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martes, 8 de septiembre de 2026

Sobre mi hija

Lo que en un principio parece la historia de una hija incapaz de hacerse cargo de su propia vida y de una madre cansada de cargar con los problemas ajenos se va transformando poco a poco en algo mucho más complejo. Mientras tanto, en la residencia donde trabaja como cuidadora, la protagonista acompaña a una anciana a la que la vida y la sociedad parecen haber relegado al olvido.

Con una prosa sobria y contenida, Kim Hye-jin aborda temas como la precariedad laboral, el envejecimiento, la soledad, los prejuicios, las relaciones familiares y el cuidado de los demás. Pero, sobre todo, habla de la dificultad de ponerse en el lugar del otro. La novela muestra cómo muchas veces juzgamos desde nuestras certezas sin detenernos a comprender las circunstancias ajenas, y cómo la empatía tiene la capacidad de transformar nuestra mirada.

Una de las mayores virtudes del libro es la evolución de la protagonista. Al principio resulta fácil compartir parte de sus reproches hacia esa hija que parece incapaz de sostener una vida independiente. Sin embargo, a medida que avanzan las páginas y la narradora empieza a cuestionar sus propias convicciones, también lo hace quien lee. Poco a poco descubrimos que la realidad es mucho más compleja de lo que parecía y que detrás de cada decisión hay motivos, renuncias y heridas que no siempre son visibles.

Especialmente emocionante me ha parecido la relación entre la protagonista y la anciana a la que cuida. A través de ella, la autora reflexiona sobre cómo tratamos a nuestros mayores, sobre las vidas extraordinarias que quedan ocultas tras la dependencia y sobre la facilidad con la que una sociedad obsesionada con la productividad relega a determinadas personas a la invisibilidad.

Me ha gustado muchísimo. Es una novela breve, pero de esas que contienen mucho más de lo que aparentan. Lo que comienza como una historia sobre la convivencia difícil entre una madre y una hija acaba convirtiéndose en una reflexión profundamente humana sobre la tolerancia, la empatía, la dignidad y el amor en todas sus formas.

Os va a encantar.

SLHLT

martes, 6 de enero de 2026

Caída de las nubes

He estado reservando este libro para empezar con buen pie mi 2026 lector.

Después de que Como bestias fuese una de las mejores lecturas de 2025, tenía clarísimo que volvería a Violaine Bérot.

¿Por qué? Porque me encanta cómo escribe y porque es de esas autoras que no te lo ponen fácil: no te dan la historia hecha, te la dejan caer como quien te cuenta algo importante y espera que tú lo completes.

En Caída de las nubes todo arranca una noche helada en la montaña. Marion, que vive con Baptiste, entre cabras y rutinas, da a luz sin saber que estaba embarazada. ¡Imagínate el shock! Y no solo para ella: su pareja, la comadrona, los vecinos, los abuelos, las del bar, sus amigos, la maestra del pueblo… Todos se ven arrastrados por la sorpresa. Y ahí surge la pregunta que nadie quiere hacer en voz alta: ¿qué se espera de una madre cuando no estaba preparada para serlo?

La forma de contarlo es muy al estilo Bérot: párrafos cortos, sin puntos y con voces que se cruzan sin avisarte quién habla en cada momento. Pero, además, esta vez la autora nos da un plus, tú eliges cómo leerlo: de principio a fin, como siempre, o siguiendo los números que te llevan por el hilo de cada personaje.

Dos caminos, dos lecturas.

Lo mejor es que te obliga a participar. No hay narrador que te lo explique todo, hay piezas que tienes que encajar tú. Y mientras lo haces, la maternidad, la soledad y la vida en comunidad se muestran sin juicios, solo con la crudeza y la ternura que caben en una frase sin punto final.

Original, distinto e intenso. De esos libros que no se leen, se viven.

Una maravilla.

SLHLT

 

domingo, 20 de julio de 2025

Como bestias

Hay libros que no se leen, se escuchan. Como bestias es uno de ellos.

En un pueblo perdido entre montañas, una niña aparece de la nada y desata una tormenta de rumores. Pero no está sola. Alguien ha estado cuidando de ella.

En esta historia también caben un joven con fuerza descomunal, una madre que lo protege y un coro que canta entre capítulos, un guiño a la tragedia griega en medio de una fábula rural en pleno siglo XXI.

La historia se construye con muchas voces, como si cada vecino del pueblo tuviera algo que decir o algo que ocultar. No hay un narrador, solo testimonios que se entrelazan y versos que resuenan como ecos de leyendas antiguas. Y una pregunta que lo atraviesa todo: ¿Quién decide lo que es normal? ¿Hay una forma correcta de vivir?

Violaine Bérot logra lo que pocos: contar una historia enorme en muy pocas páginas. Su prosa es directa, pero deja espacio para la emoción, para el temblor, para la belleza.

Estáis ante una fábula moderna, un alegato contra el prejuicio, y una joya que se lee en una tarde, pero que te deja temblando y que se queda contigo mucho más tiempo.

Fantástica.

No os la podéis perder.

SLHLT

 

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Los mejores días

Ocho relatos. Ocho historias. Ocho vidas entrelazadas. Ocho mujeres que representan a muchas más: madres, amantes, hermanas, amigas, abuelas… Ocho latidos bajo ocho pieles diferentes. Ocho gritos. Ocho universos. Ocho maneras de sobrevivir.
<<Las mujeres de esta familia no engendran hijos, se los traen de lugares. A nuestra prima Carolina la trajeron de una provincia del norte cuando tenía cinco años y dice mi madre que llegó con las uñas negras de carbonero; la abuela misma no conoció a su madre, la entregaron a una prima lejana porque no tenían plata para criarla. Y a Francisco la tía Perla lo fue a buscar a una iglesia y cuando lo acostó en la cama de la abuela ya pesaba ocho kilos. Tenía el pelo duro y marrón y las piernas gordas y apretadas como un pollo al horno>>.
Con una prosa casi poética y un dominio del lenguaje mayúsculo, Magalí Etchebarne elige dar voz a ocho mujeres para que cuenten su historia. La suya, la que vivieron, la que recuerdan, la que sintieron, la que sufrieron… sin permitir que otros se la expliquen, se la reescriban o tuerzan la boca en un gesto de disgusto al escuchar lo que no quieren oír.
<<Cuando baja de la sala de operaciones, es otra madre. Está aterrada y es anciana para siempre. Tiene los ojos abiertos de par en par, mirando al cielo con locura, como en una canción de rock barrial, ¡pero es mi mamá!, y me gustaría que saliera y volviera a entrar. Que la devuelvan como estaba cuando llegamos>>.
Estas ocho mujeres te cuentan su historia como se lo dirían a sí mismas, como lo escribirían en un diario secreto, como el cuento que contarían en voz baja al oído de un niño que aún no entiende el significado de las palabras, como la historia que una anciana cuenta en el parque al desconocido que se sienta a descansar a su lado: sin miedo, sin vergüenza, sin rubor, sin arrepentimiento. Con la seguridad que da ser la dueña de su propio destino.
<<Los hombres locos si no llegan del mar van hacia él. Hacia el mar o hacia cualquier cosa que sea fuerza, corriente y soledad. Hace treinta años, cuando llegamos a vivir a esta isla, éramos jóvenes y él estaba completamente loco, no de amor ni de rabia, estaba lleno de cosas, desbordado de ideas, con sobredosis de todo. Un cuerpo marcado por las sustancias con las que los jóvenes se tatúan hasta desfigurarse, despegarse, hacerse nuevos>>.
Todo un descubrimiento esta colección de relatos incómodos, intensos y maravillosos.
SLHLT