La mayoría están dispuestos a aceptarlo.
Otros, solo unos pocos, deciden marcharse.
Pocas veces un texto tan breve plantea un dilema moral tan enorme. Ursula K. Le Guin apenas necesita unas páginas para obligarnos a reflexionar sobre cuestiones incómodas: qué estamos dispuestos a tolerar a cambio de nuestro bienestar, dónde situamos los límites de la justicia o si la felicidad colectiva puede justificar determinados sacrificios.
Lo más fascinante es que la autora no ofrece respuestas. Se limita a colocar al lector frente al espejo y dejar que sea él quien decida qué haría si viviera en Omelas. Y esa pregunta continúa resonando mucho después de cerrar el libro.
Más que un relato, Quienes se marchan de Omelas es un ejercicio de reflexión ética disfrazado de ficción. Breve, brillante y perturbador.

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