miércoles, 14 de marzo de 2018

La balada del norte. Tomo 2.

La segunda parte de esta trilogía continúa en el punto exacto donde terminó el anterior: ¡¡estalla la Revolución!!
Tristán y el Marqués escapan a la capital, donde tienen una casa y no les faltará de nada. Allí se ponen en contacto con las fuerzas vivas de la ciudad y pasan los días hablando y bebiendo, tratando de “buscar una solución” pero sin entender los motivos del enemigo, y atrincherados en lugar seguro mientras la ciudad es tomada y los muertos de uno y otro bando alfombran las calles.
Apolonio e Isolina, marchan junto a muchos más mineros a la capital. Una vez allí, y ambos fusil en mano, harán lo que les manden: subir a lo alto de un edificio de varios pisos y disparar a todo aquel que asome por la calle. Los días que allí pasan les servirán para establecer una relación con los habitantes de la casa que han ocupado, para pensar y para darse cuenta de muchas cosas:
<<...esto no es como la mina. En la mina se muere Pompilio… pero no se mata>>
El autor trata este capítulo de la historia con mucha más profundidad de lo esperarías en una novela gráfica. Dibuja crímenes de ambos bandos e ilustra con detalle la toma de la fábrica de armas, la quema del Campoamor, la torre de la catedral como nido de francotiradores, el intento de volar por los aires esa misma catedral, la ilusión inicial, las disputas entre los distintos comités, y el miedo de la gente en la ciudad y en los pueblos, unos a los que se levantaron en armas y otros al ser conscientes del fracaso de la revolución en el resto de España y al verse rodeados por ejércitos del gobierno de la República por todos los flancos posibles.
<<Esto de la Revolución es una milonga, porque nos dijeron que era el sueño de todos…
Pero era mentira. Era el sueño de cada uno>>.
Ahora queda la tercera parte. Lo peor: las represalias. La represión.
Muy bueno. Os lo recomiendo.
SLHLT

miércoles, 7 de marzo de 2018

La hija del comunista

Katia se dice igual en español, en alemán y en ruso. Por eso mi padre lo eligió.
Se vino antes de acabar la guerra. La nuestra. Algo pasó que cambio su vida y se echó al monte. Una de las veces que volvió al pueblo se casó con mamá. Y al poco se marchó a Alemania. Era valioso para el partido. Otra guerra. Mamá le siguió después. Luego nací yo. Después Martina.
Cuatro paredes y una ventana. Prohibido mirar debajo de la cama de matrimonio. Mamá se niega a aprender alemán y yo le traduzco en el mercado. No se habla de la vida de antes. Si pregunto solo hay silencio y tristeza. Tenemos que estar agradecidas por la libertad. Allí no la habríamos tenido. Pero tampoco se puede volver. Noticias de España en sobres escondidos debajo del pescado. Colas para todo. Hoy he conseguido huevos. Pero se han roto.
Crecer. Sin entender nada. Nacer en Alemania aunque me digan española. Silencio. Seguir adelante. La universidad. Y un profesor español. Discusiones. Más silencio. Libros.
Alguien me observa. Me sigue. Es guapo. Del otro lado. Ahora no paro de pensar en él. Un libro a la puerta. Un coche frente a casa. Fiesta en las calles. Ritmo cubano en el centro de Europa. Bailo. Lo espero. Lo anhelo. Lo escucho.
Me voy. Sin despedirme. Puede que para siempre.
Un coche. Una frontera. Un río. Una vida nueva. ¿Mi vida?
El tiempo pasa. ¿Es esto la vida? Anhelo la otra. Aunque escapé. Hasta el aire huele diferente. Y llegan las niñas. ¿Soy ya más feliz? Una llamada: “Papá ha muerto”.
Y el tiempo me pesa. Y arrasa con todo. Hasta con la piedra y el hormigón del muro. Ahora puedo volver. ¿Puedo? ¿Debo? Silencio. Mentira y verdad. Más silencio.
La hija del comunista es una historia interior que araña y duele. Una historia que habla de aprender a vivir con las decisiones que tomamos. Una historia de los muros que nos separan. De los que levantamos nosotros. Y de los que levantan otros a nuestro pesar. Una historia de verdades a medias, de mentiras pequeñas que nos contamos a nosotros mismos para poder pasar el día, y de grandes mentiras. Es una historia de nostalgia y de silencios: ¡¡de silencios que atruenan!! Y que te impiden dormir.
Con frases cortas, directas y casi poéticas, Aroa Montero teje una gran primera novela que apunta directamente al centro de gravedad, y donde lo que no dice es casi tan importante como lo que sí cuenta. Triste y bonita. Como el recuerdo de lo que un día fuimos.
SLHLT

miércoles, 28 de febrero de 2018

El resto de sus vidas

Manelle es asistenta domiciliaria. Se dedica a ayudar en sus tareas diarias a un montón de ancianos a los que cada día la vida se les hace un poco más cuesta arriba. Las reglas son claras: no se debe intimar ni establecer ningún tipo de relación fuera de la lista de tareas estipulada. Pero Manelle tiene sus propias normas y, además de cumplir con las obligaciones domésticas, deja caer más de una beso en las mejillas huesudas de sus clientes, les ayuda con la contabilidad y las facturas, toma el té con ellos, escucha sus historias, ordena viejos álbumes de fotos, hace recados, los acompaña al médico, se deja hacer trampas al scrabble y come una vez por semana con Samuel una deliciosa tarta selva negra.
Ambroise es tanatopractor y vive con Beth, su abuela. Esta profesión poco común le ha acarreado grandes enfrentamientos con su padre, premio Nobel de medicina, y muchos obstáculos a la hora de establecer relaciones personales. Que conste que él intentó trabajar con los vivos, pero no podía soportar su sufrimiento. Por ello, ahora cuida de los muertos: limpia, maquilla, viste, reconstruye, ata, compone, ordena, sonda, peina, purga, y sustituye los líquidos biológicos por otros conservadores, para tratar de frenar el avance de la vida después de la vida.
Manelle y Ambroise cruzarán sus caminos y sus destinos gracias a Samuel, un octogenario adorable al que le acaban de diagnosticar un glioblastoma multiforme inoperable, y que ha decidido tomarle la delantera a la muerte y evitar que la maldita parca juegue con él de nuevo, como lo hizo cuando era niño.
A lo largo de estas páginas, Beth, Ambroise, Manelle y Samuel se embarcarán en una aventura que cambiará sus vidas. ¡¡Pura delicia!!
La vejez y la muerte son temas más que tabú en la sociedad en la que vivimos. Una sociedad que alaba la perfección de la juventud y establece en ella la única posibilidad de belleza. Una sociedad que alarga la adolescencia más allá de los treinta, y donde los vendedores de tintes, cremas antiarrugas y cualquier otro producto que venda la ilusión de inmortalidad y lozanía, se forran. Una sociedad que a la vez que aumenta la esperanza de vida, teme a la muerte y esconde todo lo que se desgasta, envejece o sufre… Una sociedad condenada a sufrir el paso del tiempo.
Por eso es tan fantástica esta historia. Porque viste la vejez y la muerte de la normalidad que le hemos robado. Porque es un grito de esperanza y un alegato a favor de la vida bien vivida: con dignidad y sin miedo. Porque está lleno de personajes maravillosos, buenos, tiernos y que caminan solos, pero que terminan encontrándose. Porque es puro amor en grageas.
Descubrí a Didierlaurent con El lector del tren de las 6:27 y me encantó. Ahora, con El resto de sus vidas, me rindo a sus pies.
Preciosa.
SLHLT

miércoles, 21 de febrero de 2018

Tienes hasta las 10

Toni acaba de enterrar a su padre, director de un importante periódico de Vigo, que ha muerto de un ataque al corazón. Aún conmocionado por lo que acaba de pasar, recuerda la relación tan especial que tuvo con él.
En su memoria siempre estarán aquellos días en el periódico, en los  que su padre le planteaba acertijos relacionados con los libros de aventuras que ambos adoraban. Entre líneas, piratas, tesoros y criaturas marinas, el niño que un día fue buceaba hasta encontrar la solución. Pero la verdadera recompensa siempre estaba en los ojos de orgullo de su padre y en el cajón de su mesa, donde guardaba las mejores chocolatinas que un niño pudiera comer.
¡Cómo lo iba a echar de menos!
No han pasado ni 48 horas desde el entierro, cuando Toni recibe un correo electrónico desde la cuenta de su padre que dice:
<<Hijo querido: tienes hasta las diez>>.
Sin saber quién está detrás de estos mensajes, Toni comenzará a investigar las pistas que le va dejando para desentrañar más de un secreto del pasado que alguien necesita que salga a la luz.

He de decir que la idea de partida es estupenda. La pena es que el libro se vaya desinflando a medida que pasas las hojas: no es tan trepidante como la sinopsis de la contraportada sugiere, el final es bastante previsible, y le sobran 100 páginas y la historia de amor entre Celia y Toni, que no aporta nada a la trama.

Si eres un amante de los thrillers este no es el libro más adecuado para ti, pero de todas maneras, es un libro entretenido, para cualquier tipo de público y muy fácil de leer.
SLHLT

miércoles, 14 de febrero de 2018

Mejor la ausencia

Amaia, Kepa, Aitor y Anibal. Ama y aita. El tío Josu. Iker. Carlos…
Bilbao en los 80.
Amaia es la más pequeña de cuatro hermanos. Y cuando empieza a contarnos las historia solo tiene cinco años. A través de su mirada inocente e infantil nos enseña su mundo. Su vida.
Hay monstruos bajo la cama. Me abrazo a Buni. Hoy está aita en casa y no puedo ir a dormir con ama. Anibal me defiende de los monstruos. Kepa me chincha y me pega. Aitor lee y estudia en su cuarto. Jugamos a los papelitos. Vamos a ver al tío Josu.
Ama y aita discuten. Aita grita. Mamá llora. Anibal casi no está en casa. Aitor pega a Kepa y luego Kepa me pega a mí. Aita no vuelve a casa. La abuela discute con ama. Ama se queda dormida en el sofá. Huele raro. No se despierta.
Anibal y aita se pelean y aita se va. Yo me desmayo. Ama está muy malita. No sale de la cama. Pili me lleva y me va a buscar al cole. Odio a las monjas. Quiero que ama me saque de este colegio. No quiero que vuelva aita.
Aparecen pintadas en el portal con el nombre de aita y unos círculos. Yo no sabía lo que eran pero es una diana. Txakurra, dicen en el barrio. A mamá ya no la saludan las vecinas. Y bebe. Siempre. Anibal está delgado y pálido. Está muy enfermo. Kepa siempre está enfadado y quiere ser un gudari. Aitor estudia y me cuida. Yo leo los libros que me presta Iker…
Y la vida sigue. Va pasando y hiere. Y el dolor es cada vez peor.
Una vez Anibal me dijo una cosa: en esta casa cada uno sobrevivimos como podemos. Tú has elegido quemar coches y tirar piedras, yo prefiero la fiesta.

Violencia por todas partes. Violencia como único lenguaje. Cuatro niños perdidos en una casa, en una ciudad, en un momento en el tiempo, con todo en su contra.
Víctimas y verdugos a la vez. De todos. De todo. De sí mismos. Y un objetivo: escapar.
¡Sálvese quien pueda!
La heroína, el alcohol, la kale borroka, los libros, la fiesta… Son vehículos de escape sin frenos. ¿Quién llegará a buen puerto? ¿Quién se salvará? ¿Quién se perdonará?
Edurne Portela describe la vida de una familia como muchas, como tantas, en el Bilbao de los años 80. Humo, violencia, machismo, paro, inseguridad, heroína, huelgas, piquetes, asesinatos a sangre fría, tensión en las calles, ETA...
Todos vigilan. Nadie habla.
Y lo vemos a través de los ojos de Amaia, que va creciendo ante nosotros y va entendiendo muchas cosas. Otras no.
Real. Potente. Muy potente. Sobrecogedora.

Me ha gustado mucho. Tenéis que leerla.
SLHLT

miércoles, 7 de febrero de 2018

La balada del norte. Tomo 1.

El convulso siglo XX.
Tristán es un señorito de provincias que vive en Madrid y que a pesar de participar en diversos proyectos editoriales, no se gana la vida con ellos. Es el dinero de su padre, el Marqués de Montecorvo, el que lo paga todo. Pero su salud no es buena. Y el tipo de vida que lleva no ayuda en nada a que se cure. Por ello vuelve al norte, a casa, a Asturias. Allí se encontrará una realidad distinta a la que un día dejó: la miseria es grande, las diferencias entre ricos y pobres cada día son mayores y el pueblo, los mineros, están organizándose. El olor a revolución está en el aire.
Apolonio es un minero asturiano. Lleva toda la vida en la mina. Es un hombre rudo y fuerte y tiene el respeto de todo el mundo. Su palabra no es ley, pero casi. Por eso los dirigentes de los sindicatos tratan de ganárselo, pues saben que tras él, irán los demás mineros. Apolonio no “se casa con nadie” pero la mina, ya de por sí dura, se vuelve insoportable con los abusos de los ingenieros, y el escaso valor que el patrón da a su trabajo y a sus vidas, harán que Apolonio tome una decisión: luchar.
El nexo de unión entre ambas historias lo establece Isolina, hija de Apolonio, que trabaja en casa del Marqués, donde conocerá a Tristán y con el que comenzará una historia de amor.
Esta novela gráfica es la primera parte de una trilogía, La balada del norte, dispuesta a mostrar mediante una ficción en viñetas, lo acontecido en Asturias y en España durante la Revolución del 34. En este primer tomo, el autor nos presenta a los personajes y nos enseña el contexto, la atmósfera y el caldo de cultivo de la revolución en los meses previos a octubre del 34.
Alejandro Zapico nos muestra en esta obra un trabajo de documentación enorme y un amor por el detalle inmenso. Las ilustraciones, todas en blanco y negro, son fantásticas, y el recurso de utilizar hojas completamente negras para ilustrar las partes de la historia que se desarrollan en el interior de la mina, le dan aún más fuerza a la misma.
No sé si será porque soy de la tierrina, pero me ha gustado y emocionado a partes iguales. Y, personalmente, creo muy necesario el descorrer el velo y dejar que llegue la luz a los rincones de esa primera mitad del siglo XX que algunos tanto se empeñaron en tapar.

Estoy deseando leer los siguientes volúmenes.
SLHLT

miércoles, 31 de enero de 2018

Pétronille

Durante una firma de libros en una pequeña librería de París, Amélie Nothomb conoce a Pétronille. Una mujer joven y extraña con aspecto de chico adolescente y que estudia en la universidad a Shakespeare y a Marlowe. La Nothomb aún se sorprende más al darse cuenta de que ya conocía a aquella chiquilla, pues era una de las lectoras con las que mantenía correspondencia, y a la que atribuía mucha más edad de la que realmente tiene.
Este es el principio de una extraña amistad basada en la admiración, la sumisión, la imitación, la falta total de empatía y el champán. No hay dos caracteres más opuestos y a la vez más cercanos. No son simplemente compañeras de borrachera, pero tampoco son verdaderas amigas. Aunque, siendo sinceros, ¿quién puede definir los requisitos necesarios para la verdadera amistad?
Un Londres hostil, un París luminoso, una entrevista surrealista, como poco, a Vivienne Westwood, una lucha contra los ácaros, con sacudida de colchones incluida, en plena estación de esquí, una vuelta a casa en ambulancia, un visión mordaz del mundo editorial, una escapada a recorrer el Sahara a pie, un manuscrito imposible de colocar; un final inesperado y champán, ¡mucho champán!
Extraña, divertida, ácida, a veces salvaje, muy particular y siempre interesante. Esta es la Amélie Nothomb que conozco y que me encanta.
Pétronille, sin ser lo mejor de la Nothomb, no defrauda en absoluto. Devoré sus páginas en una tarde con una sonrisa en los labios, una sorpresa en los ojos y una gran satisfacción en la amígdala, hija del conocimiento de que esta lectura había de ser rumiada durante mucho más tiempo del que tardó en ser leída.
La Nothomb siempre es un acierto.
Y aunque no me gusta el champán, brindaría a su salud con una copa de burbujas bien fría.


SLHLT

miércoles, 24 de enero de 2018

La Novia del Lobo

Hiiumma. 1650. El verano se acerca y en la pequeña isla estona un grupo de mujeres y niños juntan a las ovejas para bañarlas en el mar.


Escondido tras una roca Priidik, el joven guardabosques, observa el ritual, y no puede evitar fijarse en Aalo, una joven campesina de roja y larga melena que trata con especial cuidado a las ovejas.
Unos meses después serán marido y mujer. Y antes de un año Aalo dará a luz a su primera hija. ¡La vida les sonríe!
Pero tras una cacería de lobos, Aalo empieza a encontrarse extraña y nerviosa. Siente como si algo la llamara desde los bosques. Se resiste a enfrentarse a lo desconocido, pero en la noche de San Juan se siente vulnerable y con sus defensas desarmadas se dirige hacia lo que será su destino: ser una mujer loba.
Tras fundirse en un solo ser con el espíritu del bosque, Aalo, la Novia del Lobo, descubrirá la libertad. Y a partir de ese momento no volverá a ser la misma. Nunca más.
Llevará una vida ejemplar por el día junto a su marido y su hija, pero las noches serán suyas y correrá por los bosques junto a otros de su especie, su vista se agudizará, su olfato le hará redescubrir el mundo que la rodea, aprenderá a cazar y a devorar a sus presas para sobrevivir.
Pero ya os imagináis que ese equilibrio día-noche, mujer-loba, no va a acabar bien.
Quis novit Daemonis astu?
Este cuento se publicó por primera vez en 1928 y me parece una pequeña joya.
No solo está muy bien escrito, sino que me parece muy original y valiente utilizar la licantropía como metáfora de la liberación de la mujer. Porque ¿qué hay más peligroso que una mujer libre que busca su camino y toma sus propias decisiones?
En el siglo XVII seríamos brujas y nos quemarían en la hoguera.
Muy recomendable.
SLHLT
P.D. Las ilustraciones de Sara Morante son maravillosas.


miércoles, 17 de enero de 2018

Te me moriste

Un hombre vuelve a la casa familiar después de haber perdido a su padre. Viaja en la misma furgoneta que tanto esfuerzo le costó comprar, por los mismos caminos que un día recorrió con él en el asiento de atrás preguntándole cuánto faltaba para llegar. El retrovisor le devuelve un asiento vacío. Son los mismos lugares, pero no lo parecen porque él ya no está.
Vuelve allí para recordar, aunque todos los días recuerda, en un viaje cuya misión es luchar contra la muerte, que es el olvido.
Nunca te olvidaré.
Un olor le hace evocar sus palabras, su barba que rasca al darle un beso. Unas letras guardadas como un tesoro en un cajón y escritas por el niño que él fue, le hablan del hombre que era su padre y lo mucho que lo quiso. Sus enseñanzas. Sus manos toscas que lo trajeron del hospital. Su confianza en él al enseñarle a conducir. Su amor.
Pero también recuerda la enfermedad, el dolor, la morfina y su fragilidad. Sentirlo vulnerable fue un hachazo en el corazón y verlo apagarse una agonía.
Y el día final, en que solo pudo llevarlo.
En escasas cincuenta hojas Peixoto cuenta, con una narración delicada que es pura poesía, la tristeza de haber perdido a un padre, el peso de la ausencia sobre los hombros, el tener que aprender a vivir sin alguien a quien quieres, y el afán por recordar, por no olvidar, y por ser consciente que la vida es el viaje y la muerte solo un destino.

Emotiva y preciosa.
SLHLT

miércoles, 10 de enero de 2018

El rábano transparente

Está en los huesos. Y como va medio desnudo se le ven las costillas. Lleva un calzón sucio y unas deportivas mucho más grandes que sus pies. Las ata muy apretadas para que no se le escapen.
Tiene la barriga hinchada.
Le llaman Tizón por su piel. Una piel oscura por la roña y por estar siempre en la calle.
No habla. Nunca. Aunque sabe hablar, o eso dicen.
China. Años 50. Grandes movimientos migratorios de gente para construir y arreglar caminos, canales, puentes y presas, en el marco de una nueva política agrícola. A Tizón le dan un empleo y se encamina, junto al mampostero, a uno de los pueblos vecinos con el martillo de uña de su madrastra. Tendrá que picar piedra junto a las mujeres.
Casi no puede con el martillo y se hace daño en la mano. La joven Crisantemo quiere ayudarlo y trata de cuidarlo, aunque a Tizón no parece importarle.
Su trabajo con el mampostero no da los frutos esperados y lo mandan al ojo del puente con los herreros. El sudor le baña la piel. Casi no puede con el fuelle. Le arden las manos. Pero Crisantemo y el mampostero están pendientes de él.
Un día el joven herrero le manda a robar batatas y rábanos a un campo cercano para luego asarlos en la forja. Algo cambiará en Tizón. Aunque seguirá sin soltar palabra.
Cuando vi este libro en el estante de la librería, no dudé y me lo lleve a casa, dejando atrás muchas novedades editoriales y autores conocidos. Quería probar algo diferente y salir de mi zona de confort. La edición era preciosa, el autor era chino y había  recibido el Premio Nobel de Literatura, y la sinopsis de la contraportada era sugerente y apetecible. ¿Qué podía salir mal?
Todo. Con este libro me he estrellado. ¿Por qué? Muy posiblemente por las diferencias culturales y mi desconocimiento de la literatura china, por la traducción, por el estilo extraño entre naturalista y alegórico, o por una mezcla de todos estos motivos. Pero me resultó muy aburrido, repetitivo y con un mensaje difícil de entender. Siendo sincera, lo he terminado por puro pundonor y porque era corto, si llega a tener 50 páginas más, encabezaría la lista de los libros abandonados de 2018.
SLHLT

miércoles, 3 de enero de 2018

Sembrando hogueras

Quiero que este año empiece con poesía.
Hace unos meses una amiga subió una imagen de unos versos a una red social. Esas dos docenas de líneas me revolvieron por dentro. Me hicieron latir los huesos. Me pusieron el alma en otra piel y sentí el miedo primitivo del desesperado.
No dije nada. A veces no digo nada. Y eso que soy de mucho hablar.
Pero también callo.
Busqué esos versos en Internet. No fue difícil encontrar al autor: David González. Una pequeña biografía. Y unos cuantos poemas sueltos. Y de repente: el milagro. Aparece como caído del cielo El demonio te coma las orejas en una página web. Y lo leo. Y tiemblo. Es la voz de una generación perdida con venas de acero. La voz del superviviente. La voz de la ira. La de quien por fin ha tomado las riendas de su vida, pero que sabe que la otra vida, la del talego, también es su vida.
Quise saber más. Leer más. Y conseguí encontrar y comprar Sembrando hogueras. Y en él se encontraban los versos que me llevaron a sumergirme en el mundo crudo y salvaje de este poeta asturiano. Y descubrí que era más que un poema, pues tenía otra mitad. Aunque a mí me seguía emocionando más mi mitad. Y también descubrí el porqué del título del libro. Y a Berta. Y a Margarita, la primera en sembrar una hoguera. Y lágrimas, pañuelos de papel, perros envenenados, hogueras y jaulas. Que los pájaros prefieren los árboles a las farolas, y que hay hijos pródigos que nunca regresan a casa.
Aquí os dejo tinta, el poema del que os he hablado, ya un poco mío, para que también sea vuestro.
tinta
mi otro abuelo
estuvo preso en Oviedo.
en la cárcel provincial.
después de la guerra.
todas las mañanas
ponían una lista
en la puerta de entrada de la cárcel.
en esa lista estaban escritos
los nombres y los apellidos
de todas las personas
a las que el día anterior
habían puesto contra el paredón
o dado muerte
mediante garrote vil.
imagínate a tu abuela,
me decía mi padre,
sin saber leer ni escribir,
conmigo en brazos,
preguntando a gritos
a las otras mujeres
si tu abuelo
se había convertido

en tinta.

SLHLT

domingo, 31 de diciembre de 2017

2017: esto se acaba

El 2017 se acaba y toca hacer balance de lo leído en la segunda mitad del año, igual que hice con la primera, allá por el mes de julio. ¡Qué rápido pasa el tiempo!

Estos meses he leído menos que en los anteriores (la vida se me ha complicado y "completado" un poco más de lo que yo esperaba) y he reseñado 23 de ellos. Y aunque sé que los números no son importantes, los menciono porque a más de un lector que yo conozco le da una extraña paz lo de contabilizar las cosas...

La mitad han sido de escritoras y eso sí que me parece importante. Y he de decir que muy buenas, o al menos a mí me lo han parecido.

He descubierto a Lara Moreno, a Cristina Cerrada, a Rosa Ribas y a Laura Castañón. Me he reconciliado con David Trueba. He continuado las sagas de Eva Gª Sáez de UrturiMaría Oruña y de mi adorado Camilleri. He reído con la obra teatral de Yasmina Reza y he disfrutado de novelas gráficas estupendas de la mano de Rayco Pulido y Pablo Monforte.

Mi corazón se ha desbocado de la mano de Paul Pen, Federico Axat y Shirley Jackson. Y se ha vuelto a acompasar gracias a Hiromi Kawakami. He disfrutado con las rarezas de Amélie Nothomb y Julio José Ordovás. He aprendido de Chimamanda Ngozi Adichie ¡¡Y me he vuelto loca con Mark Twain!!

He leído, leído y leído. ¡¡Y me ha hecho feliz!! Que es de lo que se trata.

Y si queréis una recomendación, aquí os dejo mi trío de ases de esta segunda mitad del año.


Disfrutadlos. 

Y ¡feliz año nuevo!
SLHLT

jueves, 28 de diciembre de 2017

Me declaro culpable


- ¿Cómo se declara la acusada?

- Culpable, señoría. Me declaro culpable.

- ¿Quiere la acusada confesar su crimen?

- Sí, señoría. Espero que alivie mi conciencia.

- Prosiga.

- He de reconocer que ya había sucedido antes, señoría. No es la primera vez que abandono un libro sin terminar de leerlo... Pero este año había hecho propósito de enmienda. Trataría de elegirlos con cuidado, incluso asegurándome de que vinieran recomendados por lectores fiables y de confianza contrastada. Y si aún así alguno de ellos se resistía a "engancharme", les daría una segunda oportunidad. 

No sé qué ha podido pasar...

- Tenemos su confesión y no hay ninguna duda de su culpabilidad. ¿Quiere la acusada añadir algo más antes de que dicte sentencia?

- Sí, señoría. En mi defensa he de decir que tanto Mac y su contratiempo como Una vida mejor me resultaron tremendamente aburridos. Y no me sentí mal abandonándolos sin llegar ni a las 50 páginas. ¡La vida es muy corta para leer libros aburridos!

- Recuerde que quien ha de juzgarla soy yo.

- Disculpe, señoría. Un caso distinto fue el de La novia ladrona. Margaret Atwood es una gran escritora y lo que había leído de ella hasta el momento me había encantado. Además venía avalado por una lectora de pata negra... Pero no pude con él. En este caso lo intenté hasta en tres ocasiones y superé las 300 páginas, pero algo fallaba, y lo dejé. Con Querido Miguel me siento también en falta, pues creo que llegó a mi vida en un momento en el que mi capacidad de concentración era tan escasa que me sentía incapaz de meterme en la historia. Creo que le daré otra oportunidad más adelante, señoría. Y no tengo más que añadir.

- El juicio queda visto para sentencia.

SLHLT

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Un lugar a donde ir

Un lugar a donde ir es la segunda parte de Puerto escondido. Y aunque son libros que se pueden leer de forma independiente, ya que la historia principal se cierra en cada uno de ellos, y no hay demasiados “spoilers”, yo os pediría que los leyerais en orden, pues disfrutaréis más de la trama y de ir descubriendo a los personajes. Dicho esto, ¡vamos al lío!
Seis meses después de haber resuelto los crímenes que tuvieron en vilo a los vecinos de Suances, la teniente de la Guardia Civil Valentina Redondo se verá de nuevo inmersa en un caso de lo más particular: el cadáver de una mujer vestida con un traje medieval aparece en la Mota de Trespalacios
Y nadie ha visto nada. 
La cosa se complica al averiguar que la moneda que llevaba colgada no es de la misma época que la supuesta “princesa medieval”. Y cuando días más tarde aparece otro cadáver, que nada tiene que ver con ella, pero que también es portador de una moneda similar, todo apunta a la mano ejecutora de un asesino en serie cuyos motivos se le escapan.
Mientras Valentina intenta resolver su puzle particular, Oliver trata de encontrar el paradero de su hermano. La llamada perdida que unas semanas atrás registró su teléfono móvil ha dado nuevas alas a su esperanza. 
Lo que no sabe es que la llegada de una visitante inesperada trastocará sus vidas de un modo inimaginable.
Un thriller muy bien cuajado. Una documentación soberbia. Dos tramas que parecen independientes. Flashbacks al pasado para que el lector descubra el origen de las relaciones entre los protagonistas. Un narrador omnisciente a la par que siniestro. Un puñado de historiadores, arqueólogos, geólogos y espeleólogos buscando secretos bajo la superficie terrestre. Y Cantabria y su paisaje, ciudades, ríos, museos y cuevas, como escenario y coprotagonista de toda la historia. Esto es lo que os vais a encontrar y lo que hace de este libro una lectura muy entretenida que seguro que vais a disfrutar.
Aunque la historia de Puerto escondido me gustó más, en esta segunda parte los personajes están mejor dibujados y son más creíbles.
Seguro que os gusta.
SLHLT

Y de propina, la banda sonora del libro en Spotify. 

miércoles, 13 de diciembre de 2017

La luna en las minas

Había aullado de hambre toda la noche. A la madre se le había cortado la leche.
El padre se acercó a la cuna y lo miró. Las frazadas revueltas parecían a punto de engullirlo, pero se resistía, apretaba con fuerza los puños diminutos. Lo levantó con morosidad, esperando una voz que lo detuviera. La criatura abrió los ojos. Esos ojos. Las ojeras debajo, un presagio de luto si él no hacía nada.
Lo envolvió para protegerlo del frío. Era febrero y una gruesa capa de nieve cubría las calles del pueblo. Hizo un fardo prieto, el llanto cesó y lo sucedió una queja aguda, como la de los gatitos cuando los metían en un saco para tirarlos al pozo. Percibió tras de sí un roce entre las sábanas, ella se movía, tal vez dejaba de darle la espalda a esa cuna odiada. Cargó el fardo en el brazo derecho y se volvió. Despeinada y amarillenta, su mujer reptaba para sentarse. No le quitaba la vista de encima, pero seguía muda. Él avanzó hasta la puerta. Antes de abandonar el dormitorio, se giró de nuevo para que viera a la criatura.
- Llévatelo.
Nacer inocente. Nacer maldito.
Nacer con el odio y el miedo como único reflejo en los ojos de tu madre. Hijo del fruto del ataque de una bestia.
Un padre, que no es tal, se apiada de aquel bulto pequeño que es todo piel y llanto, y que aprieta los puños con fuerza, luchando por una vida que acaba de estrenar.
Al pasar por el cementerio le canta, para que se calme. Como un padre haría. La vergüenza le hace bajar la cabeza. No quiere que nadie del pueblo lo vea. Lo llevará con su madre, en el medio del bosque, para que ella se ocupe.
Una abuela, que no es tal, lo acoge. Y reniega de su propio hijo desde ese mismo momento. Ella cuidará y protegerá a ese niño con toda su fuerza. A pesar del miedo. Como una abuela haría.
Joaquín crece, entre susurros de maldiciones y coscorrones de su abuela. Y llega la edad de ir al colegio. La gente del pueblo lo mira con miedo. Sus hermanos le rehúyen y él les pone “ojos amarillos” (que no se entere la abuela) y se hacen pis encima.
<<Baja la cabeza, lobito>>                   <<Así, lobito bueno>>
Algunos niños le tiran piedras por el camino a casa. La abuela le pide que lleve al Rubio para que lo defienda.
<<Corre, lobito. Corre>>
Pero también hace un amigo: Vicente. El mejor de los amigos. Un filósofo encerrado en la piel de un niño pastor que teme a la muerte y a los espectros.
Y el tiempo pasa, y la metamorfosis llega una noche de luna llena.

Este libro es una pequeña joya. En él Rosa Ribas utiliza la licantropía como metáfora de lo diferente. Pero también habla de los hijos que han de pagar por los pecados de sus padres, de un mundo ruin y cruel lleno de miseria, donde el hambre era el pan nuestro de cada día, y el emigrar, para realizar el más duro de los trabajos, se convertía en la única opción.
Pero lo que más me ha gustado ha sido esa lucha de un hombre condenado contra su destino. Una lucha por ser mejor, a pesar de que las cartas estuvieran marcadas desde el principio. Una lucha por negarse a aceptar lo que todos esperaban de él, aunque para conseguirlo tuviera que dejarse la vida. Una lucha por la dignidad del individuo en un mundo donde todo aquel que se sale de la norma es temido y humillado; pero donde también es posible que un lobo y un pastor sean amigos. Los mejores amigos.
Tierna y cruel a partes iguales. Maravillosamente escrita. No le falta ni le sobra nada. Te emociona hasta el tuétano. De lo mejor que he leído este año.

¡Tenéis que leerla!
SLHLT