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martes, 19 de mayo de 2026

La nostalgia de la mujer anfibio

A la vida, tantas veces monótona y predecible, le basta un segundo para darse la vuelta, hacer temblar su epicentro y modificar tu destino.

Un naufragio. Una caja de música y un hombre con sombrero de copa tirado en la playa lo cambiaron todo para Lucha, y para toda la estirpe de mujeres que de ella surgió. Esta es la historia de tres generaciones de mujeres, atrapadas entre el mar y la tierra, marcadas por esa noche.

Años después, Cristal asiste al asesinato truncado de su abuela Lucha, y ese momento actúa como detonante de una memoria familiar, y también colectiva, llena de grietas, silencios y rencores enquistados. Lo ocurrido durante el naufragio, cuando las mujeres del pueblo salieron al mar mientras los hombres celebraban el Año Nuevo, sigue latiendo bajo la superficie de todo lo que vendría después.

Cristina Sánchez-Andrade, con una prosa poderosa y cargada de imágenes que incomodan y fascinan al mismo tiempo, aborda temas como la memoria colectiva, la violencia heredada, el deseo femenino y la culpa que se transmite sin necesidad de palabras. Todo ello en una Galicia donde el realismo más áspero coexiste con el delirio, la leyenda y lo mágico cotidiano.

Muy recomendable.

SLHLT

martes, 15 de julio de 2025

Las inviernas

 << Pasaron una mañana como el susurro de un avispón, más rápidas que un instante.
       Ellas.
       Las Inviernas.
    Los hombres doblados sobre la tierra se enderezaron para observar. Las mujeres detuvieron las escobas. Los niños dejaron de jugar: dos mujeres con grandes huesos cansados, como irritados de la vida, atravesaban la plaza del pueblo.
     Dos mujeres seguidas de cuatro ovejas y una vaca de andar balanceado que tiraba de un carromato cargado de bártulos.
      Al final de un carreiro que zigzagueaba entre nabizales, seguía estando la vieja casa del abuelo –también su casa-, ahora cubierta por las ramas de una higuera.
     Murciélagos y búhos se estrellaban haciendo círculos. La hiedra había invadido la casa, y la chimenea, abultada por el follaje, adquiría las proporciones y la apariencia de una torre ruinosa. La casa tenía una huerta con un limonero y matorrales que albergaban mariposas y crujidos; al fondo corría un río con truchas finas y sabrosas.
   Más allá del río nacía la fraga con frondosos árboles. Una vegetación apretada y tupida que se entretejía desde el suelo hasta las cimas de los árboles, ceñida por huertos y minúsculos prados de labor.
      Llovía y se metieron dentro.
      Ellas y las bestias.
   Barrieron el suelo. Arrancaron las telarañas. Colocaron los bártulos que traían. Hicieron una sopa. Menguó la luz y aumentó el frío.
     Un olor doméstico y familiar las envolvió; les recordó la dulzura de ciertos días de verano, las comidas en la huerta y la infancia perdida. Pero el olor también les habló de la guerra, de la humedad y de la risa. Ratones. Rabia.
      Una se sentó junto a la otra y le dijo:
      -Estaremos bien.
      La otra contestó:
      -Sí.
      Y pasaron el rato sorbiendo la sopa, enfrascadas en aquella conversación.
      -Estaremos bien.
      No era temor. Acaso una sospecha, una rara intuición.
      -Estaremos. >>.

Años cincuenta. Dos hermanas regresan a la que fue un día su casa en la Terra Chá. Lo hacen con un secreto a cuestas, sueños de Hollywood y una historia familiar que nadie quiere recordar.

La novela mezcla lo grotesco con lo entrañable, lo rural con lo surreal. Hay vacas que suben al monte, cerebros que se compran en vida, y una radio que anuncia la llegada de Ava Gardner como si fuera la Virgen.

Pero detrás del humor negro y los personajes excéntricos hay una verdad más que reconocible. Una verdad que resuena en las lareiras oscuras, donde se contaban historias muy parecidas a estas, con voz queda y olor a humo, en las que la realidad se mezclaba con el miedo y la superstición, y donde lo que no se decía pesaba más que las palabras.

Cristina Sánchez-Andrade no inventa Galicia, la revela. Y lo hace con una prosa que huele a tojo, a caldo, a confesiones a media voz. El realismo mágico aquí no es un truco literario, es la forma en que se vive en los pueblos: donde lo imposible convive con lo cotidiano sin que nadie se asombre.

Maravillosa.

SLHLT

viernes, 7 de julio de 2017

Cuentos de amor de locura y de muerte

Cuentos de amor de locura y de muerte. Así, sin coma, es como lo concibió su autor hace ya cien años. Y esa sutil ausencia describe a la perfección la naturaleza de los relatos que la componen, convirtiendo amor y locura en dos conceptos que se corresponden, que se complementan, que se buscan, que se encuentran, y que son casi imposibles de separar.
¡La inmortalidad es esto! Que un siglo después alguien siga leyendo tu obra y recomendándosela a los demás. ¡Quién te lo hubiera dicho, Horacio Quiroga! Tú, que viviste una vida desdichada, perseguida por la fatalidad y la desgracia, y que decidiste terminar tus días en un vaso de cianuro, te convertiste en inmortal gracias a tus historias.
Estos relatos te vapulean. Te golpean. Te dejan sin aliento. Son historias corrientes solo en apariencia, que envueltas en una prosa magnífica, te hacen sentir el aliento del protagonista en la cara, el palpitar de su corazón, el calor sofocante en el aire quieto o los escalofríos de una fiebre que no presagia nada bueno. La locura y el amor se mezclan, no importa el escenario: el hogar, la ciudad, la granja o la selva. Y el ser humano no puede escapar al destino inexorable que es la muerte. Pero pudiendo llegar a ella embellecido y limpio, decide ir por el camino oscuro y se deshumaniza, adquiriendo sesgos salvajes e incluso animales.
Cada uno tendrá su relato favorito, pero yo me quedo con “La gallina degollada”.
Un matrimonio ve como, uno tras otro, sus cuatro hijos varones, a las pocas semanas de nacer, sufren de fiebres y convulsiones que los sumen en las tinieblas y los vuelven idiotas e incapaces de hacer otra cosa que no sea imitar los comportamientos de los demás. Al quinto intento, nace una niña, ¡y está sana! Tal es la felicidad de los padres, que solo tienen ojos para ella y olvidan a los demás, que pasan el día en un banco del patio viendo pasar la vida. Un día ven cómo la sirvienta degüella una gallina que acabará en el puchero. Y la vida sigue… Pero una tarde, al volver del paseo, la hija pequeña se suelta de la mano de su madre y vuelve sola a casa, donde se encuentra con sus hermanos, que la degüellan, como vieron hacer a la criada con la gallina.

¿Cómo os quedáis? Ya no hago más “spoilers”. Eso sí, os animo a leerlos. Cada uno a su ritmo y con la moderación o premura que el corazón os vaya pidiendo.
SLHLT


Hasta hace poco este libro estaba descatalogado en España, pero Uve Books decidió reeditarlo con gran acierto. Y no lo digo solamente por los relatos, sino por lo preciosa que es la edición, con una portada con textura que le va como anillo al dedo y con una papel de altísima calidad que da gusto oler, tocar y leer, claro.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Pedro Páramo

“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera.”
Eso cuenta Juan Preciado, uno de tantos hijos de Pedro Páramo, al cumplir la promesa que le hizo a su madre.
¡En mala hora!
Comala ya no era el pueblo del que ella hablaba, sino un lugar triste y abandonado, habitado por recuerdos, sombras y almas que murmuran, gritan y recuerdan sus pesares en cuanto cae la noche.
Su padre, y el de tantos otros, ya no está entre los vivos. Fue el cacique del pueblo e hizo siempre su voluntad costara lo que costase. Y eso también fue su condena.
Comala es la verdadera protagonista de esta historia: algo así como un purgatorio. Un lugar perdido y condenado por sus pecados, maldito por sus gentes, incapaces de redimirse y de perdonarse. Un lugar de muertos que no descansan, relegados a recordar sus agonías y sufrimientos.
Este libro es pura poesía novelada. Te envuelve y te embriaga. Notas su humedad en la piel, su atmósfera densa en los pulmones, y el peso de tantas vidas mezquinas en el alma.
No te lo pone fácil. Hace trabajar a tu mente para adivinar quién habla, quién recuerda, quién está vivo y quién se revuelve en su arcón de madera. Y entre historia e historia, descubres a Pedro Páramo.
Es un libro muy raro, pero me ha encantado.
Os lo recomiendo.                                                                                                                  SLHLT