lunes, 13 de febrero de 2017

El reverso de los demás

Argel. Podría haber sido un día como hoy. O como ayer.
Adel, Yasmine y Sarah son hermanos y son hermosos. Mejor dicho: bellísimos. Llaman la atención. No pasan desapercibidos, para lo bueno, y sobre todo para lo malo.
Son diferentes. Demasiado libres, piensan sus vecinos. Y sufren. También se quieren. Pero ya no se hablan. Entre ellos hay un muro de silencio.
Sarah está casada con Hamza, que ha perdido la cabeza. Ya nada lo ata a él. Ni Mouda, su hija. Menos mal que tiene sus pinceles y finge que llenan su vida de color.
Yasmine es una mujer como las que no hay dos en el barrio: va a la universidad, fuma y no se conforma con la vida que quieren que viva.
Y Adel trabaja en una oficina, aunque a veces no va, se esconde en el café Edén y sufre por ser quién es y por no poder negarse a sí mismo.
Desde que Hamza enfermó, viven todos en casa de la madre, permanente enfadada porque no entiende a sus hijos, ni este siglo XXI en el que les ha tocado vivir.
Cada capítulo está contado por uno de sus personajes. Pero no son versiones de la misma historia, ni unas encajan a la perfección con las demás. Son trocitos de su intimidad, de sus preocupaciones, de sus miserias, de sus tristezas: de sus vidas. Es como un puzle hecho con piezas sobrantes de otros puzles, imposibles de encajar entre sí, pero que si nos alejamos, nos muestran una imagen del mundo árabe actual, sensible y violenta, en un barrio de Argel en el que una niña sueña con calzar bailarinas de todos los colores.
Es la primera novela de Kaouther Adini, y es una obra de arte.
Magnífica.
SLHLT

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