martes, 24 de febrero de 2026

La azotea

Estáis ante una historia corta, pero tan densa que parece expandirse entre las paredes donde todo ocurre. La protagonista vive encerrada con su padre y su hija, supuestamente para protegerlos, aunque pronto intuimos que la protección es solo la máscara del control. El aire se vuelve irrespirable, la tensión crece y el lector se convierte en testigo incómodo de una rutina que roza la locura.

Fernanda Trías escribe con precisión quirúrgica: cada frase es un golpe que te acerca a la verdad, esa que nunca se dice del todo, pero se adivina entre líneas. Porque antes de ser carcelera, ella fue víctima. Y eso lo cambia todo.

La azotea, un espacio abierto que parece ofrecer un respiro, se convierte en metáfora: refugio y libertad, pero también en límite. Es el único lugar donde la protagonista puede mirar más allá sin romper el encierro, donde la ilusión de escapar se mezcla con la certeza de que no hay salida.

Todo ocurre en un contexto de amenaza exterior, un mundo que parece desmoronarse y que justifica, o eso parece, el aislamiento. Pero la verdadera amenaza está dentro: el miedo, la pérdida y la obsesión por controlar lo que queda.

Novela corta, intensa, claustrofóbica y angustiosa, pero tan bien escrita que no puedes dejar de leer, aunque te sobrecoja.

Me ha gustado mucho.

SLHLT

martes, 17 de febrero de 2026

Las gratitudes

Hay libros que, con apenas unas páginas, son capaces de dejar una huella profunda. Este es uno de ellos. Delphine de Vigan escribe con una delicadeza que emociona, sin artificios, con la palabra justa y el silencio necesario. Las gratitudes es una historia breve, pero enorme en lo que cuenta: la vejez, la enfermedad, el derecho a morir con dignidad, la gratitud que sentimos y la generosidad que nos salva.

Michka, la protagonista, pierde las palabras, pero no la lucidez para entender lo que se le escapa. En su pasado hay una deuda pendiente: alguien la salvó cuando era niña, y ahora necesita agradecerlo antes de que sea tarde. A su lado está Marie, para la que es su "madre elegida", porque Michka la acogió cuando era pequeña, en el momento que más lo necesitaba. Y también Jérôme, el logopeda que intenta frenar la pérdida del lenguaje, y que descubre en Michka una lección de vida.

Este libro nos muestra la necesidad de dar las gracias antes de que se apaguen las palabras, porque nadie llega solo a ninguna parte.

Me gustó muchísimo la manera de narrar de la autora: sencilla, directa, sin adornos innecesarios, pero cargada de emoción. De Vigan demuestra que no hace falta rellenar cientos de páginas para escribir una obra maestra. Basta con tocar el corazón, y este libro lo hace.

MA-RA-VI-LLO-SO.

SLHLT

martes, 10 de febrero de 2026

Las cabras

Cami, Sofi, Cata y Majo son amigas desde siempre. “Las cabras”, como se llaman entre ellas, comparten todo: risas, secretos y planes que parecen eternos. Pero la vida no se detiene y esta novela empieza justo en ese punto en que todo cambia: una se marcha a Madrid para escribir, otra afronta un embarazo inesperado, y el grupo se estira como una cuerda que parece a punto de romperse, aunque nunca lo hace del todo.

Para ser su primera novela, Pilar Asuero escribe con una madurez sorprendente: prosa limpia, honesta, sin artificios. Hay metáforas que sostienen el relato y lo hacen brillar: la amistad (la nueva y la de siempre) como refugio, como bálsamo que calma las heridas que deja la precariedad y la videollamada como puente entre mundos.

Y algo más: el lenguaje es clave en esta historia. No solo porque las expresiones chilenas enriquecen la voz y aportan identidad, sino porque cada palabra parece elegida para explicar matices en los sentimientos. Hay términos que no tienen equivalencia exacta y que se convierten en pequeñas revelaciones sobre lo que se siente y lo que se calla.

Las cabras es una historia de tránsito: de la juventud a la edad adulta, de la tierra natal a la ciudad extraña, de la certeza a la duda... Y también una reflexión sobre la amistad: cómo se transforma, cómo se estira y cómo sigue siendo red, aunque cambien los escenarios.

Si buscas una novela sencilla, íntima y de fácil lectura, que hable de crecer y de cambiar, esta es tu historia.

SLHLT

martes, 3 de febrero de 2026

El asesinato de los Aosawa

Un verano sofocante, una fiesta familiar y diecisiete muertos por envenenamiento. Así arranca esta historia que no puede alejarse más de un thriller al uso. Aquí no hay persecuciones ni giros espectaculares, lo que encontrarás es un rompecabezas literario: una imagen borrosa que la autora confía en que seas tú quien logre enfocar.

La única superviviente es Hisako, la hija menor de la familia Aosawa, ciega desde niña y rodeada de silencios y recuerdos fragmentados. A partir de ahí, la autora construye un relato coral: voces que se cruzan, testimonios que se contradicen, versiones que añaden luz y sombra. Cada pieza encaja y se desajusta al mismo tiempo, porque la verdad nunca es absoluta.

En esta historia no todo ocurre en el mismo tiempo: diez años después de la tragedia, alguien muy cercano a los Aosawa escribe un libro que intenta reconstruir lo sucedido. Y treinta años más tarde, otra voz lo desentierra todo, removiendo las cenizas y las dudas.

Pasado y presente se entrelazan, y el lector debe seguir el hilo sin perderse en el laberinto.

El calor, la humedad y la sensación de que todo se mueve despacio, como si el tiempo se hubiera detenido en la ciudad de K, se entremezclan generando una atmósfera opresiva que envuelve la historia. Y, en medio de esa calma sofocante, la pregunta persiste: ¿Qué ocurrió realmente en la casa de los Aosawa?

Si buscas un thriller clásico, este no es tu libro. Si te atraen las novelas que te obligan a pensar, a leer entre líneas y a aceptar que quizá nunca tendrás todas las respuestas, entonces sí: este puzle japonés te va a fascinar.

Aunque me costó empezar, una vez comprendida la dinámica, la historia te absorbe y no puedes dejar de pensar en ella. Me ha gustado muchísimo.

SLHLT