miércoles, 31 de enero de 2018

Pétronille

Durante una firma de libros en una pequeña librería de París, Amélie Nothomb conoce a Pétronille. Una mujer joven y extraña con aspecto de chico adolescente y que estudia en la universidad a Shakespeare y a Marlowe. La Nothomb aún se sorprende más al darse cuenta de que ya conocía a aquella chiquilla, pues era una de las lectoras con las que mantenía correspondencia, y a la que atribuía mucha más edad de la que realmente tiene.
Este es el principio de una extraña amistad basada en la admiración, la sumisión, la imitación, la falta total de empatía y el champán. No hay dos caracteres más opuestos y a la vez más cercanos. No son simplemente compañeras de borrachera, pero tampoco son verdaderas amigas. Aunque, siendo sinceros, ¿quién puede definir los requisitos necesarios para la verdadera amistad?
Un Londres hostil, un París luminoso, una entrevista surrealista, como poco, a Vivienne Westwood, una lucha contra los ácaros, con sacudida de colchones incluida, en plena estación de esquí, una vuelta a casa en ambulancia, un visión mordaz del mundo editorial, una escapada a recorrer el Sahara a pie, un manuscrito imposible de colocar; un final inesperado y champán, ¡mucho champán!
Extraña, divertida, ácida, a veces salvaje, muy particular y siempre interesante. Esta es la Amélie Nothomb que conozco y que me encanta.
Pétronille, sin ser lo mejor de la Nothomb, no defrauda en absoluto. Devoré sus páginas en una tarde con una sonrisa en los labios, una sorpresa en los ojos y una gran satisfacción en la amígdala, hija del conocimiento de que esta lectura había de ser rumiada durante mucho más tiempo del que tardó en ser leída.
La Nothomb siempre es un acierto.
Y aunque no me gusta el champán, brindaría a su salud con una copa de burbujas bien fría.


SLHLT

miércoles, 24 de enero de 2018

La Novia del Lobo

Hiiumma. 1650. El verano se acerca y en la pequeña isla estona un grupo de mujeres y niños juntan a las ovejas para bañarlas en el mar.


Escondido tras una roca Priidik, el joven guardabosques, observa el ritual, y no puede evitar fijarse en Aalo, una joven campesina de roja y larga melena que trata con especial cuidado a las ovejas.
Unos meses después serán marido y mujer. Y antes de un año Aalo dará a luz a su primera hija. ¡La vida les sonríe!
Pero tras una cacería de lobos, Aalo empieza a encontrarse extraña y nerviosa. Siente como si algo la llamara desde los bosques. Se resiste a enfrentarse a lo desconocido, pero en la noche de San Juan se siente vulnerable y con sus defensas desarmadas se dirige hacia lo que será su destino: ser una mujer loba.
Tras fundirse en un solo ser con el espíritu del bosque, Aalo, la Novia del Lobo, descubrirá la libertad. Y a partir de ese momento no volverá a ser la misma. Nunca más.
Llevará una vida ejemplar por el día junto a su marido y su hija, pero las noches serán suyas y correrá por los bosques junto a otros de su especie, su vista se agudizará, su olfato le hará redescubrir el mundo que la rodea, aprenderá a cazar y a devorar a sus presas para sobrevivir.
Pero ya os imagináis que ese equilibrio día-noche, mujer-loba, no va a acabar bien.
Quis novit Daemonis astu?
Este cuento se publicó por primera vez en 1928 y me parece una pequeña joya.
No solo está muy bien escrito, sino que me parece muy original y valiente utilizar la licantropía como metáfora de la liberación de la mujer. Porque ¿qué hay más peligroso que una mujer libre que busca su camino y toma sus propias decisiones?
En el siglo XVII seríamos brujas y nos quemarían en la hoguera.
Muy recomendable.
SLHLT
P.D. Las ilustraciones de Sara Morante son maravillosas.


miércoles, 17 de enero de 2018

Te me moriste

Un hombre vuelve a la casa familiar después de haber perdido a su padre. Viaja en la misma furgoneta que tanto esfuerzo le costó comprar, por los mismos caminos que un día recorrió con él en el asiento de atrás preguntándole cuánto faltaba para llegar. El retrovisor le devuelve un asiento vacío. Son los mismos lugares, pero no lo parecen porque él ya no está.
Vuelve allí para recordar, aunque todos los días recuerda, en un viaje cuya misión es luchar contra la muerte, que es el olvido.
Nunca te olvidaré.
Un olor le hace evocar sus palabras, su barba que rasca al darle un beso. Unas letras guardadas como un tesoro en un cajón y escritas por el niño que él fue, le hablan del hombre que era su padre y lo mucho que lo quiso. Sus enseñanzas. Sus manos toscas que lo trajeron del hospital. Su confianza en él al enseñarle a conducir. Su amor.
Pero también recuerda la enfermedad, el dolor, la morfina y su fragilidad. Sentirlo vulnerable fue un hachazo en el corazón y verlo apagarse una agonía.
Y el día final, en que solo pudo llevarlo.
En escasas cincuenta hojas Peixoto cuenta, con una narración delicada que es pura poesía, la tristeza de haber perdido a un padre, el peso de la ausencia sobre los hombros, el tener que aprender a vivir sin alguien a quien quieres, y el afán por recordar, por no olvidar, y por ser consciente que la vida es el viaje y la muerte solo un destino.

Emotiva y preciosa.
SLHLT

miércoles, 10 de enero de 2018

El rábano transparente

Está en los huesos. Y como va medio desnudo se le ven las costillas. Lleva un calzón sucio y unas deportivas mucho más grandes que sus pies. Las ata muy apretadas para que no se le escapen.
Tiene la barriga hinchada.
Le llaman Tizón por su piel. Una piel oscura por la roña y por estar siempre en la calle.
No habla. Nunca. Aunque sabe hablar, o eso dicen.
China. Años 50. Grandes movimientos migratorios de gente para construir y arreglar caminos, canales, puentes y presas, en el marco de una nueva política agrícola. A Tizón le dan un empleo y se encamina, junto al mampostero, a uno de los pueblos vecinos con el martillo de uña de su madrastra. Tendrá que picar piedra junto a las mujeres.
Casi no puede con el martillo y se hace daño en la mano. La joven Crisantemo quiere ayudarlo y trata de cuidarlo, aunque a Tizón no parece importarle.
Su trabajo con el mampostero no da los frutos esperados y lo mandan al ojo del puente con los herreros. El sudor le baña la piel. Casi no puede con el fuelle. Le arden las manos. Pero Crisantemo y el mampostero están pendientes de él.
Un día el joven herrero le manda a robar batatas y rábanos a un campo cercano para luego asarlos en la forja. Algo cambiará en Tizón. Aunque seguirá sin soltar palabra.
Cuando vi este libro en el estante de la librería, no dudé y me lo lleve a casa, dejando atrás muchas novedades editoriales y autores conocidos. Quería probar algo diferente y salir de mi zona de confort. La edición era preciosa, el autor era chino y había  recibido el Premio Nobel de Literatura, y la sinopsis de la contraportada era sugerente y apetecible. ¿Qué podía salir mal?
Todo. Con este libro me he estrellado. ¿Por qué? Muy posiblemente por las diferencias culturales y mi desconocimiento de la literatura china, por la traducción, por el estilo extraño entre naturalista y alegórico, o por una mezcla de todos estos motivos. Pero me resultó muy aburrido, repetitivo y con un mensaje difícil de entender. Siendo sincera, lo he terminado por puro pundonor y porque era corto, si llega a tener 50 páginas más, encabezaría la lista de los libros abandonados de 2018.
SLHLT

miércoles, 3 de enero de 2018

Sembrando hogueras

Quiero que este año empiece con poesía.
Hace unos meses una amiga subió una imagen de unos versos a una red social. Esas dos docenas de líneas me revolvieron por dentro. Me hicieron latir los huesos. Me pusieron el alma en otra piel y sentí el miedo primitivo del desesperado.
No dije nada. A veces no digo nada. Y eso que soy de mucho hablar.
Pero también callo.
Busqué esos versos en Internet. No fue difícil encontrar al autor: David González. Una pequeña biografía. Y unos cuantos poemas sueltos. Y de repente: el milagro. Aparece como caído del cielo El demonio te coma las orejas en una página web. Y lo leo. Y tiemblo. Es la voz de una generación perdida con venas de acero. La voz del superviviente. La voz de la ira. La de quien por fin ha tomado las riendas de su vida, pero que sabe que la otra vida, la del talego, también es su vida.
Quise saber más. Leer más. Y conseguí encontrar y comprar Sembrando hogueras. Y en él se encontraban los versos que me llevaron a sumergirme en el mundo crudo y salvaje de este poeta asturiano. Y descubrí que era más que un poema, pues tenía otra mitad. Aunque a mí me seguía emocionando más mi mitad. Y también descubrí el porqué del título del libro. Y a Berta. Y a Margarita, la primera en sembrar una hoguera. Y lágrimas, pañuelos de papel, perros envenenados, hogueras y jaulas. Que los pájaros prefieren los árboles a las farolas, y que hay hijos pródigos que nunca regresan a casa.
Aquí os dejo tinta, el poema del que os he hablado, ya un poco mío, para que también sea vuestro.
tinta
mi otro abuelo
estuvo preso en Oviedo.
en la cárcel provincial.
después de la guerra.
todas las mañanas
ponían una lista
en la puerta de entrada de la cárcel.
en esa lista estaban escritos
los nombres y los apellidos
de todas las personas
a las que el día anterior
habían puesto contra el paredón
o dado muerte
mediante garrote vil.
imagínate a tu abuela,
me decía mi padre,
sin saber leer ni escribir,
conmigo en brazos,
preguntando a gritos
a las otras mujeres
si tu abuelo
se había convertido

en tinta.

SLHLT

domingo, 31 de diciembre de 2017

2017: esto se acaba

El 2017 se acaba y toca hacer balance de lo leído en la segunda mitad del año, igual que hice con la primera, allá por el mes de julio. ¡Qué rápido pasa el tiempo!

Estos meses he leído menos que en los anteriores (la vida se me ha complicado y "completado" un poco más de lo que yo esperaba) y he reseñado 23 de ellos. Y aunque sé que los números no son importantes, los menciono porque a más de un lector que yo conozco le da una extraña paz lo de contabilizar las cosas...

La mitad han sido de escritoras y eso sí que me parece importante. Y he de decir que muy buenas, o al menos a mí me lo han parecido.

He descubierto a Lara Moreno, a Cristina Cerrada, a Rosa Ribas y a Laura Castañón. Me he reconciliado con David Trueba. He continuado las sagas de Eva Gª Sáez de Urturi, María Oruña y de mi adorado Camilleri. He reído con la obra teatral de Yasmina Reza y he disfrutado de novelas gráficas estupendas de la mano de Rayco Pulido y Pablo Monforte.

Mi corazón se ha desbocado de la mano de Paul Pen, Federico Axat y Shirley Jackson. Y se ha vuelto a acompasar gracias a Hiromi Kawakami. He disfrutado con las rarezas de Amélie Nothomb y Julio José Ordovás. He aprendido de Chimamanda Ngozi Adichie ¡¡Y me he vuelto loca con Mark Twain!!

He leído, leído y leído. ¡¡Y me ha hecho feliz!! Que es de lo que se trata.

Y si queréis una recomendación, aquí os dejo mi trío de ases de esta segunda mitad del año.


Disfrutadlos. 

Y ¡feliz año nuevo!
SLHLT

jueves, 28 de diciembre de 2017

Me declaro culpable


- ¿Cómo se declara la acusada?

- Culpable, señoría. Me declaro culpable.

- ¿Quiere la acusada confesar su crimen?

- Sí, señoría. Espero que alivie mi conciencia.

- Prosiga.

- He de reconocer que ya había sucedido antes, señoría. No es la primera vez que abandono un libro sin terminar de leerlo... Pero este año había hecho propósito de enmienda. Trataría de elegirlos con cuidado, incluso asegurándome de que vinieran recomendados por lectores fiables y de confianza contrastada. Y si aún así alguno de ellos se resistía a "engancharme", les daría una segunda oportunidad. 

No sé qué ha podido pasar...

- Tenemos su confesión y no hay ninguna duda de su culpabilidad. ¿Quiere la acusada añadir algo más antes de que dicte sentencia?

- Sí, señoría. En mi defensa he de decir que tanto Mac y su contratiempo como Una vida mejor me resultaron tremendamente aburridos. Y no me sentí mal abandonándolos sin llegar ni a las 50 páginas. ¡La vida es muy corta para leer libros aburridos!

- Recuerde que quien ha de juzgarla soy yo.

- Disculpe, señoría. Un caso distinto fue el de La novia ladrona. Margaret Atwood es una gran escritora y lo que había leído de ella hasta el momento me había encantado. Además venía avalado por una lectora de pata negra... Pero no pude con él. En este caso lo intenté hasta en tres ocasiones y superé las 300 páginas, pero algo fallaba, y lo dejé. Con Querido Miguel me siento también en falta, pues creo que llegó a mi vida en un momento en el que mi capacidad de concentración era tan escasa que me sentía incapaz de meterme en la historia. Creo que le daré otra oportunidad más adelante, señoría. Y no tengo más que añadir.

- El juicio queda visto para sentencia.

SLHLT

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Un lugar a donde ir

Un lugar a donde ir es la segunda parte de Puerto escondido. Y aunque son libros que se pueden leer de forma independiente, ya que la historia principal se cierra en cada uno de ellos, y no hay demasiados “spoilers”, yo os pediría que los leyerais en orden, pues disfrutaréis más de la trama y de ir descubriendo a los personajes. Dicho esto, ¡vamos al lío!
Seis meses después de haber resuelto los crímenes que tuvieron en vilo a los vecinos de Suances, la teniente de la Guardia Civil Valentina Redondo se verá de nuevo inmersa en un caso de lo más particular: el cadáver de una mujer vestida con un traje medieval aparece en la Mota de Trespalacios. 
Y nadie ha visto nada. 
La cosa se complica al averiguar que la moneda que llevaba colgada no es de la misma época que la supuesta “princesa medieval”. Y cuando días más tarde aparece otro cadáver, que nada tiene que ver con ella, pero que también es portador de una moneda similar, todo apunta a la mano ejecutora de un asesino en serie cuyos motivos se le escapan.
Mientras Valentina intenta resolver su puzle particular, Oliver trata de encontrar el paradero de su hermano. La llamada perdida que unas semanas atrás registró su teléfono móvil ha dado nuevas alas a su esperanza. 
Lo que no sabe es que la llegada de una visitante inesperada trastocará sus vidas de un modo inimaginable.
Un thriller muy bien cuajado. Una documentación soberbia. Dos tramas que parecen independientes. Flashbacks al pasado para que el lector descubra el origen de las relaciones entre los protagonistas. Un narrador omnisciente a la par que siniestro. Un puñado de historiadores, arqueólogos, geólogos y espeleólogos buscando secretos bajo la superficie terrestre. Y Cantabria y su paisaje, ciudades, ríos, museos y cuevas, como escenario y coprotagonista de toda la historia. Esto es lo que os vais a encontrar y lo que hace de este libro una lectura muy entretenida que seguro que vais a disfrutar.
Aunque la historia de Puerto escondido me gustó más, en esta segunda parte los personajes están mejor dibujados y son más creíbles.
Seguro que os gusta.
SLHLT

Y de propina, la banda sonora del libro en Spotify. 

miércoles, 13 de diciembre de 2017

La luna en las minas

Había aullado de hambre toda la noche. A la madre se le había cortado la leche.
El padre se acercó a la cuna y lo miró. Las frazadas revueltas parecían a punto de engullirlo, pero se resistía, apretaba con fuerza los puños diminutos. Lo levantó con morosidad, esperando una voz que lo detuviera. La criatura abrió los ojos. Esos ojos. Las ojeras debajo, un presagio de luto si él no hacía nada.
Lo envolvió para protegerlo del frío. Era febrero y una gruesa capa de nieve cubría las calles del pueblo. Hizo un fardo prieto, el llanto cesó y lo sucedió una queja aguda, como la de los gatitos cuando los metían en un saco para tirarlos al pozo. Percibió tras de sí un roce entre las sábanas, ella se movía, tal vez dejaba de darle la espalda a esa cuna odiada. Cargó el fardo en el brazo derecho y se volvió. Despeinada y amarillenta, su mujer reptaba para sentarse. No le quitaba la vista de encima, pero seguía muda. Él avanzó hasta la puerta. Antes de abandonar el dormitorio, se giró de nuevo para que viera a la criatura.
- Llévatelo.
Nacer inocente. Nacer maldito.
Nacer con el odio y el miedo como único reflejo en los ojos de tu madre. Hijo del fruto del ataque de una bestia.
Un padre, que no es tal, se apiada de aquel bulto pequeño que es todo piel y llanto, y que aprieta los puños con fuerza, luchando por una vida que acaba de estrenar.
Al pasar por el cementerio le canta, para que se calme. Como un padre haría. La vergüenza le hace bajar la cabeza. No quiere que nadie del pueblo lo vea. Lo llevará con su madre, en el medio del bosque, para que ella se ocupe.
Una abuela, que no es tal, lo acoge. Y reniega de su propio hijo desde ese mismo momento. Ella cuidará y protegerá a ese niño con toda su fuerza. A pesar del miedo. Como una abuela haría.
Joaquín crece, entre susurros de maldiciones y coscorrones de su abuela. Y llega la edad de ir al colegio. La gente del pueblo lo mira con miedo. Sus hermanos le rehúyen y él les pone “ojos amarillos” (que no se entere la abuela) y se hacen pis encima.
<<Baja la cabeza, lobito>>                   <<Así, lobito bueno>>
Algunos niños le tiran piedras por el camino a casa. La abuela le pide que lleve al Rubio para que lo defienda.
<<Corre, lobito. Corre>>
Pero también hace un amigo: Vicente. El mejor de los amigos. Un filósofo encerrado en la piel de un niño pastor que teme a la muerte y a los espectros.
Y el tiempo pasa, y la metamorfosis llega una noche de luna llena.

Este libro es una pequeña joya. En él Rosa Ribas utiliza la licantropía como metáfora de lo diferente. Pero también habla de los hijos que han de pagar por los pecados de sus padres, de un mundo ruin y cruel lleno de miseria, donde el hambre era el pan nuestro de cada día, y el emigrar, para realizar el más duro de los trabajos, se convertía en la única opción.
Pero lo que más me ha gustado ha sido esa lucha de un hombre condenado contra su destino. Una lucha por ser mejor, a pesar de que las cartas estuvieran marcadas desde el principio. Una lucha por negarse a aceptar lo que todos esperaban de él, aunque para conseguirlo tuviera que dejarse la vida. Una lucha por la dignidad del individuo en un mundo donde todo aquel que se sale de la norma es temido y humillado; pero donde también es posible que un lobo y un pastor sean amigos. Los mejores amigos.
Tierna y cruel a partes iguales. Maravillosamente escrita. No le falta ni le sobra nada. Te emociona hasta el tuétano. De lo mejor que he leído este año.

¡Tenéis que leerla!
SLHLT

miércoles, 6 de diciembre de 2017

El crimen del conde Neville

Si al conde Neville le hubieran dicho que un día visitaría a una vidente, no se lo habría creído. Si hubieran añadido que sería para buscar a su hija fugada, este hombre sensible se habría desmayado.
Alexandra y Henri Neville son una pareja perteneciente a la más antigua aristocracia belga y, contra todo pronóstico, han formado un matrimonio de lo más feliz.
Sus hijos Oreste y Électre son dos seres hermosos y perfectos, mientras que la pequeña Sérieuse, antes llena de vida, de un tiempo a esta parte ha perdido la alegría de vivir y deambula como una sombra entre la apatía y la abulia.
Por ello, cuando Madame Portenduère le llama para decirle que ha encontrado a la pequeña Sérieuse tiritando en el bosque que rodea el castillo mientras trataba de fugarse, Henry no puede dar crédito a sus palabras
Pero las sorpresas solo acaban de empezar:
- Pronto dará usted una gran fiesta en su casa – dijo.
- Efectivamente.
- Durante esa recepción, usted matará a un invitado.
-¿Perdón? – exclamó el conde palideciendo.
La vidente le soltó la mano y sonrió:
- No se preocupe. Todo saldrá de maravilla.
Casi sin darse cuenta, el conde Neville comienza a pensar quién será su víctima, y ya que va a matar a alguien, que sea una persona que se lo merezca. Pero la cosa se complica cuando su pequeña Sérieuse le suplica ser ella la víctima del crimen.
En un claro homenaje a Óscar Wilde y su El crimen de Lord Arthur Savilek, Amélie Nothomb hace una crítica ácida, divertida y perturbadora de la nobleza y del arte de vivir proyectando una imagen fingida hacia los demás.
Sin ser su mejor libro, esta fábula moderna y entretenida de final imprevisible, se mantiene fiel a su estilo, pero con un aire más "light" para todos los públicos.
¡Venecia se hunde!
Me ha divertido mucho. Os hará pasar una tarde estupenda.
SLHLT

Si quieres leer más libros de la Nothomb, date una vuelta por aquí.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Paraíso Alto

El bullicio y la vida ya hace tiempo que abandonaron Paraíso Alto. Hoy es un pueblo fantasma perdido de la sierra turolense. Y, cual esqueleto que un día albergó latidos, secretos e historias, ha quedado reducido a un mero cascarón polvoriento en el que, de tarde en vez, recalan los suicidas.
A esta Comala del Maestrazgo llega nuestro protagonista, un hombre sin nombre, con intención de poner fin a sus días. Pero, sin saber muy bien cómo ni por qué, cambia de opinión y decide quedarse a ejercer “de ángel”.
Se instala en la vieja casa del alcalde y rebusca entre sus paredes y muebles destartalados y polvorientos cualquier vestigio de los que un día allí habitaron. No queda nada. Solo un viejo diario da testimonio de que Paraíso Alto un día fue algo más que el lugar al que ir a morir.
A las afueras del pueblo queda una única casa habitada, la de Carmen, que se apiada de este extraño ángel, y le da de comer a escondidas de su hermano.
Mientras tanto, extraños personajes van llegando a Paraíso Alto: un banquero corrupto, una mujer que camina con las manos, una actriz porno, un camarero cocainómano, dos gemelas en sillas de ruedas motorizadas, su tía, un soldado que deserta del ejército, un payaso y hasta un antiguo amor.
Nuestro protagonista los recibe, los escucha y vive una última aventura con ellos. Después, cuando están listos, les canta su canción.
Original, en ocasiones surrealista, sin juzgar y con un sentido del humor inteligente y a veces rayando en lo absurdo, este libro trata el tema del suicidio. Pero no un suicidio de huida, desesperado y como último recurso, sino como un final elegido de forma consciente y digna.

Me ha gustado mucho.
SLHLT

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Lamia

Barcelona. 1943.
La sintonía de un consultorio radiofónico suena en la radio de un bar mientras uno de los camareros barre el suelo.
Laia trabaja respondiendo a las cartas de “El consultorio de Elena Bosch”. Es una mujer joven que espera un hijo. Su marido no está. Ella dice que se encuentra en Asturias resolviendo los trámites de una complicada herencia. Pero no es cierto. Él se ha ido. Ha desaparecido. Y para encontrarlo recurre a Mauricio, un detective privado que usa la hipnosis para resolver sus investigaciones.
Pero el caso de Laia tendrá que esperar, al igual que el de muchos otros clientes, pues la policía lo reclama. Hay un asesino en serie suelto por la ciudad y toda ayuda es poca para darle caza.
Nada será lo que parece.
Esta novela negra gráfica describe como nadie la sociedad de la España de postguerra, con su oscuridad, sus mentiras y su doble moral. En ese escenario tan asfixiante donde se alecciona desde los púlpitos a las mujeres para “aguantar”, “porque la vida es sufrimiento”, aparecerá una heroína sangrienta que se tomará la justicia por su mano a lo “Kill Bill” a la española.
Me ha gustado muchísimo. Rayco Pulido ha sido todo un descubrimiento.
La recomiendo al 100%.
SLHLT

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Vi a un hombre

Michael es escritor y tras alcanzar el éxito con su novela Hermanos de barrio, decide darle un giro a su vida e irse a vivir a Inglaterra. Allí conocerá a Caroline, una reportera de guerra australiana, de la que se enamorará y, tras unos meses en la gran ciudad, comenzarán una vida juntos en una preciosa casa en el campo.
Pero la felicidad dura poco. Caroline es asesinada en su última misión en Afganistan por el cohete lanzado desde un dron del ejército americano, que se suponía que no estaba allí.
Michael volverá a Londres huyendo de una casa que le recuerda a Caroline. Y es allí donde conocerá a Josh y a Samantha, una pareja vecina del barrio, con dos hijas y que le ayudarán a ir superando su pérdida.
Pero ellos tampoco son la familia idílica que parecen y la mar de fondo agita los cimientos de su relación.
Una mañana Michael va a su casa para recoger el destornillador que le había dejado a Josh. Se extraña de que la puerta trasera esté abierta. Entra. No hay nadie. ¿Les habrán entrado a robar? ¿Estará el ladrón aún dentro? Josh trata de averiguarlo y es el peor error que cometerá en su vida.
Lo que la editorial y la sinopsis de la contraportada nos venden como un thriller no es tal. Sino que es una historia que trata de las consecuencias de nuestros actos, de la culpa y de cómo somos capaces de vivir con ella y sobrellevarla.
El principio me gustó. Con un estilo muy americano, el autor te pone en situación y describe el contexto que lleva a los personajes a su situación actual. Pero después se fue haciendo lenta y aburrida, con demasiada información que no aporta gran cosa a la historia. Seguí leyendo por si había un giro inesperado que la salvara, pero desgraciadamente no fue así.
No se puede acertar siempre. A veces te encuentras con novelas totalmente prescindibles. Y es una pena, porque el comienzo prometía algo mejor.

SLHLT

miércoles, 8 de noviembre de 2017

La noche que no paró de llover

Cuatro mujeres son las protagonistas de esta historia. Cuatro mujeres muy diferentes. Y las cuatro, sin saberlo, están conectadas entre sí, y sus vidas han cambiado o cambiarán las de las demás.
Emma tras encontrar un empleo estable vuelve a casa, a Gijón, y reforma con ilusión un antiguo piso de la familia para iniciar allí una vida con Laia, la mujer que le cambió la vida. Es optimista, alegre, con una madre bastante tradicional y un poco cotilla que la vuelve loca.
Laia comienza esta nueva etapa adaptándose lo mejor posible a una pequeña ciudad de provincias de cielo gris imperturbable, donde todo el mundo parece conocerse, e intentando establecer una clientela propia en la consulta de psicología que acaba de montar en el centro de Gijón.
Feli, que acortó su nombre en el mismo instante en que la tristeza y la desgracia apartaron la felicidad de su vida, trabaja en una residencia de ancianos, cuida de su padre enfermo y acude a un curso de escritura, donde conoce a alguien que aportará algo de luz a su vida y junto al que comenzarán una investigación que atará cabos imposibles de imaginar.
Valeria Santaclara está más cerca de los noventa que de los ochenta. Todos aquellos a los que un día quiso ya están muertos, y a veces se siente sola. Tiene una situación económica desahogada, lo que le permite tener la mejor habitación de toda la residencia de ancianos en la que vive. Los martes baja a Gijón, se compra ropa nueva, va a la peluquería y acude a la consulta de Laia. Ese pequeño apartamento, muchos años atrás fue la habitación que ella compartía con su hermana. Valeria necesita juntar el valor para abrir un sobre que guarda desde hace muchos años. Espera que sus sesiones con Laia se lo proporcionen. En el sobre hay dos palabras escritas del puño y letra de su hermana Gadea poco antes de morir: “el perdón”. Y solo Dios sabe lo mucho que Valeria necesita ese perdón.
Capítulo a capítulo, cada una de las protagonistas nos va contando su historia en primera persona, y las vamos conociendo tal y como ellas se muestran ante sí mismas. Personajes creíbles con los que te puedes identificar y empatizar aunque en un primer momento parezca imposible. Vidas cruzadas. El libre albedrío convertido en destino. Una vuelta al pasado y varios retornos a los infiernos. Una historia real enterrada por el tiempo y los ganadores, pero no por la memoria. Traiciones, celos, envidias, la guerra saca lo peor de muchos. Pero también lo mejor de otros. Y todos somos esclavos de nuestras decisiones y de nuestros actos.
Y Gijón como escenario y observador mudo de todo lo vivido, de todo lo contado, de todos los recuerdos y de todas las posibilidades que se abren a sus pies.
¡¡Me ha encantado!! A partir de ahora Laura Castañón será una de esas autoras a las que seguiré la pista.
Y si la historia de las protagonistas te atrapa, hay algunos personajes secundarios que merecerían un libro para ellos solos.

Lectura necesaria. Os la recomiendo.
SLHLT

miércoles, 1 de noviembre de 2017

El cielo es azul, la tierra blanca

Oficialmente se llamaba profesor Harutsuna Matsumoto, pero yo lo llamaba <<maestro>>. Ni <<profesor>>, ni <<señor>>. Simplemente maestro. Me había dado clase de japonés en el instituto. Puesto que no fue mi tutor ni me entusiasmaban sus clases, no conservaba ningún recuerdo significativo suyo. No había vuelto a verlo desde que me gradué.
Empezamos a tratarnos a menudo cuando coincidimos, hace unos cuantos años, en una taberna frente a la estación. EL maestro estaba sentado en la barra, tieso como un palo.
- Atún con soja fermentada, raíz de loto salteada y chalota salada – pedí, y me senté en la barra. Casi al unísono, el viejo estirado que estaba a mi lado dijo:
- Chalota salada, raíz de loto salteada y atún con soja fermentada.
Al darme cuenta de que teníamos los mismos gustos, me volví y él también me miró. Mientras intentaba recordar dónde había visto aquella cara, empezó a hablarme:
- Eres Tsukiko Omachi, ¿verdad?
A raíz de este encuentro fortuito en una taberna, Tsukiko y el maestro comienzan su extraña relación. Lo que empieza siendo un acompañamiento casual y plagado de silencios, entre botella y botella de sake, irá evolucionando de forma natural en algo diferente y difícil de identificar para sus protagonistas: dos almas solitarias que conectan, sin pretenderlo, entre vapores alcohólicos, pescado crudo, tofu hervido y brotes de soja.
Me ha gustado mucho. Es una novela japonesa en toda regla, de esas que hacen de lo cotidiano y la costumbre, un arte. Con una narración pausada, dulce y sutil te va introduciendo en el universo de dos personas que solo tienen en común la soledad y la bebida como excusa para sobrellevarla. Y aunque el amor es la consecuencia, lo bello es observarlos recorriendo el extraño sendero que eligen para llegar hasta él.
SLHLT