En esta ocasión nos abre las puertas de un lugar imposible y fascinante: un café que aparece cuando más se necesita y que se convierte en refugio para quienes arrastran heridas difíciles de nombrar.
El local está regentado por Bailey y Nadine, una pareja cuya propia historia acaba siendo tan importante como la de quienes cruzan la puerta. Allí solo se sirve un plato al día, salvo los fines de semana, cuando parece posible pedir cualquier cosa. Y es que Bailey's Café funciona con una lógica propia, casi mágica, como si existiera en algún lugar entre la realidad y el deseo.
A través de distintas voces vamos conociendo a personajes tan inolvidables como Eve, dueña de una peculiar casa de acogida para mujeres; Esther, marcada por los abusos sufridos desde niña; Jesse Bell, destruida por las pérdidas y la adicción; Mary, una joven cuya belleza se convierte en una condena; o Mariam, una muchacha embarazada cuya historia aporta una de las notas más conmovedoras de la novela.
Bailey's Café es una novela original en su estructura y en las voces que la narran, dura en muchos momentos, pero también llena de compasión y esperanza. Un libro sobre quienes han sido expulsados de los márgenes y, aun así, siguen buscando un lugar donde descansar, aunque solo sea durante una taza de café.
Me ha gustado muchísimo.
SLHLT

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