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lunes, 27 de enero de 2025

Dominga habla sola

Conocí a Dominga a través de las redes sociales: una señora mayor tierna y sin pelos en la lengua, que te hace reflexionar sobre temas muy serios mientras te saca una sonrisa. Por eso, cuando Elisabeth Justicia sacó el libro, tenía muy claro que le iba a hacer un sitio en mi casa.

La autora organiza esta colección de viñetas en torno a tres preocupaciones universales: la soledad, el miedo y el tiempo, y las contextualiza dentro de la tercera edad, una parte muy importante de la existencia humana, que parece no tener cabida en la sociedad que estamos construyendo.

Con ironía y buen humor, estas viñetas hablan del paso del tiempo y de la volatilidad de la memoria, del acceso a los recursos de los mayores, del edadismo y de los estereotipos de la vejez, del feminismo y de lo importante que es reivindicarse y luchar.

Os va a encantar.

SLHLT



miércoles, 14 de abril de 2021

Hay algo que no es como me dicen

<< Esta es la historia de una mujer sensata que cuando se dio cuenta de que todo lo que le habían contado era mentira, fue al juzgado, denunció los hechos y lo puso todo patas arriba >>.

Yo no soy de las que miran atrás, más bien me resisto y condeno el pasado al olvido, pero la repercusión del documental “Nevenka” ha hecho que, al ser unos años más joven que ella, recuerde perfectamente su cara desencajada en la rueda de prensa que ponían una y otra vez en las noticias, y la angustia que me causaba. “¡Qué valiente!”, pensaba. Yo no me hubiera atrevido.

Pero lo que recuerdo aún con más claridad es el trato que le dio el fiscal en el juicio posterior. Ese desprecio, esa reprimenda, ese “quién se cree esta que es”, ese “le voy a enseñar yo cuál es su sitio”. Ese trato que casi todas las mujeres, por desgracia reconocemos, pues lo hemos oído, en mayor o menor grado, en boca de nuestros padres, hermanos, profesores, novios, maridos, jefes e incluso de desconocidos en redes sociales... Tan evidente fue el mal trato, que lo inhabilitaron.

Quien se enfrenta al sistema y le gana, también pierde, porque sus raíces son profundas y sus ramas lo estrangulan todo, como la hiedra, y porque nadie cede nunca pacífica y gratuitamente sus privilegios. Por ello, aunque ganó, Nevenka también perdió: nadie le quiso dar trabajo en España y, la víctima de todo esto, tuvo que acabar marchándose al extranjero para poder llevar una vida normal, mientras el acosador y sus secuaces, no se movieron de su pueblo y pocos años después volvieron a presentarse a las elecciones.

Pero su sacrificio no fue en vano. Nevenka abrió un camino. Sembró una semilla. Muchas otras denunciaron después. Algunos más fueron condenados y muchos otros cesaron su acoso por miedo a las consecuencias. Pero este país no suele tratar bien a sus héroes. Y ella lo fue. ¡Vaya si lo fue!

 

Este libro es el relato de la investigación periodística que Juan José Millás realizó sobre el caso, y de las reuniones y entrevistas que mantuvo con Nevenka y su familia entre los años 2001 y 2003. Yo no sabía de su existencia, pero mi hermana me habló de él y, como Millás es un acierto seguro, me lo leí en un día con el corazón encogido y la rabia a flor de piel.

Os recomiendo su lectura y la posterior reflexión pues, aunque han pasado veinte años y casi todo ha mejorado, todavía queda mucho por hacer.

SLHLT