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lunes, 20 de julio de 2026

Las amigas

Allá por el 2021 leí Las primas y llevaba tiempo con ganas de volver a saber de Yuna Riglos, un personaje tan peculiar como inolvidable. Y ya que el verano siempre es un buen momento para los reencuentros, allá vamos.

En Las amigas volvemos a saber de las andanzas de Yuna, ya en el tramo final de su vida, mirando hacia atrás y repasando sus recuerdos a través de las mujeres que la acompañaron, o simplemente se cruzaron, en su camino. Entre ellas están Matilde, Antonella o la propia Alejandra Pizarnik, convertidas en piezas de un mosaico lleno de afectos, desencuentros y contradicciones.

Reconozco que al principio me costó volver a entrar en la voz de Yuna. Su forma de narrar es áspera, extraña, aparentemente desordenada. Pero una vez que aceptas sus reglas, acabas viendo el mundo a través de sus ojos y comprendiendo mejor a este personaje con una mirada singular sobre la realidad.

Venturini tiene un don para crear personajes excéntricos, incómodos y profundamente humanos. Las amigas no habla de la amistad idealizada, sino de la soledad, de la necesidad de compañía y de esos vínculos llenos de luces y sombras que nos acompañan durante la vida.

Estáis ante una novela breve, peculiar y muy “venturiniana”, que disfrutaréis, especialmente, quienes quedasteis fascinados por la Yuna Riglos de Las primas.

SLHLT

martes, 20 de julio de 2021

Las primas

“Beatriz Portinari”. Este era el pseudónimo con el que la autora de Las primas presentó su novela al premio “Nueva Novela Página/12”. Y lo ganó. Al abrir las plicas, el jurado descubrió que tras ese nombre se encontraba Aurora Venturini, una joven escritora de 85 años.

Desde que escuché esta historia he tenido ganas de leerla. Me ha costado años encontrarla porque estaba descatalogada, pero la suerte hizo que, en una de mis búsquedas por la red, encontrase un ejemplar entre el fondo de una librería de Almería, y os aseguro que ha merecido la pena.

Yuna, la narradora, nos cuenta la historia de su familia tal y como ella la siente: sin filtros, con muchas dudas semánticas y sintácticas, sin vergüenza, con ternura y, también, sin piedad.

Tanto ella como su hermana Betina y sus primas: Carina y Petra, tienen algún tipo de discapacidad: Yuna tiene dislalia, Betina, además de problemas con el lenguaje y cierto grado de retraso mental, presenta serias dificultades de movilidad, Carina nació con seis dedos en cada pie y Petra tiene enanismo.

Si a esto unimos una madre maestra a quien su marido abandona, una tía virgen y enamoradiza, un talento extraordinario para la pintura, abusos, suicidios, embarazos, lamentos, engaños, prostitución y la ciudad de La Plata en los años cuarenta del siglo XX, como telón de fondo, podríamos pensar que estamos ante un drama triste y miserable, pero nada más lejos de la realidad.


Nos encontramos ante una novela original, rompedora, divertida, cruda y conmovedora, donde la vida se abre camino, y la ausencia de mayúsculas y comas, aderezando un estilo de narración personal y único, la hace más real, más auténtica, más creíble, más ágil y más sincera. Solo alguien con un dominio total del lenguaje podría escribir así: la señora Venturini era una maga de las palabras.

Sé que es difícil de encontrar, pero si la conseguís, no lo dudéis: leedla.

Simplemente maravillosa.

SLHLT