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lunes, 3 de febrero de 2025

Los nombres prestados

Marta Ferrer y Tomás Laguna llegan a Nidocuervo buscando refugio. Ella, con su hijo Abel (un joven que acude a un centro de educación especial en San Expósito); él, acompañado únicamente por su perro Roco, tras jubilarse como corredor de seguros.

Pero ninguno de los dos es quien dice ser. Marta no es Marta. Y Tomás tampoco es Tomás.

La calma que los envuelve es solo una tregua, y bastará una tormenta y una fotografía en la prensa para que el pasado vuelva, como un animal furioso que de repente reconoce tu olor, justo en el momento en que más hambre tiene.

Con capítulos cortos y un ritmo mantenido, aunque sin excesos de velocidad, nada más que en los momentos clave, Alexis Ravelo deja que sea el lector el que descubra la historia que hay detrás. Porque Marta y Tomás son dos caras de una misma moneda: ambos han causado dolor, ambos lo arrastran como una sombra, y ambos buscan —aunque no lo confiesen— una forma de redimirse.

Puede que ellos no lo consigan. Puede que no lo merezcan…

Pero qué pasará entonces con Abel y Roco. Para averiguarlo tendrás que sumergirte entre las páginas de este libro, que te va a resultar, como poco, emocionante y entretenido.

SLHLT

miércoles, 30 de octubre de 2024

Antes de que llegue el olvido

<< ¿Sabes qué hice cuando lo supe…?

Marchar de allí, Marina. Huir de Chístopol.

Era una tarde de otoño de 194, a orillas del Kama.

Poco antes, a finales de septiembre, fui evacuada de Leningrado. Había empezado el cerco, y en todas partes reinaban la destrucción y la muerte. Yo estaba muy débil. Partí en avión rumbo a Moscú y, una vez allí, supe que la Unión de Escritores planeaba trasladarnos a una república tártara. Desde la capital, nos llevaron en tren hasta Kazán. Era un tren destartalado, de vagones húmedos y estrechos, y en los compartimentos con bancos de madera flotaba un hedor sofocante. Se oían protestas y cundía el nerviosismo por hacernos viajar en esas condiciones, hacinados y sin higiene alguna, aunque a mí me daba igual. Yo iba con Pasternak, y en compañía de Borís tú sabes bien que una se olvida de todo. Después de algún tiempo sin vernos, poco importaban la incomodidad y el malestar, ni que todo se desmoronase a nuestro alrededor. >>

 

En Antes de que llegue el olvido Ana Rodríguez Fischer escribe una carta ficticia que la poeta rusa Ana Ajmátova remite a la también poeta Marina Tsvietáieva, veinte años después de su muerte. Aunque solo se vieron una vez, su conexión, su talento, su admiración y respeto mutuo forjaron una gran amistad entre ellas.

En esa carta, Ana le habla de su infancia, de sus aciertos, de sus derrotas, de sus hijos, de su matrimonio, de sus amores, de sus amantes, de sus amigos, del hambre, de la huida, de la persecución, de la poesía, de la revolución, de la guerra, del arte, de la traición, del exilio, de la muerte y de lo que pudo ser y no fue.

Ana y Marina fueron dos poetas a las que Stalin quiso silenciar, pero no lo consiguió pues hoy en día se siguen publicando sus obras.

<< Cuando una mujer escribe lo hace para todas las que han callado miles de años, siguen callando aún y callarán por siempre jamás. >>

Estáis ante una obra con un trabajo de documentación mastodóntico a sus espaldas. La autora es una gran estudiosa y conocedora de la literatura rusa y ha conseguido mezclar con maestría datos reales con ficción. Gracias a ella he descubierto a estas dos poetas y, aunque por momentos el exceso de información me ha abrumado, la lectura ha merecido la pena.

SLHLT

martes, 10 de septiembre de 2024

De ganados y hombres

Descubrí a Ana Paula Maia por casualidad. El primer libro suyo que encontré en las librerías fue De cada quinientos un alma y me fascinó. Cuando me puse a investigar sobre su obra, vi que había empezado casi por el final de una saga en la que cada libro estaba conectado con el anterior, con el siguiente y con todos ellos. ¡Qué rabia de dio! Me hubiera gustado leerlos en orden e ir conociendo el origen de cada uno de los singulares personales que habitaban mi primera lectura.

Como quería remediarlo, me puse a buscarlos y fue entonces cuando descubrí que no todos están traducidos al castellano y los que sí lo están, tampoco iban en orden. Por lo que me resigné a leerlos a medida que los fuera consiguiendo. Y así es como llegué a De ganados y hombres.

Edgar Wilson trabaja como aturdidor en un matadero. Su trabajo es golpear a las reses en la frente Tiene su técnica. Las tranquiliza y les da un único mazazo para que no sufran. 

No se trata de ser cruel. Él es un eslabón más en la cadena. Es muy consciente de ello. Por eso cumple con su obligación, con precisión milimétrica y con el menor sufrimiento posible. Esa es su escala de valores. 

Ay de quien no la cumpla…

Todos los días se parecen unos a otros como cromos repetidos de un álbum infantil. Pero un día, el ganado empieza a comportarse de forma extraña. Algunos trabajadores creen que pueden haberse asustado por alguna criatura al otro lado del cercado. Pero Wilson sabe que no es así.

Algo está pasando.

Las reses no se suicidan.

En unas pocas hojas Ana Paula es capaz de condensar todo un universo, ese universo lleno de hombres tristes, rudos y sin esperanza, obligados a realizar trabajos que aborrecen y que implican la muerte de otros seres vivos. Un matadero como metáfora de un mundo que deja mucho que desear. El suicidio colectivo de las reses, antes de dejarse matar por los seres humanos, como acto de insurrección y Edgar Wilson convertido en antihéroe a su pesar.

Seguramente este no sea un libro adecuado para todo el mundo, pero a mí me ha encantado.

SLHLT

miércoles, 5 de julio de 2023

La gota de sangre

Ignacio Selva es un hombre joven, bien parecido, cultivado y para el que el dinero no supone una preocupación. Su mayor problema es el aburrimiento.

Una noche, a la salida del teatro, mientras camina de vuelta a casa por las calles del Madrid de principios del siglo XX, encuentra un cadáver de cuyo asesinato acaba siendo considerado el principal sospechoso.

Mientras que a cualquier otro la falsa acusación le habría causado una enorme inquietud y un terrible desasosiego, al Sr. Selva le sirve para salir del tedio que nublaba sus días y poner a prueba su perspicacia, su inteligencia y su capacidad de deducción.

Tras la resolución del caso y una vez demostrada su inocencia, Ignacio Selva encamina su existencia hacia el mundo de la investigación, dejando la autora una puerta abierta a futuras entregas.

Divertida, fresca, irónica y con ciertos paralelismos con el Sherlock Holmes de Conan-Doyle, aunque con una idiosincrasia patria y un aire castizo, no puedo dejar de recomendaros esta rareza de Doña Emilia. Se trata de una novela corta escrita en 1911, considerada como el primer relato policiaco moderno de la literatura española y que va más allá del propio género, incluyendo cierta crítica social y un retrato costumbrista del Madrid de la época.

 Más que recomendable.

SLHLT

sábado, 13 de marzo de 2021

Un lugar incierto

Cuando el trabajo, el estudio, el estrés, la ansiedad y/o una pandemia mundial establecen mi nivel de concentración a la altura del del saltamontes silvestre (perdónenme los saltamontes con gran capacidad de abstracción y elevados estándares en la atención a la palabra escrita) y cada día temo más convertirme en una ameba intelectual, tengo un truco: recurro a algunos escritores que sé que conseguirán sacarme del bucle de estar leyendo noche tras noche los mismos cuatro párrafos una y otra vez, sin tener el menos recuerdo de lo leído en la página anterior.

Una de mis salvadoras es la singular y maravillosa Fred Vargas y su, aún más singular, comisario Adamsberg. Nunca falla.

Esta historia comienza en Londres, donde Adamsberg y Danglard asisten, invitados por Scotland Yard, a un congreso sobre cooperación policial. Todo transcurre con la normalidad esperada cuando, de forma casual, se encuentran a las puertas del antiguo cementerio de Highgate una escena de lo más macabra: diecisiete zapatos con sus correspondientes pies cercenados en el interior parecen estar esperando su turno para entrar.

Aunque al día siguiente han de regresar a casa y la investigación está fuera de su competencia, algo tan inusual no deja de darles vueltas en la cabeza. Una vez en Francia, los pies británicos pasarán a un segundo plano cuando la policía encuentre los restos triturados de un viejo misántropo en su chalé a las afueras de París.

¿Y si os dijera que ambos casos están relacionados y que esta acaba siendo una historia de vampiros?

Esa es la magia de Fred Vargas: es capaz de escribir una novela policiaca que, sin ser un thriller, te engancha y en la que tiene todo el sentido que aparezcan vampiros… Y unas cuantas sorpresas más.

Si no conocéis a la autora, estáis tardando en leerla. Cierto es que esta novela no es la mejor de la saga (la mejor sigue siendo “Huye rápido, vete lejos”), pero, aun así, pasaréis a su lado un rato de lo más entretenido.

Para terminar, si me admitís el consejo, leed las novelas en orden. Yo no lo hice y, aunque se pueden seguir perfectamente, es muy interesante ir descubriendo el mundo Adamsberg tal y como la autora lo ha concebido.

SLHLT

 

lunes, 15 de febrero de 2021

Manifiesto por la lectura

<< Somos una especie frágil, particularmente frágil: ni muy fuerte, ni demasiado rápida ni especialmente resistente al hambre, la sed, el calor o el frío. No estamos adaptados al vuelo o la vida bajo el agua. Nacemos completamente indefensos y nuestra infancia es más prolongada que la de ningún otro animal. Hasta un virus minúsculo nos pone en peligro. Sin embargo, la brisa de una cualidad asombrosa nos ha impulsado hacia un desarrollo inesperado, hacia un imprevisible progreso. Esa facultad es nuestra imaginación, que, aliada con el lenguaje, nos permite soñar lo inconcebible, colaborar y fortalecernos unas a otros. Somos la única especie que explica el mundo con historias, que las desea, las añora y las usa para sanar.

Nuestra auténtica fortaleza es creativa. Gracias a la imaginación, hemos inventado el mito de Ícaro y los aviones, el Nautilus y los submarinos, los viajes estelares de Luciano y el Apolo XI. Si los humanos no hubiéramos fabulado con tierras soñadas como El Dorado o con seres mitológicos como las sirenas, no habríamos podido explorar territorios desconocidos ni llegar a la luna, alumbrar la teoría de la relatividad, el automóvil o el ordenador. Lo imposible debe ser soñado primero, para algún día hacerlo realidad >>.

Este librito, solo pequeño en sus dimensiones, es consecuencia del encargo que, hace más o menos un año, la Federación de Gremios de Editores de España le hizo a Irene Vallejo para acompañar a la petición de un Pacto de Estado por la lectura. Y el resultado ha sido una auténtica joya.

Un manifiesto es un escrito donde se hace pública una doctrina, un programa, una idea o un propósito con ánimo de que su transmisión lleve a la reflexión, al cambio y por qué no, a la revolución. Y este manifiesto es, además de todo lo anterior, una declaración de amor a los libros y a la lectura en toda regla.

Irene Vallejo habla del libro como del objeto de su amor: de su labor como contenedor de historias y de conocimientos, de su facultad de desarrollar la empatía y aumentar la plasticidad del cerebro, de su valor como herramienta en el cambio social y de su capacidad de curar heridas y de ser nuestra tabla de salvación.

Este libro es un gran regalo para los amantes de la lectura y para los que no lo son. En los tiempos que vivimos, de inmediatez, estímulo constante, desinformación, polarización social, falta de análisis, nula autocrítica y culto a la mediocridad, la lectura es un arma poderosísima.

 << Somo seres entretejidos de relatos, bordados con hilos de voces, de historia, de filosofía y de ciencia, de leyes y leyendas. Por eso, la lectura seguirá cuidándonos si cuidamos de ella. No puede desaparecerlo que nos salva >>.

 

Mientras leía este libro vino a mi memoria una mujer que conocí hace muchos años en un banco. Yo había ido con mi madre y mis hermanos a firmar unos papeles y, mientras esperábamos a que nos atendieran, me senté al lado de una señora. No me acuerdo cómo empezó nuestra conversación, pero lo que sí recuerdo es que me contó que en su juventud tuvo que ir a trabajar a Francia. Como la gran mayoría de los que se iban, no tenía ni idea de francés. Pero ella, me decía orgullosa, era de las que sabía leer y rápidamente se aclaró con los nombres de las calles, lo que ponían los papeles y los letreros. Había tenido suerte.

No os lo podéis perder.

SLHLT

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Sobre los huesos de los muertos

Janina Duszejko vive en una zona aislada del suroeste de Polonia. En invierno solo quedan allí tres vecinos que apenas se relacionan entre sí: Piegrande, Pandedios y ella. Esos no son sus verdaderos nombres, claro. Son los nombres con los que los ha rebautizado.

Ella solía construir puentes por medio mundo. Pero sus continuos achaques le dejaron claro que no podría hacerlo eternamente. Por ello, al jubilarse, dejó su apartamento de la ciudad y se mudó a una cabaña en la montaña. Allí pasa las horas entre sus cartas astrales, las clases de inglés a los niños en la escuela local, el cuidado de las cabañas de los veraneantes, los paseos por el bosque y la traducción al polaco de los poemas de William Blake.

Una noche Pandedios llama a su puerta. Es un buen hombre, pero de pocas palabras. Piegrande, su vecino, ha muerto. Tienen que ir hasta allí y luego avisar a la policía. Lo que podría parecer un desafortunado accidente, al atragantarse con un hueso de corzo, se convertirá en algo más cuando comiencen a aparecer muertos otros miembros destacados de la comunidad.

La policía cree que se trata de ajustes de cuentas y que existe una trama oculta de corrupción en la región. Pero Janina tiene otra teoría: todos ellos eran cazadores y son los animales los que están llevando a cabo su venganza. 

Si ya la tenían por una vieja loca, poner en palabras sus sospechas no le ayudará a que cambien de opinión al respecto, pero… ¿y si estuviera en lo cierto?


Narrado en primera persona por una de las protagonistas más singulares que me he encontrado jamás, esta historia rara y oscura, con tintes de thriller y pinceladas filosóficas, obliga al lector a abrir los ojos ante el abuso sistemático y despiadado que el ser humano lleva a cabo en la naturaleza.

Es lo primero que leo de la premio nobel Olga Tokarczuk y me ha fascinado su forma de escribir.

¡No sé a qué esperáis para descubrirla!

SLHLT

viernes, 27 de julio de 2018

Los que van a morir te saludan

Henri Valhubert es asesinado en pleno mes de junio en Roma, la ciudad eterna, frente al palacio Farnesio. Henri era un coleccionista de arte francés a cuyas manos había llegado, días atrás, un boceto de Miguel Ángel. No era falso. Pero su origen despertaba sus sospechas: alguien podía haberlo sustraído de la Biblioteca Vaticana.
¿Fue este el verdadero motivo que le hizo viajar a Roma en pleno verano? ¿Qué asesino mata hoy en día haciendo beber cicuta a la víctima? Aquello era una fiesta llena de gente y Henri buscaba a su hijo Claudio. ¿Qué quería contarle? ¿Verdaderamente nadie vio nada?
Así comienza Los que van a morir te saludan. A partir de este momento los “tres emperadores”: Claudio, Tiberio y Nerón, tres amigos de lo más singular que viven y estudian juntos en Roma; junto con la madrastra del primero, su hija y su amigo Lorenzo, un investigador francés y otro italiano, se verán inmersos en una historia donde nada es lo que parece, en la que casi todos tienen algún secreto que ocultar y donde cualquiera de ellos podría ser el asesino.
Se trata de una novela negra sencilla pero muy bien trazada, con los giros argumentales suficientes para darle agilidad y en la que vas saltando de sospechoso en sospechoso según la autora lanza sus dados.
En mi opinión, lo mejor de esta historia son los extravagantes y fantásticos personajes de “los tres emperadores”. Solo por ellos merece la pena… Aunque yo sigo prefiriendo a Adamsberg.

Una muy buena opción para este verano.
SLHLT

miércoles, 13 de junio de 2018

El hombre del revés

En plenos Alpes franceses, en la zona del Mercantour, los lobos del parque natural han empezado a atacar a las ovejas de las poblaciones cercanas. Pero su comportamiento no es el habitual: las matan de forma salvaje y las dejan allí: sin comérselas.
Lawrence estudia a los lobos. Hace tiempo que no ve a uno de los más jóvenes. Pero los lobos no se comportan así. Algo raro está pasando.
Los ataques continúan y se convierten en noticia. Han encontrado huellas de patas y de colmillos. Parece ser que se trata de un único animal. Un lobo enorme. Extraordinario. Lobos de ese tamaño no se encuentran por el Mercantour.
Pero con la muerte de Suzanne los rumores de la presencia de un hombre lobo en la zona se acrecientan. Los lobos no atacan al hombre a no ser que se sientan acorralados. Y Suzanne lo sabía. Nunca se habría puesto en peligro.
Este es el desencadenante que hace que una pequeña “comunidad del anillo” salga en busca de ese “hombre del revés”. Camille, compositora de música y fontanera en sus ratos libres, a la que le relaja mirar catálogos de herramientas, conducirá la ganadera. El veloso, un viejo pastor de pocas palabras que ha consagrado su vida a cuidar de las ovejas, seguirá el rastro, y será la voz de la razón mientras hace lo que mejor se le da: velar. Y Soliman, hijo adoptivo de Suzanne, que se dedica a memorizar el diccionario y a inventar fábulas sobre África, la tierra de sus orígenes, que nunca conoció.
Mientras tanto Adamsberg se encuentra en París tratando de que una joven asesina no acabe con él. A través de la televisión le llega la historia de los ataques de los lobos del Mercantour y le parece reconocer al fondo de la imagen una silueta familiar enfundada en unas botas de piel. Quizás la nostalgia le esté jugando una mala pasada.
Así empieza El hombre del revés.
Personajes maravillosos, una historia diferente y que engancha, y la singular ausencia del protagonista de la saga hasta el final del libro, hacen de esta novela un acierto seguro para todos los amantes de la novela policiaca.
Si no conocéis a Fred Vargas y al comisario Adamsberg, este es un buen momento para remediarlo. Su intuición, sus silencios, su humanidad y su particular forma de ser os encantarán. Nada parecido a los duros protagonistas masculinos a los que nos tiene acostumbrada la novela negra. Adamsberg es otra cosa.
Y las historias que Fred Vargas idea son más que un simple escenario, se convierten en un protagonista más de la novela.
A mí la Vargas me vuelve loca y me acabo de dar cuenta de que no había publicado ninguna reseña suya en el blog. Ha llegado el momento de subsanar tamaño error.

Espero que os guste.
SLHLT

viernes, 4 de mayo de 2018

Los platos más picantes de la cocina tártara

Esta es una historia de mujeres. De tres generaciones de mujeres: una madre, una hija y una nieta. Tres mujeres a las que les han tocado vivir tiempos convulsos, tiempos de cambios. De origen tártaro, pero rusas, sus vidas se asoman al ocaso de la Unión Soviética y han de sufrir las consecuencias, que terminarán por alejarlas de allí y terminar en Alemania, donde comenzarán una nueva vida.
Rosalinda es una mujer fuerte y mandona. De armas tomar. ¡Una fuerza de la naturaleza! No hay nada con lo que no pueda. Y parece que, como los gatos, tenga siete vidas. Está casada con Kalgánov y tienen una hija: Sulfia: una decepción para su madre, que la ve fea, poco espabilada, débil, tímida y con muy poca gracia. Tanto ella como Kalgánov bailan siempre al son que toca Rosalinda, que es la que resuelve todos los problemas. A su manera, eso sí. Pero los resuelve.
Sulfia, con diecisiete años, se queda embarazada. Y así es como Aminat llegará a sus vidas. ¡Otra fuerza de la naturaleza! En ella depositará Rosalinda todas sus esperanzas y hará cualquier cosa por ella, pasando por encima de quien haga falta, nieta incluida.
Esta novela está desarrollada en capítulos cortos, narrados con la voz de Rosalinda, y muy bien escritos. ¡No podréis parar de leer!
De la mano de Rosalinda, Sulfia y Aminat, recorreremos la historia de una parte de Europa a lo largo del último tercio del siglo XX, eso sí, con mucha energía y sentido del humor. Porque, aunque la historia en sí sea un drama, Rosalinda es un personaje que no podréis olvidar: es manipuladora y mandona, pero divertida. Y quiere controlar la vida de todos los que tiene a su alrededor, porque sabe cuál es la forma correcta de hacer las cosas. Y todo lo hace “por su bien”. Ella no pide ni perdón ni permiso. No le entra en la cabeza. A pesar de lo que pueda parecer, es un personaje al que entiendes y que te resulta entrañable. Con una excepción. Bueno, dos. Para mí, hace dos cosas imperdonables. Pero eso lo tendréis que descubrir vosotros.

Me ha encantado este libro. Es un canto a la libertad, a la fortaleza, a la supervivencia, al atreverse a enfrentarse a los fantasmas, al valor de volver a empezar… Y al amor. También al amor. A pesar de los errores.

No leerla no es una opción.
SLHLT

miércoles, 13 de diciembre de 2017

La luna en las minas

Había aullado de hambre toda la noche. A la madre se le había cortado la leche.
El padre se acercó a la cuna y lo miró. Las frazadas revueltas parecían a punto de engullirlo, pero se resistía, apretaba con fuerza los puños diminutos. Lo levantó con morosidad, esperando una voz que lo detuviera. La criatura abrió los ojos. Esos ojos. Las ojeras debajo, un presagio de luto si él no hacía nada.
Lo envolvió para protegerlo del frío. Era febrero y una gruesa capa de nieve cubría las calles del pueblo. Hizo un fardo prieto, el llanto cesó y lo sucedió una queja aguda, como la de los gatitos cuando los metían en un saco para tirarlos al pozo. Percibió tras de sí un roce entre las sábanas, ella se movía, tal vez dejaba de darle la espalda a esa cuna odiada. Cargó el fardo en el brazo derecho y se volvió. Despeinada y amarillenta, su mujer reptaba para sentarse. No le quitaba la vista de encima, pero seguía muda. Él avanzó hasta la puerta. Antes de abandonar el dormitorio, se giró de nuevo para que viera a la criatura.
- Llévatelo.
Nacer inocente. Nacer maldito.
Nacer con el odio y el miedo como único reflejo en los ojos de tu madre. Hijo del fruto del ataque de una bestia.
Un padre, que no es tal, se apiada de aquel bulto pequeño que es todo piel y llanto, y que aprieta los puños con fuerza, luchando por una vida que acaba de estrenar.
Al pasar por el cementerio le canta, para que se calme. Como un padre haría. La vergüenza le hace bajar la cabeza. No quiere que nadie del pueblo lo vea. Lo llevará con su madre, en el medio del bosque, para que ella se ocupe.
Una abuela, que no es tal, lo acoge. Y reniega de su propio hijo desde ese mismo momento. Ella cuidará y protegerá a ese niño con toda su fuerza. A pesar del miedo. Como una abuela haría.
Joaquín crece, entre susurros de maldiciones y coscorrones de su abuela. Y llega la edad de ir al colegio. La gente del pueblo lo mira con miedo. Sus hermanos le rehúyen y él les pone “ojos amarillos” (que no se entere la abuela) y se hacen pis encima.
<<Baja la cabeza, lobito>>                   <<Así, lobito bueno>>
Algunos niños le tiran piedras por el camino a casa. La abuela le pide que lleve al Rubio para que lo defienda.
<<Corre, lobito. Corre>>
Pero también hace un amigo: Vicente. El mejor de los amigos. Un filósofo encerrado en la piel de un niño pastor que teme a la muerte y a los espectros.
Y el tiempo pasa, y la metamorfosis llega una noche de luna llena.

Este libro es una pequeña joya. En él Rosa Ribas utiliza la licantropía como metáfora de lo diferente. Pero también habla de los hijos que han de pagar por los pecados de sus padres, de un mundo ruin y cruel lleno de miseria, donde el hambre era el pan nuestro de cada día, y el emigrar, para realizar el más duro de los trabajos, se convertía en la única opción.
Pero lo que más me ha gustado ha sido esa lucha de un hombre condenado contra su destino. Una lucha por ser mejor, a pesar de que las cartas estuvieran marcadas desde el principio. Una lucha por negarse a aceptar lo que todos esperaban de él, aunque para conseguirlo tuviera que dejarse la vida. Una lucha por la dignidad del individuo en un mundo donde todo aquel que se sale de la norma es temido y humillado; pero donde también es posible que un lobo y un pastor sean amigos. Los mejores amigos.
Tierna y cruel a partes iguales. Maravillosamente escrita. No le falta ni le sobra nada. Te emociona hasta el tuétano. De lo mejor que he leído este año.

¡Tenéis que leerla!
SLHLT

lunes, 29 de mayo de 2017

Una casa en Bleturge

El tiempo pasa. Y con él la vida. La vida de tres personas, que veinte años atrás fueron cuatro.
Y no sabemos sus nombres. Quizás la madre se llame Teresa, o María, o Laura. Da igual. No importan los nombres. Importa el dolor. Que es lo único que no pasa, que no termina, que no cesa, y que acaba siendo el único lazo que los mantiene unidos.
¿Por qué no para ese dolor? Porque no le dejan marchar. Porque están estancados. Paralizados. Y no han sabido moverse. No han querido. Y ahora ya es tarde. Demasiado tarde.
La muerte de un hijo mucho tiempo atrás. El principio del fin. De su fin como familia. De su cariño. De su vida tal y como la entendían y que no supieron ni quisieron reinventar. ¿Y qué son ahora? Un matrimonio que no se habla, ni se siente, que no es capaz de reconocerse en los ojos del otro. Un padre que busca templar su alma en cuerpos más jóvenes. Una hija un poco inmadura que mendiga un afecto que no existe de un padre que ya hace mucho que no la quiere, que la culpa y ya no la soporta. Una madre que ha aceptado todo, que se ha conformado, que no ha peleado, que no ha gritado, que ha agachado la cabeza…
Pero ahora esa madre quizás empiece a reaccionar, su padre se está muriendo en el hospital, y algo le empieza a latir por dentro. Quizás haya un lugar donde comenzar. Sin mirar atrás. Sin mochilas. Sin explicaciones. Una casa en Bleturge.
Con frases sencillas Isabel Bono teje, uno a uno, los capítulos de este libro, que tienen vida propia y que podrían existir por sí mismos. Y entre ellos, el silencio. Un silencio cómplice, que obliga a que sea el lector el que complete esos puntos suspensivos, que imagine nombres para los personajes y que les dé el final que crea oportuno.
Una historia triste, casi lírica, muy original en la forma y maravillosamente escrita.
Me ha gustado mucho. Y también me ha hecho sufrir.
SLHLT

lunes, 8 de mayo de 2017

Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea

Jamie tiene diez años. Hace cinco tenía dos hermanas mayores. Gemelas. Rose y Jasmine. Ahora solo tiene una, porque Rose murió en Londres al estallar la bomba que unos terroristas pusieron en una papelera cerca de donde ella estaba.
Jamie no solo se quedó sin Rose. Después de mucho discutir y mucho llorar, mamá también se fue. Y ahora Jas, su padre y él se han ido de Londres. Aunque no todo es malo: ahora tiene a Roger, que es un buen gato.
Rose está ahí, en una urna, sobre la repisa de la chimenea. Su padre habla con ella y le pone comida y llora, y bebe. Bebe mucho. Muchísimo.
La abuela dice <<La gente siempre quiere lo que no puede tener>> y yo creo que es verdad. Papá quiere que Rose esté viva y que Jas tenga diez años, pero lo que tiene es a mí. Yo tengo la edad que él quiere pero soy chico, Jas es chica pero no tiene la edad que él quiere, Rose es chica y tiene la edad que él quiere. Pero está muerta. <<Hay gente que nunca está satisfecha>> suele decir también la abuela.
Jamie no llora. Casi no se acuerda de Rose. Pero sí se acuerda de su madre y quiere que vuelva con todas sus fuerzas. No se quitará la camiseta de Spiderman hasta que lo venga a ver. Y tiene un plan. ¡Todo se arreglará!
En el colegio las cosas no van bien. Pero ha hecho una amiga: Sunya, “la chica M”, que lo defiende y se venga de los otros chicos. Lo malo es que es musulmana… y papá odia a los musulmanes.
Este es el escenario en el que transcurre la historia de esta novela. Escrita en primera persona, un niño de diez años nos muestra su vida. A pesar de ser muy dura, esa visión inocente hace que el humor sea capaz de surgir entre tanto dolor. Y también la esperanza. La manera en que la autora pone las palabras en la boca de Jamie hace inevitable que nos pongamos en su piel y que lo acompañemos en cada paso que da.
A pesar de ser una historia muy dura y triste, me ha gustado mucho.
SLHLT

domingo, 16 de octubre de 2016

Una madre

¡Qué joya me he encontrado!
Me habían hablado muy bien de él y tengo que decir que bien es poco. ¡¡Me ha emocionado!!
Una cena de Nochevieja y una familia sentada a la mesa... la realidad, el absurdo y la vida en estado puro.
Narrada desde el punto de vista del hermano menor nos zambullimos en su historia.
La historia de una familia disfuncional y desestructurada, vamos... como todas las familias normales, como la mía, y seguramente como las vuestras. La historia de lo que mantiene unidas a personas muy dispares, la historia de los peores momentos de muchas vidas y de cómo reaprender a vivirlas, la historia de aceptar las pérdidas y de no temer a lo que nos pueda deparar la vida.
El personaje de Amalia, la madre, es fantástico: a la vez cándido y fuerte, infantil y duro, extravagante e irresponsable... Por momentos parece una mujer con pocas luces, charlatana y torpe, pero es muy sabia, se da cuenta de todo...
¡Esta historia te llega al tuétano!
"No se puede encontrar la paz evitando la vida, Leonard"

P.D. Desde hoy me declaro fan incondicional de Amalia.                                                        SLHLT