La novela reflexiona sobre el talento, la identidad, la creación artística y la sensación de impostura que acompaña a muchas personas creativas. Todo ello a través de una narración muy introspectiva, más centrada en las emociones y los pensamientos de la protagonista que en el desarrollo de una trama convencional.
En mi caso, hubo momentos en los que estuve a punto de abandonarla. Tal vez por una cuestión generacional, sentía que el conflicto sobre el que gira la novela no acababa de sostener todo el peso de la historia y que algunas de sus preocupaciones resultaban algo inmaduras para el enorme entusiasmo que ha despertado en redes sociales.
Sin embargo, sería injusto quedarse solo con esa impresión. Mayte Gómez Molina escribe extraordinariamente bien. Su prosa tiene fuerza, personalidad y una capacidad poco común para construir imágenes y emociones. Aunque la historia no me convenció por completo, terminé el libro con la sensación de haber descubierto una voz literaria muy interesante. Estoy segura de que todavía tiene mucho que decir y que seguiré leyendo lo que publique en el futuro.
SLHLT

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