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sábado, 15 de abril de 2023

La bajamar

<< Hay una extraña relación entre las mujeres maternas de una familia. La célula de la que nació mi hija fue fabricada a la vez que yo en el útero de mi madre. Mi hija, en su sentido más primigenio, en su más completo no-sentido, en esa forma de ser inexplicable de lo que solo existe potencialmente antes de ser, de alguna manera, también estuvo dentro de mi madre conmigo.

Y ahora, estamos aquí otra vez las tres, en la casa.

No es este el mejor momento de nuestras vidas >>.


Tres mujeres. 

Todas madres. Todas hijas. 

Tres vidas conectadas desde antes de nacer.

Tres nombres: Ruth, Adriana y Adirane.

Tres luchas: la posguerra, los años de plomo en Euskadi y hoy.

Tres voces y muchos más silencios.

Y secretos…

Y mentiras…

Y renuncias…

Para poder continuar, para seguir viviendo, para darle a la próxima mujer una nueva oportunidad.

Adirane, con la excusa de documentar los recuerdos de su abuela Ruth, vuelve al pueblo de su infancia, a casa de su madre, con la que hace mucho que no se habla y escapando de sí misma y de una decisión que tiene miedo de tomar. Este es el punto de partida de La bajamar, una novela cuya historia se desborda, como la marea, de entre sus páginas para llegar a lo más profunda de tu alma, emocionarte y romperte el corazón.

MA-RA-VI-LLO-SA.

SLHLT

miércoles, 7 de marzo de 2018

La hija del comunista

Katia se dice igual en español, en alemán y en ruso. Por eso mi padre lo eligió.
Se vino antes de acabar la guerra. La nuestra. Algo pasó que cambio su vida y se echó al monte. Una de las veces que volvió al pueblo se casó con mamá. Y al poco se marchó a Alemania. Era valioso para el partido. Otra guerra. Mamá le siguió después. Luego nací yo. Después Martina.
Cuatro paredes y una ventana. Prohibido mirar debajo de la cama de matrimonio. Mamá se niega a aprender alemán y yo le traduzco en el mercado. No se habla de la vida de antes. Si pregunto solo hay silencio y tristeza. Tenemos que estar agradecidas por la libertad. Allí no la habríamos tenido. Pero tampoco se puede volver. Noticias de España en sobres escondidos debajo del pescado. Colas para todo. Hoy he conseguido huevos. Pero se han roto.
Crecer. Sin entender nada. Nacer en Alemania aunque me digan española. Silencio. Seguir adelante. La universidad. Y un profesor español. Discusiones. Más silencio. Libros.
Alguien me observa. Me sigue. Es guapo. Del otro lado. Ahora no paro de pensar en él. Un libro a la puerta. Un coche frente a casa. Fiesta en las calles. Ritmo cubano en el centro de Europa. Bailo. Lo espero. Lo anhelo. Lo escucho.
Me voy. Sin despedirme. Puede que para siempre.
Un coche. Una frontera. Un río. Una vida nueva. ¿Mi vida?
El tiempo pasa. ¿Es esto la vida? Anhelo la otra. Aunque escapé. Hasta el aire huele diferente. Y llegan las niñas. ¿Soy ya más feliz? Una llamada: “Papá ha muerto”.
Y el tiempo me pesa. Y arrasa con todo. Hasta con la piedra y el hormigón del muro. Ahora puedo volver. ¿Puedo? ¿Debo? Silencio. Mentira y verdad. Más silencio.
La hija del comunista es una historia interior que araña y duele. Una historia que habla de aprender a vivir con las decisiones que tomamos. Una historia de los muros que nos separan. De los que levantamos nosotros. Y de los que levantan otros a nuestro pesar. Una historia de verdades a medias, de mentiras pequeñas que nos contamos a nosotros mismos para poder pasar el día, y de grandes mentiras. Es una historia de nostalgia y de silencios: ¡¡de silencios que atruenan!! Y que te impiden dormir.
Con frases cortas, directas y casi poéticas, Aroa Montero teje una gran primera novela que apunta directamente al centro de gravedad, y donde lo que no dice es casi tan importante como lo que sí cuenta. Triste y bonita. Como el recuerdo de lo que un día fuimos.
SLHLT