En un
momento estás disfrutando de una fiesta y al momento siguiente se te ha caído
el edificio encima.
En un
momento te sientes inmortal y al momento siguiente todos tus amigos están
muertos o agonizando.
En un
momento sois jóvenes, con talento, la alegría del barrio… Y al momento
siguiente dejáis de existir.
Un
segundo. Ese es el tiempo para que todo lo que has conocido desaparezca. De un
plumazo. Como una exhalación.
Un
segundo: el tiempo que tardas en cerrar los ojos, en encender un interruptor,
en apretar el botón del ascensor, en rascarte la barba, en mirar si tienes
mensajes nuevos en el teléfono móvil.
Un
segundo, quizás menos, es el tiempo que se tarda en arruinar una vida, 6 vidas,
muchas vidas.
Un
segundo que separa la vida de la muerte.
Un
segundo. Eso es
todo.
Anouk,
Didier, Ilka, Emma, Luca y Paul. Un grupo de estudiantes Erasmus en Lyon da una
fiesta en su piso. Como cada viernes. Pero esa noche será la última: una explosión
en su edificio acabará con todo.
Solo
Paul sobrevive.
Antes
vivir era fácil. Como respirar. Pero, ¿cómo se aprende a seguir viviendo
después de algo así? Después de estar casi muerto. Paul, “el chico que sobrevivió”,
nos cuenta en primera persona quién fue y en quién se está convirtiendo.
Al resto
los conoceremos a través de las vidas y los recuerdos de otros: sus madres, el
padre de Emma, la quiosquera, la hermana de Luca, la médica que les atendió en
urgencias… Cada uno nos ofrecerá una visión de los muchachos, de la tragedia y
de cómo cambió sus vidas.
Este
libro ha sido una de los grandes éxitos del confinamiento y del verano. Y por
eso mismo he tardado tanto en leerlo: cuando mucha gente habla maravillas de un
libro me da miedo que a mí no me guste y acabar con la sensación de que no lo
he entendido bien o de que debo ser bastante rarita porque no me gustan las
cosas que a la mayoría de la gente le encantan.
Pero no
ha sido así. Me ha emocionado. Me ha gustado muchísimo. Me ha encantado cómo
trata la pérdida, el luto y la capacidad, o no, de sobreponerse a un suceso
dramático: sin meter el dedo en la llaga, sin excesivo sentimentalismo, sin
contarlo todo y dejando que el lector complete lo que falta, tomándose su
tiempo.
Si sois
de los pocos que aún no lo habéis leído, no dudéis más.
Muy
recomendable.
SLHLT