Dicen que tres asesinatos con el mismo modus operandi convierten a alguien en un asesino en serie. Ese es el problema de Ayoola. El problema de Korede, su hermana mayor, es otro muy distinto: ayudarla a limpiar la sangre, hacer desaparecer las pruebas y seguir viviendo como si nada hubiera pasado.
Reconozco que este era uno de mis eternos pendientes, que llevaba cinco o seis años esperándome en la estantería, y por fin ha llegado su momento. Lo que más me ha gustado es su frescura. La autora elimina desde el principio el gran misterio de la trama (sabemos quién mata y quién encubre) y, aun así, consigue mantener la tensión. El suspense se desplaza a otros lugares, mientras la autora construye una historia marcada por una extraña mezcla de humor negro, crudeza y empatía hacia unos personajes que, sobre el papel, no deberían despertarla.
Además, entre cadáver y cadáver, aparecen otras tramas también importantes: la violencia de género, los abusos dentro de las familias, las heridas que dejan ciertas relaciones y la hipocresía de las clases acomodadas dentro del “Nigerian way of life”. Todo ello sin perder nunca la ligereza aparente de una novela que se lee en un suspiro.
Y es que sus capítulos cortísimos son pura dinamita. Siempre quieres leer uno más. Y luego otro. Hasta que, sin darte cuenta, has llegado al final.
Mi hermana, asesina en serie es una novela original, diferente y muy difícil de encasillar, que me ha sorprendido y me ha gustado mucho más de lo que esperaba.
SLHLT

No hay comentarios:
Publicar un comentario