martes, 28 de junio de 2022

El peligro de estar cuerda

<< Siempre he sabido que algo no funcionaba bien dentro de mi cabeza. A los seis o siete años, todos los días, antes de dormir, le pedía a mi madre que escondiera un pequeño adorno que había en casa, un horroroso calderito de cobre, el típico objeto de tienda de suvenires baratos o quizá incluso el regalo de un restaurante. Y se lo pedía no porque me incomodara la fealdad del cacharro, lo cual hubiera resultado un poco extraño, pero en cierto modo distinguido, sino porque había leído en alguna parte que el cobre era venenoso, y temía levantarme sonámbula en mitad de la noche y ponerme a darle lametazos al caldero. No sé bien cómo se me pudo ocurrir semejante idea (con el agravante de que jamás he sido sonámbula), pero ya entonces hasta a mí me parecía un poco rara. Lo cual no evitó que pudiera visualizarme con toda claridad chupando el metal y que, aterrada, durante cierto tiempo le pidiera a mi madre que porfavorporfavor no dejara de esconder el objeto en algún lugar recóndito, a ser posible un sitio distinto cada vez, para que me fuera imposible encontrarlo >>.

 

Rosa Montero es una escritora todoterreno, de las pocas que se puede permitir cambiar de estilo literario de un libro al siguiente y llegar al lector con todos ellos: distopía, narrativa, biografía, ensayo, crónica periodística… En esta ocasión, con un enorme trabajo de indagación y documentación detrás, y tratándose a sí misma como un sujeto de investigación más, nos acerca a los trastornos de conducta, manías, singularidades y enfermedades mentales de novelistas y escritores de reconocido prestigio a lo largo de la historia: Zweig, Doris Lessing, Virginia Woolf, Sylvia Plath, Bukowski, Emily Dickinson y Scott Fitzgerald, entre otros.


¿Están ligadas la creatividad y la locura? ¿Existe eso que llamamos “normalidad”? ¿Es necesario sufrir y sentirse desgraciado para llegar a la excelencia literaria?


El estilo Montero está muy presente en toda la obra y, además de ejercer de narradora y maestra de ceremonias a través de sus páginas, se permite llevar a cabo un pequeño juego cómplice con el lector.


Si buscáis una lectura interesante, amena y entretenida esta es la adecuada. Aviso: el capítulo sobre Sylvia Plath os dejará sin aliento.

SLHLT

sábado, 18 de junio de 2022

Ceniza en la boca

<< No lo vi yo, pero como si lo hubiera visto, porque lo tengo taladrándome la cabeza y no me deja dormir. Siempre la misma imagen: Diego cayendo y el ruido de su cuerpo al impactar contra el suelo. Entonces me despierto y pienso que no me pasó a mí, ni le pasó a Jimena, ni a Marina, ni a Eleonora: le pasó a Diego; y una y otra vez, en mi cabeza el sonido, como un costalazo, como un cristal rompiéndose en pedazos y encajándose en un saco de arena de golpe, de repente, sin avisar. Seco, contundente, un encontronazo entre costillas y pulmones y asfalto. Así: pum. No, así: pooom. No, así: crag. No, así: drag, dragut. No, así: paaam, clap, crash, bruuum, brooom, gruuum, grrr, grooo… Y un eco. No, no hay un sonido que describa el ruido que se escuchó. Un cuerpo estrellándose contra el suelo. Diego queriendo ser estruendo, queriendo interrumpir la música de su cuerpo. Diego dejándonos así, con él suspendido entre nosotros. Diego, una estrella >>.


No fue otro, fue Diego quien saltó. Mi hermano. Aquel niño con el que fui uña y carne. Y piel. Y todo.


Luego mamá se fue a España. Era por nosotros. Por ella. Por tener un mañana. Pero Diego decidió no tener más mañanas. Allí, en España.


Al cabo de un tiempo nos fuimos con ella. La mamá de España. Que era otra, aunque pareciera la misma. Y nada era como tenía que ser. Ni ella ni nada. Yo me fui amoldando a los huecos que me dejaban. Diego nunca encontró su lugar. Pulsó el STOP. Y todo frenó.


Contra el asfalto.


Este libro es puro dolor. Dolor con el que Brenda Navarro nos abofetea al abrirnos una ventana a las realidades que hemos decidido ignorar. Dolor por perder a un hermano Dolor por tener que irte de tu hogar. Dolor porque nunca pertenecerás al lugar que te recibe. Dolor por tener que conformarte con los trabajos que otros no quieren. Dolor por haber dejado de ser, de sentir, de bailar…


No es recomendable, es necesario.

SLHLT

miércoles, 8 de junio de 2022

Inés y la alegría

El 19 de octubre de 1944 cuatro mil hombres armados, pertenecientes al ejército de la Unión Nacional Española, cruzaron los Pirineos e invadieron el Valle de Arán. Esta maniobra, precedida de diversas tácticas de distracción, en las que otros tantos combatientes fueron entrando por diferentes puntos de la frontera con Francia, impidió que el ejército de Franco pudiese concentrar tropas en ningún lugar concreto.


Este episodio desconocido, silenciado y olvidado de la historia de España, a seis meses del final de Hitler, pretendía ser la cuña por la que las fuerzas aliadas se abrieran paso y liberaran al país del fascismo, derrocando a Franco y terminando con la dictadura.


Pero eso nunca llegó a pasar.


En este escenario, una mujer: Inés, perteneciente a una familia de la alta burguesía madrileña, cuando se entera de la invasión a través de La Pirenaica, hace cinco quilos de rosquillas, roba un arma y un caballo y se dirige al encuentro del ejército guerrillero. Allí, en Bosost, conocerá al capitán Galán, junto al que vivirá una historia de amor apasionada, apresurada e impetuosa, una historia donde todo importa y nada importa, porque nadie les asegura que seguirán con vida al día siguiente.

 <<La Historia inmortal hace cosas raras cuando se cruza con el amor de los cuerpos mortales>>.

Pero este libro, el primero de los Episodios de una Guerra Interminable, es mucho más que una historia de amor. Es una obra de ingeniería narrativa e investigación soberbia, donde la historia real y la ficción se tocan, se reconocen, se abrazan, se emocionan, ríen y también lloran.


Almudena Grandes consigue algo reservado solo a los más grandes: hacer que escribir una obra de esta envergadura parezca fácil, conseguir que leerla sea vivirla, remover conciencias, devolver dignidades y crear vínculos entre lectores y personajes.


Inés ya es parte de mi vida, junto a Galán, Comprendes y Amparo. Seguramente también de la tuya.


Hay un antes y un después de algunas historias. Y este libro es una de ellas.

SLHLT

martes, 31 de mayo de 2022

Erectus

Mientras en un laboratorio de seguridad biológica de nivel 4, donde se estudian agentes patógenos muy peligrosos, saltan todas las alarmas; en Pretoria, Cathy Crabble acaba de identificar un extraño virus que causa malformaciones extrañas en los animales, y que podría estar relacionado con el nacimiento, en el parque Kruger de Sudáfrica, de un elefantito con cuatro colmillos.

Ese virus, aunque aún no lo saben, afecta directamente al ADN de las especies: humanos, animales y plantas, haciéndolas involucionar genéticamente hacia un estadio previo por el que hayan pasado a lo largo de la historia. La existencia de este virus explicaría la presencia de fósiles muy anteriores en el tiempo a los estratos en los que se encontraron.

Aunque el parque Kruger se pone en cuarentena, muy pronto, la aparición de extrañas criaturas comienza a documentarse en diferentes partes del planeta. El virus se ha descontrolado y empieza a expandirse por el mundo. ¿Qué ocurrirá cuando contagie a los seres humanos?

Nos encontramos ante un thriller distópico diferente que nos obliga a reflexionar sobre qué es lo que nos hace ser humanos.

Puede gustarte más o menos, pero estoy segura de que no te dejará indiferente.

Muy recomendable.

SLHLT

miércoles, 18 de mayo de 2022

Gallinas

 << Durante la primera semana que tuvimos gallinas, hace cuatro años, Helen se pasó por casa para ver con sus propios ojos lo pintoresco de la operación. Yo enseño el gallinero a cualquier visita que muestre interés en las gallinas. Helen es una excepción, es mi amiga y por tanto se interesa por mi vida. Por lo demás, las gallinas le traen sin cuidado.

Su visita se produjo en el breve intervalo previo a que la mugre de las gallinas se asentara. La pintura estaba fresca, los ratones aún no habían localizado las reservas de grano y nuestro huerto empezaba a dar bonitas hortalizas y delicados tallos amoratados de una planta cuya identidad nunca llegué a confirmar.

Las preguntas de Helen eran previsibles, pero mis limitados conocimientos sobre aves de corral no incluían ni las previsibles preguntas ni las respuestas correspondientes.

“¿Saben cómo se llaman?”, “¿Les gusta que las acaricien?”, “¿Se alteran cuando les quitas los huevos?”

Yo no conocía las respuestas a ninguna de estas preguntas >>.

Una mujer joven nos cuenta cómo es su vida en un pueblo de Minnesota mientras cuida de sus cuatro gallinas. No tiene ni idea de cómo criarlas y mientras las observa, las estudia y trata de mantenerlas a salvo, es su vida la que se asoma, entre plumas y cacareos.

Partiendo de esta premisa, la autora nos permite bucear en la historia de la protagonista: despacio y capa a capa, vamos devanando cómo es su relación con los vecinos, con su mejor amiga, con su pareja y con su madre. A medida que avanzamos descubrimos, tras el velo de una melancolía latente, la presencia de un duelo mal curado que trata de exorcizar a través de la relación que establece con sus gallinas.

No busquéis en esta novela un misterio ni giros de guion inesperados. Esta es una de esas historias en las que parece que no pasa nada, pero lo que pasa, en realidad, es la vida.

A mí me ha encantado.

SLHLT

lunes, 9 de mayo de 2022

La muela

Rebeca se marcha a Londres con la excusa de un gran amor que muy pronto dejará de ser grande y de ser amor.

Sin un plan B, tras ser “sustituida” por La Nueva Novia, y sin querer reconocerse a sí misma que se ha ido porque no sabe cómo afrontar la muerte de su padre, porque no está preparada para hacerse cargo de su madre, y porque quiere seguir pensando que es mejor que su hermana la dentista, sabe que volver a casa no es una opción.

No tiene casi dinero y no es capaz de hacerse entender. Sus nulos avances con el idioma limitan los trabajos a los que puede acceder: no cualificados, mal pagados y en los que ha de echar muchísimas horas para poder costearse la buhardilla en la que vive, un sitio inmundo con un colchón cuyo origen es mejor no conocer, y con pequeños roedores como compañeros de piso.

Y para colmo, se le ha picado una muela.

Así es como la vida de Rebeca empieza a girar, de forma turbulenta y delirante, en un vórtice que se dirige inexorablemente hacia el desastre.

Y es esa anticipación de un choque inevitable, junto con el estilo ágil, directo y perturbador de Rosario Villajos, lo que hace que no puedas parar de leer.

Me ha gustado.

SLHLT

domingo, 1 de mayo de 2022

Estado del malestar

<< Nadie conoce las modas populares mejor que un médico de familia. He visto de todo: productos sin gluten, sin lactosa, sin azúcar, todas las recetas de los periódicos y de internet que convencen a personas sanas de que si dejan de comer pan o queso todo irá como es debido. Los pacientes de mediana edad no comprenden por qué están siempre tan cansados. Porque te haces mayor, les digo, pero ellos creen que esto de la edad no les concierne igual que piensan que todo ese asunto de la muerte no va con ellos. Que la muerte hará una excepción en su caso. Dan por hecho que el cuerpo ha de funcionar sin crujidos y se sorprenden el día que deja de hacerlo. El día que las heces no salen, el sueño no llega y los músculos no colaboran. Con cuarenta y siete años no se es viejo, dice el paciente de cuarenta y siete años. Sí, le respondo. Con cuarenta y siete años se es lo bastante viejo como para que las cosas ya no funcionen como antes. Pero no están dispuestos a aceptarlo. Quieren seguir igual que hasta entonces y por eso se compran un determinado tipo de zumo o unos polvos verdes en internet, o se hacen pruebas de alergias e intolerancias alimentarias para poder seguir como antes si se toman el zumo o los polvos o dejan de consumir algún producto indispensable o no se acercan a animales peludos.

No quieren saber nada de lo que les digo, que es que tienen que relajarse, estar satisfechos con lo que tienen, comer de todo y moverse un poco, por ese orden. Estoy harta de decírselo y ellos están hartos de escucharlo, pero esa es la verdad y la verdad es aburrida >>.

Elin es una médica de familia que se encuentra en plena crisis de los 50. Tiene un buen trabajo, una economía desahogada, un par de hijas, un matrimonio estable y la casa pagada. Y a pesar de todo, no se siente feliz. Le parece que vive una mentira permanente en la que no solo participa ella sino todos los que la rodean. Nada tiene sentido. Nada tiene importancia. Todo le resulta descafeinado, aburrido, falso… No se reconoce. ¿Quién es esa mujer que le rehúye la mirada en el espejo?

El tiempo pasa. Eso es inevitable. Innegable. ¿Qué hemos hecho con él? ¿En quiénes nos hemos convertido? ¿Qué sentiría nuestro yo de hace treinta años al vernos ahora? ¿Estamos a tiempo de volver atrás? ¿Es esa la solución? ¿Seríamos ahora felices con lo que queríamos en aquel momento? ¿Seremos capaces de volver a empezar? ¿Nos lo perdonarán?

Este es un libro cuya lectura hace que el lector se sienta ligeramente incómodo, ya que es fácil sentirse identificado con las sensaciones y reflexiones de la protagonista, con las incongruencias propias de la naturaleza humana y con las no siempre acertadas decisiones que toma. 

Muy lejos de la sátira que promete su contraportada, esta es más bien una historia triste de alguien que podríamos haber sido nosotros.

SLHLT

miércoles, 13 de abril de 2022

El libro azul de Nebo

<< Mamá dice que lo mejor ahora es que escriba aquí. Porque ya no tiene paciencia para enseñarme, creo; no tiene paciencia o no tiene energía. No estoy seguro de cuál de las dos, o si hay alguna diferencia.

Todas las mañanas se sentaba conmigo una hora, la hora en que Dwynwen todavía duerme. Me enseñaba a sumar y a leer, pero no como en la escuela, nada de gráficos ni tablas ni cosas así. Me hacía leer libros y escribir sobre ellos, y luego corregía con un bolígrafo rojo si había algún error o si había escrito alguna tontería. Más tarde, después de sumar y restar, ya no hubo más matemáticas que aprender. Mamá se empezó a preocupar. También por los bolígrafos, porque no quería quedarse sin tinta.

[…] Mamá consiguió este cuaderno una vez que se metió en una casa en Nebo y se puso a revisar los cajones de un pequeño escritorio. Normalmente solo nos llevamos lo verdaderamente indispensable: cerillas, matarratas o libros. Cuando cogió este cuaderno le dio unas cuantas vueltas antes de decidir metérselo en el bolso.

-       Es para ti -me dijo cuando llegamos a casa-. Para que escribas tu historia >>.

 

Siôn solo tenía 6 años cuando el Fin comenzó y casi no recuerda nada de cómo eran sus vidas antes.

Rowenna y él viven en una cabaña en el bosque, donde cultivan sus propias verduras, colaboran en las tareas del día a día, se cuidan y tratan de mantenerse sanos y calientes. Resolver los problemas cotidianos, sin electricidad ni tecnología moderna, es un reto que solo consiguen a base de imaginación y trabajo duro. Cuando necesitan provisiones se acercan al pueblo de Nebo. Allí ya no queda nadie. Van con cuidado y solo cogen lo que necesitan. Hay casas donde Rowenna no le deja entrar.

Siôn estudia cada día y Rowenna se ocupa de que no olvide sus raíces…

Un día Rowenna coge un cuaderno de tapas azules en una de las casas de Nebo y le propone que escriban su historia. Lo harán juntos, a cuatro manos, sin leer lo que el otro escriba, manteniendo cada uno su espacio y sus secretos. Así nos enteraremos del pasado y de cómo comenzó el Fin, por los recuerdos de Rowenna, y de cómo transcurre la nueva vida a través de los ojos de Siôn.

De esta manera transcurren sus días, adaptándose a la nueva vida después del Fin.

El Libro Azul de Nebo es una distopía cercana, tierna y dura a la vez, con la que el lector se siente fácilmente identificado. Narrada a dos voces, nos va descubriendo poco a poco lo que pasó para llegar a la situación en la que los protagonistas se encuentran, y nos hace reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos y el mundo que estamos construyendo.

No os dejará indiferentes.

A mí me gustó mucho. Espero que a vosotros también.

SLHLT

miércoles, 6 de abril de 2022

Zozobrar

<< Había cruzado por tantos decorados, apariencias, una vida de oscuridad y de reanudaciones. Lo sabía todo de las reinvenciones. Conocía los bastidores de tantos teatros, su olor a madera, esos pasillos tortuosos en los que se daban empujones las bailarinas, las paredes rozadas, de color rosa, de camerinos sin ventanas con el linóleo descolorido, esos espejos con un arco de bombillas, esos tocadores donde una encargada de vestuario le dejaba la ropa con un papelito prendido con un alfiler: CLÉO >>.

En 1984 Cléo tiene 13 años y vive con su familia en un barrio de clase media trabajadora a las afueras de París. No es la más popular de su escuela ni llama la atención por nada en particular, pero le gusta bailar y no lo hace mal.

Un día, tras la clase de baile, una mujer desconocida se le acerca. Es miembro de la Fundación Galatea. Esta fundación ayuda a chicas como ella, con gran talento y pocos recursos, a alcanzar sus sueños: Cléo podrá llegar a ser una bailarina de prestigio y fama mundial.

Para conseguir la beca no solo ha de entrenar y trabajar duro cada día, sino que ha de superar una prueba de madurez para convencer al jurado que se reúne en el Hotel París. Pero no estará sola en la lucha por la beca. Allí habrá otras chicas con las que competir.

Pero las cosas no son lo que ella esperaba… Y no lo consigue. Para poder seguir intentándolo le piden que informe a otras chicas de lo que la Fundación Galatea está dispuesta a ofrecerles.

Treinta años después, la policía, tras encontrar unos listados fotográficos, busca a las víctimas de una falsa fundación que operaba durante los años 80 y 90 y que no era otra cosa que una red de pederastas. Quizá haya llegado el momento de romper el silencio…

Esfuerzo, trabajo, sudor, dolor, culpa, mentira, remordimiento y, sobre todo, silencio. Lola Lafon narra la historia de Cléo de una manera diferente. Sin pararse más de lo necesario en los detalles sórdidos, traspasa las páginas del libro para que el lector sienta en carne propia cómo esta experiencia marcó su vida.

Esta es una historia llena de silencios, el de las víctimas, el de los verdugos y el de los que no quieren ver o miran para otro lado. Y solo al romperlo, es cuando todo empieza a sanar.

Me ha gustado mucho.

SLHLT 

 

miércoles, 30 de marzo de 2022

Sed

<< Uno tras otro, los testigos de cargo fueron desfilando. No di crédito cuando vi llegar a los recién casados de Caná, los beneficiarios del primer milagro.

-Este hombre tiene el poder de transformar el agua en vino -declaró, muy serio, uno de los cónyuges-. Sin embargo, esperó al final de la boda para ejercer su don. Se complacía con nuestra angustia y humillación cuando podría habernos ahorrado ambas perfectamente. Que el mejor vino se sirviera después del mediocre fue culpa suya. Fuimos el hazmerreír de todo el pueblo.

Miré con calma a los ojos de mi acusador. Me sostuvo la mirada, convencido de tener la razón. […]

Uno a uno, los treinta y siente beneficiarios de mis milagros fueron sacando sus respectivos trapos sucios. El que más gracia me hizo fue el exposeso de Cafarnaún:

-¡Desde el exorcismo mi vida es de lo más banal!

El antiguo ciego se quejó de lo feo que era el mundo, el antiguo leproso declaró que nadie le daba ya limosna, el sindicato de pescadores de Tiberiades me acusó de haber favorecido a una cuadrilla frente a las demás; Lázaro contó hasta qué punto le resultaba odioso tener que vivir con el olor a cadáver impregnado en la piel.

Obviamente, no fue necesario sobornarles, ni siquiera exhortarles. Cada uno acudió a declarar en mi contra por su propia voluntad. Más de uno manifestó hasta qué punto le aliviaba poder desahogarse por fin en presencia del culpable.

En presencia del culpable. >>

 Original, diferente, emocionante, filosófica, divertida y sobre todo humana. Así es Sed, la última novela traducida al español de la singular y genial Amélie Nothomb.

En esta historia se pone en la piel de Jesucristo, siendo él mismo quien nos relata sus últimas horas: su miedo, su dolor, su incomprensión y la sed que lo va invadiendo en su camino hacia el Calvario.

Entre los recuerdos de su infancia, su padre, sus amigos, el descubrimiento del amor y del deseo, Jesucristo reflexiona acerca de la vida y la muerte, del cuerpo y del alma y de Dios y su creación. Duda de que su Padre divino lo haya amado lo suficiente y haya entendido su obra culmen, por el desprecio al dolor y al sufrimiento de los cuerpos mortales.

<< La gran diferencia entre mi padre y yo es que él es amor mientras que yo amo. Dios dice que el amor es para todo el mundo. Yo, que amo, me doy perfecta cuenta de que es imposible amar igual a todo el mundo. Es una cuestión de aliento >>.

Niega haber dicho jamás <<Perdónalos, Padre, no saben lo que hacen>> y reflexiona y apuesta por el cuerpo mortal, pues él, bajo la piel que habita, nunca ha sentido tanto la divinidad como cuando ha conseguido satisfacer las necesidades de su cuerpo.

<< Para experimentar la sed hay que estar vivo. Yo he vivido de un modo tan intenso que he muerto sediento.

La vida eterna quizá sea eso >>.

Sé que con Amélie Nothomb no soy imparcial, pero no puedo dejar de recomendaros este libro. Es una maravilla.

SLHLT

miércoles, 23 de marzo de 2022

Yo no sé de otras cosas

<< Le digo que yo no sé de otras cosas, pero sé que por ese camino solo hay bosque. El señor me contesta: <<Es por ahí>>. ¡Que no, que no, que no, que se va usted a morir si va por ahí! Si quiere le indico o le llevo hasta su perro, le insisto. <<No hace falta>>, me dice él. Y yo le digo: <<Aquí los perros que no comen siempre van al mismo sitio>>. <<Es por ahí>>, me repite. Que no, que no, que no, Le paro con la mano porque yo sé que quienes se adentran en el bosque no salen. No llegan a ningún sitio y se mueren. Se cansan y se deshidratan. Se cansan y se mueren de frío. Se cansan y ya la vida no les enseña ningún camino. Le tiro del brazo y le explico. Le explico que yo soy más de aquí que nadie, que soy joven pero que yo este lugar me lo conozco porque tengo historia. Que si quiere yo le cuento, le digo, que yo perdí a una perra cuando era más pequeña y estaba donde las liebres >>.

Lea, 19 años y ojos de campo, sentada en un banco frente al bosque, trata de convencer a un hombre que busca a su perro de que no se adentre en él, que espere con ella hasta que aparezca, que lo hará, porque ella no sabe de otras cosas, pero sabe cómo es el bosque, a dónde van los perros que se pierden, cómo son los pueblos pequeños de los que nadie se acuerda, en los que los odios se heredan, donde los veraneantes vienen y luego los olvidan, donde los de fuera se establecen y acabas vendiéndoles las tierras y trabajando para ellos, donde tus amigos crecen contigo, donde has de cuidar a una hermana que no se vale por sí misma y ayudar a tu madre en el ultramarinos.

Lea no sabe de otras cosas, pero sabe que uno no siempre se enamora de quien debe y que las abuelas no son como en los cuentos, que el amor no es querer, que querer no vale, lo importante son las circunstancias, que siente un ardor que la ahoga, que el pueblo se le queda pequeño, que ella quiere descubrir el mundo y consumir la vida hasta el hueso.

Y también sabe que los mayas se equivocaron, el mundo no se acabó en 2012, el mundo, a ella, se le acabó ayer.

<< ¿A usted nunca le ha pasado que la vida se le enreda? Pues a mí la vida se me ha enredado, se me ha hecho un nudo que no sé cómo deshacer >>.

Este libro es todo un descubrimiento. Elisa Levi escribe muy bien y muy bonito. El monólogo incontenible de Lea abarca el mundo entero.

Tenéis que leerlo.

Recomendadísimo.

SLHLT

miércoles, 16 de marzo de 2022

Golpes de luz

<< Llevo toda la vida oyendo cosas que no quiero oír. Mierdas. Eso es, llevo toda la vida oyendo mierdas. Y qué quieres que te diga, con casi ochenta años estoy hasta las narices. Lo que peor llevo es aguantar a mi hija. Ya sé que nos pasa a todas cuando empezamos a envejecer, que nadie se vaya a pensar que me las estoy dando de especial. Pero es que es una cruz. Se creen que tienen el cielo ganado por hacerse cargo de nosotras, pero la verdad es que son pesadísimas, no hay Dios que las soporte. Menos mal que llega un momento en que acaban hartas y desisten. Se rinden, dejándonos por imposible. Yo estoy esperando ansiosa por ese momento en que pasen de mí y me dejen a monte de una puñetera vez >>.

Esta es Luz, la abuela de Sebas, una mujer de ochenta años que vivió tiempos muy duros en su juventud, cuyo marido desapareció (dicen que se marchó a la Argentina) y nunca ha vuelto a dar señales de vida. Y esa es una herida que no quiere volver a abrir, por mucho que su hija insista en preguntarle… Luz es todo un personaje: guarda tesoros debajo del colchón, le planta cara a cualquiera, se toma la justicia por su mano, come lo que no debe, juega a las cartas y bebe Sansón con sus amigas, esconde un gran secreto y en ocasiones no puede fiarse de su propia cabeza. Los años…

Julia, la hija de Luz, se acaba de divorciar y ha decidido dejar Madrid y volver al pueblo a vivir con su madre y a cuidar de ella porque, aunque siempre ha sido una fuerza de la naturaleza, no se cuida nada y ya se ha llevado algún que otro susto. Además, le gustaría conocer la historia de su padre, esa que Luz le esconde. Tampoco le vendrá mal el cambio a Sebas… O eso espera.

Sebas todavía es un niño y el ojito derecho de su abuela. El cambio de Madrid al pueblo ha sido muy grande y echa de menos a su padre. Pero con la ayuda de Noa y Guerrero todo será más fácil y las aventuras están aseguradas. No se lo ha dicho a su madre, pero está convencido de que su abuela Luz en realidad es Thor. ¿Por qué si no llevaría un martillo a todas partes?

Pasado, presente y futuro. Tres narradores y una misma historia, cuya versión varía en función de lo que saben, lo que descubren o lo que imaginan. Ambientada en Galicia e impregnada de la idiosincrasia de sus gentes, con el marco de fondo del narcotráfico de la década de los 80, esta novela por su combinación perfecta de ternura, intriga y humor.

Si, como a mí, Ledicia Costa os dejo sin aliento en Infamia, no temáis, pues aquí nos lo compensa dibujándonos una sonrisa en la cara y puede que con alguna que otra lágrima furtiva.

Os va a encantar.

SLHLT

 

miércoles, 9 de marzo de 2022

Páradais

<< Todo fue culpa del gordo, eso iba a decirles. Todo fue culpa de Franco Andrade y su obsesión con la señora Marián. Polo no hizo nada más que obedecerlo, seguir las órdenes que le dictaba. Estaba completamente loco por aquella mujer, a Polo le constaba que hacía semanas que el bato ya no hablaba de otra cosa que no fuera cogérsela, hacerla suya a como diera lugar; la misma cantaleta de siempre, como disco rayado, con la mirada perdida y los ojos colorados por el alcohol y los dedos pringados de queso en polvo que el muy cerdo no se limpiaba a lametones hasta no haberse terminado entera la bolsa de frituras tamaño familiar >>

Polo vive en Progreso, un barrio humilde, junto con su madre y su prima. Cada mañana se dirige a la urbanización de lujo Páradais, donde trabaja como jardinero y chico de los recados. Allí conoce a Franco, vecino de la casa donde él trabaja y con cuya dueña está obsesionado.

Ambos muchachos, pertenecientes a mundos antagónicos, tejen una amistad conveniente, basada en el beneficio propio, la soledad, el aburrimiento y el no ser capaces de encontrar su lugar en el mundo. Cada noche, en el manglar, mientras beben hasta casi perder el sentido, planean un crimen salvaje que cambiará sus vidas.

La autora nos cuenta, desde la oralidad, una historia cruda y brutal que es una pura huida hacia delante y que tiene como telón de fondo las desigualdades sociales, la violencia, la misoginia, y la falta de esperanza de los que no tienen nada que perder.

Esta es un novela angustiosa, incómoda y desasosegante. Y eso es exactamente lo que la autora pretende transmitir, haciéndolo con maestría y un enorme dominio del lenguaje y de la técnica narrativa. 

A muchos no os va a gustar, y lo entiendo, pero a mí me ha parecido magnífica.

SLHLT

miércoles, 2 de marzo de 2022

A veces estoy contenta, pero tengo ganas de llorar

< Ahora tu marido también está muerto, Anna. Tu marido, nuestro marido. Me habría gustado que yaciera junto a ti, pero tienes vecinos, un abogado y una señora que enterraron hace un par de años. El abogado llevaba tiempo allí cuando llegaste tú. Encontré una tumba libre para Georg en la calle siguiente; desde tu tumba se ve la parte trasera de su lápida. Me decidí por la caliza, a pesar de que el cantero me dijo que no aguantaría a la intemperie. ¿Qué mas da? No me gusta el granito. Los mellizos habrían preferido el granito, en eso estuvieron de acuerdo por una vez. EL granito es demasiado pesado, y nuestro Georg se quejaba de una presión en el pecho. Seguramente deberíamos habérnoslo tomado más en serio, pero él le quitó importancia. Primero se quejaba, y cuando querías que te hablara de sus preocupaciones, te rechazaba. Así era Georg. >>


Hace poco que Ellinor se ha quedado viuda y decide escribirle una carta a su difunta amiga Anna. Ambas estuvieron casadas con Georg y nadie mejor que ella para entender lo que le pasa por la cabeza: setenta años a algunos les parecerán muchos, pero ella sigue viva y quiere empezar a vivir a su manera, volver a los orígenes, simplificar... Los chicos no lo entienden, pero qué más da. ¡¡Es su vida!!

Lo que empieza siendo una carta a modo de catarsis, le servirá a Ellinor para reflexionar y volver al pasado con otros ojos, con una mirada nueva que le dará el empuje que necesita para vivir el presente como ella quiera.

He de reconocer que elegí el libro por el título y su preciosa portada, pero me encontré entre sus páginas más de lo que esperaba.

Me gustan las historias de reflexión y cambios, de conseguir ser fiel a uno mismo, que se desvelan poco a poco y en las que parece que no pasa nada, pero no es cierto, lo que pasa es la vida. Si a ti también, este libro es para ti.

SLHLT

miércoles, 23 de febrero de 2022

Humo

<< Nos decían que las abejas estaban desapareciendo, pero algunas mañanas hay tantas que si salimos de la cabaña tenemos que caminar con la boca y los ojos cerrados para que no se nos metan en ellos. En realidad, ya salgo yo sola, si no queda otro remedio, porque la última vez que lo hicimos los dos al niño se le introdujeron siete u ocho por las mangas y el cuello de la camisa y le clavaron los aguijones en los brazos y en el pecho. Primero gritó muy fuerte, un solo grito que parecía más de sorpresa que de dolor. Luego rompió a llorar. Sus ataques de llanto no suelen durar mucho. Además, se quedó muy impresionado cuando escupí en la tierra y formé un barrillo con los dedos que, después de extraer los aguijones con las uñas, apliqué sobre las picaduras. Para que el barro chupe el veneno, le expliqué. Desde entonces el niño se queda en la cabaña, con la frente pegada a la ventana, si tengo que salir en medio de la nube de abejas a cortar leña o a desatascar de lodo el desagüe roto que va a la fosa séptica. Aunque lo remiendo una y otra vez, el caño está partido por tantos sitios que el barro termina por entrar y se solidifica en su interior, provocando el atasco del retrete >>.

Abejas. Abejas por todas partes. Una mujer, un niño, una gata, una cabaña en el medio de ninguna parte y un huerto donde se les empiezan a pudrir los vegetales.

No sabemos sus nombres. No llegaron juntos a la cabaña. Antes hubo otros allí, pero se fueron dejando los armarios llenos. Un día apareció el niño, como si nada. No habla. Pero se comunica.

A veces también hay un hombre. Trae provisiones. Pasa la noche… Pero nunca se queda.

Algo ocurre en las ciudades, se siente en el aire, en el cielo, a lo lejos. Antes siempre estaban mudas.

 

A esta historia hay que llegar sin saber demasiado. 

Es una extraña distopía donde lo que no sabemos es tan importante como lo que descubrimos.

Ha sido una de las mejores lecturas del año. No la dejéis pasar.

SLHLT