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martes, 14 de abril de 2026

Han cantado bingo

 <<Cuando nadie nos mira, salimos por la puerta de atrás. Pisamos el antiguo aljibe. Levantamos las piernas por encima del muro y miramos hacia El Ahorcado. Las normas del juego son sencillas:
  1. No podemos usar la linterna a la vuelta.
  2. Corremos de la mano.
  3. Contamos hasta tres.
  4. Si El Ahorcado alcanza a una de las dos, la otra sigue jugando sola.

Mi hermana y yo caminamos por el picón hasta llegar a la pared del volcán. Las noches siempre abren una puerta para que lo extraño suceda, eso hace que nuestros corazones suenen llenitos de miedo. De todos los juegos que hemos inventado, este es nuestro favorito.>>

 

Han cantado bingo arranca con un juego. Dos hermanas, una infancia frágil, diez minutos de libertad antes de que la abuela vuelva del bingo y El Ahorcado, un volcán que observa, calla y espera. A partir de ahí, la novela va saltando por distintas edades de la protagonista, como números de un cartón de bingo que se tachan sin orden, para contar la historia de una familia, de una pérdida, del duelo, de silencios heredados y de un don que pesa más que alivia.

La relación entre las dos hermanas es el verdadero corazón del libro: compleja, tierna, feroz, llena de amor y de culpa. Los personajes están tan bien dibujados que duele identificar en ellos dinámicas familiares conocidas, heridas que se transmiten y pequeños gestos que lo dicen todo. Aquí no hay explicaciones fáciles ni dramatismos impostados; hay una infancia observada con la lucidez de quien ya ha entendido demasiado.

Y luego está la isla, que no es un simple escenario sino un cuerpo vivo, un personaje más que condiciona, encierra, protege y amenaza. El volcán, el paisaje negro, el viento y el silencio funcionan como una presencia constante, casi mágica, que dialoga con el duelo y con lo que no se puede nombrar.

Estáis ante una primera novela valiente, distinta y bellísima, que confirma lo importante que es dejar paso a autoras como Lana Corujo, capaz de contar, con originalidad y maestría, lo más difícil desde lugares inesperados y con una voz muy propia.

MA-RA-VI-LLO-SA

SLHLT

lunes, 30 de junio de 2025

Un momento de ternura y de piedad

<< Mi madre es divina y suicida, como las mujeres norteamericanas de los años cincuenta que se cansaban de sus maridos y metían la cabeza en el horno en el que iban a hacer la tarta de cumpleaños. O que se atiborraban de barbitúricos debido al brutal número de suicidios que los pusieron de moda. Pienso mucho en esas mujeres: no querían casarse, y se casaron; no querían tener hijos, y los tuvieron; no querían jabón para abrillantar suelos, y lo terminaron comprando. Mi madre no soporta ese desfase entre lo que quiso y lo que tuvo. Supongo que en eso nos parecemos. Yo no quería una madre como ella, y es todo lo que tengo. >>

Este es uno de esos libros que te hacen cerrar los ojos al terminarlo para digerir lo que acabas de leer.

Irene Cuevas ha escrito una historia que no se parece a nada de lo que he leído últimamente.

Y eso me encanta.

Hay una madre ingresada en un psiquiátrico que bebe Colacao con galletas como si fuera un ritual sagrado, mientras piensa en cómo acabar con su vida; hay una víctima que se convierte en objeto de deseo, y hay una asesina a sueldo que no sabe si está matando por dinero, por amor o por desesperación.

Pero no penséis que se trata de una historia de sicarios ni de crímenes. Es una historia de vínculos, de heridas, de amor retorcido y de ternura inesperada.

Si la premisa ya es de por sí original, la forma de contarlo la complementa a la perfección. 

Con una voz mezcla de sarcasmo, lucidez y fragilidad, la protagonista nos va enseñando retales de su vida y de la de los que se cruzan en su camino. Y esa voz pasa del humor más negro al lirismo sin pedir permiso, haciéndote tanto reír con culpa, como dejándote el corazón en carne viva.

Me ha maravillado y solo puedo recomendárosla.

SLHLT

lunes, 23 de junio de 2025

Calabobos

 << Palabras de una madre que salió por leña:

El mar me la trajo. Se puso todo negro y me la trajo. Me cubrió el mar pa darme una hija. Yo la encontré entre las rocas. Metiduca en una concha de mejillón. Y yo me agaché. Y yo la arranqué de la roca. Y cuando abrí la concha en lugar d’un mejillón pequeñuco y arrugao vi aquel feto pequeñuco y arrugao que era esta cría. Y el mar de dijo <<métetelo>>. Me dijo que me lo metiera pa dentro de mí. Y yo lo cogí despazuco. Lo arranqué de su concha. Y me lo metí. Me lo metí dentro. Y luego una ola me lo metió más adentro. Me lo empujó pa metérmelo a onde se hacen las crías. Y la concha yo la tiré, porque supe que la concha desde ese momento iba a ser yo. Esta pobre criatura, me la trajo el mar. Como a la virgen una paloma. Se la arranqué al mar. Y lloro porque algún día me la arrancará de mí. Lloro porque algún día se la volverá a llevar. Mariuca, mi corazón, desgracia mía. Ya no sé cómo buscar maneras pa quererte. >>

 

Mariuca, la niña mejillón, no aparece. 

Y su hermano, nuestro narrador, sale a buscarla.

Mientras lo hace, recuerda. Y este recuerdo, como la lluvia que lo empapa todo, lo cala y lo atraviesa.

Como un cuchillo. Como la rabia... 

Como el dolor.

La oralidad feroz de Luis Mario lo vuelve todo más áspero y denso, pero también más humano y por momentos, mitológico.

Estáis ante una historia en la que hay gentes que amamantan perros, percebes descomunales y mujeres salvajes encaramadas en la montaña. 

Una historia que te deja la piel con sabor a sal y a secretos. Y con la certeza en el alma de que justamente es la diferencia lo que nos salva. 

Salva a Mariuca.

Y nos salvará a todos.

SLHLT

viernes, 10 de febrero de 2023

Bordados

Seguro que habéis oído hablar de Persépolis, una novela gráfica en la que Marjane Satrapi nos relata las dificultades que entraña vivir en el régimen teocrático islámico de Irán. Durante años no me cansé de recomendarla a diestro y siniestro. Y después de haber leído Bordados, no me queda más remedio que hacer lo mismo con ella.

¿De qué trata esta novela gráfica? Pues de algo tan sencillo y fundamental como es la sororidad o hermandad entre mujeres. De lo que hablan cuando están juntas y se sienten seguras alrededor de un samovar y lejos de ojos y oídos que las puedan juzgar. Este acto íntimo y sanador es algo que trasciende continentes y culturas y que ayuda a ventilar el corazón.

¿Y de qué hablan estas mujeres? Pues de sus vidas, de sus preocupaciones, de anécdotas divertidas, vergonzosas o que las atormentan, de amor, de sentido común, de engaños, de matrimonios concertados y de la imposición de llegar vírgenes a ellos, del doble rasero de la sociedad con las mujeres… Y de todo ello hablan sin tapujos, con total naturalidad y de una manera divertida para poder ayudarse unas a otras.

Detrás de esta historia hay una verdad que todavía hay quienes se empeñan en negar: las mujeres iraníes, como el resto de mujeres del mundo, quieren ser libres, independientes y dueñas de sus destinos.

Magnífica.

SLHLT

martes, 20 de agosto de 2019

El malvado zorro feroz

Esta es la historia de un zorro que no sabe asustar.
Como no infunde miedo a nadie, en la granja lo tratan todos con condescendencia y hasta con cierta simpatía. Bueno, todos, todos, no. La gallina se la tiene jurada, porque ya está cansada de ser su objetivo principal y de llevarse algún que otro mordisco… Aunque siempre menos peligrosos que los picotazos que ella le tiene reservados al zorro.
Harto ya de alimentarse de nabos, idea junto al lobo, un plan infalible: robará en el gallinero unos huevos y luego se comerá a los polluelos. 
¿Qué podría salir mal?
Para descubrirlo tendréis que leerlo. Y os aseguro que pasaréis un rato de lo más divertido junto al malvado zorro feroz, al perro guardián más vago del mundo, a un cerdito que domina el arte de la horticultura, un conejo poco espabilado, unas gallinas empoderadas y con carácter, y un lobo feroz de los de verdad. ¡Ah! Y que no se me olviden los polluelos, que os aseguro que llegarán a pollos y serán de armas tomar.
SLHLT

jueves, 26 de abril de 2018

Stitches

Imaginaos un niño sin voz en una casa muda en el Detroit de los años 50. Nadie dice nada. Nadie escucha a nadie. Nadie se comunica.
Una madre amargada y frustrada consigo misma y con la vida que lleva, que trata con frialdad y falta total de empatía a sus dos hijos.
Un padre médico que pasa casi todo el día en el hospital y cuando llega a casa baja al sótano a golpear con saña el saco de boxeo y que cree que puede curar todas las enfermedades de David con Rayos X.
Un hermano mayor que aporrea con frenesí su batería.
¿Qué le queda al pequeño David? Le salvará la lectura, una gran imaginación y sus dibujos. Él quiere ser como Alicia y perseguir a un conejo blanco hasta su madriguera, para escapar de allí y llegar al país de las maravillas.
Pasados unos años le detectan un bulto en el cuello. Parece un quiste. Hay que extirparlo, pero no corre prisa. La medicina es cara y en su casa no sobra el dinero. O ese le dicen
El día que le van a quitar el bulto, algo se complica y David, tras la operación, se despierta con un costurón que le atraviesa el cuello de arriba abajo, y sin cuerdas vocales. David ya no puede hablar.
Un día descubre que ha tenido cáncer y que nadie le ha dicho nada. Su frustración y su ira aumentan. Su comportamiento empeora. Pero ni así consigue llamar la atención de unos padres que hacen como si no hubiera pasado nada.
Y va al psiquiatra. Su conejo blanco. El que empieza a ver en él algo más que a un pobre diablo. Que valora sus dibujos y que le da la fuerza para creer en sí mismo, irse de casa y empezar de cero.

Stitches es una novela gráfica diferente. Es una especie de obra catártica, con la que el autor trata de soltar parte del lastre que lleva arrastrando toda la vida y compartirlo con el lector, o más bien espectador, pues sus viñetas son muy poderosas y casi cinematográficas.
David Small, nos dibuja y nos cuenta su terrible infancia entre adultos fríos, siniestros y egoístas que no saben tratar a los niños. En una casa donde nadie habla y nadie escucha, su voz no es importante. Y menos aún si una enfermedad lo priva de ella. A partir de ese momento, sin ser él muy consciente de ello, comienza su reconstrucción. Y serán sus dibujos los que hablen por él.
Os la recomiendo.

SLHLT

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Vi a un hombre

Michael es escritor y tras alcanzar el éxito con su novela Hermanos de barrio, decide darle un giro a su vida e irse a vivir a Inglaterra. Allí conocerá a Caroline, una reportera de guerra australiana, de la que se enamorará y, tras unos meses en la gran ciudad, comenzarán una vida juntos en una preciosa casa en el campo.
Pero la felicidad dura poco. Caroline es asesinada en su última misión en Afganistan por el cohete lanzado desde un dron del ejército americano, que se suponía que no estaba allí.
Michael volverá a Londres huyendo de una casa que le recuerda a Caroline. Y es allí donde conocerá a Josh y a Samantha, una pareja vecina del barrio, con dos hijas y que le ayudarán a ir superando su pérdida.
Pero ellos tampoco son la familia idílica que parecen y la mar de fondo agita los cimientos de su relación.
Una mañana Michael va a su casa para recoger el destornillador que le había dejado a Josh. Se extraña de que la puerta trasera esté abierta. Entra. No hay nadie. ¿Les habrán entrado a robar? ¿Estará el ladrón aún dentro? Josh trata de averiguarlo y es el peor error que cometerá en su vida.
Lo que la editorial y la sinopsis de la contraportada nos venden como un thriller no es tal. Sino que es una historia que trata de las consecuencias de nuestros actos, de la culpa y de cómo somos capaces de vivir con ella y sobrellevarla.
El principio me gustó. Con un estilo muy americano, el autor te pone en situación y describe el contexto que lleva a los personajes a su situación actual. Pero después se fue haciendo lenta y aburrida, con demasiada información que no aporta gran cosa a la historia. Seguí leyendo por si había un giro inesperado que la salvara, pero desgraciadamente no fue así.
No se puede acertar siempre. A veces te encuentras con novelas totalmente prescindibles. Y es una pena, porque el comienzo prometía algo mejor.

SLHLT