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martes, 3 de marzo de 2026

Nuestras madres

 << A nuestras madres.
Y a todas las que cada día salís a buscar el mundo que ha caído rodando cuesta abajo y nos lo volvéis a colgar. >>

Hay historias que llegan a ti sin darte cuenta, que te conmueven y que se quedan a vivir contigo para siempre. Nuestras madres es una de ellas.

La descubrí gracias al club de lectura del instituto de mi amiga Raquel Friera y, desde la primera página, entendí que estaba ante algo grande. La autora construye, con gran mimo y respeto, un mosaico extraordinario formado por las vidas de diez mujeres, que podrían haber sido las de las mujeres de nuestras vidas, que crecieron en silencio durante la dictadura y que nunca fueron noticia.

Gema Ruiz Palà convierte esas vidas en literatura de la buena: verdad, emoción, humor y una ironía fina que le da el contrapunto y lo ilumina todo. Cada capítulo tiene nombre propio, pero todas las historias laten al unísono y componen la memoria reciente de un país que avanzó gracias a las mujeres que nadie tenía en cuenta. Mujeres que mantuvieron vivo su talento pese a los límites que les ponían, que escaparon de prisiones domésticas, que descubrieron el feminismo antes de que tuviera nombre, que lucharon por sus hijos dejándose la piel, que reivindicaron sus derechos laborales y que se atrevieron a tomar vuelos a Londres para fabricarse el futuro que aquí no les permitían tener.

Es muy fácil reconocernos entre sus páginas, porque lo hemos vivido o nos lo han contado. Y, aunque algunos se empeñen en negarlo, la sororidad lleva milenios salvando vidas.

Hay novelas que son actos de justicia en sí mismas. Esta es una de ellas.

Tenéis que leerla.

MA-RA-VI-LLO-SA.

SLHLT

martes, 27 de enero de 2026

Inés

<< - No temas ir a un país extranjero. Vas a un lugar impecable, al cuidado de tu primo Jesús, y el propio señor se encargará de arreglarte los papeles de trabajo. ¡Confía en Dios, hija mía! Has tenido mucha suerte en haber encontrado tan excelente trabajo.>>

Una joven huérfana española criada en un convento es reclamada por su primo Jesús, que vive en París, para trabajar en la casa donde él es conserje. Lo que podía parecer una gran oportunidad para ella, se convertirá en un descenso a los infiernos.

Inés aterriza en un mundo extraño y violento donde un grupo de personajes odiosos la someterá a un calvario que jamás llega a entender del todo. La historia avanza como si camináramos por una habitación mal iluminada: lo real se mezcla con lo onírico, lo cotidiano con lo delirante, y cada escena parece diseñada para desestabilizar tanto a la protagonista como a quien la lee.

Esta fue la lectura elegida por el club de lectura Una habitación propia, para inaugurar el ciclo de escritoras en el boom latinoamericano. Yo no la conocía y probablemente nunca la hubiera escogido, pero como me gusta descubrir voces y no me asusta demasiado salir de mi zona de confort, me puse con ella. ¿El resultado? Una lectura tremendamente inquietante e incómoda que te deja con la sensación de que falta una pieza, de que nada encaja y de que todo pesa.

Más tarde comprendí el hondo malestar que provoca, ya que, en el fondo de esta ficción tan oscura laten experiencias reales de maltrato que tanto la autora como su hija vivieron a manos de Octavio Paz. Esa capa biográfica, aunque no se mencione de forma directa, da al libro una gravedad distinta. De pronto, lo que parecía una pesadilla literaria adquiere una dimensión más profunda: el haber sentido en su propia piel la desorientación, el miedo y la vulnerabilidad de alguien atrapada en un sistema de poder que la anula y en el que el agresor y su entorno son totalmente impunes.

SLHLT

martes, 4 de noviembre de 2025

Escrito en el cuerpo

El narrador de esta historia no tiene género, pero sí un historial de sabotajes emocionales. Ha amado muchas veces, y siempre ha huido. Su incapacidad para comprometerse no es solo una debilidad: es una forma de protegerse, aunque eso implique herir.

Cuando conoce a Louise, cree que algo cambia. Pero incluso en ese amor absoluto, termina repitiendo el patrón: decide por ella, sin contar con ella, y vuelve a destruir lo que parecía eterno.

La novela es una exploración del deseo, del cuerpo como territorio y del amor como contradicción. La autora escribe con una intensidad que convierte cada página en una herida abierta. El cuerpo de Louise se convierte en texto, en obsesión, en refugio. Pero también en excusa para no mirar hacia dentro.

Gail Right aparece como contrapunto: alguien que ama sin esperar nada, que cuida sin poseer, que está sin exigir. Su presencia silenciosa revela lo que el narrador no sabe hacer: sostener, permanecer, respetar. Ella encarna una forma de amor que no necesita reciprocidad para ser auténtica.

Winterson no da respuestas, pero deja preguntas que arden. ¿Qué es el amor si no se respeta la voluntad del otro? ¿Qué queda cuando el deseo se impone al cuidado?

SLHLT

lunes, 7 de abril de 2025

Marranadas

Marranadas, de Marie Darrieussecq, es uno de esos libros que te noquean.

La protagonista, una mujer anónima, empieza a transformarse en cerda (literalmente) tras acceder a un empleo en el que es tratada como un objeto y abusada con la mayor naturalidad por parte de su jefe y de sus clientes.

Su cuerpo, como si ya no pudiera soportar el peso de la mirada ajena, empieza a rebelarse. Lo que comienza como una metamorfosis grotesca se convierte en una parábola feroz sobre el cuerpo femenino, la invisibilidad, y la reducción a un físico accesible que sufren las mujeres en muchos ámbitos.

La narradora tiene una voz entre infantil y despreocupada, como si relatara su transformación sin entender del todo lo que le está pasando, pero tampoco esperando que alguien la salve. Hay una especie de resignación lúcida, como si supiera que no hay lugar para ella en el mundo tal como está construido. Esa mezcla de ingenuidad y falta de esperanza hace que el relato sea aún más perturbador: no hay drama, no hay gritos, solo una aceptación silenciosa de lo que le está pasando.

Esta historia reivindica, de forma brutal, el derecho a existir fuera de los moldes. Darrieussecq nos lanza una crítica afilada al sistema que reduce a las mujeres a cuerpos deseables, domesticables, y cuando no encajan, las margina o las convierte en monstruos.

Lectura incómoda, que no busca agradar, pero de lo más necesaria.

SLHLT

lunes, 10 de marzo de 2025

Todos los perros de mi vida

Elizabeth von Arnim fue una mujer que vivió muchas vidas: escritora, aristócrata, viajera, madre, y sobre todo, amante de los perros. 

En este libro, que es mitad memorias y mitad homenaje a sus amigos peludos, nos cuenta su vida a través de los perros que la acompañaron en cada etapa.

Desde Bijou, que la metía en líos sociales en sus años jóvenes, hasta el fiel Prince, que la consoló en momentos de soledad, cada perro tiene su propia personalidad y su propio capítulo. Este libro no es solo una sucesión de anécdotas sino también una mirada a cómo los perros son parte de nuestra vida y como tal viven, disfrutan e incluso sufren las decisiones que vamos tomando por el camino.

En esta historia hay humor, nostalgia y ternura. Es perfecta para quien necesite una lectura entretenida, reconfortante y amena, que no exija demasiado y que deje un buen sabor de boca.

SLHLT

lunes, 13 de enero de 2025

Oso

Aunque llevaba años en mi estantería, nunca era el elegido, pero, gracias al club de lectura “Una habitación propia”, que lo propuso en su ciclo “Animalario”, le llegó su turno y yo no puedo estar más contenta.

Lou, una bibliotecaria solitaria, es enviada a una remota isla canadiense para catalogar la biblioteca de una vieja casa. Hasta ahí, todo bien. Pero en la isla también vive un oso, del que nadie le había hablado y con el que no sabe muy bien qué hacer.

Lo que empieza como una convivencia extraña se transforma en una exploración. Y en esa exploración, Lou se despoja de todo lo que la ciudad, el trabajo, la cultura, los cánones sociales y el patriarcado le han impuesto. Se convierte en otra. O quizás, por primera vez, en sí misma.

Oso no es una novela obscena, como se la ha tildado muchas veces. Es una novela cargada de simbolismo. Cada gesto, cada paisaje y cada silencio tienen peso. La isla no es solo un espacio físico: es un estado mental. Y el oso, más que un animal, es una presencia que encarna lo salvaje, lo maternal, lo erótico y la existencia de otras realidades.

Esta novela fue publicada en 1976 y su autora me genera una admiración inmensa: por el momento, por la valentía, por atreverse a mirar de cerca el mundo que nos rodea y enfrentarse a lo que nos hace vulnerables, para conseguir hacernos más libres. Y todo ello con una prosa contenida, que contrasta con la intensidad emocional de la obra y la incomodidad que provoca. Sin juicios. Sin explicaciones. Sin moralejas.

¿Es una fábula feminista? ¿Una metáfora de la liberación? ¿Una provocación literaria? Tal vez todo eso y más. Yo no sabría catalogarlo, pero lo que os aseguro es que no os va a dejar indiferentes.

I choose the bear too.

SLHLT

lunes, 30 de diciembre de 2024

La mala costumbre

<<Vi caer como ángeles terminales a una generación entera de muchachos. Adolescentes con la piel gris a los que les faltaban dientes, que olían a amoniaco y a orina. Flanqueaban con sus escorzos la salida del metro de San Blas, en la calle Amposta y las praderitas del parque El Paraíso como cristos de Mantegna. Cubiertos de agujas como San Sebastián. Sentados o tendidos de cualquier manera. Moviéndose apenas, lentos y sincopados como muñecos rotos. Con la sonrisa elevada de los crucificados. Indefensos, pero ya flotando en lugares donde nada podía tocarlos. Los vi brotar y hacerse cada vez más lentos hasta alcanzar la quietud final y descomponerse en el fango que se acumulaba en nuestro barrio con nombre de santo, pero dejado de la mano de Dios.>>

San Blas, en los años 80 del siglo XX, era como tantos otros barrios obreros de la época. Como el mío. La heroína acabando con toda una generación, agujas y cucharillas en los portales, inseguridad, machismo y violencia estructural, gritos y golpes detrás de las puertas de muchos rellanos, huelgas, piquetes, ruido y niños criándose en la calle. Un mundo hostil para casi todos, donde era común escuchar a los hombres decir en el bar que era mejor tener un hijo drogadicto, que maricón.

Este es el escenario en el que creció la protagonista de esta historia. Una niña que muy pronto descubrió que había algo raro en ella. Que el cuerpo que habitaba no le correspondía y que eso no era bueno. Lo sabía, aunque nadie se lo hubiera dicho. Era algo que se notaba en las palabras susurradas, en los comentarios hacia algunas mujeres del barrio, en lo que los demás esperaban de alguien como ella, como el niño que los demás creían que era.

El miedo se presentó muy pronto. El desastre estaba tan solo a un endeble pestillo de distancia. Mientras que, tras la puerta del baño ensayaba maquillajes imposibles y coreografías de Madonna, de puertas para fuera tuvo que aprender a modelarse para los demás, a masculinizarse, a impostar la voz, a caminar, a sentarse y a moverse como lo hacían los hombres que lo rodeaban.

Pero esa doble existencia, ese negarse a sí misma, ese sentirse defectuosa, ese vivir mintiendo se volvió insostenible al crecer. Conocer a Jay fue un soplo de aire fresco y la primera vez que se sintió libre. Pero la clandestinidad está llena de ojos. Y los descuidos se pagan. ¡Vaya que si se pagan!

La mala costumbre es una historia conmovedora y dura que retrata un mundo, el nuestro, en el que arrinconamos, ignoramos y maltratados al diferente. Un mundo tremendamente hostil para los que no son como nosotros. Un mundo que hay que cambiar. Y en el que el cambio comienza cuando nos paramos a escuchar al otro y le hacemos un hueco a nuestro lado.

<<No tenía nombre, pero existía. Habitaba mi propia leyenda, no tenía nombre, pero era Hécuba triunfante, Casandra, Carmilla, Afuera en el Cobertizo, la madrasta de Blancanieves, la Bikina, la Llorona, La Dama del Lago, Afrodita, Cristina Ortiz, Roberta Marrero, sor Juana Inés y la Reina de Mayo. Era todas las mujeres.>>

Simplemente maravillosa.

Tenéis que leerla.

SLHLT

sábado, 30 de noviembre de 2024

Morgana, la otra discípula de la diosa

En esta novela juvenil, Helena Seoane trata de devolver la dignidad, el poder y la importancia a Morgana, uno de los personajes literarios femeninos que, a lo largo de la historia y a través del cine y de la literatura, se han ido pervirtiendo y desdibujando hasta convertirlos en una sombra de lo que inicialmente fueron.

Mientras que en las primeras apariciones de Morgana en la literatura se hablaba de una mujer sabia, conocedora de los secretos de las plantas y del universo, y consejera de reyes, la literatura artúrica la convirtió en una hechicera malvada y resentida.

Esta historia sitúa a Morgana en la adolescencia, descubriendo poco a poco sus talentos, al lado de su hermana Morgause y siendo preparada por su tía, Viviana, para convertirse en la discípula de la diosa.

Mientras Morgana juega con sus amigos y disfruta de una vida apacible en su pequeño pueblo, Ginebra está recluida en su habitación y controlada por una madre que pretende perpetuar su forma de vivir en ella, porque siempre se ha hecho así, aunque sea terriblemente infeliz.

Al mismo tiempo, un nuevo maestro llega a la casa de Owen y Arturo, es Merlín. Será el encargado de su educación. Y tiene un plan.

Esta historia es la primera parte de una trilogía en la que la autora revisita la historia de Morgana. Y aprovecha el relato para abordar temas tan serios como la violencia de género, el machismo, el patriarcado y perpetuación de los roles de género tradicionales.

Una buena lectura para adolescentes.

SLHLT

miércoles, 30 de octubre de 2024

Antes de que llegue el olvido

<< ¿Sabes qué hice cuando lo supe…?

Marchar de allí, Marina. Huir de Chístopol.

Era una tarde de otoño de 194, a orillas del Kama.

Poco antes, a finales de septiembre, fui evacuada de Leningrado. Había empezado el cerco, y en todas partes reinaban la destrucción y la muerte. Yo estaba muy débil. Partí en avión rumbo a Moscú y, una vez allí, supe que la Unión de Escritores planeaba trasladarnos a una república tártara. Desde la capital, nos llevaron en tren hasta Kazán. Era un tren destartalado, de vagones húmedos y estrechos, y en los compartimentos con bancos de madera flotaba un hedor sofocante. Se oían protestas y cundía el nerviosismo por hacernos viajar en esas condiciones, hacinados y sin higiene alguna, aunque a mí me daba igual. Yo iba con Pasternak, y en compañía de Borís tú sabes bien que una se olvida de todo. Después de algún tiempo sin vernos, poco importaban la incomodidad y el malestar, ni que todo se desmoronase a nuestro alrededor. >>

 

En Antes de que llegue el olvido Ana Rodríguez Fischer escribe una carta ficticia que la poeta rusa Ana Ajmátova remite a la también poeta Marina Tsvietáieva, veinte años después de su muerte. Aunque solo se vieron una vez, su conexión, su talento, su admiración y respeto mutuo forjaron una gran amistad entre ellas.

En esa carta, Ana le habla de su infancia, de sus aciertos, de sus derrotas, de sus hijos, de su matrimonio, de sus amores, de sus amantes, de sus amigos, del hambre, de la huida, de la persecución, de la poesía, de la revolución, de la guerra, del arte, de la traición, del exilio, de la muerte y de lo que pudo ser y no fue.

Ana y Marina fueron dos poetas a las que Stalin quiso silenciar, pero no lo consiguió pues hoy en día se siguen publicando sus obras.

<< Cuando una mujer escribe lo hace para todas las que han callado miles de años, siguen callando aún y callarán por siempre jamás. >>

Estáis ante una obra con un trabajo de documentación mastodóntico a sus espaldas. La autora es una gran estudiosa y conocedora de la literatura rusa y ha conseguido mezclar con maestría datos reales con ficción. Gracias a ella he descubierto a estas dos poetas y, aunque por momentos el exceso de información me ha abrumado, la lectura ha merecido la pena.

SLHLT

viernes, 9 de septiembre de 2022

Carcoma

<< Cuando crucé el umbral, la casa se abalanzó sobre mí. Siempre pasa lo mismo con este montón de ladrillos y mugre, se lanza sobre cualquiera que atraviese la puerta y le retuerce las tripas hasta dejarle sin respiración. Mi madre decía que esta casa hace que se te caigan los dientes y se te sequen las entrañas, pero mi madre se fue de aquí hace mucho y yo no me acuerdo de ella. Sé que decía eso porque me lo ha contado mi abuela, aunque no hubiese hecho falta porque yo ya lo sé. Aquí se te caen los dientes y el pelo y las carnes y a la que te descuidas te andas arrastrando de un lado para otro o te echas en la cama y no te levantas más >>.

Una nieta vuelve a casa de su abuela en un pueblo de la Mancha tras una desavenencia con una de las familias más ricas del pueblo. Una casa que, aunque se desmorona, sigue dando cobijo a sus dos habitantes, como una crisálida asfixiante.


En esa casa a la que vuelve no están ellas solas: viven las sombras de otras almas que un día también habitaron esas cuatro paredes, los secretos que nunca fueron gritados, el odio que crece junto a la humedad, por los rincones, y en los cajones a los que nunca llega el aire, la indignidad acumulada por negarse a uno mismo… Y esa casa, que respira, que late, que grita, y que sangra, está pidiéndoles que abran las puertas y las ventanas, que su hedor llegue a todos los que miran para otro lado como si no existiera, para que arruguen la nariz y no puedan negarla. Esa casa exige venganza.


Dos narradoras: abuela y nieta. Y una casa como testigo de la injusticia, de la misoginia, de la brutalidad, de la pobreza y de la violencia sistemática hacia los que se asumen serviles, pero que van acumulando odio por dejarse someter y tragar con todo.


Maravillosa, brutal y diferente.


SLHLT

 

miércoles, 8 de noviembre de 2017

La noche que no paró de llover

Cuatro mujeres son las protagonistas de esta historia. Cuatro mujeres muy diferentes. Y las cuatro, sin saberlo, están conectadas entre sí, y sus vidas han cambiado o cambiarán las de las demás.
Emma tras encontrar un empleo estable vuelve a casa, a Gijón, y reforma con ilusión un antiguo piso de la familia para iniciar allí una vida con Laia, la mujer que le cambió la vida. Es optimista, alegre, con una madre bastante tradicional y un poco cotilla que la vuelve loca.
Laia comienza esta nueva etapa adaptándose lo mejor posible a una pequeña ciudad de provincias de cielo gris imperturbable, donde todo el mundo parece conocerse, e intentando establecer una clientela propia en la consulta de psicología que acaba de montar en el centro de Gijón.
Feli, que acortó su nombre en el mismo instante en que la tristeza y la desgracia apartaron la felicidad de su vida, trabaja en una residencia de ancianos, cuida de su padre enfermo y acude a un curso de escritura, donde conoce a alguien que aportará algo de luz a su vida y junto al que comenzarán una investigación que atará cabos imposibles de imaginar.
Valeria Santaclara está más cerca de los noventa que de los ochenta. Todos aquellos a los que un día quiso ya están muertos, y a veces se siente sola. Tiene una situación económica desahogada, lo que le permite tener la mejor habitación de toda la residencia de ancianos en la que vive. Los martes baja a Gijón, se compra ropa nueva, va a la peluquería y acude a la consulta de Laia. Ese pequeño apartamento, muchos años atrás fue la habitación que ella compartía con su hermana. Valeria necesita juntar el valor para abrir un sobre que guarda desde hace muchos años. Espera que sus sesiones con Laia se lo proporcionen. En el sobre hay dos palabras escritas del puño y letra de su hermana Gadea poco antes de morir: “el perdón”. Y solo Dios sabe lo mucho que Valeria necesita ese perdón.
Capítulo a capítulo, cada una de las protagonistas nos va contando su historia en primera persona, y las vamos conociendo tal y como ellas se muestran ante sí mismas. Personajes creíbles con los que te puedes identificar y empatizar aunque en un primer momento parezca imposible. Vidas cruzadas. El libre albedrío convertido en destino. Una vuelta al pasado y varios retornos a los infiernos. Una historia real enterrada por el tiempo y los ganadores, pero no por la memoria. Traiciones, celos, envidias, la guerra saca lo peor de muchos. Pero también lo mejor de otros. Y todos somos esclavos de nuestras decisiones y de nuestros actos.
Y Gijón como escenario y observador mudo de todo lo vivido, de todo lo contado, de todos los recuerdos y de todas las posibilidades que se abren a sus pies.
¡¡Me ha encantado!! A partir de ahora Laura Castañón será una de esas autoras a las que seguiré la pista.
Y si la historia de las protagonistas te atrapa, hay algunos personajes secundarios que merecerían un libro para ellos solos.

Lectura necesaria. Os la recomiendo.
SLHLT