miércoles, 29 de mayo de 2019

El archipiélago del perro

Codiciáis oro y sembráis ceniza.
Ensuciáis la belleza, destruís la inocencia.
Hacéis correr por doquier grandes torrentes de lodo. El odio es vuestro alimento, la indiferencia vuestra brújula. Sois criaturas del sueño. Siempre dormidas, hasta cuando creéis que estáis despiertas. Sois el fruto de unos tiempos soñolientos. Vuestras emociones son efímeras, como mariposas calcinadas por la luz del día cuando apenas han salido del capullo. Vuestras manos moldean vuestra vida con una arcilla seca e inconsistente. La soledad os devora. El egoísmo os engorda. Dais la espalda a vuestros hermanos y perdéis el alma. Vuestra naturaleza está hecha de olvido.
¿Cómo juzgarán vuestra época los siglos futuros?

Así comienza El archipiélago del perro.
Esta historia tiene lugar en una pequeña isla volcánica del Mediterráneo. Es la única habitada del archipiélago y sus vecinos viven de la pesca y de las pocas viñas capaces de enraizar en la piedra negra y hueca nacida de las inquietas entrañas del Brau.
La vida transcurre tranquila, casi plácida. Y como cada día, los niños irán a la escuela con el Maestro, el Cura cuidará de sus abejas, los pescadores saldrán a la mar, el Médico teñirá su bigote, encenderá su cigarro y ayudará al Alcalde con el proyecto de las Termas; y la Vieja saldrá a pasear por la playa con su, también viejo, perro.
La aparición de los cuerpos de tres jóvenes negros en la playa y la decisión, casi unánime, de ocultarlo y deshacerse de los cadáveres tirándolos a una sima profunda, cambiará sus vidas. El Maestro se opone y, aunque ayuda con el traslado de los cuerpos, comienza a investigar las corrientes para averiguar de dónde venían esos hombres y qué les pudo haber pasado. Sus descubrimientos alterarán el equilibro de la vida de la isla, que mostrará su cara más feroz con la llegada de un supuesto Comisario desde el continente…
Pero no hay actos sin consecuencias…
El archipiélago del perro es una fábula terrorífica sobre la sociedad en la que vivimos. No quiero desvelar mucho más para que podáis disfrutarla plenamente, pero os aseguro que no podréis parar de leer, ni de pensar en ella.

Me ha gustado mucho. Os la recomiendo.
SLHLT

miércoles, 22 de mayo de 2019

Lectura fácil

Ángels. 43 años. 40% de discapacidad. 189€ de pensión. Vive pegada a un móvil. Está escribiendo, a través de un grupo de Whatsapp, un libro de memorias mediante la técnica de “Lectura fácil”. Es la menos discapacitada de las cuatro. Es la que las sacó a todas del CRUDI nuevo y las trajo a Barcelona. Gracias a ella han conseguido vivir juntas en un piso tutelado por la Generalitat.
Patricia. 33 años. 52% de discapacidad. 324€ de pensión del Estado. Trabaja como reponedora en el Mercadona en el marco de una experiencia piloto de integración laboral. Habla sin parar y no ve tres en un burro. Es la que se maquilla y la que menos tetas tiene de las cuatro. También es la segunda menos discapacitada.
Marga. 37 años. 66% de discapacidad. 438€. Es la más callada de todas. Dice la psiquiatra que además de discapacitada está deprimida por descubrir que es retrasada mental y que las tres mujeres con las que vive también lo son. Ha encontrado consuelo en la masturbación compulsiva y en salir y follarse a quien le apetece cuando le apetece. En la oficina de okupación se hace llamar Gari Garay. La han incapacitado judicialmente. Y ahora también la quieren esterilizar. Su caso está manos de la jueza Guadalupe Pinto.
Nati. 32 años. 70% de discapacidad. 1.118€. Sacaba buenas notas en el colegio. Fue al Conservatorio de Danza y a la Universidad. Leía muchos libros. Sufrió un accidente laboral y desde entonces sufre el Síndrome de las Compuertas. Es la más discapacitada de las cuatro. Fue bailarina. Y es la que se mueve con más gracia. Pero también es la más guerrera. La más políticamente incorrecta. La que no tiene pelos en la lengua.
Y esta es su historia. Contada por ellas mismas.
A través de declaraciones judiciales, actas de la oficina de okupación, memorias por Whatsapp, narraciones en los grupos de Autogestores y fanzines, Àngels, Patri, Marga y Nati nos cuentan su historia. Como ellas la ven. Cómo la sienten. Y nos permiten mirar. Y sentir. Con ellas. A través de sus ojos. De su sexo. De su piel…
¿Quién decide qué es normal? ¿Quién se atreve a medirlo, a pesarlo a calibrarlo? ¿Cuál es el baremo? ¿Dónde está la línea que separa la normalidad de lo que no lo es? ¿Alguien les ha preguntado si quieren ser tutelados por el Estado o la Comunidad Autónoma de turno? ¿Si quieren la pensión que se les da? ¿O si prefieren recharzarlo y ser libres? Libres para equivocarse, para decidir si hoy se duchan, con quien quieren follar, dónde vivir y trabajar. ¿Los estamos protegiendo o los estamos infantilizando? ¿Dónde está el límite?
Este libro es brutal.
Transgresor. Valiente. Distinto. Original. Feminista y salvaje.
No es para todos los lectores.
Puedo no gustaros, no ser fácil de leer ni de digerir y no ser amable.
Pero no os dejará indiferentes.
A mí me ha impactado.
Me ha dolido por dentro.
Y me ha hecho plantearme cosas en las que nunca antes había pensado, o por lo menos no así. No desde este punto de vista.
Deseo con todas mis fuerzas que lo leáis.
Despacio.
Pensando.
Poniéndose en la piel de quien te habla.
SLHLT

miércoles, 15 de mayo de 2019

El último vagón

Hubo un tiempo en que el ferrocarril era el motor del cambio y la única forma de comunicar los continentes de norte a sur y de este a oeste. Y alguien tenía que construirlos y trazar sobre la tierra los surcos que llevarían el futuro a los más recónditos parajes del planeta. Los empleados de las compañías viajaban en el tren durante casi todo el año con la casa a cuestas, familias enteras ocupaban vagones haciéndolos su hogar. Cuando se establecían durante unos meses en un lugar, las mujeres ponían plantas en las ventanas y compraban pájaros para alegrar sus mañanas. Los niños de la zona, muchos de ellos hijos de temporeros, junto con los hijos de los empleados en la construcción de las vías, acudían al vagón escuela a aprender las cuatro reglas y todo lo que los maestros les pudieran enseñar.
Ikal fue uno de esos niños. Uno de los niños de la escuela de Don Ernesto. Un maestro que escuchaba y atendía a sus alumnos con la entrega y la pasión de los que creen en su trabajo y de los que miran a sus alumnos no solo como lo que son, sino como la promesa de lo que podrían llegar a ser. Alguien que los quiere, les enseña y los cuida.
Ikal, su fiel compañero Quetzal, y sus amigos: Chico, Tuerto y Valeria, descubrirán, a la sombra del vagón de Don Ernesto, lo dura que la vida puede llegar a ser para los que no tienen nada. Pero también aprenderán que, como los pájaros, la fuerza está en sus alas y no en la rama en la que se apoyan para coger impulso.
Muchos años después, Hugo Valenzuela, inspector de educación, recibe el encargo de hacer un informe para cerrar el último de aquellos vagones escuela. Con ese expediente se cerrará una época y se pondrá fin a una antigua ley, en aras del progreso y la modernidad… Parece un informe cualquiera, un informe más que ha de resolver con rapidez y eficacia antes de tomarse unas merecidas vacaciones. Pero al revisar los papeles, Hugo se encuentra con una foto que hará temblar sus cimientos.
Ikal y Hugo cruzarán sus caminos y, como si de un choque de trenes se tratará, les cambiará la vida.
 A veces la casualidad hace que te encuentres pequeñas joyas. Y esto es lo que me ha ocurrido a mí con El último vagón. Se trata de una historia cruda y tierna a la vez, como la vida a veces. Donde la esperanza aparece entre las grietas del hormigón, como las malas hierbas, para salvar a los perdedores, a los que olvidaron para poder avanzar y a los que nunca se rindieron, aunque pudieran creerlos locos.
Pura emoción.
Es pénjamo.
SLHLT

miércoles, 8 de mayo de 2019

Las posesiones

Una llamada diciendo que mi padre está muy raro. Que vaya.
Y voy.
Una espera. Un vuelo a la isla. Y de vuelta al hogar. Al sitio del que hui.
Marcel me espera. Marcel me cuenta. Ese Marcel que fue mi todo. Ese mismo Marcel que me destruyó. Y después fui nada.
Mi padre, tras jubilarse en el instituto donde enseñaba, dedica su tiempo a arreglar la destartalada casa familiar y el huerto. También escribe un blog en el que se hace eco de pequeñas injusticias cotidianas en la isla. Cuando el vecino levanta un muro invadiendo un camino rural con la intención de especular con el suelo y hacer un complejo urbanístico, comienza una la lucha sin cuartel: denuncias, escuchas, dice que lo vigilan, que lo siguen e incluso ha contratado a dos subsaharianos para que graben todos sus movimientos… La lucha torna en obsesión… Casi en locura…
Pero estas luchas remueven otras. Otras más antiguas. Otras en las que lo que hubo que demostrar fue la inocencia. La candidez al depositar la confianza en un socio tramposo. La ignorancia del que se creía sabio. Justo en el momento de jubilarse y de volver a la isla, mi abuelo lo perdió todo. Se arrugó, se curvó, empequeñeció… Y terminó por desaparecer, carroñeros mediante. Aunque la peor parte se la llevaron otros: muertos y enterrados antes de tiempo.

Así comienza Las posesiones de LLucía Ramis. No busquéis la resolución de un misterio antiguo ni nuevo entre sus páginas, aunque lo pudiera parecer. No lo es. La autora simplemente nos cuenta una historia. A través de la voz de una protagonista sin nombre, nos va dirigiendo por donde ella quiere, con una mano cálida y suavemente posada en la espalda. Pero, como cualquier historia que se precie, esta se bifurca en sendas y caminos más estrechos. Algunos regresan al punto de partida, otros se pierden entre la espesura, muchos no llevan a ninguna parte y la mayoría están por descubrir.
Esta Scheherezade mallorquina cuenta en su historia cómo los tentáculos de la corrupción, a cualquier nivel, llegan a lugares insospechados y tienen consecuencias que no siempre sufren quienes deberían. Cómo hay que crecer a pesar de todo. Y muchas veces contra todo. Y reconstruirse. Y perdonarse. Y volver a empezar. Y seguir. Seguir. Siempre.

No he podido soltar este libro. Y cuando lo terminé me di cuenta de que aguantaba la respiración: estaba sin aliento. Me ha gustado la manera de contar de Llucía Ramis. Me he dejado llevar y ha merecido la pena. Os lo recomiendo con todas mis fuerzas.
SLHLT

martes, 30 de abril de 2019

Mi prima Rachel

<< Antiguamente ahorcaban a la gente en Four Turnings. >>
Philip y su primo Ambrose viven en una rica hacienda en la campiña inglesa desde que, siendo solo un niño, Philip se quedó huérfano. Ambrose lo ha educado a su manera, casi a su imagen y semejanza y, salvo en la afición a la jardinería, podría decirse que son como dos gotas de agua, salvando la distancia que impone el paso del tiempo sobre la piel y el alma.
Su vida transcurre tranquila y confortable, como un traje hecho a medida. Pero la salud de Ambrose se resiente y decide pasar el invierno en Italia donde, con un clima más benigno y alejado del húmedo y neblinoso páramo británico, se obrará el milagro.
Las cartas de ida y vuelta entre ellos son frecuentes. Su salud mejora y todo va sobre ruedas. Ambrose pronto volverá cargado de semillas para el jardín y de historias que contar.
Pasa el tiempo y Ambrose retrasa su regreso. Ha ocurrido algo asombroso: ha conocido a una mujer, Rachel, y se ha casado con ella. Y aunque Philip se sorprende, pues ambos han considerado siempre a las mujeres como un incordio, acepta su decisión y espera el regreso de la pareja.
Pero las cartas desde Italia cada vez se espacian más y cuando llegan están plagadas de inquietud y desasosiego. Algo está pasando. Con la certeza que da la intuición y el miedo a que a su primo le esté pasando algo malo, Philip viaja a Florencia en su ayuda. Pero cuando llega, Ambrose está muerto y enterrado. Y nadie sabe dónde se encuentra su viuda.
Con el corazón roto y la sed de venganza y la ira a flor de piel, Philip regresa a Inglaterra prometiéndose a sí mismo que le hará pagar a esa mujer todo el mal que le hubiera podido hacer en vida a su querido primo Ambrose.
A las pocas semanas Rachel aparece. Pero nada es como Philip esperaba. Nada. Y eso volverá su vida patas arriba.
<< Antiguamente ahorcaban a la gente en Four Turnings. Ahora ya no. >>

Cuando acabé de leer este libro pensé en Patricia Highsmith y en Joan Lindsey. Pero sobre todo pensé en Hitchcock. En Rebecca, concretamente. En esa tensión sostenida que te hace estar alerta durante todo el metraje. En la desconfianza de los pequeños gestos, en el terror a lo cotidiano. En el estrés y la duda crecientes que terminan convirtiéndose en miedo. Y luego investigué un poco y averigüé que la autora de Rebecca también fue Daphne du Maurier. ¡Es que soy un lince!
En esta historia, Philip, nos relata en primera persona lo que está pasando. Solo su versión. Lo que ven sus ojos. Lo que sienten sus tripas. Y obliga al lector a posicionarse en el lado opuesto: en la racionalidad y el sentido común, pues el protagonista está perdiendo los papeles. Pero el gran talento de la autora hace que, a pesar de tu sensatez, dudes: “¿y si me equivoco? ¿Y si tuviera parte de razón?”
He de decir que Philip me cae gordo. Es un hombre-niño misógino y malcriado. Pero esa no es razón suficiente para no leer este libro. Está muy bien escrito. Caeréis en sus redes y no podréis dejarlo. Prometido.

Me ha gustado mucho.
SLHLT

viernes, 26 de abril de 2019

La ciudad desolada

La ciudad desolada empieza exactamente en el mismo punto en el que terminó El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares: Jacob y sus extraños amigos, tras huir de la isla y del bucle que los protegía, y de rescatar a Miss Peregrine de las garras de los wights,, escapan hacia la costa remando con las pocas fuerzas que les quedan. Su vida y la de su cuidadora dependen de ello.
¡¡La aventura continúa!!

Una verdadera lucha por la supervivencia en la que todos los niños peculiares, y sus extraños talentos, serán fundamentales para poder seguir adelante. En su periplo en busca de otra ymbryne que ayude a Miss Peregrine a curarse y a recuperar su forma habitual, encontrarán amigos donde menos lo esperaban, enemigos por doquier y muchos otros peculiares, algunos de los cuales se unirán a ellos en su búsqueda de un rayo de esperanza, en medio de un Londres destruido por las bombas alemanas.

He de reconocer que esta segunda parte me ha gustado mucho más que la primera, y os aseguro que pasareis un rato de lo más entretenido entre sus páginas. ¡Y las ilustraciones son fantásticas!

Ya estoy deseando leer el desenlace.
Además, aprovecho para agradecer la recomendación y el préstamo de este libro a Irene, una de mis alumnas de 2º de ESO, y para decirles a los adultos que, a pesar de los móviles, los adolescentes leen, ¡y mucho! 
SLHLT

martes, 23 de abril de 2019

Rialto, 11

<< Yo tenía una librería en Sevilla. Era tan hermosa como pequeña, de techos altísimos con elegantes molduras, vitrinas con luz y azulejos catalogados por Patrimonio que no se podían horadar aunque viniera Dios y te lo ordenara él mismo y porque sí. >>
Belen Rubiano, cual Isak Dinesen sevillana, recuerda un tiempo ya pasado cuando era la dueña de una librería. No fue un proceso fácil llegar a cumplir su sueño. Y menos fácil aún el tener que renunciar a él. Fue casi como el despertar de un letargo, de una ensoñación, como echar sal en una herida que se abre y supura una y otra vez sin llegar a curarse, como abrir los ojos a la realidad del desamor y sentir la necesidad de soltar el lastre de una relación que agoniza para no terminar hundiéndote con ella.
Pero el tiempo y la inteligencia de los supervivientes que deciden elegir qué recordar, y así poder seguir amando el recuerdo de un tiempo en el que fueron felices, convierte este libro en una historia alegre, teñida de la misma nostalgia que tienen los recuerdos de los largos veranos de la infancia.
Anécdota tras anécdota y recuerdo tras recuerdo, Belén Rubiano nos va contando su historia. ¡Y es maravillosa! Y tremendamente divertida. Entre la señora de Burgos, las recomendaciones literarias a ancianitas que nunca olvidarán al Señor Darcy, los estudiantes recogiendo carteles del cuarto de baño, los locos enamorados y los ciclistas peligrosos, la pizarra con su reflexión diaria, las crónicas de La Útil, los programas de radio, los miles de cafés encargados al Horno de San Buenaventura, los clientes-amigos, escritores varios, los carpinteros hacedores de estanterías y otros muchos personajes más, se va reconstruyendo la historia de la librería Rialto y de su dueña: una enamorada de los libros vetada por canal Sur.
Descubrí a Belén Rubiano en el año 2016 gracias a Instagram y a nuestro común amor por Fred Vargas y Andrea Camilleri. Tras echar un vistazo a sus fotos y ver que hacía hablar a su gato, a una mancha del suelo de su casa y hasta a una manzana que compró en mayo y seguía intacta en octubre, supe que había encontrado una mina de oro. Con su sentido del humor único nos enseña a diario su mundo y la maravillosa y singular calle Feria, Feriawood para los que la seguimos, además de compartir lecturas y alegrías como la de la publicación de este libro.
Te deseo la mejor de las suertes, paya. Y aquí, entre nosotras, te voy a contar un secreto: ¡no he leído Los pilares de la Tierra!
 Creo que no hay mejor recomendación que Rialto, 11 en un día como hoy, el Día del Libro.
¡Os va a encantar!
SLHLT

viernes, 19 de abril de 2019

Un secreto

Esta historia comienza donde terminó Un hijo: Guille consiguió su objetivo y, con la ayuda de su Mary Poppins particular, logró que su padre comenzase a curar sus heridas y a asumir la pérdida de su mujer.
Las fiestas de Navidad han sido diferentes pues Nazia las ha pasado con ellos. Al detener a su familia por un problema con los pasaportes cuando trataban de salir del país, Guille y su padre la acogieron, y ahora Nazia y Guille son como hermanos, “aunque aún no les hayan hecho la transfusión”.
Pero Nazia está rara. Parece feliz y tranquila, pero algo le preocupa. Tiene una llave colgada del cuello, esconde una foto en la que tiene los ojos azules y está obsesionada con La Cenicienta. Nazia tiene un secreto.
Con la llegada de una niña nueva a clase, “de Albinia”, su círculo de amigos crece y los tres juntos, sin pretenderlo, se harán más fuertes para sobrevivir a una realidad demasiado cruda para cualquiera de ellos.
Este libro es Alejandro Palomas en estado puro. Y, como en el anterior, lo mejor de todo es Guille: personaje maravilloso donde los haya, cándido y duro a la vez, con el que es inevitable sonreír cuando consigue que veas el mundo a través de sus ojos.
Aunque me gustó más Un hijo, esta segunda parte ha estado a la altura.

Seguro que lo disfrutáis.
SLHLT

miércoles, 27 de marzo de 2019

Las vidas que dibujamos

Dice la contraportada:
“Un libro lleno de seres humanos que piensan sienten, dudan y aman como lo haces tú.”
Y eso es exactamente lo que es.
Entre estas dos tapas duras de 16x16 cm y con una ilustración, al más puro estilo de 72kilos, dándonos la bienvenida, se encuentran guardadas un montón de historias maravillosas, de las que te hacen pensar en alguien con una sonrisa en los labios, esperando a ser compartidas.
Sigo a @72kilos (ahora sé que se llama Óscar Alonso) desde hace tiempo en varias redes sociales y cuando supe que iba a publicar un libro no dudé ni un momento de que una de sus copias sería para mí.
Sus viñetas son calor para el alma. Y con un estilo personal y reconocible, comparten ideas, pensamientos y sensaciones solo sencillas en apariencia, pero siempre maravillosas.
Con En la cocina con Kafka abrí la veda de reseñas de libros de viñetas y me temo que esta no será la última.
¡¡Disfrutadlas!!

SLHLT


jueves, 21 de marzo de 2019

De poesía y cebolla

Si algo te eriza el vello de la nuca y te hace latir el corazón más fuerte; si notas un nudo en la garganta y te falta el aire; si sientes que habitas otro cuerpo y ves el mundo con ojos diferentes; si notas una piel distinta calentándote los huesos y pierdes pie porque la realidad se aleja; si el estómago te hace ascos ante la crudeza de un recuerdo y la bilis te amarga las heridas…
Estoy por apostar que estás leyendo poesía.
Porque eso es lo que hace. Al menos eso es lo que me hace a mí la poesía. Pero corrígeme si me equivoco, pues mi ignorancia es grande en este tema y solo puedo hablar desde las tripas.
Si no estuvieras leyendo… ¡Corre al médico!

Para celebrar el Día Mundial de la Poesía, quisiera compartir con vosotros la nana que Miguel Hernández escribió desde la cárcel a su hijo Manuel Miguel, tras recibir carta de Josefina haciéndole saber que solo tenían para comer cebolla y pan.

SLHLT


miércoles, 13 de marzo de 2019

La primera mano que sostuvo la mía

Lexie tiene 21 años y la acaban de expulsar de la universidad. Son los años cincuenta y su pecado fue cruzar una puerta de uso exclusivo para hombres. Le piden que se disculpe para permitirle licenciarse, pero ella se niega. Quiere irse de allí, lejos de la universidad, de su casa y de sus padres. Tiene un poco de dinero ahorrado y un plan: cualquier día de estos se marchará a Londres y buscará trabajo como mecanógrafa. En estas se encuentra cuando observa a un hombre husmeando a través del seto de su jardín. Es Innes Kent y se ha perdido, pero no puede dejar de mirar a esa muchacha.
Cincuenta años después, también en Londres, una pareja acaba de tener un su primer hijo. Son Elina y Ted. Ella es artista y él trabaja en el mundo del cine. Se conocieron casi por casualidad, ella acababa de dejar a su anterior pareja y él le alquilo el ático de su casa… Pero de eso ya hace mucho tiempo. Elina casi se muere en el parto. Algo se torció. Ted no sabe si fue una negligencia o simple mala suerte, pero Eli perdió más de dos litros de sangre y no recuerda nada.
Poco después de llegar a Londres, Innes vuelve a entrar en la vida de Lexie. Es el editor de una revista de arte llamada Elsewhere y, cual Pigmalión, le enseñará los secretos del oficio y de su propia vida.
Mientras Elina se va recuperando poco a poco, Ted comienza a alejarse. Casi no tenía recuerdos de su infancia, pero con la llegada del niño, aún sin nombre, imágenes muy vívidas vienen a su mente: un hombre que le saluda mientras él lo ve alejarse desde la ventana, una mujer en un vestido rojo sobre el que resbala… ¿Quién es esa gente? Nada le cuadra.
Así comienza esta novela maravillosa. Dos historias que aparentemente nada tienen en común, están mucho más conectadas de lo que podríais imaginar. La autora teje esas dos tramas y va perfilando cada una de ellas para que el lector complete el puzle que le presenta.
No voy a descubriros yo que Maggie O’Farrell es una magnífica narradora, que convierte en magia lo cotidiano y sabe cómo transmitir la emoción contenida como nadie. Pero me ha gustado tanto, que necesito que la leáis y sintáis, como yo sentí, la necesidad de volver a notar el tacto y el calor de esa primera mano que sostuvo la mía.
SLHLT

martes, 5 de marzo de 2019

Permafrost

Una mujer sin nombre, nos muestra sin pudor, sin ira y sin tapujos algunos pasajes de su vida. ¿Tal y como fueron o como los recuerda? Da igual. Eso no importa tanto como que esos fueron los momentos que la definieron, la moldearon, y la convirtieron en la persona que es.
El despertar a la sexualidad, el descubrimiento del olor y el tacto de otra mujer, el miedo al compromiso, la lectura y el sexo como refugio de la vida y de la muerte. Una muerte que en ocasiones ansía y con la que coquetea. A la que no teme y que tiene siempre presente como un perfecto plan de huida. La normalidad con la que asume sus diferencias con quienes la rodean, también es un tormento, un contrapunto ya normalizado que le ayuda a apuntalar su coraza de hielo.
Y, al igual que en la creación de las ciudades hay momentos clave, la construcción de una muralla que la haga inexpugnable, invencible y autosuficiente, que la aísle de sus enemigos y de algunas influencia, lo es. Pero con el tiempo, la historia también nos muestra otras fechas, otros hitos, aquellas batallas que abrieron grietas en esa muralla. Poco a poco, a veces. Otras, en cruentas luchas que hacen temblar los más profundos cimientos, hasta dejarla a la merced de cualquiera. Expuesta. Así se pierden imperios, pero también se crece, se cambia y se evoluciona… Y, tal vez, se abra el camino hacia algo parecido a la felicidad.
Se ha descongelado el permafrost.
Esta novela me ha dejado sin aliento. Es cruda y brutal. La prosa salvaje, y en ocasiones casi poética, de Eva Baltasar te inunda el alma. Y aunque no es un libro para todo los públicos, a mí me ha encantado.

Os la recomiendo.
SLHLT

viernes, 22 de febrero de 2019

Carbón

Ponferrada. 1958.
Ana y Sara tosen. Tienen catarro. Unos pasos apresurados y nerviosos se acercan por el pasillo. Es su padre. Se asoma a la habitación que comparten a los pies de la Central Térmica de Compostilla y las observa preocupado…
Tienen 4 y 5 años y casi son una. Dos hermanas que no se separan nunca, dos niñas “termicanas” para las que la central es el escenario mágico de juegos y rutinas. Estas dos niñas crecerán juntas, descubriendo un mundo exterior distinto a lo que habían conocido: más áspero más cruel y más oscuro que el polvo de carbón que todo lo cubre, y que dejarán atrás al marcharse a Madrid.
Madrid es muy distinto a lo que imaginaban. Lleno de posibilidades, pero también lleno de decepciones. Su padre estudiará la carrera que no le permitieron hacer en su día, una nueva hermana viene en camino y la adolescencia transformará sus días de niñas.
Y la muerte. La muerte condicionará la vida de Sara. Su futuro. Sus elecciones. La forma de afrontar la vida, sus estudios, la profesión que elige.
1971.
<<Tengo la certeza de que no somos pompas de jabón. El motivo de vivir no puede ser pasarlo bien. Ha de ser dejar huella.
Mi madre se ha quedado muy delgada, viste de negro por completo. Tampoco habla apenas, pero una tarde le cuento mis sospechas de que la contaminación de la Térmica haya tenido que ver con nuestras muertes. Mi madre parece haberlo pensado también y, tras un prolongado silencio mirando hacia el suelo dice:
- Fuimos muy felices allí, en la Térmica, pero a ellos dos les costó la vida.>>
En este libro Sara Velasco recuerda con emoción trece años de su vida. Su vida al lado de su hermana Ana. Y lo cuenta en primera persona, porque lo ha vivido, porque lo ha sentido, porque lo ha sufrido, porque lo ha tratado de superar y de olvidar, pero no ha podido… Y tampoco ha querido. Por eso ha investigado y este libro es algo más que unas memorias nostálgicas de un tiempo que nunca ha de volver, también es una acusación a los que pusieron por delante el desarrollismo a cualquier precio, sin importarles la vida de la gente que lo llevó a cabo. Lo que para algunos son simples daños colaterales, para otros es la salud y la vida.
Me ha gustado mucho. Quizás porque ese mundo que describe lo reconozco en las historias que mi abuela me contaba. Quizás porque vivo en una ciudad industrial donde nos están envenenando poco a poco, sin que parezca importarle a nadie, quizás porque enseño esos procesos industriales necesarios para transformar la energía calorífica de los combustibles fósiles en energía eléctrica, o quizás porque en mi ADN el carbón también está presente.
Muy recomendable.
SLHLT

miércoles, 6 de febrero de 2019

La piel caduca


De viaje por Extremadura hicimos una parada en Plasencia para visitar una preciosa librería para replicantes. Y allí, los amigos de La Puerta de Tannhäuser, me recomendaron a Lucía Marín y su colección de relatos La piel caduca. Como esta buena gente ama su oficio y disfruta leyendo y recomendando libros a todo aquel que se asoma, dieron en el clavo. Solo puedo darles las gracias y decir que me ha encantado este libro y que ha sido todo un descubrimiento Lucía Marín, a la que desde ahora seguiré de cerca.
Quizás no sepa cómo se llama y si la gente que amó está viva o muerta. Puede que se quede dormida en los momentos más inadecuados y no reconozca a la que se asoma en el espejo, pero sabe hacer una tortilla de patatas: la cantidad de cebolla justa, la temperatura del aceite, el número de huevos, las patatas perfectamente troceadas y el punto exacto de sal. Cuando la cabeza no puede, el cuerpo recuerda.
¿Qué hacer cuando tu mujer necesita un cambio para ser feliz y tu universo se comienza a resquebrajar por los pequeños detalles? Quieres que esté bien, pero su mejoría tambalea tu autoestima. Quizás sea una buena idea empezar a cambiar también.
Recoges a una mujer en silla de ruedas a la puerta de los juzgados y la conversación con ella, en una ruta sin apenas indicaciones, puede llegar a ser la más importante de tu vida. Y de la suya.
Margarita cuida de Lorenzo. Con la edad y la crisis su familia ha venido a vivir con él. Hay poco sitio y muchos silencios. Samuel tiene que escribir una historia para el instituto y Margarita le ayuda. Y esa historia ya no será un trabajo escolar más. Será una historia que les pertenecerá a todos ellos, con nombre de Victoria.
¿Y si la propia Perséfone, la diosa del infierno viniera a ayudarte a escribir tu novela? Fuck the Muses!! Hell Godesses rock!!
El tiempo pasa y hay gente que, aun habiendo sido importante en de tu vida, se queda por el camino. Otra, poca, permanece. Aparecen nuevos amigos y se desatan diferentes pasiones. Pero, sin saber muy bien el porqué, hay personas que aparecen y desaparecen de forma intermitente a lo largo de los años. Y tú lo aceptas como algo normal… Un día te llega una postal invitándote a una boda. Y, siguiendo el juego, vas.

Cuentos redondos. Historias maravillosas. Personajes que no te dejarán indiferente. Distintos registros. Humor y buen saber hacer. Todo esto y mucho más es lo que os vais a encontrar entre estas páginas. 
¡Os lo recomiendo!
SLHLT

miércoles, 30 de enero de 2019

Los señores del tiempo

Tres años después de que empezase todo (El silencio de la ciudad blanca) Unai y Alba siguen juntos en Vitoria y Deba (Los ritos del agua) crece feliz, con Esti, German y el abuelo como parte importante de su familia y de su vida.
Pero la calma no dura para siempre y menos si eres un policía especializado en hacer perfiles de psicópatas y asesinos en serie.
A finales del verano de 2019 tienen lugar en Vitoria una serie de asesinatos de lo más peculiares: el modus operandi del asesino no es el habitual, sino que está usando técnicas medievales para matar a sus víctimas. Un empresario muere tras haber ingerido cantárida en polvo, un polvo marrón que se usaba como potente estimulador sexual en la Edad Media. Unas hermanas adolescentes que llevaban un par de semanas desaparecidas, serán encontradas emparedadas en un edificio a medio construir en plena almendra medieval de Vitoria; y un joven aparece muerto por encubamiento en el río Zadorra. Al abrir la cuba descubrirán que no estaba solo allí dentro, lo acompañaban un perro, un gato, un gallo y una víbora.
Pero lo curioso no acaba ahí. Todos estos crímenes son similares a los que aparecen en el libro Los señores del tiempo, un superventas de autor desconocido que está causando furor entre los vitorianos.
Las pesquisas llevarán a Kraken hasta la torre de Nograro a conocer a su dueño y a los habitantes del pueblo vecino.
Pero recuerda: las cosas no siempre son lo que parecen.
Esta tercera entrega de la Trilogía de la ciudad blanca es un buen punto y final (¿o un punto y aparte?) de la misma. Alterna capítulos de Los señores del tiempo, con la investigación criminal que lleva a cabo Unai López de Ayala y su equipo. Como en las anteriores novelas de la saga, el trabajo de investigación de la autora es soberbio y la trama muy adictiva, y el desenlace imposible de imaginar.
Mi preferida sigue siendo la primera parte, pero los tres libros están muy bien.
Los amantes de las novelas policiacas, la historia y los thrillers, no os las podéis perder. Eso sí, un consejo: leed los libros en orden.
No los podréis soltar.
SLHLT