viernes, 28 de abril de 2017

La última salida

Ted McKay está solo en su despacho. Su mujer y sus hijas han ido a pasar unos días fuera. Está listo. Tiene una pistola en la mano. Va a acabar con su vida de una vez por todas.
Pero en ese mismo momento alguien llama a la puerta de su casa. Ted al principio lo ignora. Pero siguen llamando. Y gritan su nombre. Saben lo que está a punto de hacer. Ted va hacia allí y encuentra una nota que dice: “Abre la puerta, es tu última salida”.
Así comienza este thriller trepidante y distinto. ¿Quién está en la puerta? ¿Qué quiere de él? ¿Y si todo fuera mentira? ¿Y si todo estuviera en su cabeza?
Para responder a todas estas preguntas y a todas las que seguro os surgirán, tenéis que leer el libro. Y os aseguro que estaréis encantados de devorar sus más de quinientas páginas. ¡No podréis parar!
Federico Axat demuestra en esta novela que es un verdadero maestro del género. Te cautiva desde el primer instante, juega contigo, te lleva, te trae, te despista, te marea, quiere que entres en la mente de Ted y seas capaz de ver lo que él no alcanza ni a vislumbrar.
No quiero decir mucho más.Tenéis que leerlo. ¡Os va a encantar!
SLHLT

lunes, 24 de abril de 2017

Orfancia

“Nada me ha hecho nunca tanto daño como el amor. Al poco de nacer, estuve a punto de morir de una hernia estrangulada. Mis padres me veían llorar día y noche, y no entendían, se obstinaban en tenerme en brazos como si fuera cuestión de afecto, una nostalgia de la placenta que hubiera que colmar.”
Tiene ocho años y no come nada. Es solo piel y hueso… Y pelo largo. Lo confunden con una niña y a su padre se lo llevan los demonios.
No tiene hambre. Lo poco que le obligan a comer lo vomita. No quiere crecer.
Su madre está desesperada. ¡Ya no sabe qué hacer! Nada funciona. Nada le gusta. ¡Nunca tiene hambre! Está en los huesos. El pediatra dice que está sano. Que no se preocupe. Que no se obsesione. Que es una fase. Que se le pasará. Que haga ejercicio. Así se le despertará el apetito. Pero no es verdad.
Su padre tampoco lo entiende. Quiere que coma, pero no tiene tiempo ni ganas de pelear con él. Y cuando lo intenta, fracasa. Y le grita. Y se enfada. Y le echa la culpa a su mujer. “¡Ojalá no lo hubiéramos tenido!”
No quiere crecer. No quiere que le pase lo que a los otros niños. Algunas noches oye sus lloros. Hay niños que no ha vuelto a ver. No se han marchado a casa de sus abuelitos. No. ¡Se los han comido! A él sus padres no se lo comerán. No lo van a engordar. Y no se lo podrán comer.
Este es el principio de esta historia en cuatro “actos”: la Primavera, el inicio, el planteamiento, la presentación de los personajes.
El Verano llegará con el descubrimiento del hambre, asociada a la crueldad y a la maldad, una puerta al mundo que le será abierta por un pequeño Pigmalión, el hijo de la frutera. A veces no se puede contener y come, y no puede parar, e incluso disfruta. Solo el dolor controla el hambre que tiene. Y casi siempre consigue vomitar.
Con el Otoño llegan los cambios: de colegio, de compañeros, de inquilinos… porque ahora sabe que hay alguien más ahí dentro:
No se ve desde fuera, pero dentro de mí hay otro niño que crece escondido bajo mi piel, es suya esa voz que me atormenta. Somos idénticos, es imposible distinguirnos, pero queremos cosas distintas. Si yo estoy cansado él quiere jugar; si yo no quiero comer, él se muere de hambre; si yo estoy triste a él le entran ganas de reír. Yo soy débil y él es más fuerte cada día.
Y el Invierno llega. Y con él la rendición.
¡¡Qué gran sorpresa me he llevado con este libro!!
Sabía que no era una novela convencional, pero ha sido mucho mejor de lo que me esperaba. Es una historia contada con la maestría de quien tiene las cosas claras pero no quiere enseñártelas, que sería el camino fácil, sino que quiere que las descubras, como los buenos profesores. Y en este descubrimiento hay dolor, y desasosiego, e incertidumbre, y miedo, y crueldad. Y llegas al final del Invierno temblando y con las rodillas peladas.
Y el final es magnífico. Pero no os quedéis en lo superficial. Si habéis devorado y digerido esta historia, lo entenderéis: los vencidos han de ser conscientes de la derrota. Aunque solo sea por un instante.
Muy, muy, muy recomendable.
SLHLT

viernes, 21 de abril de 2017

El pan de los años mozos

Walter Fendrich es un veinteañero que ha sido capaz de salir adelante lejos de su pueblo natal y de su padre, maestro, en los difíciles años de la postguerra alemana. Tras probar varios trabajos y no ser especialmente bueno en ninguno, ha conseguido ganarse la vida como reparador de lavadoras y electrodomésticos varios en la gran ciudad. Su vida no ha sido fácil.
Lunes. En un día gris, similar a cualquier otro, transcurre esta historia. Aunque es el día en el que decidirá cambiar de vida, la única diferencia con cualquier otro día es que ha de ir a recoger a la estación a Hedwig Muller, la hija de un antiguo profesor que viene a trabajar a la ciudad. La visión de esa mujer, que en su mente era solamente una niña, hará que se imagine una vida diferente a su lado, una vida en la que quizás pueda ser feliz.
Durante el día que transcurre la historia, el protagonista recuerda...
El hambre y la decepción han sido sus compañeros de viaje…
Y aunque pueda parecer que esta es una historia de amor, sobre todo es una historia de hambre.
“El hambre me enseñaba los precios. La idea del pan fresco se me metía estúpidamente en la cabeza, y a veces, por la noche, rondaba por la ciudad durante horas y sólo pensaba en una cosa: pan. Tenía los ojos ardientes, las rodillas débiles, y sentía que había en mí algo de lobo. Pan. Deseaba el pan como el morfinómano desea la morfina.”
Hambre del pasado. Hambre imposible de saciar. ¡Hambre de pan!
“Cuando estaba en casa, le robé libros a mi padre para comprar pan, libros que él amaba, que había reunido y por los cuales había pasado hambre cuando era estudiante…, libros por los que había pagado el precio de veinte panes y que yo vendía al precio de medio pan. […] pero yo, yo tomaba los libros al azar, los escogía tan solo por su volumen. Mi padre tenía tantos, que yo creí que no se daría cuenta; hasta mucho más tarde no supe que conoce cada uno de sus libros como un pastor conoce su rebaño – y uno de aquellos libros era pequeño y mugriento, era feo, y yo lo vendí por el precio de una caja de cerillas…, y después supe que tenía tanto valor como un vagón de panes. Más tarde mi padre me pidió, y se ruborizó al hacerlo, que le confiase a él la venta de los libros, y el mismo los vendía, me mandaba el dinero y yo compraba pan.”
Es la primera vez que leo un libro de Henrich Böll y, aunque corto, no es un libro fácil.
He de decir que me ha gustado mucho su manera de escribir: la descripción de los escenarios, la angustia latente, la falsa simplicidad de los personajes, la capacidad de hacerte sentir el frío en la piel, la desesperación y el estómago vacío.
SLHLT

lunes, 17 de abril de 2017

Media vida

Cae la noche. Y cinco niñas juegan a las prendas en el internado de monjas donde han de pasar el verano. Algunas están allí porque sus padres tienen mucho trabajo, otras son huérfanas y esperan a que algún tío las invite a pasar con él un par de semanas, la madre de alguna tiene un nuevo marido y pronto se irán todos juntos, otras no tienen nada más que esas cuatro paredes y la caridad de las monjas, que pagan con creces haciendo de sirvientas de las niñas ricas.
Olga organiza el juego sin arriesgarse y disfruta con ello. Al día siguiente se marchará de allí con su hermana. Hoy el reto será más arriesgado que otras veces…Cada una de ellas deja una prenda. Olga les enseña una pequeña tijera de costura. Si quieren recuperar su prenda han de bajar en silencio las escaleras, ir al cuartucho donde duerme el tonto Vicente y cortarle un mechón de pelo. Todo ello en solo seis minutos. Ni un segundo más.
Nina es la primera… ¡Lo consigue! Luego va Lolita, pero no se atreve. Marta es la siguiente y vuelve cuando ya casi no quedan segundos en la cuenta atrás. La última es Julia… El tiempo se acaba. No se oye nada. Julia no ha vuelto. El tiempo sigue pasando. Se oyen gritos. Las chicas tienen miedo y se esconden bajo las sábanas. Las monjas corren de aquí para allá. Más voces… Olga tira la prenda de Julia por la escalera. ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está Julia? Nunca la volverán a ver en el internado.
Y treinta y un años pasan. ¡Toda una vida! España es otra: está a punto de aprobarse la ley del divorcio. Olga organiza una cena para reencontrarse y ponerse al día. ¿Qué habrá sido de ellas? ¿Acudirán a la cita? Habrá sorpresas. Habrá silencios. Y mentiras. Y renuncias. Y objetos que desvelarán secretos.
Después de este inicio más que potente, la novela se organiza en bloques para contarnos qué fue de Olga “la gorda”, Nina “la quiromántica”, Marta “la escritora”, Lolita “la soñadora” y Julia “la huérfana”. En cada uno de ellos se reflejan, no solo los capítulos de sus vidas, sino también la historia de una generación de mujeres que tuvieron que renunciar a ser ellas mismas y a sus sueños, pues es lo que de ellas se esperaba. Unas vidas más bien anodinas, a excepción de la de Julia, que luchó más que el resto, aun teniéndolo más difícil, que esconden la frustración disfrazándola de estatus, éxito, espera o superficialidad.
Lo que más me ha gustado de esta novela es la historia de Julia. Y me ha resultado muy interesante que la autora dé protagonismo y significado a pequeños objetos cotidianos alrededor de los cuales discurre la trama: unas tijeras, unas bragas, un teléfono, un paraguas…
Pero también me ha decepcionado. Quizás esperaba más por lo mucho que había oído hablar de ella en blogs y redes sociales, o porque le hubieran dado el premio Nadal. No lo sé. Pero aunque es una lectura fácil y entretenida, ni el estilo ni la narración han estado a la altura de mis expectativas, y no me la he acabado de creer: ni las historias, ni las casualidades, ni los actos de perdón sublimes…
Ya me daréis vuestra opinión cuando la leáis.
SLHLT

viernes, 14 de abril de 2017

Una madre tan punk

Sara Fortes fue una mujer luchadora, íntegra y brillante que trabajó como jueza de la Audiencia de su ciudad. Hace unas semanas murió quemada en su propia casa. Una vivienda en la que había toneladas de basura almacenada. Parece que fue ella misma la que le prendió fuego.
¿Qué es lo que ocurrió? ¿Estaba enferma? Todo apunta a un deterioro cognitivo: a un síndrome de Diógenes, pero, ¿tan rápido? ¿Cómo es posible que en solo unos meses acabara viviendo en condiciones miserables, con una ausencia total de higiene, rodeada de las cosas que recogía de la calle, alejada de su familia y espantando a los vecinos?
¿Fue un suicidio? Sus hijos se niegan a creerlo, pero tampoco pueden entender la forma de vivir de Sara en los últimos tiempos, ni que rechazara su ayuda, ni que fuera capaz de superar el examen del psicólogo que fue a reconocerla…
No la entendieron. No la escucharon. No la quisieron entender.
Es Malena, su nuera, la que se ocupa de vaciar la casa del universo de cosas que la habitan. Y mientras lo hace no puede evitar pensar en Sara, casi una madre para ella, y en los últimos tiempos que compartieron.
Entre cajas de fruta, olores nauseabundos y despojos varios, Malena  encuentra el diario de Sara escrito en los márgenes de un libro sobre la Revolución francesa. ¡Nada es casual! La lectura del mismo, junto con los correos electrónicos que le enviaba su hija desde el lugar del mundo donde se encontrase, y sus propios recuerdos, irán desenredando esta historia hasta dinamitarla desde los cimientos.
Las casualidades no existen. Algo pasó. Algo que hizo que Sara tuviera la necesidad de hacerse oír, ver, oler… arder.
Durante una cena familiar, con un invitado casi desconocido, se desentrañará el misterio. Para alguien no tendrá ninguna importancia, otros los superarán, pero hay quien quedará marcado para siempre.
Una madre tan punk es una gran historia narrada con distintas voces, en momentos diferentes y con puntos de vista muy diversos. El lector también tendrá el suyo. No es una de esas novelas en las que los que pasamos las páginas ejercemos de meros voyeurs, sino que hemos de entrar, mirar, oler y completar lo que no se ha dicho ni escrito todavía.
Es una historia dura y difícil que no os dejará indiferentes.
Me ha gustado… y me ha dolido.
SLHLT

lunes, 10 de abril de 2017

La uruguaya

Lucas es escritor. Tiene 45 años. Está casado y tiene un hijo, Maiko. Y está en plena crisis: crisis de los cuarenta, crisis de la hoja en blanco, crisis de pareja, crisis de paternidad, crisis por lo que pudo haber sido y no fue… Vamos, una crisis existencial en toda regla.
El antiguo niño bien, cheto, del barrio de Palermo, ya no tiene plata y es su mujer quien lo lleva manteniendo los últimos años mientras él intenta dedicarse a escribir, aunque realmente lo que aporta algo de beneficio a la familia son las clases que, muy a su pesar, se ve obligado a dar.
Pero parece que su suerte está a punto de cambiar: un editorial española y otra colombiana le han dado sendos adelantos por un par de libros que aún no ha escrito. Para evitar perder dinero con la depreciación del peso argentino, cruzará el Río de la Plata y cobrará los cheques en dólares en Montevideo y los traerá escondidos a Buenos Aires. Además tiene una cita con Guerra, una joven que conoció en una fiesta hace ya más de un año, con la que intercambia correos electrónicos y que ha idealizado en su cabeza hasta volverla una obsesión y la protagonista de sus sueños. ¡Qué puede salir mal!
Este es el punto de partida de La uruguaya. Una de esas novelas de “todo en un día”. Uno de esos días que marcan un antes y un después en tu vida y que si llegas a imaginar lo que te espera, no saldrías de debajo de las sábanas. Pero no os equivoquéis, la novela no es el viaje, sino la reconstrucción de ese viaje hecho por el protagonista años después. ¿Para qué? Quizás para acabar de entenderlo o para justificarse, puede que también un poco para vengarse y sin duda para exorcizarse y ser capaz de cerrar un capítulo de su vida y poder pasar página definitivamente.
Es una historia muy entretenida, llena de saltos y recuerdos que vienen y van, y que nos dibujan a Lucas completo. Los diálogos, tanto los hablados como los imaginados, son ágiles y divertidos; y no puedes evitar oírlos en tu cabeza con acento porteño. Y luego está ese punto de predestinación o destino nefasto que inevitablemente hace que todo se “vaya a la mierda”.
A veces también le tengo miedo a Maiko. Miedo a él. Incuba cada virus que se agarra en el jardín, lo aísla y lo fortalece dentro de su flamante sistema inmunológico y me la pega con toda la furia. Sus gripes me derrumban, me dejan pensando que me voy a morir, sus gastroenteritis me mandan al banco de suplentes una semana entera, la conjuntivitis leve que se agarró, me dejó ciego a mí dos meses. Lo veo avanzar con sus mocos, dice papá medio llorando, con esa burbuja de moco que se le hace en un agujerito de la nariz, viene hacia mí, es un estreptococo de noventa centímetros.
No conocía al autor y me ha gustado. Es un libro negro, fresco y diferente. Os lo recomiendo.
SLHLT

viernes, 7 de abril de 2017

Geografía humana y otros poemas

Hasta ahora siempre he asociado la poesía de Gloria Fuertes a mi infancia. Sus libros para niños llenaban mi casa, sus poemas mi cabeza y el timbre de su voz algunos de mis recuerdos.
Hay quien piensa que la literatura infantil y juvenil es un género menor, pero yo no estoy de acuerdo en absoluto. Esta idea errónea, junto con su aspecto singular y sus apariciones televisivas hicieron creer a muchos que Gloria Fuertes era una poeta “de segunda”. ¡Nada más lejos de la realidad!
Este año, gracias a la conmemoración del centenario de su nacimiento, estoy descubriendo la otra poesía de Gloria Fuertes, la obra de toda su vida, una vida entera dedicada a la poesía: su vida en versos. Y al igual que cuando era una niña, ¡me encanta!
No soy ninguna experta, pero reconozco el dolor que se cuela en ese estilo tan suyo, la aparición recurrente de la soledad, el poso de la miseria y el hambre, las marcas que deja el miedo, la valentía de aceptarse siendo distinto a los que te rodean y la capacidad de poner una pincelada de humor al cuadro más oscuro.
¡Quién pudiera condensar tantos sentimientos en tan pocas líneas!
En esta antología, prologada por Luis Antonio de Villena con emotividad y dulzura, y editada por Nórdica Libros, no están todos sus poemas, pero sí muchos muy representativos y hermosos. Si le añadimos que las ilustraciones de Noemí Villamuza son preciosas y le vienen como anillo al dedo, solo cabe decir que tenemos ante nosotros una pequeña joya.
Espero que la disfrutéis tanto como yo.
Aquí os dejo uno de los poemas que más me han gustado.
QUE QUIEN ME CATE SE CURE
Qué inutilidad es ser
- cualquier profesión discreta-;
no quiero ser florecilla quitameriendas,
quiero ser quitadolores,
santa Ladrona de Penas
ser misionera en el barrio
ser monja de las tabernas
ser dura con las beatas
ser una aspirina inmensa
- que quien me cate se cure-
rodando por los problemas.
hacer circo en los conflictos,
limpiar llagas en las celdas,
proteger a los amantes imposibles,
mentir a la poesía secreta,
restañar las alegrías
y echar lejía donde el odio alberga.

Si consigo ese trabajo,
soy mucho más que poeta.
SLHLT

lunes, 3 de abril de 2017

Todo esto te daré

Manuel es un escritor de éxito tratando de terminar su última novela. Por eso lleva unos días encerrado en casa intentando evitar cualquier distracción. Álvaro, su marido, está fuera por negocios. Ha tenido que ir a Barcelona a reunirse con uno de sus clientes más importantes.
Llaman a la puerta. ¡Ocho veces! No es el portero ni un mensajero. Es una pareja de la Guardia Civil… Y dicen que Álvaro ha muerto al salirse de la carretera en un pueblo perdido de la provincia de Lugo. ¡Se han equivocado! No puede ser Álvaro. Álvaro está en Barcelona reunido con un cliente. Llamó anoche. ¡Es un error! ¡Tiene que serlo! ¿Qué iba a estar haciendo en Lugo? Es imposible.
Dicen que no hay duda, que su familia lo ha reconocido. Pero… ¿Qué familia? Álvaro no tiene familia. ¡¡Esto es una locura!! ¿Qué está pasando?
También dicen que mañana es el funeral. En Lugo.
Manuel mete cuatro cosas en una maleta y sin saber muy bien cómo se encamina hacia tierras gallegas. El gestor de Álvaro lo espera. Él dio órdenes para que se le informara de todo. Álvaro era el heredero de una familia noble, los Muñiz de Dávila, y el encargado de gestionar el patrimonio. Pero eso no es todo: Álvaro le deja todos sus bienes… Pero, ¿quién era Álvaro? Y ¿por qué le ha ocultado esta parte de su vida a Manuel? ¿O era a Manuel a quién quería mantener escondido?
Manuel quiere largarse de allí cuanto antes y renunciar al testamento, pero cuando el teniente Nogueira, recién jubilado de la Guardia Civil, le dice que la muerte de Álvaro no ha sido un accidente, Manuel se quedará y tratará de descubrir quién asesinó a su marido y por qué.
Este es el punto de partida de Todo esto te daré de Dolores Redondo. Y no quiero ni debo contar mucho más. Se trata de una novela en la que hay que ir desenredando el pasado, atando cabos, elaborando hipótesis y descubriendo y desechando sospechosos. Por ello, a pesar de sus más de 600 páginas, es muy entretenida y fácil de leer.
He de reconocer que se me ocurrieron un montón de móviles, motivos y asesinos, pero no fui capaz de descubrirlo hasta el final. Lo que más me ha gustado, además de la trama en sí y las descripciones de la hermosa Riveira Sacra, ha sido la extraña relación que se establece entre Manuel y Nogueira. ¡¡Y Café!!
A pesar de que la Trilogía de Baztán me gustó más, esta historia ha cumplido con creces mis expectativas.

Muy recomendable para pasar unas cuantas tardes de lo más entretenido.
SLHLT

viernes, 31 de marzo de 2017

Historia de un perro llamado Leal

Leal es un perro. Está hambriento y atado con una cadena bajo la lluvia. La manada de hombres que lo retienen dicen que el hambre hará que siga mejor el rastro. No saben nada. Buscan a un indio. Pero le temen. A él y a esta selva llena de ruidos que no escuchan y que no saben entender. Están nerviosos. Puede oler su miedo.
Allí tumbado, oyendo rugir sus propias tripas, recuerda: al poco de nacer estuvo a punto de morir en la nieve, pero un jaguar lo encontró y lo salvó. Como aquella montaña no era el mejor sitio para un perro, una noche lo llevó a un poblado mapuche. Allí creció con otros cachorros humanos y aprendió a amar y a respetar todo lo que le rodeaba, a usar solo lo necesario y a agradecer a la naturaleza por todo lo que le proporcionaba. Allí también aprendió a amar a su hermano humano Aukamañ y el significado de la palabra lealtad.
En su anterior día de caza Leal encontró una brizna de lana en la selva:
Esa pequeña brizna de lana huele a leña seca, a harina, a leche y a miel, huele a todo lo que perdí.”
Y reconoció el olor. Ahora sabía a quién buscaban aquellos hombres.
¡¡Nunca lo encontrarán!!
Luis Sepúlveda es un gran contador de historias y sabe transmitir como nadie el amor y el respeto por la naturaleza. Esta historia no es sólo un homenaje a sus orígenes indios si no un toque de atención sobre las zonas que se está devastando, las culturas que se están perdiendo y las vidas que se están segando en aras del progreso, la civilización y el enriquecimiento de unos pocos.
Es un cuento precioso.
SLHLT

lunes, 27 de marzo de 2017

Las chicas de campo

Irlanda. Años 50. Caithleen tiene catorce años y vive en una granja en un pequeño pueblecito. Hickey cuida de las vacas, prepara el desayuno y hace reír a Caithleen. Baba es su mejor amiga. Su única amiga. A veces la mangonea y la trata mal, pero también será su compañía y su refugio cuando no pueda volver a casa.
La madre de Caithleen es una mujer trabajadora que cuida de la casa y de la granja y que quiere que su hija estudie y tenga una oportunidad en la vida. Su padre se gasta cuanto tienen en las tabernas. A veces tarda varios días en volver. Ahí empieza la espera… Y el temor a que vuelva… Porque cuando vuelve lo paga con ellas.
Caithleen es una gran estudiante. Baba es hermosa, pero lo suyo no es la escuela. A Caithleen le han dado una beca para estudiar en un internado. Baba también irá: sus padres pueden pagárselo. Caithleen quiere volver a casa y contárselo a su madre. Pero ella ya no está. ¡Y él ha vuelto! Menos mal que ha ido Baba con ella. Delante de desconocidos finge ser un caballero…
Estos son los últimos días de la infancia de Caithleen. El fin de la inocencia. La muerte de su madre la dejará desamparada y tendrá que aprender a valerse por sí misma.
Edna O’Brien nos cuenta esta historia a través de la voz clara de Caithleen. Su estancia en el internado, el aprender a vivir lejos de casa y rodeada de chicas que no conoce; el descubrimiento del amor, su nueva vida en Dublín, su independencia, su primer trabajo, sus relaciones con los hombres, el desamor y la desilusión.
Este libro, escrito en primera persona, narra una vida corriente, la vida de una chica de campo en su transición a la edad adulta. La sencillez apabullante con la que está escrito obliga al lector a conectar su alma con la de la protagonista.
Aunque hoy en día la historia puede parecer sencilla, en su día no lo fue: ¡fue todo un escándalo! Mientras recibía muy buenas críticas en Inglaterra y Estados Unidos, el libro fue prohibido en la católica Irlanda y se dice que el párroco del pueblo de O’Brien compró los ejemplares que encontró y los quemó públicamente. 
Me ha gustado mucho.
SLHLT

viernes, 24 de marzo de 2017

La pareja de al lado

Anne y Marco van a ir esta noche a cenar a casa de sus vecinos. Desde que nació Cora apenas han ido a ninguna parte y de eso hace ya seis meses. 

Cynthia y Anne solían ser buenas amigas, pero desde el nacimiento del bebé se han ido distanciando: a Cynthia no le gustan los niños y Anne está sufriendo un pequeña depresión postparto. Esta noche podría ser un buen momento para volver a estrechar su relación.
La canguro llama. Ha muerto su abuela y no podrá ir a su casa. Anne quiere cancelar la cena, pero Marco la convence de que si llevan el escucha bebés y se van turnando para ir a verla cada media hora, no habrá ningún problema: la niña estará vigilada y ellos tranquilos. ¡Todo irá bien!
Cuando vuelven a casa, se encuentran la puerta principal abierta y la cuna vacía. Cora ha desaparecido. ¡Alguien se ha llevado a la niña! Pero ¿quién? Y ¿por qué?
Este es el punto de partida de La pareja de al lado, un thriller recién publicado en España y al que se le está dando mucho bombo. Y aunque es cierto que es entretenida a mí me ha parecido un poco floja y que con cien hojas menos la historia no perdería nada de nada. Además, es bastante previsible, pues hasta yo, que nunca acierto quién es el asesino en las novelas negras, he adivinado por dónde iban los tiros.
¡¡Lo que sí me ha gustado es la escena final!!
Si queréis pasar un par de tardes entretenidas es una buena opción. Pero poco más que eso.
 SLHLT

miércoles, 22 de marzo de 2017

¿Y tú me lo preguntas?


Ayer fue el Día Mundial de la Poesía e Internet entero se desbordaba de versos. Versos propios de algunos, como el gran @mikinaranja, y versos ajenos, aunque también maravillosos, de la mayoría.

¡Qué gustazo ver las redes plagadas de poemas! Y no penséis que no me doy cuenta de que en muchos casos es puro postureo, pero aún así, ¡qué delicia!

¡Qué valientes los poetas! O ¡qué locos! en estos tiempos que corren. Honores deberíamos rendirles a los que se dedican al noble oficio de poner en palabras lo que otros no sabemos... o no podemos.

Hay poesías que te despiertan de un sueño y te acarician por dentro, otras que te disparan a bocajarro justo en el centro de gravedad. Las hay que te lamen las heridas y te curan, y otras que escuecen y pican... Las que más me gustan son las que te ponen la piel del alma de gallina.

Soy de las que cicatrizan lento, aún teniendo plaquetas de sobra. Y tanto yo como mis dos compañeros de ADN reconocemos en la melancolía a una vieja amiga, contra la que luchamos día a día. Y aunque nacimos con el alma planchada a la camisa, la vida nos la recolocó debajo del esternón... Y no siempre podemos permitirnos que asome. Por eso, quizás, no leo ya tanta poesía como solía: abre mis compuertas, destapa mis miedos, hace temblar mis rodillas, me expone... 

Hay poemas que inspiran canciones... Y esto es lo que ocurrió con el Aunque tú no lo sepas de Quique González, surgido tras la digestión de otro Aunque tú no lo sepas, el de Luis García Montero. Aquí os dejo las dos. ¡Disfrutadlas!

AUNQUE TU NO LO SEPAS
... 

Como la luz de un sueño, 
que no raya en el mundo pero existe, 
así he vivido yo 
iluminado 
esa parte de ti que no conoces, 
la vida que has llevado junto a mis pensamientos... 

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto 
cruzar la puerta sin decir que no, 
pedirme un cenicero, curiosear los libros, 
responder al deseo de mis labios 
con tus labios de whisky, 
seguir mis pasos hasta el dormitorio. 

También hemos hablado 
en la cama, sin prisa, muchas tardes 
esta cama de amor que no conoces, 
la misma que se queda 
fría cuanto te marchas. 

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo, 
hicimos mil proyectos, paseamos 
por todas las ciudades que te gustan, 
recordamos canciones, elegimos renuncias, 
aprendiendo los dos a convivir 
entre la realidad y el pensamiento.


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P.D: Es brillante y lo entiende todo a la primera. Y se aburre mientras yo explico palancas y engranajes todas las veces que haga falta. Casi siempre seria y enfadada con el mundo,  la miro y veo cómo saca un libro de su mochila y lee medio escondida mientras sigo explicando. Y no le digo nada. Hoy, en el taller, sacó a Benedetti y hoy sí le dije algo, y hablamos de poesía y del amor por la lectura... entre sierras y martillos. Hoy esta publicación va por ti... aunque tú no lo sepas. 
SLHLT

lunes, 20 de marzo de 2017

La buena letra

Ana escribe a su hijo desde su casa vieja y con goteras, dentro de una piel arrugada y detrás de unos ojos nublados por la edad.
Ana escribe a su hijo con la serenidad que da una vida vivida, una vida luchada, una vida entregada, una vida sufrida.
Ana escribe a su hijo para que entienda el mundo que le tocó vivir, “el peor de los tiempos”, que diría Dickens, pero huérfano de tiempos mejores. El tiempo de la postguerra, del hambre, del miedo, de las represalias, de las ejecuciones en las cunetas, de las rencillas familiares, de las visitas a la cárcel. Y el frío. Y el silencio… El tiempo de la miseria.

“Cada noche me preguntaba si es que los demás no se daban cuenta de que la miseria no nos dejaba querernos. Era como vivir entre ciegos. Una tarde cogí a tu hermana y me la llevé al cine. Ni siquiera sabía qué película pasaban aquel día. Sólo quería vengarme de los otros. No me importó que las vecinas me viesen entrar. Al final de la función me incorporé como todo el mundo y se me hizo un nudo en la garganta cuando tuve que cantar el Cara al Sol con el brazo en alto. Por la noche, en casa, tu padre, que ya se había enterado, me besó, me acarició el pelo. Entonces sentí que aquella lucha desesperada por la supervivencia era la forma de amor que nos habían dejado.”

Ana escribe a su hijo desde la nostalgia por todos aquellos que quedaron por el camino, que no lo consiguieron, que no pudieron, que se rindieron.
Ana escribe a su hijo sintiendo que todo ese esfuerzo no ha servido para nada.

“… y me pregunto de qué nos valió la honradez, la entrega, el querer que las cosas fueran como creíamos que tenían que ser.”


Ana escribe a su hijo lo que nunca le dijo a nadie. Aunque no la vaya a leer. Aunque no la vaya a entender. Aunque no la quiera escuchar. Aunque no le vaya a importar.
Podría decir muchas cosas de este libro, pero no quiero resultar pesada. Solo diré: LITERATURA de la buena (y con mayúsculas).
SLHLT

viernes, 17 de marzo de 2017

Las catilinarias


Émile y Juliette son una pareja de jubilados. Llevan juntos desde niños y lo son todo el uno para el otro. Llegado este punto deciden aislarse del mundo y dedicar el tiempo que les quede a disfrutar al máximo de su mutua compañía. No necesitan a nadie más.

Compran una casita en medio del bosque, lejos de la ciudad, en plena naturaleza, y con un pueblo lo bastante cerca como para poder llegar en coche y abastecerse de lo necesario. Sólo hay una casa en los alrededores. Es invierno. La nieve cae suavemente. ¡Es el paraíso!

Pero su refugio del mundo exterior se ve rápidamente amenazado por la visita de su vecino más cercano: Palamede, el médico local. Cada día aparece en su puerta a las cuatro de la tarde, entra, se sienta en el sillón y allí se queda hasta las seis. Apenas habla, pero nada le gusta, de nada disfruta, nada lo satisface y nada le parece suficiente. Las normas de cortesía hacen que Émile y Juliette lo reciban y atiendan, pero día a día los va desestabilizando. Su salud mental y su paz peligran. ¿Hasta cuándo podrán soportarlo? ¿Quién es Palamede? ¿Por qué se comporta así?

Este es un libro con un aire surrealista y escrito con un punto de humor bastante cruel e inquietante. Cuestiona los convencionalismos sociales y las buenas maneras, pero también los principios éticos y morales necesarios para vivir en sociedad, el odio hacia uno mismo, la incapacidad de ser feliz y el asco.

Siendo gran admiradora de Amélie Nothomb, tengo que decir que este ha sido el libro que menos me ha gustado de todos. Lo habría abandonado, pero como es un libro corto y ya conozco a la Nothomb, sé que hay que llegar hasta el final en sus historias. Y estaba en lo cierto.


SLHLT

lunes, 13 de marzo de 2017

Un monstruo viene a verme

Connor tiene doce años y no está en su mejor momento: su padre se ha ido a vivir a Estados Unidos con su nueva familia y para colmo de males, unos chicos le hacen la vida imposible en el cole. Además, desde hace un tiempo tiene una horrible pesadilla que no lo deja dormir. Pero eso no es lo peor: su madre tiene cáncer y parece que el tratamiento ya no surte efecto: se muere.
Una noche, exactamente a las 12:07, aparece en su jardín un enorme y viejísimo tejo que solía contemplar desde su ventana, pero ahora tiene brazos y piernas y un aspecto aterrador. ¡Un monstruo!
Dice que viene a ayudar a Connor, que él lo ha llamado. Esa ayuda consistirá en contarle tres historias. Historias de otras veces en las que ha tenido que echarse a andar. Una vez que se las haya contado, será el turno de Connor, y solo podrá contarle un cosa: la verdad.
Un monstruo viene a verme es un cuento precioso, intenso y emotivo. Una fábula que trata sobre nuestros miedos y cómo intentar evitar que nos devoren, sobre enfrentarse a la verdad y tratar de ser valientes, sobre cómo afrontar los cambios, las pérdidas y la soledad, y sobre todo, sobre cómo ser capaces de asumir sentimientos que son más grandes que nosotros mismos y que nos ahogan hasta dejarnos sin fuerzas.
Es un libro precioso. ¡¡Me ha gustado muchísimo!!
SLHLT

viernes, 10 de marzo de 2017

El club de los mejores

Walter es lo que se entiende por un hombre de éxito: es ingeniero y está trabajando para una empresa muy importante que está a punto de sacar una patente que lo hará millonario.
Pero su vida personal no es tan estupenda: su matrimonio está en crisis y no tiene a nadie a quien realmente pueda llamar amigo.
Un día, mientras asiste con su mujer a un partido de tenis benéfico, se encuentra por casualidad con uno de sus amigos de la infancia: Cormac. Ambos pasaron sus primeros años en Crosby, su pueblo natal, y junto con otros tres chicos, formaban “EL Club de los Mejores”.
Reglamento del Club de los Mejores.
Los chicos del Club de los Mejores nos comprometemos a apoyarnos en todo momento y a compartir todos nuestros cómics.
Si algún mayor quiere pegarnos, nos defenderemos todos juntos.
Y si alguno de nosotros es millonario, tendrá que darles dinero a los demás.
Quien no lo cumpla se las verá con Mackenzie y le quitará todo lo que tiene, dejándole sin nada.

Una noche alguien aporrea la puerta de Walter. Es Cormac. Han secuestrado a su mujer y necesita ayuda. A partir de este momento Walter se verá envuelto en una red de amenazas, mentiras y secretos que tiene sus raíces en el pasado, porque:
Todo secreto tiene su precio. Y toda promesa rota, su castigo.
Aunque tiene un estilo bastante cinematográfico y es un libro entretenido y fácil de leer, no ha acaba de convencerme. En mi opinión, le sobran unas cuantas páginas y la trama, aunque enrevesada en la forma, es demasiado simple en el fondo. Me ha sabido a poco.
SLHLT

lunes, 6 de marzo de 2017

Tea Rooms. Mujeres obreras

Madrid. Años 30. Una cola larguísima para hacer las pruebas de mecanografía de un posible trabajo. En la calle llueve. Poco. Lo justo para que moleste ir sin paraguas. La duda: comprar un buñuelo o volver a casa en tranvía. El hambre gana.
Una España en crisis y una existencia más que precaria. Aunque quisiera un trabajo de oficina, Matilde se tiene que conformar con las tres pesetas diarias que le pagan en el salón de té por diez horas de trabajo. ¡Y no te atrevas a quejarte! En un pispás estás en la calle. Y por lo menos aquí el jefe no te acosa…
Así comienza una de las historias de este libro. Son historias de mujeres trabajadoras. De mujeres y su época. De mujeres y su lucha. De mujeres y su suerte. De mujeres y el mundo en el que les ha tocado sufrir.
En un tiempo difícil, Luisa Carnés se atreve a relatar el mundo en el que vive y las vidas de unas cuantas mujeres invisibles a los ojos de todos. Y habla de la miseria, del hambre, de la doble moral y el doble rasero a la hora de juzgar, de la falta de opciones, del “crimen” de robar una peseta para poder calzarte, de la infidelidad, del aborto, del poder de la Iglesia, de las revueltas callejeras, del sometimiento al varón, de la imposibilidad de realizarse como persona, del “deber” de conformarse, del trabajo casi como semiesclavitud… En definitiva: de la trampa de haber nacido mujer.
Luisa Carnés es una de las Sinsombrero. De esas escritoras maltratadas por la historia, por sus compañeros de generación y condenadas al exilio y al olvido por todo lo que vino después. Además, al contrario que muchas de las escritoras de su época, era de clase baja y trabajadora, casi autodidacta, lo que aún tiene más mérito. ¡Y escribe maravillosamente!
Es de esos libros que te tocan el alma. Porque lo que escribe fue cierto. Porque darle voz es evitar volver atrás.
Y la edición es preciosa.
Tenéis que leerla.
SLHLT

viernes, 3 de marzo de 2017

Hermana

Beatrice es una mujer de éxito y vive en Nueva York. Su vida transcurre con normalidad cuando recibe una llamada de su madre: ¡Tess ha desaparecido!
Tess es su hermana pequeña. Tiene 21 años, estudia arte en la universidad y está embarazada y a punto de dar a luz. ¡Cómo ha podido desaparecer sin decirle nada! Ellas se lo cuentan todo…
Beatriz vuela a su Londres natal con la idea de encontrarla, pero a los pocos días de estar allí Tess aparece muerta, con las venas cortadas en un viejo edificio de Hyde Park, que alberga los baños públicos. Su niño, Xavier, se adelantó tres semanas y nació muerto. Todo el mundo cree que se ha suicidado: la policía, el juez, el psiquiatra que la atendió tras el parto… ¡Hasta su madre!
Pero Beatrice sabe que Tess nunca se suicidaría. ¡Alguien la ha matado! Y aunque nadie la crea, no parará hasta averiguar qué le pasó a su hermana, quién la mato y por qué. Y no os quepa la menor duda de que lo conseguirá.

Comencé este libro pensando que iba a ser otra novela negra más, pero me equivoqué, pues no es sólo una investigación criminal, sino que va mucho más allá: es un canto al amor fraternal, al amor desinteresado, profundo y sin condiciones entre dos hermanas, lo que la hace tremendamente emotiva, además de emocionante.
Es de esas historias en las que sabes gran parte de la trama desde el principio, y en la que el narrador va desvelando paso a paso toda la investigación. Pero en este caso Beatrice, no nos lo cuenta a nosotros, con quien habla es con Tess, su hermana muerta. Ya entenderéis el porqué…
Si aún no estáis convencidos del todo, dejadme deciros que no fui capaz de adivinar quién fue el asesino, ni aún siendo una novela con pocos personajes, y que el final es muy sorprendente.
Os va a gustar. Seguro.
SLHLT

lunes, 27 de febrero de 2017

Diario de Golondrina

El amor se acaba y duele. Duele como nada antes había dolido. Duele tanto que serías capaz de hacer cualquier cosa para dejar de sufrir. El protagonista de esta historia lo consigue. Y lo hace hasta tal punto que anestesia sus sentidos para siempre. Se vuelve insensible a todo. Nada consigue emocionarlo. Nada. Y su vida transcurre así, sin más, llevando en su moto de un lado a otro cualquier cosa que tengan sus jefes a bien encargarle.
Un día cualquiera, escuchando a Radiohead algo le pellizca el alma. Hay un latido ahí dentro a pesar de todo. Y desde ese momento nuestro hombre sin nombre trata de buscar algo más que le produzca ese pequeño temblor que le temple por dentro. En su búsqueda descubre que matar eleva ese vértigo a un nuevo nivel. Y se hace asesino a sueldo. Y dice llamarse Urbano.
Pero no es suficiente. A veces sale a buscar objetivos por su cuenta. Matar no es lo que empezó siendo. No siempre le hace sentir. Piensa en dejarlo. Pero en uno de sus últimos trabajos algo cambia su vida: el diario de una de sus víctimas. No sabe su nombre. La llamará Golondrina. Y él será Inocencio.



Como siempre, los libros de la Nothomb son extraños, descarnados, íntimos y desasosegantes. Pero también originales, únicos y diferentes. En esta ocasión el protagonista es un hombre y su historia, llevada al extremo, es una extraña y psicopática búsqueda de la felicidad. Y tengo que decir que el final está a la altura.
No lo puedo evitar. ¡¡Me encanta como escribe esta mujer!! 
SLHLT