. Apenas habla, pero nada le gusta, de nada disfruta, nada lo satisface y nada le parece suficiente. Las normas de cortesía hacen que Émile y Juliette lo reciban y atiendan, pero día a día los va desestabilizando. Su salud mental y su paz peligran. ¿Hasta cuándo podrán soportarlo? ¿Quién es Palamede? ¿Por qué se comporta así?

Este es un libro con un aire surrealista y escrito con un punto de humor bastante cruel e inquietante. Cuestiona los convencionalismos sociales y las buenas maneras, pero también los principios éticos y morales necesarios para vivir en sociedad, el odio hacia uno mismo, la incapacidad de ser feliz y el asco.

Siendo gran admiradora de Amélie Nothomb, tengo que decir que este ha sido el libro que menos me ha gustado de todos. Lo habría abandonado, pero como es un libro corto y ya conozco a la Nothomb, sé que hay que llegar hasta el final en sus historias. Y estaba en lo cierto.


SLHLT

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