lunes, 27 de febrero de 2017

Diario de Golondrina

El amor se acaba y duele. Duele como nada antes había dolido. Duele tanto que serías capaz de hacer cualquier cosa para dejar de sufrir. El protagonista de esta historia lo consigue. Y lo hace hasta tal punto que anestesia sus sentidos para siempre. Se vuelve insensible a todo. Nada consigue emocionarlo. Nada. Y su vida transcurre así, sin más, llevando en su moto de un lado a otro cualquier cosa que tengan sus jefes a bien encargarle.
Un día cualquiera, escuchando a Radiohead algo le pellizca el alma. Hay un latido ahí dentro a pesar de todo. Y desde ese momento nuestro hombre sin nombre trata de buscar algo más que le produzca ese pequeño temblor que le temple por dentro. En su búsqueda descubre que matar eleva ese vértigo a un nuevo nivel. Y se hace asesino a sueldo. Y dice llamarse Urbano.
Pero no es suficiente. A veces sale a buscar objetivos por su cuenta. Matar no es lo que empezó siendo. No siempre le hace sentir. Piensa en dejarlo. Pero en uno de sus últimos trabajos algo cambia su vida: el diario de una de sus víctimas. No sabe su nombre. La llamará Golondrina. Y él será Inocencio.



Como siempre, los libros de la Nothomb son extraños, descarnados, íntimos y desasosegantes. Pero también originales, únicos y diferentes. En esta ocasión el protagonista es un hombre y su historia, llevada al extremo, es una extraña y psicopática búsqueda de la felicidad. Y tengo que decir que el final está a la altura.
No lo puedo evitar. ¡¡Me encanta como escribe esta mujer!! 
SLHLT

viernes, 24 de febrero de 2017

Las hermanas Bunner

Ann Eliza y Evelina son hermanas y tienen una pequeña mercería en un barrio gris del Nueva York de finales del siglo XIX. Allí pasan la vida entre lazos y botones, calados, flores de tela y bordados. Aunque no tienen muchos clientes, se ganan la vida y no tienen deudas.
Viven en la trastienda, donde tienen una pequeña cocina y una cama, un par de vestidos y el chal de su madre. Evelina es la mayor y casi siempre está en la tienda. Ann Eliza se encarga de hacer los recados y llevar los pedidos a las clientas. A la vuelta siempre le espera una taza de té caliente y un trozo generoso de bizcocho que le guarda su hermana.
La vida pasa. Sin más. Aderezada de vez en cuando por las historias de su vecina la modista y por las novedosas mangas a la última moda que viste alguna de sus clientes más pudientes.
Un día Evelina decide darle una sorpresa a Ann Eliza y le regala un reloj, que colocan emocionadas en la destartalada estantería de la trastienda. ¡¡Es todo un acontecimiento!! El tictac las acompaña mientras cosen y bordan, y ya no tendrán que salir a la plaza para ver la hora que es.
El mundo interior y exterior de las hermanas cambiará para siempre cuando el reloj se estropee y Ramy, el relojero alemán que se ha establecido en el barrio, entre en sus vidas. Nada volverá a ser lo mismo en más de un sentido.
Esta es una de esas historias que sólo aparenta ser sencilla. La autora atrapa al lector con una narración perfecta y limpia, que retrata y describe de manera exquisita el escenario en el que se desenvuelve y la época en la que se desarrolla.
Me ha gustado.
SLHLT

lunes, 20 de febrero de 2017

Las dos orillas

Antes de nada tengo que decir que este cuento es un regalo de Alejandro Palomas para aquellos que estamos enamorados de la familia de Amalia, perruna y humana. Y el regalo se convierte en regalazo con las ilustraciones de Fernando Vicente.
Son las ocho y media y la mesa está servida: seis cubiertos, el mantel blanco de siempre, los platos, también blancos, y las copas de cristal muy fino, regalo de la abuela. Faltan las flores, porque Amalia ha vuelto a olvidarse de recogerlas al pasar por la floristería; pero la crema de verduras se calienta a fuego lento en la cocina y el pavo se dora, humeante en el horno.
Van a celebrar el 35 cumpleaños de Fer. Cinco comensales y seis sillas. En casa de Amalia siempre hay una silla de más, una que no se ocupa nunca, la Silla de las Ausencias, y está reservada para recordar a los que ya no están.
Esta vez Palomas nos pone en la piel peluda de Rulfo, el perro de Fer. Con su sabiduría canina tratará no sólo de ayudar a su dueño a perdonarse, a pasar página y a superar la muerte de Max, su primer perro, sino que también ayudará al gran danés a cruzar a la otra orilla.
Con la delicadeza y la sensibilidad que lo caracterizan, Alejandro Palomas nos vuelve a erizar la piel en este precioso cuento, que habla de pérdidas, de ausencias, de muerte, de duelo y de superación. Pero sobre todo, habla de amor: del amor puro y sincero que nos profesan esos seres peludos de cuatro patas que nos han elegido para compartir sus vidas.
Siéntanse afortunados si pueden compartir su tiempo con uno de ellos.
Precioso.
SLHLT

miércoles, 15 de febrero de 2017

El cuento de la criada

Hubo un tiempo en el que podía llevar pantalones vaqueros, bañarme en la playa en biquini y comer helados. Hubo un tiempo en que trabajaba, ganaba mi propio dinero y me compraba cosas. Hubo un tiempo en el que pude estudiar y leer, escuchar música y bailar. Hubo un tiempo en el que tenía amigas, discutía con mi madre, vivía con Luke y tenía una hija. Pero parece que ese tiempo nunca existió. Parece que nadie se acuerda. Nadie habla de ello. Y la próxima generación pensará que siempre se ha vivido así.
Hubo un tiempo en que la República de Gilead fue una parte de Estados Unidos. Fueron tiempos convulsos, donde hubo atentados, asesinatos y accidentes en centrales nucleares, donde se desató la guerra y se derrocó al gobierno. En ese tiempo se redujeron nuestros derechos y libertades para protegernos del enemigo exterior e interior que quería acabar con nosotros y con nuestra fe. Primero nos quitaron el dinero y el acceso a nuestras cuentas. Sólo las podían manejar nuestros maridos, después nos quitaron el trabajo. Más tarde persiguieron a los infieles… Después todos fuimos sospechosos. Tratamos de escapar. Y me quitaron a mi hija.
Las esposas de los Comandantes de la Fe visten de azul. Las tías, de marrón, nos enseñan en el Centro Rojo cómo debemos comportarnos en cada momento. Las marthas, de verde, se ocupan de la casa y de la comida. También hay viudas, aunque cada vez menos, y van de negro. Las mujeres de los hombres pobres, van con túnicas a rayas. Las no-mujeres fueron desterradas a limpiar residuos nucleares a las colonias.
Nosotras, las criadas, vestimos túnicas rojas de amplias mangas y una cofia blanca que apenas nos deja mirar a los lados. No podemos hablar con nadie. Ya no somos dueñas ni de nuestro cuerpo. Somos las encargadas de perpetuar la especie en un mundo con graves problemas de fertilidad. Sólo algunos comandantes pueden permitirse tener una criada. Si no me quedo embarazada pronto me mandarán a otra casa. Ya no recuerdo mi nombre. Me llaman Defred, pues Fred es el nombre de mi comandante. Antes de mí, hubo otra Defred. Algo le pasó. Aquí. En esta habitación. Dejó un mensaje grabado en la madera: “Nolite te bastardes carborundorum”. Aún no sé lo que significa, pero lo repito como un mantra. Hay otra palabra que he empezado a escuchar entre susurros y que ha despertado en mí la esperanza: Mayday
Margaret Atwood es una gran escritora. El cuento de la criada se publicó en 1985 y es una novela distópica que describe una sociedad totalitaria basada, a simple vista en la protección de la fe verdadera, pero que como todos los totalitarismos, realmente se basa en el sometimiento de una parte de la sociedad, para que una pequeña casta de privilegiados, vivan con todas las comodidades. Además, tiene un claro mensaje feminista: reivindica los derechos de las mujeres mediante un efecto de choque, al mostrar al lector un mundo en el que solo tienen valor por traer hijos al mundo.
Es una gran novela, pero no es fácil de leer. Al principio no te enteras muy bien de qué está pasando, ni de cuándo ni dónde tiene lugar. Pero lo vas descubriendo poco a poco. Y eso aún te asusta más. Porque el escenario es conocido y porque podría llegar a ser posible pues muchos elementos de esta historia ya están ocurriendo.
El cuento de la criada está escrito con maestría y te obliga a reflexionar sobre el mundo en el que vivimos y hacia dónde nos dirigimos. Me ha gustado mucho, pero me ha resultado muy dura y he tardado semanas en digerirla del todo.
SLHLT

martes, 14 de febrero de 2017

14 de febrero: le declaro mi amor a la lectura.


Hoy es catorce de febrero y no hay un día mejor para proclamar mi amor incondicional por la lectura. 

Creo que es la mejor herencia que he recibido y recibiré jamás. No solo porque es algo que me enriquece y me hace más feliz, sino porque es un "regalo del universo", en el que han participado escritores vivos y muertos, periodistas y divulgadores, familia, amigos y profesores... ¡Es para sentirse afortunada!
¡¡Esto es estar enamorada!!

Con este blog yo también aspiro a transmitir mi pasión y entusiasmo por la palabra escrita e intento ser parte de esa conspiración en la sombra que inspire a otros a amar la lectura.

Y no estoy sola. ¡¡Esto está lleno de conspiradores!! Mirad lo que han hecho en el instituto Cardenal López de Mendoza de Burgos, donde pasé los últimos dos años:
un blog de biblioteca en el que invitan a toda la comunidad educativa a participar de forma activa en "esta locura de la lectura".
¡¡Éxito seguro!!
SLHLT


lunes, 13 de febrero de 2017

El reverso de los demás

Argel. Podría haber sido un día como hoy. O como ayer.
Adel, Yasmine y Sarah son hermanos y son hermosos. Mejor dicho: bellísimos. Llaman la atención. No pasan desapercibidos, para lo bueno, y sobre todo para lo malo.
Son diferentes. Demasiado libres, piensan sus vecinos. Y sufren. También se quieren. Pero ya no se hablan. Entre ellos hay un muro de silencio.
Sarah está casada con Hamza, que ha perdido la cabeza. Ya nada lo ata a él. Ni Mouda, su hija. Menos mal que tiene sus pinceles y finge que llenan su vida de color.
Yasmine es una mujer como las que no hay dos en el barrio: va a la universidad, fuma y no se conforma con la vida que quieren que viva.
Y Adel trabaja en una oficina, aunque a veces no va, se esconde en el café Edén y sufre por ser quién es y por no poder negarse a sí mismo.
Desde que Hamza enfermó, viven todos en casa de la madre, permanentemente enfadada porque no entiende a sus hijos, ni este siglo XXI en el que les ha tocado vivir.
Cada capítulo está contado por uno de sus personajes. Pero no son versiones de la misma historia, ni unas encajan a la perfección con las demás. Son trocitos de su intimidad, de sus preocupaciones, de sus miserias, de sus tristezas: de sus vidas. Es como un puzle hecho con piezas sobrantes de otros puzles, imposibles de encajar entre sí, pero que si nos alejamos, nos muestran una imagen del mundo árabe actual, sensible y violenta, en un barrio de Argel en el que una niña sueña con calzar bailarinas de todos los colores.
Es la primera novela de Kaouther Adini, y es una obra de arte.
Magnífica.
SLHLT

viernes, 10 de febrero de 2017

La mujer de la libreta roja


Laurent es librero. No siempre fue así. Hubo un tiempo en el que se dedicó a la banca. Pero eso ya forma parte del pasado. Está divorciado y tiene una hija adolescente. Su librería se llama Le Cahier Rouge.
Laure vuelve a casa de noche en un taxi. Sólo tiene que recorrer unos pocos metros para llegar a su portal. Alguien la asalta, la golpea y le roba el bolso. Sin móvil, llaves ni cartera, le explica su situación al recepcionista del hotel que hay frente a su edificio y se dispone a pasar allí la noche. Les pagará por la mañana. Pero la mañana no amanece para Laure. A consecuencia del golpe en la cabeza se ha quedado en coma.
La casualidad hace que Laurent encuentre el bolso de Laure en un contenedor. Desde ese momento su objetivo será encontrar a su dueña y devolvérselo. Poco a poco, al revisar el bolso Laurent va conociendo a Laure. Y, entre fotos, espejos, pinzas del pelo, libros de bolsillo, barras de labios, llaveros con extrañas inscripciones y una libreta roja en la que escribe sus pensamientos, la va descubriendo y se va enamorando de ella.


No me suele gustar la novela romántica, porque me resulta aburrida, cursi, facilona y artificial. Pero como todo el mundo hablaba de este libro, me animé a darle una oportunidad y la verdad es que no ha estado mal. Está escrita de forma ágil y fresca, y he de decir que no cae en la cursilería ni en el exceso. Es una historia bonita que consigue su función: entretener.
SLHLT

lunes, 6 de febrero de 2017

Manual de autoayuda

Las redes sociales bien entendidas son una fuente de conocimiento maravillosa. Así, gracias a ellas, descubrí La puerta de Tannhäuser, librería para replicantes, y buceando entre sus recomendaciones y sus “¡Libros geniales que arden en las manos!” encontré esta colección de relatos llamado Manual de autoayuda. Me dejé llevar por un impulso y lo añadí a mi pedido. Y tras un viaje de casi quinientos kilómetros hasta mi casa y varios meses en el montón de libros de mi mesita de noche, llegó su momento.
Y empiezo a leer y un payaso me cuenta un retazo de su historia. Ya no se mete. Se desintoxicó en el hospital después de que un león le arrancara un brazo en su última función. Y el circo se fue. ¡Menos mal que le dejó la caravana! Ahora malvive haciendo los viernes funciones para los niños del pueblo. Va tirando. Los lunes compra botillo. Los martes cuida del niño de una vecina. Y la vida sigue. Y él sigue adelante como puede, con el alma hilvanada al cuerpo.
Y el cuento acaba y yo tengo la piel de la mía de gallina. ¡Qué manera de escribir! ¡Qué bien lo hace este Carmona del Barco! ¿Será casualidad? Voy a comprobarlo leyendo otro relato. Y luego otro más. Y preparo una clase  y leo otro. Hago la cena y de postre uno más. Y me voy a la cama con él. Y también lo desayuno. Y ahora la que lo cuento soy yo. Y lo empiezo a recomendar. Y no quiero acabarlo. Y cuando lo termino pienso que tengo que buscar más cosas que haya escrito de este señor.
Leer estos relatos es zambullirte de cabeza en un instante de la vida de sus personajes, que te miran a los ojos y desnudan su alma. Solo un ratito, pero es suficiente. Así conozco a un oftalmólogo que pierde el hilo de su discurso en una conferencia y no es capaz de recuperarlo; a un preso que trata de eludir la muerte cada día; a una cajera de un restaurante de comida rápida que habla de Hegel; a un profesor de literatura que busca el amor en los servicios de las estaciones de autobuses; parcelas del infierno con nombres y apellidos; vidas rotas, supervivientes a todo; adolescentes con bulimia con malas madres que se cortan con cuchillas y se sienten responsables de todo; mujeres tristes que se ofrecen de modelos a fotógrafos locos; el drama de la inmigración; el valor de un título para quien necesita volver a empezar; corazones en cuerpos ajenos; el alma de algunos antidisturbios; tres hermanos o lo que queda de ellos….
Hay relatos y relatos. Y estos son de lo mejor que he leído en mucho tiempo.
Impresionante. Hay que leerlo.                                   SLHLT

viernes, 3 de febrero de 2017

Una buena chica

Mia es una joven independiente. Vive sola en su apartamento, trabaja en una escuela ayudando a chicos de escasos recursos, y ahora mismo se está viendo con alguien, pero no es nada serio. Tiene una hermana mayor, la hija perfecta a ojos de su padre, el famoso juez Dennet.


Su relación con su familia es fría y distante. Su padre la considera una perdedora y su madre, otrora una mujer con sueños y ambiciones y hoy una sombre de lo que fue, la quiere, aunque apenas habla con ella.

Mia está esperando en un bar a su “novio”. No va a ir. Tiene que trabajar. Se toma otra copa. Y alguien se le acerca y empiezan a hablar. Pinta bien. ¿Por qué no? Un polvo con un desconocido sienta bien a la autoestima. Se van juntos.


Mia no aparece. La han secuestrado.

Este es el punto de partida de Una buena chica. Mary Kubica, en esta primera novela teje un thriller casi perfecto y bebe de las fuentes de los mejores especialistas en el género. Sin caer en el morbo y la “casquería” dibuja una red alrededor del secuestro de Mia, que te atrapa de principio a fin. Está narrado a tres voces: la de Collin, el secuestrador; la de Gabe, el detective que investiga el caso; y la de Eve, la madre de Mia. Los tres sufrirán una metamorfosis a lo largo de la historia.

Además de los tres puntos de vistas narrativos, la novela discurre en dos líneas temporales: el antes, lo que ocurre durante los meses de secuestro; y el después, una vez que Mia vuelve a casa.

Con todo esto, el lector es el que va a ir descubriendo la trama, pero las cosas no son siempre lo que parecen, y como buen thriller que es, hasta el final, no encajarán todas las piezas.

El personaje de Gabe es uno de los que más me han gustado,

Muy entretenida. No podréis dejar de leer.
SLHLT

lunes, 30 de enero de 2017

Sally Heathcote SUFRAGISTA

Sally Heathcote duerme en su cama de la residencia de ancianos en la que vive. Pero esa mujer que está entre las sábanas no es una mujer cualquiera, es una mujer fuerte y comprometida que luchó, junto a muchas otras, por el voto femenino en una convulsa Gran Bretaña de principios del siglo XX.
Sally sueña, y en esos sueños recuerda su juventud, de sirvienta, en casa de mujeres ricas, donde comenzó a oír hablar del sufragio y de cómo conseguirlo. Recuerda a sus amigas, las manifestaciones, la cárcel, las huelgas de hambre, y la lucha. Que, contra todo pronóstico, dio sus frutos.
Al despertar, se encuentra con su hija y su nieta. Y el final no tiene desperdicio. ¡Lo que han cambiado los tiempos!
Este libro, además de estar maravillosamente ilustrado y de ser una preciosidad de edición, también está muy bien documentado, y añade mucha información extra al final del libro. Trata con rigor este movimiento de lucha por los derechos de las mujeres, y no se conforma con una mera anécdota, como lo fue la aparición de Winifred con la banda tricolor en Mary Poppins.
Me ha gustado. Os lo recomiendo.
SLHLT

viernes, 27 de enero de 2017

Choque de civilizaciones por un ascensor en Piazza Vittorio

¡Alguien ha matado a alguien!
El segundo alguien es Lorenzo Manfredini, un joven italiano que vive en Piazza Vittorio, se hacía llamar el Gladiador, mea en el ascensor y no le cae bien a nadie del edificio.
No se sabe quién ha podido ser el primer alguien, pero Amedeo ha desaparecido y todas sospechas parecen caer sobre él, aunque ninguno de sus vecinos cree que sea culpable. Todos quieren a Amedeo, un hombre bueno con un pasado del que no habla y que le produce un úlcera en el recuerdo: desde Benedetta, la portera xenófoba napolitana, hasta María Cristina, la cuidadora peruana, que todos creen filipina; pasando por Iqbal, el bengalí que regenta la tienda de ultramarinos y por su gran amigo Parviz, el refugiado iraní que odia la pizza y da de comer a las palomas.
Lo importante de este libro no es quién ha asesinado a Manfredini ni por qué. La piedra angular del mismo es “la verdad”: la verdad de cada uno de los personajes que lo habitan y que el autor nos muestra capítulo a capítulo. Esa verdad que afrontan como pueden en un barrio de Roma donde todos tienen su hueco, pero en el que, en el fondo, todos se sientes solos y extranjeros.
Entre verdad y verdad, Amedeo nos va desgranando su vida y sus recuerdos que, cual loba capitolina, en ocasiones lo cuidan y amamantan, pero en otras lo muerden y devoran. Ante ese pasado que le oprime el alma solo hay un remedio: Auuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu…
Es un libro estupendo. Con un sentido del humor delicioso, el autor nos cuenta grandes tragedias cotidianas y nos obliga a ponernos en la piel de todos y cada uno de los personajes. ¡¡Me ha gustado muchísimo!! 
Lo tenéis que leer. No hay excusa posible: es corto, fácil y la edición de Hoja de Lata es preciosa. ¡Os va a encantar!
SLHLT

lunes, 23 de enero de 2017

Una primavera de perros

La primavera por fin ha llegado al valle de Aosta y parece que los rayos de sol harán que el subjefe Rocco Schiavone se reconcilie con la ciudad, después de nueve meses bajo un manto blanco perpetuo, y un incontable número de pares de zapatos destrozados.
Pero la primavera en la montaña puede traer sorpresas, y mientras caen los últimos copos, un cabreado Schiavone tendrá que lidiar con un accidente de tráfico con dos víctimas mortales, una furgoneta robada y el secuestro de Chiara, la hija de un constructor de la zona. Todos estos sucesos, que en principio parecen no tener nada en común, terminarán confluyendo en una trama oscura, tejida por los escurridizos dedos de la mafia, que también llega a ciudades como Aosta.
Además, su pasado vuelve de nuevo a visitarlo…
Cada vez me gusta más Antonio Manzini y su detective. En esta tercera entrega del subjefe Schiavone, la trama policiaca es mucho más rica y está mejor desarrollada que en las anteriores novelas. Además, los personajes se van definiendo y redondeando, y ya los puedo reconocer como seres queridos, con sus grandezas y sus miserias.
Otra cosa que me ha gustado es que la historia no termina al concluir la investigación, sino que sigue, con un final contundente y doloroso, pero que te deja con ganas de leer ya la siguiente novela.
Señor Manzini: ¡póngase a escribir!
Me ha gustado mucho.
SLHLT

viernes, 20 de enero de 2017

Departamento de especulaciones


Decías que los antílopes tiene una visión diez veces más potente que la nuestra. Fue al comienzo, o casi. Eso significa que en una noche clara pueden ver los anillos de Saturno.

¡Qué bonitos son los comienzos de una historia de amor! No hay mejor sensación en el mundo que estar enamorado en esos primeros compases de una relación, antes de que todo mute y, sin dejar de ser amor, se convierta en otra cosa.
Si me preguntas de qué va este libro, la respuesta corta sería: de un matrimonio en crisis. ¿Y la respuesta larga? Una mujer de mediana edad, americana, que en un tiempo escribió un libro, y tiene muchos más libros frustrados en su cabeza, que dedica sus horas a dar clases de escritura creativa en la universidad. Y está casada. Y tiene una hija. Y un amigo filósofo. Y la vida pasa. Y el matrimonio cambia. Y las chinches no se van aunque hiervas la ropa, eches veneno y lo envases todo al vacío. Y él acepta un trabajo que no le llena. Y ella quiere saber qué habría pasado si hubiera seguido escribiendo. Y la niña crece. Y se cambian de casa. Y la infidelidad lo llena todo. Y hay que elegir: seguir adelante o volver a empezar.
Jenny Offill ha sido un gran descubrimiento. Sin ser original en la historia, lo es en su planteamiento. Es una novela fragmentada, escrita en párrafos cortos, como una especie de diario de pensamientos, como un conjunto de estados en una red social, salpicados de esas ideas locas o no tan locas que a todos se nos pasan por la cabeza:
Ella se imagina cómo se sentiría en el funeral del filósofo. Y cómo se sentiría en el de su marido. Se lleva la mano al corazón durante un segundo y la deja allí. Sí, sigue latiendo.
De citas de pensadores:
Lo que dijo Rilke: Quiero estar con los que conocen cosas secretas; si no, prefiero estar solo.
Lo que dijo Martin Luther King: La fe reside bajo el pezón izquierdo.
Lo que dijo Kafka: Escribo para cerrar los ojos.
Lo que dijo Singer: Me pregunto lo que pensaría la gente, hace miles de años, de las chispitas que salían cuando se quitaban la ropa de lana.
De sensaciones que salen de las tripas, de preguntas que hacen los hijos…
¿Por qué hay sal en el mar?                            
¿Te morirás antes que yo?   
¿Sabes cuántos perros tenía George Washington?

¡De vida!
Muy original. No te deja indiferente. Se lee de una sentada, pero se queda contigo mucho más tiempo. Muy recomendable.
SLHLT

lunes, 16 de enero de 2017

Irlanda

Natalia es una adolescente tímida. También es la mayor de tres hermanas. Bueno, de dos. Porque Sagrario, la mediana, acaba de morir. Una larga enfermedad la va limitando poco a poco y reduciendo su existencia a las cuatro paredes de la habitación que un día compartió con Natalia, y al mundo cuadrado que ve a través del cristal de su ventana. Lo único que la distrae cuando no siente dolor, son las historias que se cuentan entre hermanas y el ayudar a Natalia con las fichas de su herbario.
Sagrario ya no está, pero sigue al lado de Natalia, la visita por las noches, como la tortuga de sus pesadillas. Pero a Sagrario no le tiene miedo.
En pleno duelo, sus padres la envían a pasar el verano en el campo con sus primos. Sus primos: dos seres hermosos y perfectos, que junto a sus amigos, dedicaran el estío a arreglar una antigua casona de campo, propiedad de la familia, entre cuyos muros reposan historias de otro tiempo. Nadie lo sabe, pero Sagrario también viajará con ella. Bueno, sí: la nena lo sabe.
Entre manos de pintura, plumeros, flores, arcones cerrados con llave y vestidos antiguos, Natalia observa a su prima Irlanda y a sus amigas, que la veneran. Irlanda, tan perfecta, tan buena, tan educada, tan lista, está acostumbrada a ser el centro de atención y a conseguir siempre lo que quiere. Y sin embargo, Natalia, tan niña, entre plantas y flores, habla con Sagrario y con los espíritus del bosque y ejecuta conjuros protectores…
Ese verano cambiará sus vidas. Para siempre.
Irlanda es un libro sobre la pérdida de la inocencia; sobre la adolescencia como metamorfosis; sobre la naturaleza humana y sobre el bien y el mal. El mal en mayúsculas. Ese mal que se ejerce sin motivo, simplemente porque se puede. Es aquel que nunca termina, que no se sacia y que hace del que lo sufre un ser doliente, sometido, y anulado, para que el que lo ejerce se sienta superior en todos los aspectos.
Pero a veces, el que inflige el mal subestima a quien lo sufre…
Espido Freire usa a Natalia como narradora de la historia y la pone ante nuestros ojos. Está muy bien escrita para ser una primera novela, y aunque la primera parte pueda resultar un poco más larga y lenta, la segunda parte la compensa, para terminar con un final a la altura.
Me ha gustado mucho más de lo que esperaba.
SLHLT

viernes, 13 de enero de 2017

Y todos callaron

Vitoria. Febrero de 2008. Amelia Zabaleta ha muerto y tras el entierro se dará lectura al testamento. Allí, en el despacho del notario, no sólo se encuentran su única hija, su yerno y su nieto, sino también Felisa, su ama de llaves, y Salvador, el antiguo chófer de la familia.
Además de una cierta suma para obras de caridad, Amelia deja una buena cantidad de dinero a sus antiguos sirvientes y les cede su casa mientras vivan. Sólo tras su muerte esa propiedad pasará a manos de sus herederos.
Pero esta no es la única sorpresa que ha dejado Amelia. El resto de su fortuna pasará a manos de sus hijos. No hija, sino hijos, en plural. Este fue el gran secreto de su vida: Elvira tiene un hermano mayor del que no sabía nada: Miguel, nacido el 9 de junio de 1936, hijo de su madre y de un tal José Aurra.
Para poder acceder a la herencia tendrán que encontrarlo.
Así es como Jon, “Jontxu, el del kiosko” entra en escena. Este investigador privado de medio pelo será el encargado de encontrar a Miguel. Pero un trabajo aparentemente sencillo cambiará su vida y se convertirá en una apasionante historia que obliga a Jon a bucear en aquella Vitoria del 36 donde no hubo guerra, pero en la que “aquello” sacó lo más vil de mucha gente y por lo que otros pagaron las consecuencias.
Ahora nos acusa de ser culpables por olvidar que el papel de la mujer es el hogar, no las algaradas callejeras, y por haber parido cachorros de lobo con los enemigos de la Iglesia. Yo nunca he estado en una algarada y mi niño no es un animal. Aquí los lobos son él y las monjas; nosotras sólo somos unas pobres ovejas… Me mira a mí, sé que me está mirando aunque tengo la cabeza gacha, siempre la tengo, es la única forma de que no se me note el miedo que siento en todo momento.”
Lo que más me ha gustado de este libro es la parte en la que se inserta la historia de Amelia contada en primera persona. Esa mujer valiente es traicionada por la vida y por la envidia y la mala entraña de aquellos que la acusaron en falso por el simple hecho poder hacerlo. Una mujer que hizo todo lo necesario para sobrevivir y proteger a los suyos en una España de posguerra que en muchos lugares fue lo más parecido al infierno que os podáis imaginar. Una época que estuvimos obligados a olvidar y que hace mucha falta recordar.
La parte de la investigación, sin ser nada excepcional, está bien. El estilo es sencillo y fácil de leer.
SLHLT