lunes, 19 de septiembre de 2022

La historia de mis dientes

<< Soy el mejor cantador de subastas del mundo. Pero nadie lo sabe porque soy un hombre comedido. Me llamo Gustavo Sánchez Sánchez y me dicen, yo creo que de cariño, Carretera.

Puedo imitar a Janis Joplin después de dos cubas. Sé interpretar galletas de la suerte. Puedo parar un huevo de gallina sobre una mesa, como hacía Cristóbal Colón. Sé contar hasta ocho en japonés: ichi, ni, san, shi, ko, loko, sichi, hachi. Sé nadar de muertito.

Esta es la historia de mis dientes. Es mi carta familiar a la posteridad, mi ensayo sobre los coleccionables y el reciclaje radical. Primero vienen el Principio, el Medio y el Fin, como en cualquier historia. Ya luego vienen las Parabólicas, Hiperbólicas, Elípticas, y todo lo demás. Y después de eso no sé qué viene. Posiblemente la ignominia, la muerte, y más tarde, la fama post mortem; pero de eso ya no me va a tocar decir nada en primera persona. >>.

 

No os engaño si os digo que estáis delante de uno de los libros más extraños que me he encontrado en la vida.


No sé muy bien cómo describirlo ni cómo reseñarlo. Es la historia autoficcionada de Carretera, un individuo de lo más singular y con una obsesión enfermiza por los dientes, tanto propios como ajenos.


Es una especie de “Viaje a ninguna parte” loquísimo con payasos torturadores y un toque inmenso de ironía. Realmente el lector no sabe muy bien de qué va esta historia hasta que un segundo narrador entra en escena y todo comienza a encajar.


Si quieres leer algo diferente, esta es tu historia.

SLHLT 

viernes, 9 de septiembre de 2022

Carcoma

<< Cuando crucé el umbral, la casa se abalanzó sobre mí. Siempre pasa lo mismo con este montón de ladrillos y mugre, se lanza sobre cualquiera que atraviese la puerta y le retuerce las tripas hasta dejarle sin respiración. Mi madre decía que esta casa hace que se te caigan los dientes y se te sequen las entrañas, pero mi madre se fue de aquí hace mucho y yo no me acuerdo de ella. Sé que decía eso porque me lo ha contado mi abuela, aunque no hubiese hecho falta porque yo ya lo sé. Aquí se te caen los dientes y el pelo y las carnes y a la que te descuidas te andas arrastrando de un lado para otro o te echas en la cama y no te levantas más >>.

Una nieta vuelve a casa de su abuela en un pueblo de la Mancha tras una desavenencia con una de las familias más ricas del pueblo. Una casa que, aunque se desmorona, sigue dando cobijo a sus dos habitantes, como una crisálida asfixiante.


En esa casa a la que vuelve no están ellas solas: viven las sombras de otras almas que un día también habitaron esas cuatro paredes, los secretos que nunca fueron gritados, el odio que crece junto a la humedad, por los rincones, y en los cajones a los que nunca llega el aire, la indignidad acumulada por negarse a uno mismo… Y esa casa, que respira, que late, que grita, y que sangra, está pidiéndoles que abran las puertas y las ventanas, que su hedor llegue a todos los que miran para otro lado como si no existiera, para que arruguen la nariz y no puedan negarla. Esa casa exige venganza.


Dos narradoras: abuela y nieta. Y una casa como testigo de la injusticia, de la misoginia, de la brutalidad, de la pobreza y de la violencia sistemática hacia los que se asumen serviles, pero que van acumulando odio por dejarse someter y tragar con todo.


Maravillosa, brutal y diferente.


SLHLT

 

miércoles, 31 de agosto de 2022

Ustedes brillan en lo oscuro

<< Cayó de bruces y se golpeó la panza hinchada. No había visto la piedra. La carne del conejo se desparramó en la nieve, salpicándola de manchitas carmesí. La joven se arrastró hasta la cueva. Algo se había reventado en su interior y se le escapaba entre las piernas. Aulló su dolor: los murciélagos pasaron en tropel por encima de su cabeza. Había empezado a hincharse hacía varias lunas después de unas fiestas a las que invitaron a los hombres de otro clan. No sabía quién la había preñado y tampoco importaba. Lo que importaba era ser hábil para cazar y ágil para correr, y se conocía que las hembras que cargaban bulto eran más lentas y se quedaban rezagadas, por lo cual debían permanecer en el asentamiento hasta que llegara el momento de parir.


El dolor la tiró de espaldas. Trató de recordar qué hacían las mujeres en esas circunstancias. Con los ojos de la mente vio a su madre de cuclillas, expulsando en el suelo crías flacas y azuladas que invariablemente morían a los pocos días. Solo ella y su hermana habían sobrevivido y eran fuertes y tenían destreza para seguir agarradas a la vida. Se puso de cuclillas y sintió de inmediato el impulso de pujar. No debió haberse alejado del asentamiento estando hinchada, pero le aburría quedarse con las viejas mientras las hembras jóvenes iban en grupo tras el rastro de los bisontes >>:

 

Así comienza “La cueva”, el primero de los relatos de este libro, donde la propia cueva, como escenario y observadora pasiva, nos va llevando por las distintas eras de la Humanidad. Este, junto con “Ustedes brillan en lo oscuro”, basado en el accidente radiológico de Goiânia y que cierra el libro, han sido mis preferidos.


Es muy complicado explicar la atmósfera que rodea las historias de este libro. En ellas la autora mezcla distopía y realidad, magia y crudeza, leyenda y humanidad… Tenéis que leerlas para sentir su verdadera dimensión.


Liliana Colanzi es una escritora diferente y a mí me ha convencido y me ha gustado muchísimo.

SLHLT
 

sábado, 20 de agosto de 2022

La gran serpiente

Cuando piensas en un sicario a las órdenes del servicio de inteligencia francés, a tu mente acude la imagen de alguien más parecido a James Bond que a Mathilde Perrin, una mujer de 63 años, viuda, que vive plácidamente con su perro Ludo en la periferia de París.


¡Las apariencias engañan! Nuestra protagonista es una asesina infalible, meticulosa y despiadada. Cumple sus “encargos” a la perfección y nunca ha tenido la menor queja sobre su trabajo. Pero últimamente no es la misma de siempre. La edad no perdona. Tiene despistes, se le olvidan las cosas, está torpe, le duelen las articulaciones y se queda dormida por menos de nada.


¿Qué hacer con una asesina a sueldo que se está haciendo vieja, a la que la senilidad comienza a visitar y con un inspector de policía pisándole los talones?


<< El problema con estos muchachos, Henri, es que a veces subestiman al objetivo. Pensó que, para una vieja como yo, se bastaba y se sobraba. El típico error. Tenéis ideas muy curiosas sobre las mujeres >>.


Pierre Lemaitre dibuja este escenario singular con la mayor de las naturalidades, haciendo gala de un sentido del humor negrísimo.


Os va a encantar.

SLHLT 

domingo, 7 de agosto de 2022

Catedrales

<< No creo en Dios desde hace treinta años. Para ser precisa, debería decir que hace treinta años me atreví a confesarlo. Tal vez no creía desde tiempo antes. No se abandona “la fe” de un día para otro. Al menos no fue así para mí. Aparecieron algunas señales, síntomas menores, detalles que, al principio decidí ignorar. Como si estuviera germinando dentro de mí una semilla que, tarde o temprano, reventaría y abriría la tierra para salir a la superficie como un tallo verde, tierno, débil aún, pero decidido a crecer y gritar a quien quisiera oírlo: “No creo en Dios” >>.


Nadie está preparado para despertarse una mañana con la noticia de que el cuerpo de tu hermana pequeña ha sido encontrado, quemado y descuartizado, en un descampado a las afueras de la ciudad. Algo así no se mastica ni se digiere. Se traga entero y se queda atravesado de por vida entre la garganta y el corazón. Con el tiempo, te acostumbras a tener ese nudo ahí, como una nueva extremidad. Pasa a formar parte de tu cuerpo, pero no te permite olvidar.


Ana, hija menor de una familia de clase media, conservadora, tradicional y religiosa, como tantas, aparece asesinada. El tiempo se para. Se ralentiza. Pero el culpable no aparece y todos parecen dispuestos a olvidar. Treinta años después su hermana Lía, desde el otro lado del mundo, recibe una extraña visita junto con las cenizas de su padre. Algo se vuelve a abrir y el nudo en el pecho despierta, molesta, duele y late. Quizás haya llegado el momento de descubrir la verdad.


Esta historia va mucho más allá de la investigación de un asesinato. Esa búsqueda es la excusa para desenterrar algo más profundo: secretos, prejuicios, la doble moral escondida detrás del agua bendita y los padrenuestros, y el odio vestido de buenas intenciones.


Leed a Claudia Piñeiro. Es oro puro.

SLHLT

martes, 26 de julio de 2022

Esperanza Rodríguez Cerdán. La voz rebelde de una maestra sufragista, republicana y miliciana de la cultura.

A lo largo de los años he tenido la enorme suerte de trabajar en distintos lugares y de conocer a gente de todo tipo y condición. En una de mis últimas etapas tuve la fortuna de encontrarme con Rebeca Fernández Alonso, profesora de Lengua y Literatura y autora de esta obra.


Lo que comenzó siendo su tesis doctoral terminó convirtiéndose en un libro, un ensayo fantástico sobre una mujer de la que yo jamás había oído hablar, y eso que vivió, trabajó y participó de la vida cultural de mi ciudad. Esa mujer era Esperanza Rodríguez Cerdán.


Con un trabajo de investigación casi arqueológico, Rebeca nos descubre a Esperanza y le devuelve su voz. Una voz que ella sí tuvo: fue maestra rural, escribió poesía, colaboró durante más de 20 años en periódicos y revistas, luchó por la calidad de la educación, por el sufragio femenino, participó de la vida política del momento y, con la llegada de la Guerra Civil, se convirtió en Miliciana de la Cultura, lo que la llevó al exilio una vez finalizada esta, primero en Argelia y luego en París.


Todo un descubrimiento. Estoy segura de que os gustará. Y para los amantes de los datos, el libro se complementa con una extensa bibliografía y con un anexo gráfico de lo más interesante.

SLHLT

sábado, 16 de julio de 2022

La tiranía de las moscas

<< Las moscas no hablan, ¿okey? Vivimos en un país de moscas. Vuelan a nuestro alrededor. Las moscas son la nación de las ideas, una nación que zumba, zumba, zumba encima de la cabeza de Calia. A ella, como siempre, no le importa, tan concentrada está en su dibujo del elefante. El dibujo, anatómicamente preciso, es más que la sumatoria del calor veraniego y del aburrimiento. Calia no levanta la mirada. Una de las moscas gordas se posa en su frente y deambula por aquella senda de poros, vellos y sudor, mueve las alas, se las limpia, qué buen lugar ha escogido la mosca para mirarlo todo, para contemplar el dibujo del elefante y hacer una apreciación artística, una valoración crítica >>.


La peor tiranía es la que se ejerce de puertas para adentro. Elaine Vilar Madruga lo ha representado como nadie, como nunca.


Los protagonistas son un padre tartamudo que cae en desgracia a los ojos del cacique de la nación, una madre ausente que ama sus zapatos de tacón por encima de todas las cosas, tres hijos peculiares: el mataconejos, la follapuentes y la pequeña pintora muda que es capaz de hacer que sus dibujos cobren vida, y moscas, muchas moscas, muchííííííísimas moscas.


Al perder el favor del líder del país, el “Abuelo Bigotes”, el padre de familia comienza a establecer su propia dictadura en el interior de su hogar. Puertas y ventanas cerradas, castigos y represión como herramienta educativa fundamental para erradicar cualquier atisbo de rebeldía e insubordinación, y como correctivo antes los peculiares comportamientos de sus vástagos.


Lo único que puede entrar y salir de entre esas cuatro paredes son las moscas. Moscas y más moscas. ¿De dónde sale tanta mosca? Es como si apareciesen de la nada.


Si quieres “leer diferente” esta es tu historia. Irreverente, brutal, singular, atroz y mágica.

SLHLT

miércoles, 6 de julio de 2022

Tierras muertas

<< Los ojos de madre parecían más muertos que los de Joan. Con la mano izquierda apretaba la rodilla de su hijo y con la otra se limpiaba los dientes, rascando con las uñas hasta las cavidades cubiertas de encía negruzca. Llevaba tres horas así. De vez en cuando tragaba saliva sanguinolenta y reanudaba la tarea con una persistencia más intensa. Mi hermana danzaba de aquí para allá cambiando el agua del barreño por agua más fresca y se encargaba, mientras le daba el pecho a la niña, de ponerle paños húmedos en la cabeza al moribundo, a quien no parecía abandonar el delirio de la fiebre. Yo no sabía muy bien dónde ponerme. A ratos entraba en el cuarto y me quedaba observándolo. Después salía de casa y mascaba tabaco con padre, y su silencio a la sombra me hacía sufrir más la espera. Y entonces, como un traidor, huía y me iba a pasear por la orilla del riachuelo que regaba el huerto y contemplaba a mis hermanos que, hechos ya unos hombres, incluso en momentos como aquellos trabajaban la tierra >>.


Uno de los hijos de los Capdevila vuelve a casa después de estar un tiempo ausente. Algo ocurrió para que escapara de allí. De eso no se habla.


Joan regresa y encuentra la muerte. Alguien le dispara por la espalda. Y allí no hay nadie más. Uno de ellos es el asesino.


Rencor, secretos, pobreza material y de espíritu, niños que corretean libres y sucios como animales, hijos bastardos, ausencia de compasión, maldad, miedo, suciedad, polvo y crueldad. La masía es un lugar hostil donde no se llora ni a los muertos.


Cada capítulo es una voz, una parte de la historia contada por uno de los protagonistas. Y es el lector el que tendrá que atar cabos y trenzar hilos para entender qué es lo que ha pasado y por qué.


Esta historia te revuelve las entrañas. Es oscura. Duele. Sangra. Grita. Huele. Y mancha.


No es para todos los lectores ni tiene por qué gustarte, pero te aseguro que no te dejará indiferente.


SLHLT

martes, 28 de junio de 2022

El peligro de estar cuerda

<< Siempre he sabido que algo no funcionaba bien dentro de mi cabeza. A los seis o siete años, todos los días, antes de dormir, le pedía a mi madre que escondiera un pequeño adorno que había en casa, un horroroso calderito de cobre, el típico objeto de tienda de suvenires baratos o quizá incluso el regalo de un restaurante. Y se lo pedía no porque me incomodara la fealdad del cacharro, lo cual hubiera resultado un poco extraño, pero en cierto modo distinguido, sino porque había leído en alguna parte que el cobre era venenoso, y temía levantarme sonámbula en mitad de la noche y ponerme a darle lametazos al caldero. No sé bien cómo se me pudo ocurrir semejante idea (con el agravante de que jamás he sido sonámbula), pero ya entonces hasta a mí me parecía un poco rara. Lo cual no evitó que pudiera visualizarme con toda claridad chupando el metal y que, aterrada, durante cierto tiempo le pidiera a mi madre que porfavorporfavor no dejara de esconder el objeto en algún lugar recóndito, a ser posible un sitio distinto cada vez, para que me fuera imposible encontrarlo >>.

 

Rosa Montero es una escritora todoterreno, de las pocas que se puede permitir cambiar de estilo literario de un libro al siguiente y llegar al lector con todos ellos: distopía, narrativa, biografía, ensayo, crónica periodística… En esta ocasión, con un enorme trabajo de indagación y documentación detrás, y tratándose a sí misma como un sujeto de investigación más, nos acerca a los trastornos de conducta, manías, singularidades y enfermedades mentales de novelistas y escritores de reconocido prestigio a lo largo de la historia: Zweig, Doris Lessing, Virginia Woolf, Sylvia Plath, Bukowski, Emily Dickinson y Scott Fitzgerald, entre otros.


¿Están ligadas la creatividad y la locura? ¿Existe eso que llamamos “normalidad”? ¿Es necesario sufrir y sentirse desgraciado para llegar a la excelencia literaria?


El estilo Montero está muy presente en toda la obra y, además de ejercer de narradora y maestra de ceremonias a través de sus páginas, se permite llevar a cabo un pequeño juego cómplice con el lector.


Si buscáis una lectura interesante, amena y entretenida esta es la adecuada. Aviso: el capítulo sobre Sylvia Plath os dejará sin aliento.

SLHLT

sábado, 18 de junio de 2022

Ceniza en la boca

<< No lo vi yo, pero como si lo hubiera visto, porque lo tengo taladrándome la cabeza y no me deja dormir. Siempre la misma imagen: Diego cayendo y el ruido de su cuerpo al impactar contra el suelo. Entonces me despierto y pienso que no me pasó a mí, ni le pasó a Jimena, ni a Marina, ni a Eleonora: le pasó a Diego; y una y otra vez, en mi cabeza el sonido, como un costalazo, como un cristal rompiéndose en pedazos y encajándose en un saco de arena de golpe, de repente, sin avisar. Seco, contundente, un encontronazo entre costillas y pulmones y asfalto. Así: pum. No, así: pooom. No, así: crag. No, así: drag, dragut. No, así: paaam, clap, crash, bruuum, brooom, gruuum, grrr, grooo… Y un eco. No, no hay un sonido que describa el ruido que se escuchó. Un cuerpo estrellándose contra el suelo. Diego queriendo ser estruendo, queriendo interrumpir la música de su cuerpo. Diego dejándonos así, con él suspendido entre nosotros. Diego, una estrella >>.


No fue otro, fue Diego quien saltó. Mi hermano. Aquel niño con el que fui uña y carne. Y piel. Y todo.


Luego mamá se fue a España. Era por nosotros. Por ella. Por tener un mañana. Pero Diego decidió no tener más mañanas. Allí, en España.


Al cabo de un tiempo nos fuimos con ella. La mamá de España. Que era otra, aunque pareciera la misma. Y nada era como tenía que ser. Ni ella ni nada. Yo me fui amoldando a los huecos que me dejaban. Diego nunca encontró su lugar. Pulsó el STOP. Y todo frenó.


Contra el asfalto.


Este libro es puro dolor. Dolor con el que Brenda Navarro nos abofetea al abrirnos una ventana a las realidades que hemos decidido ignorar. Dolor por perder a un hermano Dolor por tener que irte de tu hogar. Dolor porque nunca pertenecerás al lugar que te recibe. Dolor por tener que conformarte con los trabajos que otros no quieren. Dolor por haber dejado de ser, de sentir, de bailar…


No es recomendable, es necesario.

SLHLT

miércoles, 8 de junio de 2022

Inés y la alegría

El 19 de octubre de 1944 cuatro mil hombres armados, pertenecientes al ejército de la Unión Nacional Española, cruzaron los Pirineos e invadieron el Valle de Arán. Esta maniobra, precedida de diversas tácticas de distracción, en las que otros tantos combatientes fueron entrando por diferentes puntos de la frontera con Francia, impidió que el ejército de Franco pudiese concentrar tropas en ningún lugar concreto.


Este episodio desconocido, silenciado y olvidado de la historia de España, a seis meses del final de Hitler, pretendía ser la cuña por la que las fuerzas aliadas se abrieran paso y liberaran al país del fascismo, derrocando a Franco y terminando con la dictadura.


Pero eso nunca llegó a pasar.


En este escenario, una mujer: Inés, perteneciente a una familia de la alta burguesía madrileña, cuando se entera de la invasión a través de La Pirenaica, hace cinco quilos de rosquillas, roba un arma y un caballo y se dirige al encuentro del ejército guerrillero. Allí, en Bosost, conocerá al capitán Galán, junto al que vivirá una historia de amor apasionada, apresurada e impetuosa, una historia donde todo importa y nada importa, porque nadie les asegura que seguirán con vida al día siguiente.

 <<La Historia inmortal hace cosas raras cuando se cruza con el amor de los cuerpos mortales>>.

Pero este libro, el primero de los Episodios de una Guerra Interminable, es mucho más que una historia de amor. Es una obra de ingeniería narrativa e investigación soberbia, donde la historia real y la ficción se tocan, se reconocen, se abrazan, se emocionan, ríen y también lloran.


Almudena Grandes consigue algo reservado solo a los más grandes: hacer que escribir una obra de esta envergadura parezca fácil, conseguir que leerla sea vivirla, remover conciencias, devolver dignidades y crear vínculos entre lectores y personajes.


Inés ya es parte de mi vida, junto a Galán, Comprendes y Amparo. Seguramente también de la tuya.


Hay un antes y un después de algunas historias. Y este libro es una de ellas.

SLHLT

martes, 31 de mayo de 2022

Erectus

Mientras en un laboratorio de seguridad biológica de nivel 4, donde se estudian agentes patógenos muy peligrosos, saltan todas las alarmas; en Pretoria, Cathy Crabble acaba de identificar un extraño virus que causa malformaciones extrañas en los animales, y que podría estar relacionado con el nacimiento, en el parque Kruger de Sudáfrica, de un elefantito con cuatro colmillos.

Ese virus, aunque aún no lo saben, afecta directamente al ADN de las especies: humanos, animales y plantas, haciéndolas involucionar genéticamente hacia un estadio previo por el que hayan pasado a lo largo de la historia. La existencia de este virus explicaría la presencia de fósiles muy anteriores en el tiempo a los estratos en los que se encontraron.

Aunque el parque Kruger se pone en cuarentena, muy pronto, la aparición de extrañas criaturas comienza a documentarse en diferentes partes del planeta. El virus se ha descontrolado y empieza a expandirse por el mundo. ¿Qué ocurrirá cuando contagie a los seres humanos?

Nos encontramos ante un thriller distópico diferente que nos obliga a reflexionar sobre qué es lo que nos hace ser humanos.

Puede gustarte más o menos, pero estoy segura de que no te dejará indiferente.

Muy recomendable.

SLHLT

miércoles, 18 de mayo de 2022

Gallinas

 << Durante la primera semana que tuvimos gallinas, hace cuatro años, Helen se pasó por casa para ver con sus propios ojos lo pintoresco de la operación. Yo enseño el gallinero a cualquier visita que muestre interés en las gallinas. Helen es una excepción, es mi amiga y por tanto se interesa por mi vida. Por lo demás, las gallinas le traen sin cuidado.

Su visita se produjo en el breve intervalo previo a que la mugre de las gallinas se asentara. La pintura estaba fresca, los ratones aún no habían localizado las reservas de grano y nuestro huerto empezaba a dar bonitas hortalizas y delicados tallos amoratados de una planta cuya identidad nunca llegué a confirmar.

Las preguntas de Helen eran previsibles, pero mis limitados conocimientos sobre aves de corral no incluían ni las previsibles preguntas ni las respuestas correspondientes.

“¿Saben cómo se llaman?”, “¿Les gusta que las acaricien?”, “¿Se alteran cuando les quitas los huevos?”

Yo no conocía las respuestas a ninguna de estas preguntas >>.

Una mujer joven nos cuenta cómo es su vida en un pueblo de Minnesota mientras cuida de sus cuatro gallinas. No tiene ni idea de cómo criarlas y mientras las observa, las estudia y trata de mantenerlas a salvo, es su vida la que se asoma, entre plumas y cacareos.

Partiendo de esta premisa, la autora nos permite bucear en la historia de la protagonista: despacio y capa a capa, vamos devanando cómo es su relación con los vecinos, con su mejor amiga, con su pareja y con su madre. A medida que avanzamos descubrimos, tras el velo de una melancolía latente, la presencia de un duelo mal curado que trata de exorcizar a través de la relación que establece con sus gallinas.

No busquéis en esta novela un misterio ni giros de guion inesperados. Esta es una de esas historias en las que parece que no pasa nada, pero lo que pasa, en realidad, es la vida.

A mí me ha encantado.

SLHLT

lunes, 9 de mayo de 2022

La muela

Rebeca se marcha a Londres con la excusa de un gran amor que muy pronto dejará de ser grande y de ser amor.

Sin un plan B, tras ser “sustituida” por La Nueva Novia, y sin querer reconocerse a sí misma que se ha ido porque no sabe cómo afrontar la muerte de su padre, porque no está preparada para hacerse cargo de su madre, y porque quiere seguir pensando que es mejor que su hermana la dentista, sabe que volver a casa no es una opción.

No tiene casi dinero y no es capaz de hacerse entender. Sus nulos avances con el idioma limitan los trabajos a los que puede acceder: no cualificados, mal pagados y en los que ha de echar muchísimas horas para poder costearse la buhardilla en la que vive, un sitio inmundo con un colchón cuyo origen es mejor no conocer, y con pequeños roedores como compañeros de piso.

Y para colmo, se le ha picado una muela.

Así es como la vida de Rebeca empieza a girar, de forma turbulenta y delirante, en un vórtice que se dirige inexorablemente hacia el desastre.

Y es esa anticipación de un choque inevitable, junto con el estilo ágil, directo y perturbador de Rosario Villajos, lo que hace que no puedas parar de leer.

Me ha gustado.

SLHLT

domingo, 1 de mayo de 2022

Estado del malestar

<< Nadie conoce las modas populares mejor que un médico de familia. He visto de todo: productos sin gluten, sin lactosa, sin azúcar, todas las recetas de los periódicos y de internet que convencen a personas sanas de que si dejan de comer pan o queso todo irá como es debido. Los pacientes de mediana edad no comprenden por qué están siempre tan cansados. Porque te haces mayor, les digo, pero ellos creen que esto de la edad no les concierne igual que piensan que todo ese asunto de la muerte no va con ellos. Que la muerte hará una excepción en su caso. Dan por hecho que el cuerpo ha de funcionar sin crujidos y se sorprenden el día que deja de hacerlo. El día que las heces no salen, el sueño no llega y los músculos no colaboran. Con cuarenta y siete años no se es viejo, dice el paciente de cuarenta y siete años. Sí, le respondo. Con cuarenta y siete años se es lo bastante viejo como para que las cosas ya no funcionen como antes. Pero no están dispuestos a aceptarlo. Quieren seguir igual que hasta entonces y por eso se compran un determinado tipo de zumo o unos polvos verdes en internet, o se hacen pruebas de alergias e intolerancias alimentarias para poder seguir como antes si se toman el zumo o los polvos o dejan de consumir algún producto indispensable o no se acercan a animales peludos.

No quieren saber nada de lo que les digo, que es que tienen que relajarse, estar satisfechos con lo que tienen, comer de todo y moverse un poco, por ese orden. Estoy harta de decírselo y ellos están hartos de escucharlo, pero esa es la verdad y la verdad es aburrida >>.

Elin es una médica de familia que se encuentra en plena crisis de los 50. Tiene un buen trabajo, una economía desahogada, un par de hijas, un matrimonio estable y la casa pagada. Y a pesar de todo, no se siente feliz. Le parece que vive una mentira permanente en la que no solo participa ella sino todos los que la rodean. Nada tiene sentido. Nada tiene importancia. Todo le resulta descafeinado, aburrido, falso… No se reconoce. ¿Quién es esa mujer que le rehúye la mirada en el espejo?

El tiempo pasa. Eso es inevitable. Innegable. ¿Qué hemos hecho con él? ¿En quiénes nos hemos convertido? ¿Qué sentiría nuestro yo de hace treinta años al vernos ahora? ¿Estamos a tiempo de volver atrás? ¿Es esa la solución? ¿Seríamos ahora felices con lo que queríamos en aquel momento? ¿Seremos capaces de volver a empezar? ¿Nos lo perdonarán?

Este es un libro cuya lectura hace que el lector se sienta ligeramente incómodo, ya que es fácil sentirse identificado con las sensaciones y reflexiones de la protagonista, con las incongruencias propias de la naturaleza humana y con las no siempre acertadas decisiones que toma. 

Muy lejos de la sátira que promete su contraportada, esta es más bien una historia triste de alguien que podríamos haber sido nosotros.

SLHLT