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miércoles, 3 de noviembre de 2021

Hamnet

Maggie O’Farrell es Dios. 

Puedo parecer exagerada, pero no lo soy tanto: escribe como nadie y nadie lo hace como ella.

Los que seguís este blog, a pesar de mis meses de ausencia, ya sabréis que me encanta su obra. Pero lo que ha hecho en Hamnet es un doble mortal con tirabuzón.

Shakespeare fue profeta en su tierra y todo un “influencer“ de la época, pero, a pesar de ello, casi no hay registros de su vida personal ni de su familia. Académicos e historiadores apenas registraron la fecha de la muerte uno de sus hijos, Hamnet, con Anne Hathaway, su esposa. A raíz de este hecho, y con una labor de documentación sublime, Maggie O’Farrell inventa una vida para todos ellos… Y también una muerte.

Hamnet es una historia mezcla de magia, amor y sabiduría; de instinto, leyenda y certidumbre; de sangre, temblor y hechizo.

Hamnet es una invención, que bien podría ser cierta, destinada a dar voz a dos almas olvidadas, convirtiéndolas en personajes que reclaman su lugar en la historia y su derecho a amar, a ser escuchados y a gritar al aire el dolor de seguir vivos cuando muere un ser amado.

Hamnet es una narración emocionante, conmovedora y preciosa de la que Agnes es cimiento, estructura y techo, y uno de esos personajes que se quedan a vivir contigo.

Hamnet es oro molido.

SLHLT

martes, 20 de julio de 2021

Las primas

“Beatriz Portinari”. Este era el pseudónimo con el que la autora de Las primas presentó su novela al premio “Nueva Novela Página/12”. Y lo ganó. Al abrir las plicas, el jurado descubrió que tras ese nombre se encontraba Aurora Venturini, una joven escritora de 85 años.

Desde que escuché esta historia he tenido ganas de leerla. Me ha costado años encontrarla porque estaba descatalogada, pero la suerte hizo que, en una de mis búsquedas por la red, encontrase un ejemplar entre el fondo de una librería de Almería, y os aseguro que ha merecido la pena.

Yuna, la narradora, nos cuenta la historia de su familia tal y como ella la siente: sin filtros, con muchas dudas semánticas y sintácticas, sin vergüenza, con ternura y, también, sin piedad.

Tanto ella como su hermana Betina y sus primas: Carina y Petra, tienen algún tipo de discapacidad: Yuna tiene dislalia, Betina, además de problemas con el lenguaje y cierto grado de retraso mental, presenta serias dificultades de movilidad, Carina nació con seis dedos en cada pie y Petra tiene enanismo.

Si a esto unimos una madre maestra a quien su marido abandona, una tía virgen y enamoradiza, un talento extraordinario para la pintura, abusos, suicidios, embarazos, lamentos, engaños, prostitución y la ciudad de La Plata en los años cuarenta del siglo XX, como telón de fondo, podríamos pensar que estamos ante un drama triste y miserable, pero nada más lejos de la realidad.


Nos encontramos ante una novela original, rompedora, divertida, cruda y conmovedora, donde la vida se abre camino, y la ausencia de mayúsculas y comas, aderezando un estilo de narración personal y único, la hace más real, más auténtica, más creíble, más ágil y más sincera. Solo alguien con un dominio total del lenguaje podría escribir así: la señora Venturini era una maga de las palabras.

Sé que es difícil de encontrar, pero si la conseguís, no lo dudéis: leedla.

Simplemente maravillosa.

SLHLT

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Canto yo y la montaña baila

Canto yo y la montaña baila es uno de los libros más bellos que he leído en mucho tiempo.

A veces pensamos que somos dueños de nuestras historias, pero no es del todo cierto pues esas historias son consecuencia de otras y parirán a la que están por venir. Transcurren en escenarios que nunca volverán a ser iguales, que se inician, varían y cambian para transformarse en algo que no fueron y que tampoco volverán a ser, aunque se les parezcan. Y lo que acontezca en nuestras historias repercutirá en otras, quizás invisibles para quien no sabe o no quiere mirar, tan importantes como la nuestra.

Esta es una novela coral con 18 narradores distintos cada uno con su voz propia. En distintos lugares. En distintos momentos. Y todos ellos cuentan su parte: lo que han visto, lo que han sentido, lo que han olido, lo que han amado, lo que han temido, lo que han deseado y con lo que se han conformado, contribuyendo con ello a completar la visión de conjunto.

En esta historia hablan los corzos, los osos y los perros; hablan las nubes, los vivos y los muertos; hablan las brujas y las mujeres de agua; hablan las setas, la frontera y la montaña.

Hablan todos.

Y a través de sus voces descubrimos que la muerte es parte de la vida y que los muertos entretejen sus caminos con los vivos.

También descubrimos a Domènec, a Sió, y a Hilari, a Mia, a Jaume y a Oriol, a Neus y a Cristina… Cuyas vidas están conectadas por esa montaña.


En algún sitio he leído que esta novela es como si el espíritu de El bosque animado se hubiera trasladado al Pirineo catalán, y no podría estar más de acuerdo.

Bellísimo.

SLHLT

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Sobre los huesos de los muertos

Janina Duszejko vive en una zona aislada del suroeste de Polonia. En invierno solo quedan allí tres vecinos que apenas se relacionan entre sí: Piegrande, Pandedios y ella. Esos no son sus verdaderos nombres, claro. Son los nombres con los que los ha rebautizado.

Ella solía construir puentes por medio mundo. Pero sus continuos achaques le dejaron claro que no podría hacerlo eternamente. Por ello, al jubilarse, dejó su apartamento de la ciudad y se mudó a una cabaña en la montaña. Allí pasa las horas entre sus cartas astrales, las clases de inglés a los niños en la escuela local, el cuidado de las cabañas de los veraneantes, los paseos por el bosque y la traducción al polaco de los poemas de William Blake.

Una noche Pandedios llama a su puerta. Es un buen hombre, pero de pocas palabras. Piegrande, su vecino, ha muerto. Tienen que ir hasta allí y luego avisar a la policía. Lo que podría parecer un desafortunado accidente, al atragantarse con un hueso de corzo, se convertirá en algo más cuando comiencen a aparecer muertos otros miembros destacados de la comunidad.

La policía cree que se trata de ajustes de cuentas y que existe una trama oculta de corrupción en la región. Pero Janina tiene otra teoría: todos ellos eran cazadores y son los animales los que están llevando a cabo su venganza. 

Si ya la tenían por una vieja loca, poner en palabras sus sospechas no le ayudará a que cambien de opinión al respecto, pero… ¿y si estuviera en lo cierto?


Narrado en primera persona por una de las protagonistas más singulares que me he encontrado jamás, esta historia rara y oscura, con tintes de thriller y pinceladas filosóficas, obliga al lector a abrir los ojos ante el abuso sistemático y despiadado que el ser humano lleva a cabo en la naturaleza.

Es lo primero que leo de la premio nobel Olga Tokarczuk y me ha fascinado su forma de escribir.

¡No sé a qué esperáis para descubrirla!

SLHLT

miércoles, 5 de agosto de 2020

Génie la loca

La llaman Génie la loca porque no les habla. Pero no está loca. Está más cuerda que muchos de los se atreven a llamarla loca. Sus ojos no lo dicen, pero es aún muy joven. La “oveja negra” de una familia rica que la repudia. Su crimen: tener una hija sin estar casada.

Una madre joven a la que el destino le ha repartido las peores cartas. Vive con Marie en una cabaña, con cuatro muebles viejos, al lado de una colina plagada de zorros y rodeada árboles que parecen hablar entre ellos cuando el viento los mueve.

Marie la espera todas las noches. Con miedo a que un día no vuelva. Pero siempre vuelve. Llega cansada. Calienta la cena y se lava antes de dormir, sacándose con una cerilla la porquería incrustada entre los pliegues de los pies.

Cuando era pequeña, Génie llevaba a Marie con ella a las granjas donde trabajaba de sol a sol, por la comida, por un atado de leña, por algún resto de la matanza o por lo que tuvieran a bien darle cada día. La dejaba sobre un saco o sentada en un silla, donde la pudiera ver. Y al anochecer volvían a su cabaña caminando en la oscuridad.

La Marie niña se ponía nerviosa cuando dejaba de ver a su madre y corría tras ella – “No te agarres a mis faldas”. Cuando creció comenzó a trabajar con ella, pero en cuanto empezó la escuela Génie ya no quiso que volviera – “Vete a estudiar la lección”.

Marie a veces va a la casa grande. Génie no quiere que vaya. La abuela la desprecia. El abuelo le da manzanas, nueces o lo que tenga guardado en su bolsillo mientras lee libros de antiguos reyes locos. Un día le cuenta que su madre solía reír y cantar. Pero eso era antes.


Génie la loca es uno de los libros más hermosos que he leído este año: la historia de amor entre una madre y una hija. Un vínculo inquebrantable y sin palabras. A pesar de todo y con todo en contra.

Maravilloso.

SLHLT

miércoles, 10 de junio de 2020

Mis últimos 10 minutos y 38 segundos en este extraño mundo

Los periódicos del día siguiente dirán que es la cuarta prostituta en un mes hallada muerta en las calles de Estambul.
Tequila Leila ya no dirá nada. Nunca más.
Leila siente el momento exacto en que su corazón deja de latir. Pero, curiosamente, su cerebro no para todavía. Y en esos 10 minutos y 38 segundos que le quedan, a Leila le vendrán a la mente palabras, olores y sabores que la llevarán lejos de allí: a su infancia, a su vida antes, a sus madres, a su tío… A su gran amor y a sus cinco amigos: Nalán, Sinán, Yamila, Zaynab y Humeyra. La familia que uno elige. La familia, que sin tener tu misma sangre, decide quererte, preocuparse por ti, acompañarte en los malos momentos y hacer que tu vida merezca la pena.
Sus cinco amigos. Su gran tesoro. Cinco perdedores, con cinco vidas que a nadie importan, pero que al unirse forman un ser vivo inmenso y que, como una colonia de hormigas, tiene más valor y más fuerza que cada uno de los individuos que lo forman.
Cinco amigos que harán lo imposible por encontrarla y darle dignidad a su muerte.
Este libro es una joya para los que amamos las historias.
Con una prosa lírica y brutal, Elif Shafak actúa como una Sherezade moderna que libra de la muerte, dándoles voz, luz y sentido, a aquellos de los que nadie se preocupa y hacia los que decidimos no mirar. Es una oda a la amistad que te salva de la vida, cuando la vida que te está destinada es una condena de aflicción, sumisión y violencia.
Es de esos libros que te emocionan y te encogen el corazón, pero que no deseas que terminen nunca.
Y, como si la propia novela no fuese suficiente, en los agradecimientos, la autora te regala esta confidencia:
<<Mi abuela falleció poco antes de que yo empezara a escribir esta novela. No acudí a su funeral porque no me sentía a gusto viajando a la madre patria en un momento en que se arrestaba por acusaciones infundadas a escritores, periodistas, intelectuales, académicos, amigos y colegas. Mi madre me dijo que no me preocupara por no haber visitado la tumba de mi abuela, pero sí me preocupé y me sentí culpable. Estaba muy unida a ella. Fue quien me crio.
La noche en que terminé la novela había luna creciente. Pensé en Tequila Leila, pensé en mi abuela y, aunque la primera es un personaje de ficción y la segunda tan real como mi sangre, no sé por qué me pareció que se habían conocido y convertido en buenas amigas, en “hermanas extranjeras”. A fin de cuentas, los límites de la mente no significan nada para las mujeres que siguen cantando canciones de libertad a la luz de la luna.>>
SLHLT

miércoles, 27 de mayo de 2020

Las vencedoras

Solene es una abogada de éxito. Tras un juicio que no salió como esperaba, ve cómo su cliente se tira por la ventana del Palacio de Justicia sin que ella pueda hacer nada para remediarlo. Ese hecho, traumático de por sí, hace que Solene colapse y caiga en una profunda depresión.
Poco a poco, con fármacos y terapia, comienza a recuperarse. Y, aunque no sabe qué va a hacer con su vida, tiene claro que no volverá a practicar la abogacía. 
El proceso de curación de una enfermedad mental nunca es lineal y su psiquiatra le propone que dedique parte de su tiempo a realizar algún tipo de voluntariado. ¿Por qué no intentarlo? Siempre puede dejarlo si no se siente cómoda. 
Y así es como Solene descubrirá el Palacio de la Mujer y el universo de vidas invisibles que encierra.
Cien años atrás, otra mujer, Blanche Peyron, será la que levante ese Palacio de la Mujer, sobre las ruinas de un antiguo convento del siglo XVII, y lo acondicione para dar cobijo y refugio a mujeres en riesgo de exclusión social.
Dos historias conectadas por una misma necesidad. Un siglo de por medio y la misma injusticia: que el más miserable entre los pobres, el más abandonado entre los invisibles, el más sufridor entre los dolientes y el más roto entre los quebrados, siempre tiene nombre de mujer.
Esta es una historia de amistad, sororidad y supervivencia. Entre las paredes del Palacio de la Mujer, además de heridas abiertas y cicatrices, también hay gominolas chupadas, tazas de té, poemas de amor, patucos de lana, clases de zumba, cartas a Isabel II… Y esperanza.
<<Bienaventurados los agrietados porque dejarán pasar la luz.>>
Me ha encantado descubrir la figura de Blanche Peyron, una de tantas mujeres extraordinarias olvidadas por la historia, y su legado.
Conocí a Laetitia Colombani con La trenza y Las vencedoras me confirma que voy a leer todo lo que escriba. 
¡No os la perdáis!
Es simplemente maravillosa.
SLHLT

martes, 9 de julio de 2019

La canción de los vivos y los muertos

<<Me gusta creer que sé lo que es la muerte. Me gusta creer que es algo a lo que podría mirar de frente. Cuando Pa me dice que necesita mi ayuda y veo ese cuchillo negro deslizarse por el cinturón de sus pantalones, sigo a Pa fuera de la casa, intento mantener la espalda erguida, los hombros rectos como una percha, así camina Pa. Intento que parezca que para mí es algo normal y aburrido para que piense que he aprendido algo en estos trece años, para que Pa sepa que estoy listo, que puedo extraer lo que hay que extraer, separar las tripas del músculo, los órganos de las cavidades. Quiero que Pa sepa que puedo mancharme las manos de sangre. Hoy es mi cumpleaños.>>

Jojo es casi tan alto como Pa. Pero aún es un niño. Duerme en el suelo al lado de Kayla, su hermana pequeña, para protegerla y cuidarla. Pero las noches en las que Leonie está en casa, se queda con Pa en el salón.
Ma está muy enferma. El cáncer la consume. El dolor le atraviesa los huesos. Probó todas las hierbas y remedios posibles. La quimio tampoco hizo nada. Y se apaga. Le queda muy poco para volver a ver a Given. Su hijo muerto. Dicen que fue un accidente de caza. Pero no. Fue por ser negro. Porque un negro no podía ganar a un blanco. Leonie sigue viendo a Given cuando se coloca… Él no se ha ido del todo.
Ma podía leer a la gente. Ese era su don. Con mirarlos sabía de su sufrimiento, de su dolor, lo que necesitaban. Pero no podía escuchar a los animales ni ver a los muertos. Jojo sí puede pero no se lo dice a nadie. La pequeña Kayla también. Aunque no lo entienda.
Pa cuenta historias y trabaja con las manos. Ahora que Ma no puede levantarse de la cama, se ocupa de alimentar a los niños, de cuidarlos, de protegerlos, de quererlos y de que se vayan limpios a la cama. También les cuenta historias. Historias sin final.
Michael va a salir de la cárcel. De Parchman. Volverá a casa. ¿A casa?
Con una prosa poderosísima y capítulos narrados por distintos personajes en primera persona, te cuenta la historia de una familia de Misisipi forjada a base de lucha y sufrimiento. La muerte lo envuelve todo: el pasado, el recuerdo, el presente, la vida, el futuro, la lucha. Cada uno lo digiere a su manera. Como puede. Amando, mirando para otro lado, protegiendo a los indefensos, tratando de olvidar, con drogas, con rezos… Pero, sin saberlo, todos, vivos y muertos, buscan lo mismo: volver a casa.
Esta historia es de las que te remueven por dentro y te erizan los pelos de la nuca. He tardado días en dejar de estremecerme. Y estoy segura de que Jojo se quedará a mi lado durante mucho tiempo.
Simplemente maravillosa.
SLHLT

miércoles, 8 de mayo de 2019

Las posesiones

Una llamada diciendo que mi padre está muy raro. Que vaya.
Y voy.
Una espera. Un vuelo a la isla. Y de vuelta al hogar. Al sitio del que hui.
Marcel me espera. Marcel me cuenta. Ese Marcel que fue mi todo. Ese mismo Marcel que me destruyó. Y después fui nada.
Mi padre, tras jubilarse en el instituto donde enseñaba, dedica su tiempo a arreglar la destartalada casa familiar y el huerto. También escribe un blog en el que se hace eco de pequeñas injusticias cotidianas en la isla. Cuando el vecino levanta un muro invadiendo un camino rural con la intención de especular con el suelo y hacer un complejo urbanístico, comienza una la lucha sin cuartel: denuncias, escuchas, dice que lo vigilan, que lo siguen e incluso ha contratado a dos subsaharianos para que graben todos sus movimientos… La lucha torna en obsesión… Casi en locura…
Pero estas luchas remueven otras. Otras más antiguas. Otras en las que lo que hubo que demostrar fue la inocencia. La candidez al depositar la confianza en un socio tramposo. La ignorancia del que se creía sabio. Justo en el momento de jubilarse y de volver a la isla, mi abuelo lo perdió todo. Se arrugó, se curvó, empequeñeció… Y terminó por desaparecer, carroñeros mediante. Aunque la peor parte se la llevaron otros: muertos y enterrados antes de tiempo.

Así comienza Las posesiones de LLucía Ramis. No busquéis la resolución de un misterio antiguo ni nuevo entre sus páginas, aunque lo pudiera parecer. No lo es. La autora simplemente nos cuenta una historia. A través de la voz de una protagonista sin nombre, nos va dirigiendo por donde ella quiere, con una mano cálida y suavemente posada en la espalda. Pero, como cualquier historia que se precie, esta se bifurca en sendas y caminos más estrechos. Algunos regresan al punto de partida, otros se pierden entre la espesura, muchos no llevan a ninguna parte y la mayoría están por descubrir.
Esta Scheherezade mallorquina cuenta en su historia cómo los tentáculos de la corrupción, a cualquier nivel, llegan a lugares insospechados y tienen consecuencias que no siempre sufren quienes deberían. Cómo hay que crecer a pesar de todo. Y muchas veces contra todo. Y reconstruirse. Y perdonarse. Y volver a empezar. Y seguir. Seguir. Siempre.

No he podido soltar este libro. Y cuando lo terminé me di cuenta de que aguantaba la respiración: estaba sin aliento. Me ha gustado la manera de contar de Llucía Ramis. Me he dejado llevar y ha merecido la pena. Os lo recomiendo con todas mis fuerzas.
SLHLT

miércoles, 13 de marzo de 2019

La primera mano que sostuvo la mía

Lexie tiene 21 años y la acaban de expulsar de la universidad. Son los años cincuenta y su pecado fue cruzar una puerta de uso exclusivo para hombres. Le piden que se disculpe para permitirle licenciarse, pero ella se niega. Quiere irse de allí, lejos de la universidad, de su casa y de sus padres. Tiene un poco de dinero ahorrado y un plan: cualquier día de estos se marchará a Londres y buscará trabajo como mecanógrafa. En estas se encuentra cuando observa a un hombre husmeando a través del seto de su jardín. Es Innes Kent y se ha perdido, pero no puede dejar de mirar a esa muchacha.
Cincuenta años después, también en Londres, una pareja acaba de tener un su primer hijo. Son Elina y Ted. Ella es artista y él trabaja en el mundo del cine. Se conocieron casi por casualidad, ella acababa de dejar a su anterior pareja y él le alquilo el ático de su casa… Pero de eso ya hace mucho tiempo. Elina casi se muere en el parto. Algo se torció. Ted no sabe si fue una negligencia o simple mala suerte, pero Eli perdió más de dos litros de sangre y no recuerda nada.
Poco después de llegar a Londres, Innes vuelve a entrar en la vida de Lexie. Es el editor de una revista de arte llamada Elsewhere y, cual Pigmalión, le enseñará los secretos del oficio y de su propia vida.
Mientras Elina se va recuperando poco a poco, Ted comienza a alejarse. Casi no tenía recuerdos de su infancia, pero con la llegada del niño, aún sin nombre, imágenes muy vívidas vienen a su mente: un hombre que le saluda mientras él lo ve alejarse desde la ventana, una mujer en un vestido rojo sobre el que resbala… ¿Quién es esa gente? Nada le cuadra.
Así comienza esta novela maravillosa. Dos historias que aparentemente nada tienen en común, están mucho más conectadas de lo que podríais imaginar. La autora teje esas dos tramas y va perfilando cada una de ellas para que el lector complete el puzle que le presenta.
No voy a descubriros yo que Maggie O’Farrell es una magnífica narradora, que convierte en magia lo cotidiano y sabe cómo transmitir la emoción contenida como nadie. Pero me ha gustado tanto, que necesito que la leáis y sintáis, como yo sentí, la necesidad de volver a notar el tacto y el calor de esa primera mano que sostuvo la mía.
SLHLT

miércoles, 23 de enero de 2019

La trenza

Para las mujeres valientes.

Trenza f. Conjunto de tres mechones o tres cabos que se cruzan alternativamente, entretejiéndose.

Smita, Giulia y Sarah.
Uttar Pradesh, Palermo y Montreal.
Smita es una dalit, una intocable, y está nerviosa. Hoy es el día en que Lalita, su hija, irá por primera vez a la escuela. No querían que fuera, pero ella pagó al brahmán. Ahora Lalita aprenderá a leer y encontrará un trabajo digno. Y eso la llena de alegría. Así nunca tendrá que oler la mierda de los demás, como ella, que vacía letrinas de las casas más ricas día tras día.
Giulia es una de las hijas de un empresario siciliano. Está muerta de sueño porque se ha pasado la noche leyendo, pero hoy su padre ha ido a hacer la ruta por las peluquerías de Palermo y le toca a ella abrir el taller. El negocio lleva en pie más de cien años. Un siglo aprovechando el pelo de los sicilianos para hacer pelucas y postizos. Pero los tiempos cambian y es casi un milagro que el negocio siga en pie.
Sarah es abogada y ha luchado como nadie para conseguir el puesto que tiene en el bufete en el que trabaja. Es infalible, inagotable, invencible. Nadie trabaja más que ella. Nunca muestra debilidad. Es perfecta. Es hermética. Y para conseguirlo ha tenido que renunciar a muchas cosas por el camino: dos matrimonios, miles de noches en vela, dos hijos a los que ve mucho menos de lo que desearía y una vida cronometrada al segundo para poder cumplir con todo lo que se espera de ella. En el bufete se rumorea que la van a ascender. Ha llegado a la cima mucho más rápido que nadie.
Pero pasa algo el primer día de Lalita en el colegio; el padre de Giulia tiene un accidente de coche; y Sarah se desmaya en la sala del tribunal.
Sus vidas están a punto de dar un vuelco. Las pondrán a prueba. Y aunque ellas no lo sepan, las van a conectar.
Tres mujeres en un mal momento. Tres historias que contar. Tres decisiones que tomar. Tres vidas diametralmente opuestas. Tres ramas que nacen de un único tronco. Tres personas que luchan por sobrevivir a una vida que les fue impuesta. Una guerra que hay que ganar para poder ser dueñas de su destino.
Tres cabos de una misma trenza.

¡¡Maravillosa!!
SLHLT

miércoles, 24 de octubre de 2018

La retornada

<<A los trece años ya no conocía a mi otra madre.
Subía con trabajo la escalera de su casa con una maleta incómoda y una bolsa llena de zapatos revueltos. En el descansillo me recibieron el olor a fritura reciente y una espera. La puerta no quería abrirse, desde dentro alguien la sacudía sin una palabra y trajinaba con la cerradura. […]
Tras el chasquido metálico apareció una niña con las trenzas flojas, hechas hacía días. Era mi hermana, pero no la había visto nunca. Apartó la hoja para dejarme entrar, sin quitarme de encima sus ojos penetrantes. Por entonces nos parecíamos más que de adultas.>>
Así comienza La retornada de Donatella Di Pietroantonio.
Trece años y no entiendes nada. ¿Qué has hecho mal? Nadie te lo explica. Pero ya no puedes vivir en tu casa. Ni dormir en tu cama. Ni ver a tus amigas. Ni volver a la casa de la playa. Ni hacer ballet. Ni ir a la piscina. Ni ponerte a escondidas el perfume de mamá.
Mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá… ¡Mamááááá!
Dicen que no es tu madre. Que nunca lo ha sido. Que tienes otra madre. Y otro padre. Y muchos hermanos. Y que has de irte a vivir con ellos. Lejos de la ciudad. Lejos de tu vida. Lejos de tu madre. La que ya no es tu madre, pero que hasta hace unos días te peinaba como si lo fuera. Crees que está enferma y no te puede cuidar. La dejasteis en la cama antes de ir a la nueva casa. Tu padre, al que ahora has de llamar tío, sube el equipaje detrás de ti y luego se va. Te deja allí. Sola. Con ellos. No tienes ni una cama propia. Y duermes cabeza con pies con Adriana, tu hermana pequeña, que se hace pis todas las noches. Y Sergio se mete siempre contigo. Y Vincenzo… te mira despacio.
Así ha de comenzar tu nueva vida. Porque te han devuelto. Porque un día te entregaron… 
Y nadie te explica el porqué.
Me ha gustado mucho más de lo que esperaba. La autora, en capítulos breves y sencillos y, con una protagonista con voz, pero sin nombre, es capaz de crear una atmósfera creíble donde se mastica el rechazo de una madre, la incomprensión de una hija, y en la que a cada paso palpita el temor al abandono, a la miseria y al hambre, y donde el contrapunto lo pone el haber descubierto la ternura y el amor incondicional hacia una hermana recién encontrada. 
Me duró una tarde.
SLHLT

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Ritos funerarios

Dicen que debo morir. Dicen que le robé el aliento a unos hombres y que ahora ellos deben robarme el mío. Supongo, entonces, que todos somos llamas de vela, brillantes de grasa, parpadeando en la oscuridad y en el aullido del viento, y en la quietud de la habitación escucho pisadas, pisadas espantosas que se acercan, que vienen a apagarme y a sacarme la vida del cuerpo en forma de corona de humo gris. Me fundiré con el aire y con la noche. Nos apagarán a todos, uno a uno, hasta que quede únicamente una luz, bajo la que se ven ellos. ¿Dónde estaré yo entonces?
Agnes Magnusdottir espera a la muerte en una pequeña granja de Kornsa. Allí, en la humilde casa del alguacil de la comarca, pasa sus últimos meses de vida. Se la ha acusado y condenado por la muerte de dos hombres. No hay piedad para ella.
Las primeras semanas las pasa en silencio, trabajando como una criada más y bajo la mirada vigilante y temerosa de la mujer del alguacil y sus dos hijas. Pero con la llegada del reverendo Tóti, las palabras comienzan a salir de su boca. Al principio a trompicones, desconfiadas, con recelo e ira. Pero según pasan las semanas, comienzan a fluir como un manantial imposible de contener.
Y esas palabras consiguen ablandar corazones.
Aunque solo de los que se atreven a escucharlas.
En esta historia Hannah Kent realiza un trabajo de investigación inmenso para recrear el ambiente y dotar de dignidad a Agnes, la última mujer decapitada en Islandia, a principios del siglo XIX.
La autora logra emocionarte, con una historia de la que ya conoces el final, porque es Agnes la que te la cuenta. Y consigues meterte en su piel y tiritar con ella, notar el crujir de sus huesos, ver con sus ojos, recordar su infancia a través de su voz, y temblar con ella en sus sueños.
Y no quieres que la maten. Lo haya hecho o no.

Maravillosa.
SLHLT

viernes, 4 de mayo de 2018

Los platos más picantes de la cocina tártara

Esta es una historia de mujeres. De tres generaciones de mujeres: una madre, una hija y una nieta. Tres mujeres a las que les han tocado vivir tiempos convulsos, tiempos de cambios. De origen tártaro, pero rusas, sus vidas se asoman al ocaso de la Unión Soviética y han de sufrir las consecuencias, que terminarán por alejarlas de allí y terminar en Alemania, donde comenzarán una nueva vida.
Rosalinda es una mujer fuerte y mandona. De armas tomar. ¡Una fuerza de la naturaleza! No hay nada con lo que no pueda. Y parece que, como los gatos, tenga siete vidas. Está casada con Kalgánov y tienen una hija: Sulfia: una decepción para su madre, que la ve fea, poco espabilada, débil, tímida y con muy poca gracia. Tanto ella como Kalgánov bailan siempre al son que toca Rosalinda, que es la que resuelve todos los problemas. A su manera, eso sí. Pero los resuelve.
Sulfia, con diecisiete años, se queda embarazada. Y así es como Aminat llegará a sus vidas. ¡Otra fuerza de la naturaleza! En ella depositará Rosalinda todas sus esperanzas y hará cualquier cosa por ella, pasando por encima de quien haga falta, nieta incluida.
Esta novela está desarrollada en capítulos cortos, narrados con la voz de Rosalinda, y muy bien escritos. ¡No podréis parar de leer!
De la mano de Rosalinda, Sulfia y Aminat, recorreremos la historia de una parte de Europa a lo largo del último tercio del siglo XX, eso sí, con mucha energía y sentido del humor. Porque, aunque la historia en sí sea un drama, Rosalinda es un personaje que no podréis olvidar: es manipuladora y mandona, pero divertida. Y quiere controlar la vida de todos los que tiene a su alrededor, porque sabe cuál es la forma correcta de hacer las cosas. Y todo lo hace “por su bien”. Ella no pide ni perdón ni permiso. No le entra en la cabeza. A pesar de lo que pueda parecer, es un personaje al que entiendes y que te resulta entrañable. Con una excepción. Bueno, dos. Para mí, hace dos cosas imperdonables. Pero eso lo tendréis que descubrir vosotros.

Me ha encantado este libro. Es un canto a la libertad, a la fortaleza, a la supervivencia, al atreverse a enfrentarse a los fantasmas, al valor de volver a empezar… Y al amor. También al amor. A pesar de los errores.

No leerla no es una opción.
SLHLT

miércoles, 28 de febrero de 2018

El resto de sus vidas

Manelle es asistenta domiciliaria. Se dedica a ayudar en sus tareas diarias a un montón de ancianos a los que cada día la vida se les hace un poco más cuesta arriba. Las reglas son claras: no se debe intimar ni establecer ningún tipo de relación fuera de la lista de tareas estipulada. Pero Manelle tiene sus propias normas y, además de cumplir con las obligaciones domésticas, deja caer más de una beso en las mejillas huesudas de sus clientes, les ayuda con la contabilidad y las facturas, toma el té con ellos, escucha sus historias, ordena viejos álbumes de fotos, hace recados, los acompaña al médico, se deja hacer trampas al scrabble y come una vez por semana con Samuel una deliciosa tarta selva negra.
Ambroise es tanatopractor y vive con Beth, su abuela. Esta profesión poco común le ha acarreado grandes enfrentamientos con su padre, premio Nobel de medicina, y muchos obstáculos a la hora de establecer relaciones personales. Que conste que él intentó trabajar con los vivos, pero no podía soportar su sufrimiento. Por ello, ahora cuida de los muertos: limpia, maquilla, viste, reconstruye, ata, compone, ordena, sonda, peina, purga, y sustituye los líquidos biológicos por otros conservadores, para tratar de frenar el avance de la vida después de la vida.
Manelle y Ambroise cruzarán sus caminos y sus destinos gracias a Samuel, un octogenario adorable al que le acaban de diagnosticar un glioblastoma multiforme inoperable, y que ha decidido tomarle la delantera a la muerte y evitar que la maldita parca juegue con él de nuevo, como lo hizo cuando era niño.
A lo largo de estas páginas, Beth, Ambroise, Manelle y Samuel se embarcarán en una aventura que cambiará sus vidas. ¡¡Pura delicia!!
La vejez y la muerte son temas más que tabú en la sociedad en la que vivimos. Una sociedad que alaba la perfección de la juventud y establece en ella la única posibilidad de belleza. Una sociedad que alarga la adolescencia más allá de los treinta, y donde los vendedores de tintes, cremas antiarrugas y cualquier otro producto que venda la ilusión de inmortalidad y lozanía, se forran. Una sociedad que a la vez que aumenta la esperanza de vida, teme a la muerte y esconde todo lo que se desgasta, envejece o sufre… Una sociedad condenada a sufrir el paso del tiempo.
Por eso es tan fantástica esta historia. Porque viste la vejez y la muerte de la normalidad que le hemos robado. Porque es un grito de esperanza y un alegato a favor de la vida bien vivida: con dignidad y sin miedo. Porque está lleno de personajes maravillosos, buenos, tiernos y que caminan solos, pero que terminan encontrándose. Porque es puro amor en grageas.
Descubrí a Didierlaurent con El lector del tren de las 6:27 y me encantó. Ahora, con El resto de sus vidas, me rindo a sus pies.
Preciosa.
SLHLT

miércoles, 13 de diciembre de 2017

La luna en las minas

Había aullado de hambre toda la noche. A la madre se le había cortado la leche.
El padre se acercó a la cuna y lo miró. Las frazadas revueltas parecían a punto de engullirlo, pero se resistía, apretaba con fuerza los puños diminutos. Lo levantó con morosidad, esperando una voz que lo detuviera. La criatura abrió los ojos. Esos ojos. Las ojeras debajo, un presagio de luto si él no hacía nada.
Lo envolvió para protegerlo del frío. Era febrero y una gruesa capa de nieve cubría las calles del pueblo. Hizo un fardo prieto, el llanto cesó y lo sucedió una queja aguda, como la de los gatitos cuando los metían en un saco para tirarlos al pozo. Percibió tras de sí un roce entre las sábanas, ella se movía, tal vez dejaba de darle la espalda a esa cuna odiada. Cargó el fardo en el brazo derecho y se volvió. Despeinada y amarillenta, su mujer reptaba para sentarse. No le quitaba la vista de encima, pero seguía muda. Él avanzó hasta la puerta. Antes de abandonar el dormitorio, se giró de nuevo para que viera a la criatura.
- Llévatelo.
Nacer inocente. Nacer maldito.
Nacer con el odio y el miedo como único reflejo en los ojos de tu madre. Hijo del fruto del ataque de una bestia.
Un padre, que no es tal, se apiada de aquel bulto pequeño que es todo piel y llanto, y que aprieta los puños con fuerza, luchando por una vida que acaba de estrenar.
Al pasar por el cementerio le canta, para que se calme. Como un padre haría. La vergüenza le hace bajar la cabeza. No quiere que nadie del pueblo lo vea. Lo llevará con su madre, en el medio del bosque, para que ella se ocupe.
Una abuela, que no es tal, lo acoge. Y reniega de su propio hijo desde ese mismo momento. Ella cuidará y protegerá a ese niño con toda su fuerza. A pesar del miedo. Como una abuela haría.
Joaquín crece, entre susurros de maldiciones y coscorrones de su abuela. Y llega la edad de ir al colegio. La gente del pueblo lo mira con miedo. Sus hermanos le rehúyen y él les pone “ojos amarillos” (que no se entere la abuela) y se hacen pis encima.
<<Baja la cabeza, lobito>>                   <<Así, lobito bueno>>
Algunos niños le tiran piedras por el camino a casa. La abuela le pide que lleve al Rubio para que lo defienda.
<<Corre, lobito. Corre>>
Pero también hace un amigo: Vicente. El mejor de los amigos. Un filósofo encerrado en la piel de un niño pastor que teme a la muerte y a los espectros.
Y el tiempo pasa, y la metamorfosis llega una noche de luna llena.

Este libro es una pequeña joya. En él Rosa Ribas utiliza la licantropía como metáfora de lo diferente. Pero también habla de los hijos que han de pagar por los pecados de sus padres, de un mundo ruin y cruel lleno de miseria, donde el hambre era el pan nuestro de cada día, y el emigrar, para realizar el más duro de los trabajos, se convertía en la única opción.
Pero lo que más me ha gustado ha sido esa lucha de un hombre condenado contra su destino. Una lucha por ser mejor, a pesar de que las cartas estuvieran marcadas desde el principio. Una lucha por negarse a aceptar lo que todos esperaban de él, aunque para conseguirlo tuviera que dejarse la vida. Una lucha por la dignidad del individuo en un mundo donde todo aquel que se sale de la norma es temido y humillado; pero donde también es posible que un lobo y un pastor sean amigos. Los mejores amigos.
Tierna y cruel a partes iguales. Maravillosamente escrita. No le falta ni le sobra nada. Te emociona hasta el tuétano. De lo mejor que he leído este año.

¡Tenéis que leerla!
SLHLT

viernes, 8 de septiembre de 2017

Los diarios de Adán y Eva

Esta es una historia deliciosa que le da una vuelta de tuerca, en forma de diarios personales, a la archiconocida versión del Génesis sobre el comienzo de la vida en este planeta. Sin darle apenas protagonismo al Dios “hacedor” de todas las cosas, se centra en la visión de ese mundo recién creado a través de los ojos de sus primeros pobladores.
Así, Adán, se presenta como un ser distante, aburrido, cuya interacción con el resto de criaturas ni le interesa ni comprende, y molesto por la irrupción de Eva en su “paraíso para uno” y su manía de darle nombre a todo y de usar el “nosotros”, cuando hasta el momento solo existía el “yo”. La llegada de Caín le asombra y descoloca a partes iguales. ¿Qué será ese nuevo ser que Eva no deja ni a sol ni a sobra? Ya ha comprobado que no es un pez. Probablemente sea un canguro o un oso pequeño al que aún no le ha salido pelo… Pero desde luego no ha encontrado a ningún otro de su especie durante sus excursiones.
Eva, desde el principio, sabe que forma parte de un experimento y está dispuesta a aprender de todo lo que tiene a su alrededor. Lo observa, le da un nombre y lo analiza hasta comprenderlo y establecer un vínculo con él: cuida de los animales y duerme entre ellos, escucha a los pájaros, se enamora de la luna y las estrellas, descubre el fuego y enloquece por ese otro ser humano que la rehúye.
Del manzano comen ambos y la expulsión del paraíso no es un drama ni una desdicha, sino el comienzo de una nueva vida. ¿Quién quiere un paraíso para dos, si puede tener un mundo para todos? Y Adán aprende a quererlo. Y a quererla.



En la tumba de Eva
Adán: 
<<Dondequiera que ella estuviese, allí estaba el Edén>>


¡Mark Twain era un genio!
Este libro es original, fresco, actual, moderno, irónico, inocente, divertido, sarcástico y cargado de dulzura. Y para poner la guinda al pastel, se presenta acompañado de las increíbles ilustraciones de Sara Morante en una edición preciosa y cuidada como solo Impedimenta sabe hacerlo.

¡¡Os va a encantar!! A mí me ha conquistado.
SLHLT