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lunes, 10 de febrero de 2025

Dios fulmine a la que escriba sobre mí

Este libro huele como los libros viejos y como las casas en las que se ha fumado mucho, muchísimo, y el olor amargo de la nicotina lo impregna todo. No es agradable, pero sí evocador. Pues ese olor le recuerda a él. A un padre que, para Aura, no es el icono vanguardista, el genio, el revolucionario, sino un padre que no siempre la entendía, que no avanzaba con los tiempos, muchas veces ausente, demoledor en sus opiniones, que en ocasiones la avergonzaba y que no estaba dispuesto a dar los pasos necesarios para salvar el abismo que les separaba.

Pero ese hombre ha muerto. Ya no está. Y aunque las diferencias fueran enormes, era su padre. Y ahora, que le toca vaciar esa casa y catalogar los más de 10.000 libros que hay en sus estanterías, Aura espera que ellos le hablen de él. Porque rebuscar entre ese universo de libros es tener una última conversación con él. Y porque entenderlo, quizás también sea entenderse un poco a sí misma.

Este libro no es una biografía al uso, ni una elegía. Es más bien una búsqueda, una reconstrucción y una manera de enfrentar el duelo. Puede que él odiara esta manera de recordarlo. Pero él ya no está. Aura sí. Aura está. Y esta es la forma en la que ha decidido que siga existiendo.

Llegué a esta historia a ciegas, no sabía lo que me iba a encontrar y me dejé llevar. Y, aunque es un libro que duele, me ha gustado.

SLHLT

sábado, 15 de junio de 2024

No me gusta mi cuello

<< No me gusta mi cuello. Francamente. Si lo vieran tampoco les gustaría, aunque lo más probable es que, por educación, no lo confesaran. Si yo hiciera algún comentario, si dijera, por ejemplo: “Me horroriza mi cuello”, seguro que me responderían amablemente algo como “No sé de qué me hablas”. Mentirían, claro, pero se lo perdono. Yo digo mentiras así a todas horas: sobre todo a mis amigas, cuando me dicen que les fastidia tener bolsas en los ojos, o papada, o arrugas, o un flotador en la cintura, y me preguntan si creo que deberían operarse los párpados, hacerse un estiramiento facial, un tratamiento de bótox o una liposucción. Sé por experiencia que el “No sé de qué me hablas” es un mensaje cifrado y significa: “Entiendo lo que quieres decir, pero si crees que vas a liarme para que me pronuncie, estás loca”. Es peligroso, como todos sabemos, pronunciarse en estos casos. Porque si yo dijera: “Sí, sé perfectamente lo que quieres decir”, mi amiga podría ir derecha a operarse los párpados, por ejemplo, y la cosa podría no salir bien, y mi amiga podría convertirse en una de esas personas que salen en la prensa sensacionalista por querellarse contra su cirujano plástico porque no pueden volver a cerrar los ojos. Además, y esta es la clave: Todo sería Culpa Mía. Soy especialmente sensible al Todo Culpa Mía, desde que en 1976 una de mis amigas me aconsejó que no comprara un apartamento perfecto en la calle Setenta y cinco Este: nunca se lo he perdonado. >>

Divertida, irónica, ácida, inteligente, perspicaz… Nora Ephron era todo eso y mucho más. En esta recopilación de columnas publicadas en distintos medios de comunicación, la escritora y guionista nos habla, con mucho humor, de temas tan importantes como el amor, la muerte, la enfermedad, los hijos, la adolescencia, el matrimonio, el trabajo, la moda o la vejez. En definitiva: la vida.

No os la podéis perder.

SLHLT

 

sábado, 30 de septiembre de 2023

La ciudad de los vivos

<<Los monstruos no existen. Los monstruos los creamos nosotros de vez en cuando para descargar sobre ellos nuestra conciencia>>. 

Marco Prato y Manuel Foffo no eran monstruos. Ni tampoco lo son los que matan a sus hijos o a sus parejas, los que colocan bombas o mandan volar por los aires hospitales infantiles en Gaza, los violadores, los que abusan de niños ni los que explotan a personas sin papeles. Los monstruos no existen. Son personas como tú y como yo, que fueron al colegio y jugaron en el parque, que se compraron un coche y se enamoraron, que estudiaron y buscaron un trabajo y que, en algún momento decidieron cometer actos atroces e imperdonables.

Llamarlos monstruos nos permite concentrar en ellos la maldad y despojarlos de su naturaleza humana. Y así nos protegemos. Si la vileza y la crueldad son cosas de monstruos, no tenemos que preocuparnos. Nosotros no lo somos…

Esta historia es la crónica periodística de un asesinato cometido en Roma en el año 2016 por dos hombres jóvenes acomodados y sin problemas económicos. La víctima fue Luca Varani, un chico de 23 años acostumbrado a buscarse la vida. Fue él. Pero pudo haber sido cualquier otro. Le ofrecieron 150€ y se presentó en el piso donde Manuel y Marco llevaban varios días encerrados consumiendo alcohol y cocaína, y terminó torturado hasta la muerte.

Nicola Lagioia entrevista a los asesinos, a sus familias, a los conocidos, a la policía… Recorre las calles, visita los lugares donde todo ocurre, reconstruye los escenarios para intentar entender lo que pasó. No juzga ni elabora teorías. Eso nos lo deja a los lectores.

Crónica fantásticamente documentada y argumentada.

Terrible pero necesaria. 

SLHLT

jueves, 1 de diciembre de 2022

Mujeres y poder

<< Quiero empezar por el principio mismo de la tradición literaria occidental, con el primer ejemplo documentado de un hombre diciéndole a una mujer “que se calle”, que su voz no había de ser escuchada en público. Me refiero a un momento inmortalizado al comienzo de la Odisea de Homero, hace casi tres mil años, una historia que tendemos a considerar como el relato épico de Ulises y las aventuras y peripecias a las que tuvo que enfrentarse para regresar a casa tras finalizar la guerra de Troya, mientras su leal esposa Penélope le aguardaba y trataba de ahuyentar a sus pretendientes que la apremiaban para casarse con ella. No obstante, La Odisea es asimismo la historia de Telémaco, hijo de Ulises y de Penélope, la historia de su desarrollo personal, de cómo va madurando a lo largo del poema hasta convertirse en un hombre. Este proceso empieza en el primer canto del poema, cuando Penélope desciende de sus aposentos privados a la gran sala del palacio y se encuentra con un aedo que canta, para la multitud de pretendientes, las vicisitudes que sufren los héroes griegos en su viaje de regreso al hogar. Como este tema no le agrada, le pide, ante todos los presentes que elija otro más alegre, pero en ese mismo instante interviene el joven Telémaco: “Madre mía -replica-, vete adentro de la casa y ocúpate de tus albores propias, del telar y de la rueca… El relato estará al cuidado de los hombres, y sobre todo al mío. Mío es, pues, el gobierno de la casa”. Y ella se retira a sus habitaciones del piso superior.

 

Hay algo vagamente ridículo en este muchacho recién salido del cascarón que hace callar a una Penélope sagaz y madura, sin embargo, es una prueba palpable de que ya en las primeras evidencias escritas de la cultura occidental las voces de las mujeres son acalladas en la esfera pública. Es más, tal y como lo plantea Homero, una parte integrante del desarrollo de un hombre hasta su plenitud consiste en aprender a controlar el discurso público y a silenciar a las hembras de su especie >>.

 

Este libro transcribe dos conferencias que pronunció Mary Beard (2014 y 2017) en las que nos abre los ojos ante lo profundamente arraigados que están los mecanismos encargados de silenciar a las mujeres en nuestra sociedad, manteniéndolas alejadas del poder.

 

¿Por qué las mujeres tenemos que pagar un precio tan alto si queremos optar a la parte de poder que nos corresponde? ¿Por qué es tan difícil que se escuche nuestra voz y seamos tomadas en serio? ¿Por qué para ser respetadas en las esferas del poder hemos de comportarnos como los hombres? ¿Por qué los errores que comete una mujer son imperdonables? ¿Por qué en cuanto una mujer emite cualquier tipo de opinión hay un hombre, al que no se le ha pedido la suya, que se ofrece a explicarle en qué se equivoca?

 

El problema parte de la definición de poder en sí misma, hecha a medida para ajustarse como un guante a una cara, una voz y un nombre de varón. En ella, aún después de tanto tiempo, a las mujeres se nos sigue considerando como intrusas, que usurpamos el lugar que debería estar ocupando un hombre, sin importar nuestros méritos.

 

Encontrado el problema, la solución cae por su propio peso: hay que transformar la definición, la estructura y el modelo, y no a las mujeres para que encajen en ellos.

 

No puedo dejar de recomendaros estas páginas: interesantes, enriquecedoras y poderosas.

SLHLT

martes, 26 de julio de 2022

Esperanza Rodríguez Cerdán. La voz rebelde de una maestra sufragista, republicana y miliciana de la cultura.

A lo largo de los años he tenido la enorme suerte de trabajar en distintos lugares y de conocer a gente de todo tipo y condición. En una de mis últimas etapas tuve la fortuna de encontrarme con Rebeca Fernández Alonso, profesora de Lengua y Literatura y autora de esta obra.


Lo que comenzó siendo su tesis doctoral terminó convirtiéndose en un libro, un ensayo fantástico sobre una mujer de la que yo jamás había oído hablar, y eso que vivió, trabajó y participó de la vida cultural de mi ciudad. Esa mujer era Esperanza Rodríguez Cerdán.


Con un trabajo de investigación casi arqueológico, Rebeca nos descubre a Esperanza y le devuelve su voz. Una voz que ella sí tuvo: fue maestra rural, escribió poesía, colaboró durante más de 20 años en periódicos y revistas, luchó por la calidad de la educación, por el sufragio femenino, participó de la vida política del momento y, con la llegada de la Guerra Civil, se convirtió en Miliciana de la Cultura, lo que la llevó al exilio una vez finalizada esta, primero en Argelia y luego en París.


Todo un descubrimiento. Estoy segura de que os gustará. Y para los amantes de los datos, el libro se complementa con una extensa bibliografía y con un anexo gráfico de lo más interesante.

SLHLT

martes, 28 de junio de 2022

El peligro de estar cuerda

<< Siempre he sabido que algo no funcionaba bien dentro de mi cabeza. A los seis o siete años, todos los días, antes de dormir, le pedía a mi madre que escondiera un pequeño adorno que había en casa, un horroroso calderito de cobre, el típico objeto de tienda de suvenires baratos o quizá incluso el regalo de un restaurante. Y se lo pedía no porque me incomodara la fealdad del cacharro, lo cual hubiera resultado un poco extraño, pero en cierto modo distinguido, sino porque había leído en alguna parte que el cobre era venenoso, y temía levantarme sonámbula en mitad de la noche y ponerme a darle lametazos al caldero. No sé bien cómo se me pudo ocurrir semejante idea (con el agravante de que jamás he sido sonámbula), pero ya entonces hasta a mí me parecía un poco rara. Lo cual no evitó que pudiera visualizarme con toda claridad chupando el metal y que, aterrada, durante cierto tiempo le pidiera a mi madre que porfavorporfavor no dejara de esconder el objeto en algún lugar recóndito, a ser posible un sitio distinto cada vez, para que me fuera imposible encontrarlo >>.

 

Rosa Montero es una escritora todoterreno, de las pocas que se puede permitir cambiar de estilo literario de un libro al siguiente y llegar al lector con todos ellos: distopía, narrativa, biografía, ensayo, crónica periodística… En esta ocasión, con un enorme trabajo de indagación y documentación detrás, y tratándose a sí misma como un sujeto de investigación más, nos acerca a los trastornos de conducta, manías, singularidades y enfermedades mentales de novelistas y escritores de reconocido prestigio a lo largo de la historia: Zweig, Doris Lessing, Virginia Woolf, Sylvia Plath, Bukowski, Emily Dickinson y Scott Fitzgerald, entre otros.


¿Están ligadas la creatividad y la locura? ¿Existe eso que llamamos “normalidad”? ¿Es necesario sufrir y sentirse desgraciado para llegar a la excelencia literaria?


El estilo Montero está muy presente en toda la obra y, además de ejercer de narradora y maestra de ceremonias a través de sus páginas, se permite llevar a cabo un pequeño juego cómplice con el lector.


Si buscáis una lectura interesante, amena y entretenida esta es la adecuada. Aviso: el capítulo sobre Sylvia Plath os dejará sin aliento.

SLHLT

miércoles, 14 de abril de 2021

Hay algo que no es como me dicen

<< Esta es la historia de una mujer sensata que cuando se dio cuenta de que todo lo que le habían contado era mentira, fue al juzgado, denunció los hechos y lo puso todo patas arriba >>.

Yo no soy de las que miran atrás, más bien me resisto y condeno el pasado al olvido, pero la repercusión del documental “Nevenka” ha hecho que, al ser unos años más joven que ella, recuerde perfectamente su cara desencajada en la rueda de prensa que ponían una y otra vez en las noticias, y la angustia que me causaba. “¡Qué valiente!”, pensaba. Yo no me hubiera atrevido.

Pero lo que recuerdo aún con más claridad es el trato que le dio el fiscal en el juicio posterior. Ese desprecio, esa reprimenda, ese “quién se cree esta que es”, ese “le voy a enseñar yo cuál es su sitio”. Ese trato que casi todas las mujeres, por desgracia reconocemos, pues lo hemos oído, en mayor o menor grado, en boca de nuestros padres, hermanos, profesores, novios, maridos, jefes e incluso de desconocidos en redes sociales... Tan evidente fue el mal trato, que lo inhabilitaron.

Quien se enfrenta al sistema y le gana, también pierde, porque sus raíces son profundas y sus ramas lo estrangulan todo, como la hiedra, y porque nadie cede nunca pacífica y gratuitamente sus privilegios. Por ello, aunque ganó, Nevenka también perdió: nadie le quiso dar trabajo en España y, la víctima de todo esto, tuvo que acabar marchándose al extranjero para poder llevar una vida normal, mientras el acosador y sus secuaces, no se movieron de su pueblo y pocos años después volvieron a presentarse a las elecciones.

Pero su sacrificio no fue en vano. Nevenka abrió un camino. Sembró una semilla. Muchas otras denunciaron después. Algunos más fueron condenados y muchos otros cesaron su acoso por miedo a las consecuencias. Pero este país no suele tratar bien a sus héroes. Y ella lo fue. ¡Vaya si lo fue!

 

Este libro es el relato de la investigación periodística que Juan José Millás realizó sobre el caso, y de las reuniones y entrevistas que mantuvo con Nevenka y su familia entre los años 2001 y 2003. Yo no sabía de su existencia, pero mi hermana me habló de él y, como Millás es un acierto seguro, me lo leí en un día con el corazón encogido y la rabia a flor de piel.

Os recomiendo su lectura y la posterior reflexión pues, aunque han pasado veinte años y casi todo ha mejorado, todavía queda mucho por hacer.

SLHLT

lunes, 15 de febrero de 2021

Manifiesto por la lectura

<< Somos una especie frágil, particularmente frágil: ni muy fuerte, ni demasiado rápida ni especialmente resistente al hambre, la sed, el calor o el frío. No estamos adaptados al vuelo o la vida bajo el agua. Nacemos completamente indefensos y nuestra infancia es más prolongada que la de ningún otro animal. Hasta un virus minúsculo nos pone en peligro. Sin embargo, la brisa de una cualidad asombrosa nos ha impulsado hacia un desarrollo inesperado, hacia un imprevisible progreso. Esa facultad es nuestra imaginación, que, aliada con el lenguaje, nos permite soñar lo inconcebible, colaborar y fortalecernos unas a otros. Somos la única especie que explica el mundo con historias, que las desea, las añora y las usa para sanar.

Nuestra auténtica fortaleza es creativa. Gracias a la imaginación, hemos inventado el mito de Ícaro y los aviones, el Nautilus y los submarinos, los viajes estelares de Luciano y el Apolo XI. Si los humanos no hubiéramos fabulado con tierras soñadas como El Dorado o con seres mitológicos como las sirenas, no habríamos podido explorar territorios desconocidos ni llegar a la luna, alumbrar la teoría de la relatividad, el automóvil o el ordenador. Lo imposible debe ser soñado primero, para algún día hacerlo realidad >>.

Este librito, solo pequeño en sus dimensiones, es consecuencia del encargo que, hace más o menos un año, la Federación de Gremios de Editores de España le hizo a Irene Vallejo para acompañar a la petición de un Pacto de Estado por la lectura. Y el resultado ha sido una auténtica joya.

Un manifiesto es un escrito donde se hace pública una doctrina, un programa, una idea o un propósito con ánimo de que su transmisión lleve a la reflexión, al cambio y por qué no, a la revolución. Y este manifiesto es, además de todo lo anterior, una declaración de amor a los libros y a la lectura en toda regla.

Irene Vallejo habla del libro como del objeto de su amor: de su labor como contenedor de historias y de conocimientos, de su facultad de desarrollar la empatía y aumentar la plasticidad del cerebro, de su valor como herramienta en el cambio social y de su capacidad de curar heridas y de ser nuestra tabla de salvación.

Este libro es un gran regalo para los amantes de la lectura y para los que no lo son. En los tiempos que vivimos, de inmediatez, estímulo constante, desinformación, polarización social, falta de análisis, nula autocrítica y culto a la mediocridad, la lectura es un arma poderosísima.

 << Somo seres entretejidos de relatos, bordados con hilos de voces, de historia, de filosofía y de ciencia, de leyes y leyendas. Por eso, la lectura seguirá cuidándonos si cuidamos de ella. No puede desaparecerlo que nos salva >>.

 

Mientras leía este libro vino a mi memoria una mujer que conocí hace muchos años en un banco. Yo había ido con mi madre y mis hermanos a firmar unos papeles y, mientras esperábamos a que nos atendieran, me senté al lado de una señora. No me acuerdo cómo empezó nuestra conversación, pero lo que sí recuerdo es que me contó que en su juventud tuvo que ir a trabajar a Francia. Como la gran mayoría de los que se iban, no tenía ni idea de francés. Pero ella, me decía orgullosa, era de las que sabía leer y rápidamente se aclaró con los nombres de las calles, lo que ponían los papeles y los letreros. Había tenido suerte.

No os lo podéis perder.

SLHLT

domingo, 30 de agosto de 2020

Calypso

Calypso es la recopilación de un buen puñado de anécdotas y reflexiones del autor sobre su vida y la de su familia, traspasada ya la barrera de los 50.

En ellas, con una mezcla de humor y melancolía, David Sedaris recuerda a su madre, el suicidio de su hermana Tiffany, su adicción a la pulsera fitbit, su visión de la América de la era Trump, los encuentros, a veces surrealistas, con sus lectores, las manías de un padre republicano que ronda los 80, su relación de pareja, su vida en la campiña inglesa, las temporadas en la casa de la playa, sus encuentros con un pequeño zorro, sus recuerdos de juventud y el ser consciente del paso del tiempo y de que a su vida ya le quedan menos capítulos por leer de los que ya ha pasado las páginas.

La forma de escribir de David Sedaris, además de divertida, transmite verdad y hace que el lector se encuentre tan cómodo al leerlo como cuando charla con un viejo amigo, alguien de confianza, con quien no es necesario fingir, establecer normas de cortesía ni interponer filtros.

Me ha gustado mucho más de lo que esperaba.

SLHLT

jueves, 30 de enero de 2020

Háblame de ti. Carta a Matilda.

En el verano de 2017, Andrea Camilleri tiene 92 años y una bisnieta de 4.
Con la excusa de contarle a Matilda quién es, para que lo pueda leer cuando sea mayor, el escritor repasa su larga vida en forma de carta. Y su vida, es la historia del convulso siglo XX, vista a través de sus ojos: desde la subida al poder de Mussolini hasta la crisis económica de comienzos del siglo XXI.
En esta hermosa carta, Camilleri repasa su niñez, su juventud, su madurez y su vejez. Y estas son las de un hombre incansable y luchador que ha tratado siempre de ser fiel a sus principios, que nunca ha temido decir lo que piensa, aunque eso le trajera más de un problema en lo personal y lo profesional, y que no ha dejado de aprender, incluso de los errores.
<< ¿Qué puedo añadir? He aprendido poquísimas cosas y voy a decírtelas.

   La primera es que el lobo no es, como te han contado en los cuentos, malo. El lobo no es ni malo ni bueno; eso son sólo adjetivos que le colgamos sin que se entere siquiera; el lobo muerde solamente cuando tiene hambre. El hombre muerde no por hambre, sino por envidia, por celos, por rivalidades, y eso, a diferencia de lo que ocurre con el lobo, lo hace culpable.

   Otra cosa que he aprendido es que, desde luego, dos más dos no siempre son cuatro; la experiencia me ha enseñado que dos más dos pueden ser tres, o incluso cinco. […]

  Ya para acabar, lo último que he aprendido es que siempre debemos tener una idea y aferrarnos a ella con firmeza, pero sin sectarismos, escuchando siempre a quienes sostienen otras convicciones, defendiendo nuestras razones con determinación, explicándolas una y otra vez, e incluso, por qué no, llegando a cambiar de idea.

   Recuerda que, derrotada o victoriosa, no hay bandera que no destiña al sol. >>


   ¡¡Os va a encantar!!
SLHLT

miércoles, 20 de junio de 2018

Esto es agua

Había una vez dos peces jóvenes que iban nadando y se encontraron por casualidad con un pez mayor que nadaba en dirección contraria; el pez mayor los saludó con la cabeza y les dijo: <<Buenos días, chicos. ¿Cómo está el agua?>>.
Los dos peces jóvenes siguieron nadando un trecho; por fin, uno de ellos miró al otro y le dijo: <<¿Qué demonios es el agua?>>.
Así comienza el discurso que dio David Foster Wallace en la ceremonia de graduación de la Universidad de Kenyon.
Entre metáforas, analogías, anécdotas e historias, Foster Wallace trata de transmitir a los estudiantes recién graduados la importancia de “aprender a pensar”, algo que se supone que les han enseñado a lo largo de sus estudios universitarios, y que van a tener que decidir si ponen en práctica, o no, en su día a día. Porque, amigos, el mundo real empieza ahora, y la vida adulta está llena de momentos estresante, aburridos y frustrantes que se repiten todos los días. Y, queramos admitirlo o no, estamos configurados (nosotros y lo que nos rodea) para considerarnos el centro del universo y pensar y tomar decisiones exclusivamente en función de cómo nos van a repercutir en un futuro inmediato. Lo demás no importa.
Lo de <<aprender a pensar>> en realidad quiere decir ejercer cierto control sobre cómo y qué piensa uno. Quiere decir ser lo bastante consciente y estar lo bastante despierto como para elegir a qué prestas atención y para elegir cómo construyes el sentido a partir de la experiencia.
Foster Wallace explica a su auditorio que la verdadera educación, la que te enseña a pensar, te proporciona los mecanismos para alcanzar la libertad, pues te permite distinguir qué es lo que tiene sentido y qué no.
El tipo realmente importante de libertad implica atención, y conciencia, y disciplina, y esfuerzo, y ser capaz de preocuparse de verdad por otras personas y sacrificarse por ellas, una y otra vez, en una infinidad de pequeñas y nada apetecibles formas, día tras día.
Pero el camino de la libertad no es fácil, es una lucha diaria y constante. Y ha de ser elegido de forma consciente y adulta día tras día.
La alternativa es la inconsciencia, la configuración por defecto, la competitividad febril: la sensación constante y agobiante de que has tenido algo infinito y lo has perdido.
Ahora que acaba el curso y toca hacer balance, suscribo todas y cada una de sus palabras. No os quedéis en la superficie. Analizad lo aprendido y dadle una aplicación. Una. Aunque solo tenga sentido para vosotros. Elegid el camino largo, el difícil. Es más satisfactorio. A veces también más ingrato. Pero es el único que no os dejará un vacío por dentro. Y tardaréis en recorrerlo el tiempo que os reste de vida. Pero de eso se trata. De vivirlo. Y de seguir queriendo dar cada día un paso más.
El verdadero valor de una verdadera educación, no pasa por las notas ni los títulos y sí por la simple conciencia: la conciencia de algo que es tan real y tan esencial, y que está tan oculto delante mismo de nuestras narices y por todas partes, que nos vemos obligados a recordarnos a nosotros mismos una y otra vez: 
<<Esto es agua>>. 
<<Esto es agua>>.




Simplemente maravilloso.


La conferencia completa está aquí.
SLHLT





lunes, 30 de abril de 2018

El peligro de la historia única

En este pequeño libro la editorial Random House transcribe la primera charla TED de Chimamanda Ngozi Adichie. En ella la escritora nigeriana reflexiona sobre los discursos que nos son impuestos desde las más diversas plataformas: cine, televisión, música, literatura, redes sociales... Y sobre la peligrosidad de creernos esa historia única, llena de simplificaciones y estereotipos, pues a base de repeticiones y de no tener nada con qué contrastarla, acaba formando parte de los cimientos que sustentan nuestro crecimiento personal.
<<El relato único crea estereotipos, y el problema no es que los estereotipos sean falsos, sino que son incompletos. Convierten el relato en el único relato>>.
Para ejemplificarlo, nos cuenta una anécdota de su juventud cuando llegó a Estados Unidos para estudiar en la universidad:
<<Y dejé impresionada a mi compañera de habitación estadounidense. La chica me preguntó dónde había aprendido a hablar inglés tan bien, y le desconcertó descubrir que el idioma oficial de Nigeria era el inglés. Me pidió escuchar lo que llamó mi “música tribal”, y se llevó una gran decepción cuando saqué mi cinta de Mariah Carey>>.
A veces darse cuenta de la mentira que conlleva la simplificación de la historia única es tan sencillo como darle la vuelta y aplicarla a nuestra propia vida:
<<Recientemente di una charla universitaria durante la cual un estudiante se lamentó de que los hombres nigerianos fueran unos maltratadores como el personaje del padre de mi novela. Repliqué que acababa de leerme una novela titulada American Psycho y lamentaba muchísimo que los jóvenes estadounidenses fueran asesinos en serie>>.
Ser conscientes de que los que reescriben la historia son los vencedores y de que una gran parte del dinero de los estados y las multinacionales es invertido en manipular nuestra opinión y en crearnos necesidades de las que carecíamos, es el primer paso para abrir nuestra mente, plantearnos preguntas y acercarnos a una versión más ajustada a la realidad de la verdad.
<<El poeta palestino Mourid Barghouti escribe que si quieres desposeer a un pueblo, la forma más simple de conseguirlo es contar su historia y empezar por “en segundo lugar”. Comienza la historia con las flechas de los nativos americanos y no con la llegada de los británicos y obtendrás un relato completamente distinto>>.
La importancia de las historias es mucho mayor de lo que nos imaginamos. Tienen el poder de calumniar y desposeer a una persona o un pueblo de su dignidad. Pero también son capaces de restaurarlas.
<<Cuando rechazamos el relato único, cuando comprendemos que nunca existe una única historia sobre ningún lugar, recuperamos una especie de paraíso>>.
Me ha parecido muy interesante. Aquí os dejo la charla TED original por si queréis echarle un vistazo.


SLHLT

miércoles, 18 de octubre de 2017

Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo.

Este libro, pequeño solo en tamaño, surgió como respuesta a una carta recibida por Chimamanda Ngozi Adichie. En ella, una amiga que acababa de ser madre de una niña le pedía consejo para educarla en el feminismo.
Por ello, y tras una seria reflexión, la autora estructuró su respuesta en quince consejos. Porque, desde luego, el feminismo comienza con la educación. Y sin ella estamos perdidos.
Aquí os dejo un extracto de sus recomendaciones:
1. Sé una persona plena. La maternidad es un don maravilloso, pero no te definas únicamente por ella. Sé una persona plena. Beneficiará a tu hija.
2. Hacedlo juntos. ¿Recuerdas que en primaria aprendimos que el verbo es una palabra de <<acción>>? Pues bien, un padre es tan verbo como una madre. Chudi debería hacer todo lo que la biología le permite, que es todo menos amamantar.
3. Enséñale a tu hija que los <<roles de género>> son una solemne tontería. No le digas nunca que debe hacer algo o dejar de hacerlo <<porque es una niña>>.
4. Ser feminista es como estar embarazada. Lo estás o no lo estás. O crees en la plena igualdad entre hombres y mujeres o no.
5. Enséñale el amor por los libros. La mejor manera de hacerlo es mediante el ejemplo. Si te ve leyendo, comprenderá que es valioso. Si no fuera a la escuela y solo leyera libros, posiblemente sabría más que un niño educado de manera convencional.
6. Enséñale a cuestionar el lenguaje. El lenguaje es el depositario de nuestros prejuicios, creencias y presunciones.
7. Jamás hables del matrimonio como un logro. […] Condicionamos a las niñas para que aspiren al matrimonio y no a los niños y, por lo tanto, ya desde el principio existe un desequilibrio terrible.
8. Enséñale a rechazar la obligación de gustar. Su trabajo no es ser deseable, su trabajo es realizarse plenamente en un ser sincero y consciente de la humanidad del resto de la gente.
9. Dale a Chizalum un sentido de identidad. Importa. […] Enséñale a aceptar las partes de la cultura igbo que son bellas y a rechazar las que no lo son.
10. Fíjate en cómo tratáis el tema de su apariencia.
11. Enséñale a cuestionarse el uso selectivo que hace nuestra cultura de la biología como <<razón>> para las normas sociales.
12. Háblale de sexo y empieza pronto. […] Con ella no finjas que el sexo es un mero acto controlado de reproducción. O un acto <<exclusivo del matrimonio>>, porque es mentira. Dile que el sexo puede ser algo bello y que, aparte de las consecuencias físicas evidentes, también puede tener consecuencias emocionales. Dile que su cuerpo le pertenece a ella y solo a ella, que nunca debería sentir la necesidad de decir <<sí>> a algo que no quiera o para lo que se sienta presionada. Enséñale que decir <<no>> cuando <<no>> le parece lo correcto es motivo de orgullo.
13. Llegará el amor, así que asúmelo. […] Enséñale que amor no es solo dar, sino también recibir. Es importante porque a las niñas les transmitimos sutiles ejemplos sobre la vida: les enseñamos que un componente primordial de su capacidad de amar es la capacidad de sacrificarse. A los niños no se lo enseñamos.
14. Al enseñarle sobre la opresión, ten cuidado de no convertir a los oprimidos en santos. La santidad no es un prerrequisito de la dignidad. La gente mentirosa y cruel también son seres humanos, y también merecen ser tratados con dignidad. […] Y las mujeres no tienen por qué ser buenas y angelicales para que se les reconozcan sus derechos.
15. Háblale de la diferencia. Convierte la diferencia en habitual. Haz normal la diferencia. […] Porque la diferencia es la realidad de nuestro mundo. Y al enseñársela, estás equipándola para sobrevivir en un mundo diverso.

Cuando me acerqué a este libro pensé que me iba a encontrar con diferencias culturales por el origen nigeriano de la autora, pero me sorprendí viendo que no las hay. Y esto me hizo pensar que la desigualdad de género es el mayor de los prejuicios del mundo en el que vivimos. Por encima de nacionalidades, razas, religiones, colores políticos y poderes adquisitivos, está la desigualdad entre hombres y mujeres.
Suscribo todos y cada uno de estos consejos. Soy feminista. Y seguiré siéndolo mientras no tengamos los mismos derechos y privilegios que los hombres. E intento transmitirlo todos los días, con mi ejemplo, a mis alumnos y a cualquiera que se cruce en mi camino.
Y si tuviera una hija, como dice Chimamanda, le enseñaría que su obligación no es gustar a nadie, ni ser buena ni parecerlo. Le enseñaría a ser sincera. Y amable. Y valiente. Que no tuviera miedo a decir lo que piensa. ¡¡Que nunca calle!! Que diga la verdad. Y si algo no le gusta o la incomoda, que se queje, que lo diga, que grite si es necesario.
Porque hay cosas que hay que repetir una y otra vez.
Hasta que cambien.
SLHLT
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Aquí te dejo otras reseñas de libros de Chimamanda Ngozi Adichie.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Todos deberíamos ser feministas

Todos deberíamos ser feministas no es una novela, ni un ensayo al uso, sino que es la versión revisada de una charla TED pronunciada en 2012 por Chimamanda Ngozi Adichie.
Contra todo pronóstico, fue muy bien acogida, se volvió viral en Internet, Beyonce la parafraseo en una de sus canciones, y fue regalada a todos los adolescentes suecos de 16 años, como parte de un proyecto impulsado por el Lobby de Mujeres Sueco, para concienciarlos sobre los problemas de género.
En este breve ensayo, la autora trata el problema de la desigualdad entre hombres y mujeres, y de la necesidad del feminismo de forma clara, contundente y con un toque de humor.
Así, explica que la palabra feminista ha sido utilizada como arma arrojadiza, ha sido tergiversada, y ha arrastrado consigo connotaciones negativas que nada tienen que ver con su verdadero significado:
Feminista: persona que cree en la igualdad social, política y económica de los sexos.”
Nada más y nada menos.
Yo, como Chimamanda, soy feminista y no odio a los hombres, ni los sujetadores, no quiero mandar siempre, no estoy enfadada, me depilo y uso desodorante. No seamos tan simples y no nos dejemos confundir por los que no quieren que las cosas cambien.

“La cultura no hace a la gente. La gente hace la cultura. Si es verdad que no forma parte de nuestra cultura el hecho de que las mujeres sean seres humanos de pleno derecho, entonces podemos y debemos cambiar la nuestra.”


Mientras no llega ese ansiado momento, todos, hombres y mujeres, deberíamos ser feministas.
Me ha gustado mucho. Suscribo su discurso de principio a fin.
SLHLT

P.D. Hacía tiempo que no leía un libro en inglés y me ha resultado una lectura muy accesible y estimulante que me ha dejado con ganas de más.