martes, 1 de septiembre de 2026

El aire quema

Lúa Cruz es una mujer que, aparentemente, lo tiene todo. Una carrera brillante en una importante agencia de publicidad, un marido que la quiere, un hijo al que adora y una vida construida alrededor del éxito. Sin embargo, una decisión tomada en apenas unos segundos abre una grieta imposible de cerrar. A partir de ahí, la novela sigue durante doce días el derrumbe progresivo de una mujer empeñada en mantener intacta una imagen de perfección mientras la culpa, el miedo y la autoexigencia amenazan con llevárselo todo por delante.

Mónica González Inés construye un retrato muy reconocible de una generación de mujeres que creció escuchando que podía llegar a todo: triunfar profesionalmente, ser madres ejemplares, mantener una relación de pareja sólida y, además, hacerlo sin mostrar fisuras. Lúa encarna esa promesa convertida en trampa. Es una protagonista compleja, brillante, trabajadora y profundamente humana, cuya angustia resulta fácil de comprender incluso cuando sus decisiones no lo son tanto. La novela explora con acierto la culpa, la presión laboral, las expectativas sociales y el peso de los errores, creando una atmósfera cada vez más asfixiante.

Aunque prometía mucho, esta historia ha estado lejos del entusiasmo que había percibido en el boca a boca. Creo que a la novela le sobran fácilmente unas cien páginas. Entiendo que la repetición de ciertos pensamientos y situaciones busca transmitir el estado mental de Lúa y aumentar la sensación de angustia, pero llega un momento en que el recurso acaba resultando redundante y ralentiza el ritmo.

Además, me ha quedado la sensación de que algunas historias, tanto principales como secundarias, se quedan sin desarrollar del todo. Hay personajes y conflictos que despiertan interés y sobre los que me habría gustado saber mucho más.

SLHLT