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lunes, 31 de julio de 2023

Flores extrañas

Aunque el título y la portada de un libro son los que te ponen ojitos, es la contraportada lo que hace que se vaya a casa contigo. Pero a veces te lleva a engaño.

 

La plácida existencia de Paddy y Kit Gladney en el pequeño pueblo irlandés donde viven se viene abajo una mañana de 1973 cuando su única hija desaparece repentinamente. La joven Moll, tímida y sosegada, cogió el primer autobús a Nenagh y luego el tren a Dublín; eso es todo lo que sus padres logran averiguar. Cinco años después de esa aciaga mañana, la llegada de un extranjero a la casa de los Gladney no hace sino añadir preguntas a los motivos de Moll para huir.

 

Este breve párrafo hizo que esperase encontrarme una intriga, un misterio o un thriller entre sus páginas, pero al no llegar, me sacó de la historia. Un par de días después, decidí empezarlo de nuevo, desde el principio y con una mirada nueva. Y entonces sí que acerté, pues encontré entre sus páginas mucho más de lo que esperaba.

Flores extrañas es una historia de personajes maravillosos donde, detrás de unas vidas humildes y a pesar de las desagracias, las decepciones y las derrotas, rezuman más conocimiento, más generosidad, más tolerancia, más lealtad y más amor del que muchos que lo predican podrán sentir jamás. Es una historia de descubrimiento, huida, confusión, lucha y aceptación de la identidad propia y de cómo eso repercute en las vidas de los demás.

Si necesitas un libro que te temple el alma, no busques más.

Y no te fíes de las contraportadas…

SLHLT

miércoles, 6 de julio de 2022

Tierras muertas

<< Los ojos de madre parecían más muertos que los de Joan. Con la mano izquierda apretaba la rodilla de su hijo y con la otra se limpiaba los dientes, rascando con las uñas hasta las cavidades cubiertas de encía negruzca. Llevaba tres horas así. De vez en cuando tragaba saliva sanguinolenta y reanudaba la tarea con una persistencia más intensa. Mi hermana danzaba de aquí para allá cambiando el agua del barreño por agua más fresca y se encargaba, mientras le daba el pecho a la niña, de ponerle paños húmedos en la cabeza al moribundo, a quien no parecía abandonar el delirio de la fiebre. Yo no sabía muy bien dónde ponerme. A ratos entraba en el cuarto y me quedaba observándolo. Después salía de casa y mascaba tabaco con padre, y su silencio a la sombra me hacía sufrir más la espera. Y entonces, como un traidor, huía y me iba a pasear por la orilla del riachuelo que regaba el huerto y contemplaba a mis hermanos que, hechos ya unos hombres, incluso en momentos como aquellos trabajaban la tierra >>.


Uno de los hijos de los Capdevila vuelve a casa después de estar un tiempo ausente. Algo ocurrió para que escapara de allí. De eso no se habla.


Joan regresa y encuentra la muerte. Alguien le dispara por la espalda. Y allí no hay nadie más. Uno de ellos es el asesino.


Rencor, secretos, pobreza material y de espíritu, niños que corretean libres y sucios como animales, hijos bastardos, ausencia de compasión, maldad, miedo, suciedad, polvo y crueldad. La masía es un lugar hostil donde no se llora ni a los muertos.


Cada capítulo es una voz, una parte de la historia contada por uno de los protagonistas. Y es el lector el que tendrá que atar cabos y trenzar hilos para entender qué es lo que ha pasado y por qué.


Esta historia te revuelve las entrañas. Es oscura. Duele. Sangra. Grita. Huele. Y mancha.


No es para todos los lectores ni tiene por qué gustarte, pero te aseguro que no te dejará indiferente.


SLHLT