<< Le
digo que yo no sé de otras cosas, pero sé que por ese camino solo hay bosque.
El señor me contesta: <<Es por ahí>>. ¡Que no, que no, que no, que se
va usted a morir si va por ahí! Si quiere le indico o le llevo hasta su perro,
le insisto. <<No hace falta>>, me dice él. Y yo le digo:
<<Aquí los perros que no comen siempre van al mismo sitio>>.
<<Es por ahí>>, me repite. Que no, que no, que no, Le paro con la
mano porque yo sé que quienes se adentran en el bosque no salen. No llegan a ningún
sitio y se mueren. Se cansan y se deshidratan. Se cansan y se mueren de frío.
Se cansan y ya la vida no les enseña ningún camino. Le tiro del brazo y le
explico. Le explico que yo soy más de aquí que nadie, que soy joven pero que yo
este lugar me lo conozco porque tengo historia. Que si quiere yo le cuento, le digo,
que yo perdí a una perra cuando era más pequeña y estaba donde las liebres >>. Lea, 19
años y ojos de campo, sentada en un banco frente al bosque, trata de convencer
a un hombre que busca a su perro de que no se adentre en él, que espere con
ella hasta que aparezca, que lo hará, porque ella no sabe de otras cosas, pero
sabe cómo es el bosque, a dónde van los perros que se pierden, cómo son los
pueblos pequeños de los que nadie se acuerda, en los que los odios se heredan,
donde los veraneantes vienen y luego los olvidan, donde los de fuera se
establecen y acabas vendiéndoles las tierras y trabajando para ellos, donde tus
amigos crecen contigo, donde has de cuidar a una hermana que no se vale por sí
misma y ayudar a tu madre en el ultramarinos.
Lea no
sabe de otras cosas, pero sabe que uno no siempre se enamora de quien debe y
que las abuelas no son como en los cuentos, que el amor no es querer, que
querer no vale, lo importante son las circunstancias, que siente un ardor que
la ahoga, que el pueblo se le queda pequeño, que ella quiere descubrir el mundo
y consumir la vida hasta el hueso.
Y también
sabe que los mayas se equivocaron, el mundo no se acabó en 2012, el mundo, a
ella, se le acabó ayer.
<< ¿A usted
nunca le ha pasado que la vida se le enreda? Pues a mí la vida se me ha
enredado, se me ha hecho un nudo que no sé cómo deshacer
>>.
Este
libro es todo un descubrimiento. Elisa Levi escribe muy bien y muy bonito. El
monólogo incontenible de Lea abarca el mundo entero.
Tenéis
que leerlo.
Recomendadísimo.
SLHLT