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martes, 21 de abril de 2026

La hermana menor. Un retrato de Silvina Ocampo.

No sabía casi nada de Silvina Ocampo cuando abrí La hermana menor. Tampoco sabía muy bien qué esperar de Mariana Enríquez fuera del territorio de la ficción oscura que tan bien habita. Y, sin embargo, este libro ha sido una sorpresa constante. Un retrato literario que se lee como un ensayo biográfico, pero con pulso narrativo, curiosidad genuina y una mirada profundamente humana.

Silvina aparece aquí como lo que fue: una escritora enorme, rara, incómoda, eclipsada durante años por figuras masculinas cercanas y, al mismo tiempo, radicalmente libre dentro de los límites de su época y su clase social. Enríquez no la idealiza ni la juzga: la observa. Atiende a sus contradicciones, a su talento indiscutible, a su relación con la escritura, con la infancia, con la crueldad y con el extraño lugar que ocupó siempre, incluso dentro de los círculos literarios que la rodeaban.

El libro avanza entre anécdotas, reflexiones y contextos que ayudan a comprender no solo a la autora, sino también el mundo que la rodeó. Hay fascinación, sí, pero también distancia crítica. Y eso se agradece. Silvina emerge como un personaje literario en sí misma: desconcertante, brillante, singular…

Terminas la lectura con la sensación de haber conocido a alguien irrepetible, y con unas ganas enormes de ir directa a sus cuentos de niños crueles y perturbadores.

Muy recomendable.

SLHLT

 

viernes, 3 de agosto de 2018

Las cosas que perdimos en el fuego

Un chico sucio duerme con su madre drogadicta y embarazada al otro lado de la calle. Un día desaparece. Al poco tiempo se encuentra el cadáver de un niño en la ciudad. Pero no es él… ¿Qué le ha podido pasar?
Un verano en el pueblo y dos amigas adolescentes tratan de vengarse de la ex novia del padre de una de ellas, que regenta una hostería. Pero ese lugar no siempre fue una casa de huéspedes y puede que entre sus paredes guarde vestigios de otros tiempos…
Una estudiante que se arranca las uñas y las pestañas sin un motivo aparente y otra que, tratando de ayudarla y de comprender qué le pasa, abre una puerta que jamás debió cruzar.
Una pareja se muda a un piso nuevo con su gato. Tiene una hermosa terraza, desde la que se ve parte del patio del vecino. En él hay una cadena. ¿Es un pie lo que se ve atado a ella?
Adela, una amiga de la infancia, a la que le faltaba un brazo y con la que pasaban dos hermanos los largos veranos, desapareció el día que decidieron entrar en una casa abandonada. ¿Qué fue lo que pasó?
Una fiscal trata de llevar ante la justicia a unos policías que han hecho desaparecer a dos chicos tirándolos desde un puente, en el transcurso de la investigación se encontrará con que las aguas de ese río esconden algo más que los cadáveres de los chicos.
Estos y otros seis relatos más forman Las cosas que perdimos en el fuego.
Aunque se trata de historias cortas, Mariana Enríquez, es capaz de generar la atmósfera adecuada para transmitir terror en cada una de ellas. Son relatos perturbadores e inquietantes que hacen que enciendas la luz del pasillo cuando te vas a dormir por las noches.

El que más me ha gustado ha sido el último y que le da nombre al libro. No quiero desvelaros nada. Pero os aseguro que es más que singular y que os hará pensar.
SLHLT

miércoles, 16 de mayo de 2018

Los peligros de fumar en la cama

Una niña buscando tesoros en el patio de su abuela desentierra algo que la acompañará de por vida.
Unas adolescentes deciden ir a bañarse a una tosquera poco concurrida para soportar mejor la canícula veraniega y tratar de enamorar a Diego. El final de la poza hay una gruta con la imagen de una virgen. Cuidado con lo que deseas…
La aparición de un mendigo en un barrio de clase media acomodada y el comportamiento de sus habitantes con él los harán víctimas de un cúmulo de desgracias, mala suerte y desdichas. ¿Existen las maldiciones?
Unas fans que se toman al pie de la letra las letras de las canciones de su ídolo y las llevan hasta las últimas consecuencias.
Aljibe es el cuento que más me ha impresionado de todos…
Y nunca volveré a ver, ni a oler, igual Barcelona después de haber leído Rambla Triste.
Estos, y otros seis más, son los cuentos que habitan Los peligros de fumar en la cama. No os quiero contar más porque el llegar a ellos sin ideas preconcebidas es lo mejor que os puede pasar. Solo espero haberos tentado un poquito.

Me ha impresionado. No solo lo bien que escribe esta mujer, sino la selección de las historias, la duración de los capítulos, la madurez de los mismos, la tensión perfectamente medida, y la dosis de terror que genera cada uno de los relatos. Puro terror. Del más terrible de todos. El terror cotidiano. Del que sabes que puede ser posible, que podría ser real y aparecer un día en los periódicos. Del que puede infligir el ser humano. Del que sale de esa parte oscura que todos llevamos dentro. Del que llamamos a veces locura, demencia… Porque los monstruos no existen. Somos nosotros.
Ahora que ha vuelto a estar de moda la ficción distópica y las series donde cada capítulo es independiente de los demás en cuanto a argumento y personajes, pero todos ellos con un hilo conductor común, al estilo Black Mirror o Electric Dreams; los cuentos de Mariana Enríquez podrían formar parte de una serie de terrores cotidianos. Hay dejo mi idea para los productores de Netflix o HBO. Yo, desde luego, la vería.
SLHLT