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lunes, 30 de abril de 2018

El peligro de la historia única

En este pequeño libro la editorial Random House transcribe la primera charla TED de Chimamanda Ngozi Adichie. En ella la escritora nigeriana reflexiona sobre los discursos que nos son impuestos desde las más diversas plataformas: cine, televisión, música, literatura, redes sociales... Y sobre la peligrosidad de creernos esa historia única, llena de simplificaciones y estereotipos, pues a base de repeticiones y de no tener nada con qué contrastarla, acaba formando parte de los cimientos que sustentan nuestro crecimiento personal.
<<El relato único crea estereotipos, y el problema no es que los estereotipos sean falsos, sino que son incompletos. Convierten el relato en el único relato>>.
Para ejemplificarlo, nos cuenta una anécdota de su juventud cuando llegó a Estados Unidos para estudiar en la universidad:
<<Y dejé impresionada a mi compañera de habitación estadounidense. La chica me preguntó dónde había aprendido a hablar inglés tan bien, y le desconcertó descubrir que el idioma oficial de Nigeria era el inglés. Me pidió escuchar lo que llamó mi “música tribal”, y se llevó una gran decepción cuando saqué mi cinta de Mariah Carey>>.
A veces darse cuenta de la mentira que conlleva la simplificación de la historia única es tan sencillo como darle la vuelta y aplicarla a nuestra propia vida:
<<Recientemente di una charla universitaria durante la cual un estudiante se lamentó de que los hombres nigerianos fueran unos maltratadores como el personaje del padre de mi novela. Repliqué que acababa de leerme una novela titulada American Psycho y lamentaba muchísimo que los jóvenes estadounidenses fueran asesinos en serie>>.
Ser conscientes de que los que reescriben la historia son los vencedores y de que una gran parte del dinero de los estados y las multinacionales es invertido en manipular nuestra opinión y en crearnos necesidades de las que carecíamos, es el primer paso para abrir nuestra mente, plantearnos preguntas y acercarnos a una versión más ajustada a la realidad de la verdad.
<<El poeta palestino Mourid Barghouti escribe que si quieres desposeer a un pueblo, la forma más simple de conseguirlo es contar su historia y empezar por “en segundo lugar”. Comienza la historia con las flechas de los nativos americanos y no con la llegada de los británicos y obtendrás un relato completamente distinto>>.
La importancia de las historias es mucho mayor de lo que nos imaginamos. Tienen el poder de calumniar y desposeer a una persona o un pueblo de su dignidad. Pero también son capaces de restaurarlas.
<<Cuando rechazamos el relato único, cuando comprendemos que nunca existe una única historia sobre ningún lugar, recuperamos una especie de paraíso>>.
Me ha parecido muy interesante. Aquí os dejo la charla TED original por si queréis echarle un vistazo.


SLHLT

miércoles, 18 de octubre de 2017

Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo.

Este libro, pequeño solo en tamaño, surgió como respuesta a una carta recibida por Chimamanda Ngozi Adichie. En ella, una amiga que acababa de ser madre de una niña le pedía consejo para educarla en el feminismo.
Por ello, y tras una seria reflexión, la autora estructuró su respuesta en quince consejos. Porque, desde luego, el feminismo comienza con la educación. Y sin ella estamos perdidos.
Aquí os dejo un extracto de sus recomendaciones:
1. Sé una persona plena. La maternidad es un don maravilloso, pero no te definas únicamente por ella. Sé una persona plena. Beneficiará a tu hija.
2. Hacedlo juntos. ¿Recuerdas que en primaria aprendimos que el verbo es una palabra de <<acción>>? Pues bien, un padre es tan verbo como una madre. Chudi debería hacer todo lo que la biología le permite, que es todo menos amamantar.
3. Enséñale a tu hija que los <<roles de género>> son una solemne tontería. No le digas nunca que debe hacer algo o dejar de hacerlo <<porque es una niña>>.
4. Ser feminista es como estar embarazada. Lo estás o no lo estás. O crees en la plena igualdad entre hombres y mujeres o no.
5. Enséñale el amor por los libros. La mejor manera de hacerlo es mediante el ejemplo. Si te ve leyendo, comprenderá que es valioso. Si no fuera a la escuela y solo leyera libros, posiblemente sabría más que un niño educado de manera convencional.
6. Enséñale a cuestionar el lenguaje. El lenguaje es el depositario de nuestros prejuicios, creencias y presunciones.
7. Jamás hables del matrimonio como un logro. […] Condicionamos a las niñas para que aspiren al matrimonio y no a los niños y, por lo tanto, ya desde el principio existe un desequilibrio terrible.
8. Enséñale a rechazar la obligación de gustar. Su trabajo no es ser deseable, su trabajo es realizarse plenamente en un ser sincero y consciente de la humanidad del resto de la gente.
9. Dale a Chizalum un sentido de identidad. Importa. […] Enséñale a aceptar las partes de la cultura igbo que son bellas y a rechazar las que no lo son.
10. Fíjate en cómo tratáis el tema de su apariencia.
11. Enséñale a cuestionarse el uso selectivo que hace nuestra cultura de la biología como <<razón>> para las normas sociales.
12. Háblale de sexo y empieza pronto. […] Con ella no finjas que el sexo es un mero acto controlado de reproducción. O un acto <<exclusivo del matrimonio>>, porque es mentira. Dile que el sexo puede ser algo bello y que, aparte de las consecuencias físicas evidentes, también puede tener consecuencias emocionales. Dile que su cuerpo le pertenece a ella y solo a ella, que nunca debería sentir la necesidad de decir <<sí>> a algo que no quiera o para lo que se sienta presionada. Enséñale que decir <<no>> cuando <<no>> le parece lo correcto es motivo de orgullo.
13. Llegará el amor, así que asúmelo. […] Enséñale que amor no es solo dar, sino también recibir. Es importante porque a las niñas les transmitimos sutiles ejemplos sobre la vida: les enseñamos que un componente primordial de su capacidad de amar es la capacidad de sacrificarse. A los niños no se lo enseñamos.
14. Al enseñarle sobre la opresión, ten cuidado de no convertir a los oprimidos en santos. La santidad no es un prerrequisito de la dignidad. La gente mentirosa y cruel también son seres humanos, y también merecen ser tratados con dignidad. […] Y las mujeres no tienen por qué ser buenas y angelicales para que se les reconozcan sus derechos.
15. Háblale de la diferencia. Convierte la diferencia en habitual. Haz normal la diferencia. […] Porque la diferencia es la realidad de nuestro mundo. Y al enseñársela, estás equipándola para sobrevivir en un mundo diverso.

Cuando me acerqué a este libro pensé que me iba a encontrar con diferencias culturales por el origen nigeriano de la autora, pero me sorprendí viendo que no las hay. Y esto me hizo pensar que la desigualdad de género es el mayor de los prejuicios del mundo en el que vivimos. Por encima de nacionalidades, razas, religiones, colores políticos y poderes adquisitivos, está la desigualdad entre hombres y mujeres.
Suscribo todos y cada uno de estos consejos. Soy feminista. Y seguiré siéndolo mientras no tengamos los mismos derechos y privilegios que los hombres. E intento transmitirlo todos los días, con mi ejemplo, a mis alumnos y a cualquiera que se cruce en mi camino.
Y si tuviera una hija, como dice Chimamanda, le enseñaría que su obligación no es gustar a nadie, ni ser buena ni parecerlo. Le enseñaría a ser sincera. Y amable. Y valiente. Que no tuviera miedo a decir lo que piensa. ¡¡Que nunca calle!! Que diga la verdad. Y si algo no le gusta o la incomoda, que se queje, que lo diga, que grite si es necesario.
Porque hay cosas que hay que repetir una y otra vez.
Hasta que cambien.
SLHLT
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Aquí te dejo otras reseñas de libros de Chimamanda Ngozi Adichie.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Todos deberíamos ser feministas

Todos deberíamos ser feministas no es una novela, ni un ensayo al uso, sino que es la versión revisada de una charla TED pronunciada en 2012 por Chimamanda Ngozi Adichie.
Contra todo pronóstico, fue muy bien acogida, se volvió viral en Internet, Beyonce la parafraseo en una de sus canciones, y fue regalada a todos los adolescentes suecos de 16 años, como parte de un proyecto impulsado por el Lobby de Mujeres Sueco, para concienciarlos sobre los problemas de género.
En este breve ensayo, la autora trata el problema de la desigualdad entre hombres y mujeres, y de la necesidad del feminismo de forma clara, contundente y con un toque de humor.
Así, explica que la palabra feminista ha sido utilizada como arma arrojadiza, ha sido tergiversada, y ha arrastrado consigo connotaciones negativas que nada tienen que ver con su verdadero significado:
“Feminista: persona que cree en la igualdad social, política y económica de los sexos.”
Nada más y nada menos.
Yo, como Chimamanda, soy feminista y no odio a los hombres, ni los sujetadores, no quiero mandar siempre, no estoy enfadada, me depilo y uso desodorante. No seamos tan simples y no nos dejemos confundir por los que no quieren que las cosas cambien.

“La cultura no hace a la gente. La gente hace la cultura. Si es verdad que no forma parte de nuestra cultura el hecho de que las mujeres sean seres humanos de pleno derecho, entonces podemos y debemos cambiar la nuestra.”


Mientras no llega ese ansiado momento, todos, hombres y mujeres, deberíamos ser feministas.
Me ha gustado mucho. Suscribo su discurso de principio a fin.
SLHLT

P.D. Hacía tiempo que no leía un libro en inglés y me ha resultado una lectura muy accesible y estimulante que me ha dejado con ganas de más.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Algo alrededor de tu cuello

Historias. Doce historias que engloban muchas vidas. Personajes diferentes, vivencias distintas y un nexo común: Nigeria. Unas veces hermosa, otras cruel, algunas en la distancia y otras en el olvido. A veces idealizada y otras recordada con resentimiento.
Nadie mejor que Chimamanda Ngozi para describir con estos cuentos su tierra natal, y esa sensación de opresión que a veces notas alrededor de tu cuello.
Un hermano injustamente encarcelado, matrimonios concertados, el pueblo igbo, disturbios, golpes de estado, la inmigración forzada, Estados Unidos como tierra prometida, las raíces, la traición hacia uno mismo, reuniones de escritores africanos, prejuicios, secretos, mentiras, supervivientes, ritos, superstición, discriminación, gente valiente, gente perdida, gente miserable, gente fuerte...
¡Historias de gente!
SLHLT