martes, 21 de abril de 2026

La hermana menor. Un retrato de Silvina Ocampo.

No sabía casi nada de Silvina Ocampo cuando abrí La hermana menor. Tampoco sabía muy bien qué esperar de Mariana Enríquez fuera del territorio de la ficción oscura que tan bien habita. Y, sin embargo, este libro ha sido una sorpresa constante. Un retrato literario que se lee como un ensayo biográfico, pero con pulso narrativo, curiosidad genuina y una mirada profundamente humana.

Silvina aparece aquí como lo que fue: una escritora enorme, rara, incómoda, eclipsada durante años por figuras masculinas cercanas y, al mismo tiempo, radicalmente libre dentro de los límites de su época y su clase social. Enríquez no la idealiza ni la juzga: la observa. Atiende a sus contradicciones, a su talento indiscutible, a su relación con la escritura, con la infancia, con la crueldad y con el extraño lugar que ocupó siempre, incluso dentro de los círculos literarios que la rodeaban.

El libro avanza entre anécdotas, reflexiones y contextos que ayudan a comprender no solo a la autora, sino también el mundo que la rodeó. Hay fascinación, sí, pero también distancia crítica. Y eso se agradece. Silvina emerge como un personaje literario en sí misma: desconcertante, brillante, singular…

Terminas la lectura con la sensación de haber conocido a alguien irrepetible, y con unas ganas enormes de ir directa a sus cuentos de niños crueles y perturbadores.

Muy recomendable.

SLHLT

 

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