lunes, 30 de abril de 2018

El peligro de la historia única

En este pequeño libro la editorial Random House transcribe la primera charla TED de Chimamanda Ngozi Adichie. En ella la escritora nigeriana reflexiona sobre los discursos que nos son impuestos desde las más diversas plataformas: cine, televisión, música, literatura, redes sociales... Y sobre la peligrosidad de creernos esa historia única, llena de simplificaciones y estereotipos, pues a base de repeticiones y de no tener nada con qué contrastarla, acaba formando parte de los cimientos que sustentan nuestro crecimiento personal.
<<El relato único crea estereotipos, y el problema no es que los estereotipos sean falsos, sino que son incompletos. Convierten el relato en el único relato>>.
Para ejemplificarlo, nos cuenta una anécdota de su juventud cuando llegó a Estados Unidos para estudiar en la universidad:
<<Y dejé impresionada a mi compañera de habitación estadounidense. La chica me preguntó dónde había aprendido a hablar inglés tan bien, y le desconcertó descubrir que el idioma oficial de Nigeria era el inglés. Me pidió escuchar lo que llamó mi “música tribal”, y se llevó una gran decepción cuando saqué mi cinta de Mariah Carey>>.
A veces darse cuenta de la mentira que conlleva la simplificación de la historia única es tan sencillo como darle la vuelta y aplicarla a nuestra propia vida:
<<Recientemente di una charla universitaria durante la cual un estudiante se lamentó de que los hombres nigerianos fueran unos maltratadores como el personaje del padre de mi novela. Repliqué que acababa de leerme una novela titulada American Psycho y lamentaba muchísimo que los jóvenes estadounidenses fueran asesinos en serie>>.
Ser conscientes de que los que reescriben la historia son los vencedores y de que una gran parte del dinero de los estados y las multinacionales es invertido en manipular nuestra opinión y en crearnos necesidades de las que carecíamos, es el primer paso para abrir nuestra mente, plantearnos preguntas y acercarnos a una versión más ajustada a la realidad de la verdad.
<<El poeta palestino Mourid Barghouti escribe que si quieres desposeer a un pueblo, la forma más simple de conseguirlo es contar su historia y empezar por “en segundo lugar”. Comienza la historia con las flechas de los nativos americanos y no con la llegada de los británicos y obtendrás un relato completamente distinto>>.
La importancia de las historias es mucho mayor de lo que nos imaginamos. Tienen el poder de calumniar y desposeer a una persona o un pueblo de su dignidad. Pero también son capaces de restaurarlas.
<<Cuando rechazamos el relato único, cuando comprendemos que nunca existe una única historia sobre ningún lugar, recuperamos una especie de paraíso>>.
Me ha parecido muy interesante. Aquí os dejo la charla TED original por si queréis echarle un vistazo.


SLHLT

jueves, 26 de abril de 2018

Stitches

Imaginaos un niño sin voz en una casa muda en el Detroit de los años 50. Nadie dice nada. Nadie escucha a nadie. Nadie se comunica.
Una madre amargada y frustrada consigo misma y con la vida que lleva, que trata con frialdad y falta total de empatía a sus dos hijos.
Un padre médico que pasa casi todo el día en el hospital y cuando llega a casa baja al sótano a golpear con saña el saco de boxeo y que cree que puede curar todas las enfermedades de David con Rayos X.
Un hermano mayor que aporrea con frenesí su batería.
¿Qué le queda al pequeño David? Le salvará la lectura, una gran imaginación y sus dibujos. Él quiere ser como Alicia y perseguir a un conejo blanco hasta su madriguera, para escapar de allí y llegar al país de las maravillas.
Pasados unos años le detectan un bulto en el cuello. Parece un quiste. Hay que extirparlo, pero no corre prisa. La medicina es cara y en su casa no sobra el dinero. O ese le dicen
El día que le van a quitar el bulto, algo se complica y David, tras la operación, se despierta con un costurón que le atraviesa el cuello de arriba abajo, y sin cuerdas vocales. David ya no puede hablar.
Un día descubre que ha tenido cáncer y que nadie le ha dicho nada. Su frustración y su ira aumentan. Su comportamiento empeora. Pero ni así consigue llamar la atención de unos padres que hacen como si no hubiera pasado nada.
Y va al psiquiatra. Su conejo blanco. El que empieza a ver en él algo más que a un pobre diablo. Que valora sus dibujos y que le da la fuerza para creer en sí mismo, irse de casa y empezar de cero.

Stitches es una novela gráfica diferente. Es una especie de obra catártica, con la que el autor trata de soltar parte del lastre que lleva arrastrando toda la vida y compartirlo con el lector, o más bien espectador, pues sus viñetas son muy poderosas y casi cinematográficas.
David Small, nos dibuja y nos cuenta su terrible infancia entre adultos fríos, siniestros y egoístas que no saben tratar a los niños. En una casa donde nadie habla y nadie escucha, su voz no es importante. Y menos aún si una enfermedad lo priva de ella. A partir de ese momento, sin ser él muy consciente de ello, comienza su reconstrucción. Y serán sus dibujos los que hablen por él.
Os la recomiendo.

SLHLT

lunes, 23 de abril de 2018

Mis chicos del pasillo. Si quieres ser como ellos, ¡lee!

Yo, como algunos de vosotros, me críe en los 80. Esos años 80 que ahora están tan de moda y que vuelven con toda la fuerza y el poder de la nostalgia idealizadora, en forma de series como Stranger Things o Dark, camisetas imposibles, minishorts, pantalones pitillos tobilleros (que un día juré que nunca me volvería a poner) y gafas enormes revisitadas. 

<<¡Cosas veredes!>> decía el Quijote. ¡Y tanto que las hemos visto!

Como todos los niños de la época, yo veía los sábados La bola de cristal y me encantaba. Aunque he de reconocer que había secciones que no entendía muy bien, quizás porque era aún pequeña para pillar el sentido del humor absurdo de Pedro Reyes o Pablo Carbonell, las noticias de Gurruchaga y las letras de muchas canciones. Mi parte favorita, aparte de los electroduendes y de la bruja avería diciendo: <<¡¡Pero qué mala soy!!>>, eran las aventuras de La pandilla y el día a día de La familia Monster.

Hace unos días, pensando en qué os podía escribir el Día del Libro, me acordé de aquellos falsos anuncios que usaban como cortinilla entre secciones en La bola de cristal. Había uno que decía: <<Yo solo no puedo, con amigos sí>>. Y otro: <<Tienes quince segundos para imaginar... si no se te ha ocurrido nada, a lo mejor deberías ver menos la tele>>. 



Pero mi preferido era uno en el que aparecían imágenes de distintos personajes y una voz en off  iba diciendo: 

<<Este no lee>> 

<<Este sí que lee>>,

en función de si eran buenos o malos, para terminar con la imagen de un rebaño de ovejas y un:

<<Si no quieres ser como estos, ¡lee!>>.

Hoy, en vez de poner a King Kong o a tiburón, como ejemplo de los que no leen, habría que poner a alguno de nuestros políticos, a más de un tertuliano y casi a cualquier participante de reality show...

Pero yo cambiaría también el final y pondría una imagen de "mis chicos del pasillo".

El departamento de Tecnología está en la planta baja del instituto al final de un largo pasillo. Y en una de las aulas que dan a ese pasillo se ha habilitado una sala de juegos durante los recreos. Yo las primeras semanas, como profe nueva que era, no lo sabía y cada día, en mi camino en búsqueda de cafeína, veía que había chicos esperando a la puerta. Y casi siempre con libros en las manos.

No conocía a ninguno. Pero un día me paré a hablar con ellos. Y luego otro día les pregunté qué leían. Y otro día me preguntaron ellos a mí y les recomendé alguno. Y día tras día hemos ido compartiendo miles de historias. Ficticias y reales. Y aunque el grupo inicial se mantiene, también han ido apareciendo nuevos miembros. ¡¡Y me encantan!! 

La adolescencia es una etapa muy complicada y los institutos pueden ser sitios terriblemente ásperos para alguna gente. Pero estos chicos, mis chicos del pasillo, sin ser muy conscientes de ello, se han unido en sus diferencias para hacer un frente común y sobrevivir. Y yo estoy muy orgullosa de ellos.

Así que mi anuncio terminaría:     Si quieres ser como ellos, ¡lee!

SLHLT


miércoles, 18 de abril de 2018

El jardín de los sospechosos

Martín Guidú es fotógrafo. Y bastante bueno. Por eso va a dar una charla sobre su oficio al colegio de Lucas. Por eso y porque Anakin, su hermano, el padre de Lucas, se muere y se lo ha pedido.
Son las ocho de la mañana. Faltan tres horas para que se cometa el crimen. Pero eso Martín aún no lo sabe. Coge el tren que lo llevará hasta Ítaca, cual Odiseo. Y en su viaje,  piensa. 

Piensa y recuerda. 

Su mente vuela mientras el mundo se mueve, en sentido contrario, al otro lado de la ventanilla. Y piensa en Anakin, en cuando eran niños y en los veranos con los abuelos. En cómo eran. En cómo son. Y en cómo será la vida sin Anakin. Piensa en su madre, que murió siendo ellos aún muy niños. Y en su padre viudo y en la primera foto que le hizo. Piensa en Alicia y en Julia, en la llegada de Kinde y en el milagro de Lucas… 

Piensa, recuerda y reconstruye su historia. Una historia de la que su hermano va a dejar de formar parte para siempre.
Después de dar su charla a padres e hijos, y sacar unas cuantas polaroids, los niños de la clase de altas capacidades de Lucas salen al recreo. Bueno, Lucas no sale. Se queda con Martín y con Kinde… Pero al sonar el timbre de vuelta, no regresan todos. Falta Alicia. Y media hora más tarde encontrarán su cuerpo en un antiguo refugio antiaéreo que hay en el jardín.
El inspector Barriuso, con la ayuda de Martín y Natalia, la profe de los chicos, seguirán pistas y atarán cabos para encontrar al culpable. Y cinco horas después todos intentarán seguir adelante con sus vidas.
El jardín de los sospechosos es una novela de las de “habitación cerrada”, donde lo sustancial no es que se haya cometido un crimen, pues la autora te lo adelanta desde el principio. Tampoco es tan importante quién ha sido el culpable. Lo trascendental es el motivo. ¿Podrías entenderlo? Cuando lo leas, me lo cuentas.
Hay muchas cosas que me han gustado de este libro: la voz en la cabeza de Martín, ese otro narrador que todos llevamos dentro y al que escuchamos poco, las múltiples referencias literarias que hace la autora, la idea de la responsabilidad compartida, del desconocimiento de lo que hacen los hijos cuando no los ves, y de lo aterrador que resulta la imitación de un comportamiento adulto por parte de un niño. Además, el personaje de Braulio Gador me ha fascinado.
Me he quedado con las ganas de saber más sobre nuestros protagonistas pero, tal y como acaba el libro, estoy completamente convencida de que pronto volveremos a verlos. ¿Me equivoco, Marina?

Si queréis pasar un par de tardes de lo más entretenidas, no dudéis en venir a pasear por El jardín de los sospechosos.
SLHLT

miércoles, 11 de abril de 2018

84, Charing Cross Road

Pura delicia. Esas fueron las primeras palabras que dije cuando lo acabé.
Helen Hanff es una escritora de guiones neoyorkina que, tras leer un anuncio en el periódico de una librería especializada en libros de segunda mano, se decide a escribirles para ver si pueden conseguirle, por un módico precio, los volúmenes que es incapaz de encontrar en la gran manzana. Es octubre de 1949. La librería en cuestión es Marks and Co. Y se encuentra en Londres. En el 84 de Charing Cross.
Así comienza una relación epistolar que durará veinte años y que pasará de ser puramente comercial a convertirse en una gran amistad. No quiero contaros mucho más. Me gustaría que lo descubrierais vosotros mismos y que, en la era de internet, sintierais la emoción del que espera noticias a vuelta de correo. Como la sintieron ellos...

Porque esta fue una historia real.
Hay libros que van mucho más allá de lo que narran y son capaces de pasar a formar parte de nuestra propia historia. Este es uno de ellos. Al terminarlo tienes la emoción a flor de piel, un nudo en la garganta y un sentimiento de reconciliación con el ser humano que te templa el alma.
¿Por qué? Porque lo entiendes. Te reconoces en Helen Hanff y en Frank Doel. En su emoción compartida por la lectura. En su satisfacción a la hora de encontrar y recibir un libro deseado. En la complicidad que se establece al saber que has contribuido a hacer un poco mejor la vida del otro, bien sea con un libro difícil de encontrar, unas latas de jamón, un par de medias o al recibir una carta. Sabes que las historias unen. Y que los amantes de los libros nos reconocemos, nos buscamos, nos encontramos casi sin quererlo, y compartimos una conexión, invisible a los ojos e incomprensible para muchos, que hace que conectemos sin saber apenas nada unos de otros.
Esto es lo que nos ha pasado a Raquel Friera y a mí. Dos personas casi desconocidas que descubren en una charla informal a las puertas del instituto, que no solo comparten el nombre y la pasión por enseñar, sino también el amor por la lectura.
Unos días después me regala este libro. Sin motivo. Porque sí. Porque sabía que me iba a gustar. Porque a ella le había emocionado.
Y me ha encantado.
Gracias, Raquel.
¡Qué suerte haberte encontrado en el camino!
SLHLT

miércoles, 4 de abril de 2018

El festín de Babette

Berlevag es un pequeño pueblo situado a los pies de uno de los muchos fiordos que pueblan la costa danesa. A mediados del siglo XIX allí se establece una comunidad piadosa dirigida por un pastor luterano que se encarga del cuidado de sus vidas y sus almas.
Este buen hombre tuvo dos hijas, criadas en la austeridad, la misericordia y el amor al prójimo. ¡Nunca se conoció muchachas más piadosas y dedicadas a su comunidad! Incluso rechazaron la posibilidad de desarrollar su propia felicidad y talento para dedicarse a seguir los pasos de su padre.
Una noche lluviosa de 1871, tres timbrazos sacan a las hermanas de sus quehaceres cotidianos, y al abrir la puerta ven a una mujer morena, voluminosa, tremendamente pálida y empapada hasta los huesos, que cae desmayada a sus pies. Tras volver en sí, saca de entre sus ropas una carta que tiende a las dos hermanas sin decir ni una palabra.
Una carta escrita en francés.
En esa carta, un viejo amigo les pide que ayuden a Babette, pues ha tenido que huir de París como consecuencia de la guerra franco-prusiana y el levantamiento de les communards.
Las hermanas la acogen, no sin cierto recelo, pues, aunque es un acto de bondad y generosidad que su padre también habría hecho en vida, temen que esa extraña altere sus vidas y amenace la paz de la comunidad. Pero se equivocan. Babette sigue al pie de la letra sus deseos e instrucciones, cambiando sus vidas solamente para mejor, hasta convertirse en una parte fundamental de las mismas.
Los años pasas repitiendo todos ellos sus 365 días de rutinas, austeridad y renuncias. Ya van quince desde que Babette llegó. Pero un día, con el mismo envoltorio que cualquiera de los otros, Babette descubre que le ha  tocado la lotería y quiere ofrecer a toda la comunidad una cena de agradecimiento y de homenaje al difunto pastor luterano en el centenario de su nacimiento. ¡Una cena por todo lo alto! Como las que ella solía preparar en París.
Las hermanas no se pueden negar pues es lo único que Babette les ha pedido en esos quince años, pero temen que se quiera ir y que la opulencia de la cena altere a una comunidad que ya no es ni tan piadosa ni tan amante del prójimo como solía ser.
El desenlace lo tendréis que descubrir vosotros.
Al igual que en los cuentos infantiles, El festín de Babette podría haber empezado con un “Érase una vez…” Porque es un cuento delicioso y con moraleja.
¿Y cuál es la lección que nos enseña? Entre otras muchas, que la felicidad se puede alcanzar entre bocado y bocado, pero que siempre ha de ser compartida, que el talento es algo que no se puede disimular, que la excelencia no solo satisface al que la posee, sino a cualquiera que sea testigo de ella, que el disfrute siempre llega al abrir la mente y al perder el miedo, y que la belleza puede estar, también, nadando en el fondo de una cuchara.
Aunque había oído hablar de la película, no la había visto. Y tampoco sabía que se trataba de la misma autora de Memorias de África. Así que esta lectura me ha servido para aprender e investigar muchas otras cosas.
Me ha gustado muchísimo. Y las ilustraciones de Noemí Villamuza le ponen la guinda al pastel.
Os la recomiendo. 
SLHLT

miércoles, 28 de marzo de 2018

Palabras de perdiz

Miguel es de Pucela, aunque parece el Hércules de una película americana. Pero es mucho más que hombros anchos y pelo acaracolado.
Miguel podría ser locutor de radio, de esos que cuentan historias por las noches. Pero es mucho más que una voz profunda teñida de nicotina.
Miguel se levanta todos los días para ir a trabajar, como tú y como yo. Pero es mucho más que un funcionario público.
Miguel es poeta.
Y no un poeta cualquiera. Es un poeta generoso que lleva años compartiendo con nosotros, cada día, un trocito de su alma.
Miguel comienza este libro agradecido y agradeciendo. Y eso también es poesía. Eso también es Miguel.
Pasas las páginas y hay verdad. Y emoción. Y dulzura. Y dureza. E ironía. Y amor. Sobre todo hay amor: a sus padres, a Lucía, a sus hijos, a la poesía… ¡A la vida!
Y Miguel es alguien capaz de decirte que la poesía es levadura para las masas, y que ama la palabra porque será munición para mañana, que hay que saber desabrochar un sostén y saber decir te amo y seguir viviendo como si nada. Porque en teoría, todo es práctica.
Miguel pone en palabras lo que muchos no sabemos, lo que muchos tememos… Y coloca la felicidad entre gofres de chocolate y ocho horas de sueño. Y hasta se atreve a darnos las claves para que podamos vivir con nosotros mismos: mirar, escuchar y callar. Pero en ese orden. No calles por callar.
Miguel cocina para su hijo la mejor omelette del mundo:

Mi mayor me pide
para cenar
una tortilla de francesas.

Y yo me arranco a reír,
me encomiendo a Poulard
y le doy gusto:
en plato ancho dispongo
a Jeanne D’Arc, Emmanuelle Riva,
Colette, Beauvoir, Duras
y Gavalda.
Y hacemos la tortilla más sabrosa
y libre de la historia.

Y volamos entre risas por la cocina.
Y damos gracias a Dios
por tenernos el uno al otro.

Y algo que cenar.

Miguel Herranz es también Miki Naranja.

Gracias.
SLHLT



Las ilustraciones de Taquen son estupendas y maridan a la perfección con los poemas.

miércoles, 21 de marzo de 2018

La habitación de invitados

Helen prepara con mimo el cuarto de invitados de su casa para la llegada de su amiga Nicola. Se conocen desde hace quince años y ambas son mujeres maduras e independientes que pasan de los 60, aunque Nicola siempre ha sido un espíritu más libre y bohemio.
Nicola tiene cáncer. Va a someterse a un tratamiento alternativo en la ciudad que dura tres semanas, y durante ese tiempo se quedará en casa de Helen.
Pero la Nicola que Helen y su nieta reciben en el aeropuerto no es ni la sombra de lo que fue: no puede con su propia bolsa, arrastra los pies, tiene el cuello y la espalda encorvados y apenas una fina capa de piel tapa sus huesos. Helen la cuidará como si fuera su propia hermana.
Ni la quimio ni la radio han funcionado. Lo que empezó en el intestino ya se ha extendido por todo el cuerpo. Pero Nicola, en lugar de aceptar la gravedad de su situación y mentalizarse para el destino que le espera, ha decidido ignorarlo y hacer caso a todo aquel que le dé un poco de esperanza. Aunque no sea real. Aunque el tratamiento sea una tortura sin garantías. Aunque sea un total y absoluto fraude.
Helen es paciente y calla, aunque se sube por las paredes ante la flagrante estafa y sigue apoyando y cuidando a Nicola con toda la paciencia del mundo. Pero al ver las condiciones en las que vuelve su amiga cada vez que le inyectan vitamina C, la ausencia total de empatía del personal de la supuesta clínica, y la indiferencia de los médicos antes su dolor, su ira va en aumento y estalla. Pero lo peor es que Nicola sigue justificándolo todo y negándose a ver la realidad.
¿Cuáles son los límites de la amistad? ¿Hasta qué punto estarías dispuesto a sacrificar tu vida por cuidar de la de otro que te lo pone muy difícil? ¿Qué derecho tiene alguien a hacerte renunciar a la esperanza, aunque sea ficticia? ¿Quién se acuerda de cuidar al cuidador? ¿Es generosidad? ¿Es sacrificio? ¿Es justo? ¿Quién tiene razón?
Estos son algunos de las cuestiones que te plantea la novela: ¿qué habrías hecho tú? A mí, desde luego, me ha hecho pensar.
En cuanto a la parte literaria, se trata de una novela corta muy bien escrita, donde todo encaja, fluye y tiene sentido, donde no se juzga a nadie, sino que es el lector el que ha de sacar sus propias conclusiones. No esperéis un drama lacrimógeno y sensiblero.
No sabía muy bien qué me iba a encontrar con esta novela y me han sorprendido mucho el enfoque y el estilo. Me ha gustado.
SLHLT

miércoles, 14 de marzo de 2018

La balada del norte. Tomo 2.

La segunda parte de esta trilogía continúa en el punto exacto donde terminó el anterior: ¡¡estalla la Revolución!!
Tristán y el Marqués escapan a la capital, donde tienen una casa y no les faltará de nada. Allí se ponen en contacto con las fuerzas vivas de la ciudad y pasan los días hablando y bebiendo, tratando de “buscar una solución” pero sin entender los motivos del enemigo, y atrincherados en lugar seguro mientras la ciudad es tomada y los muertos de uno y otro bando alfombran las calles.
Apolonio e Isolina, marchan junto a muchos más mineros a la capital. Una vez allí, y ambos fusil en mano, harán lo que les manden: subir a lo alto de un edificio de varios pisos y disparar a todo aquel que asome por la calle. Los días que allí pasan les servirán para establecer una relación con los habitantes de la casa que han ocupado, para pensar y para darse cuenta de muchas cosas:
<<...esto no es como la mina. En la mina se muere Pompilio… pero no se mata>>
El autor trata este capítulo de la historia con mucha más profundidad de lo esperarías en una novela gráfica. Dibuja crímenes de ambos bandos e ilustra con detalle la toma de la fábrica de armas, la quema del Campoamor, la torre de la catedral como nido de francotiradores, el intento de volar por los aires esa misma catedral, la ilusión inicial, las disputas entre los distintos comités, y el miedo de la gente en la ciudad y en los pueblos, unos a los que se levantaron en armas y otros al ser conscientes del fracaso de la revolución en el resto de España y al verse rodeados por ejércitos del gobierno de la República por todos los flancos posibles.
<<Esto de la Revolución es una milonga, porque nos dijeron que era el sueño de todos…
Pero era mentira. Era el sueño de cada uno>>.
Ahora queda la tercera parte. Lo peor: las represalias. La represión.
Muy bueno. Os lo recomiendo.
SLHLT

miércoles, 7 de marzo de 2018

La hija del comunista

Katia se dice igual en español, en alemán y en ruso. Por eso mi padre lo eligió.
Se vino antes de acabar la guerra. La nuestra. Algo pasó que cambio su vida y se echó al monte. Una de las veces que volvió al pueblo se casó con mamá. Y al poco se marchó a Alemania. Era valioso para el partido. Otra guerra. Mamá le siguió después. Luego nací yo. Después Martina.
Cuatro paredes y una ventana. Prohibido mirar debajo de la cama de matrimonio. Mamá se niega a aprender alemán y yo le traduzco en el mercado. No se habla de la vida de antes. Si pregunto solo hay silencio y tristeza. Tenemos que estar agradecidas por la libertad. Allí no la habríamos tenido. Pero tampoco se puede volver. Noticias de España en sobres escondidos debajo del pescado. Colas para todo. Hoy he conseguido huevos. Pero se han roto.
Crecer. Sin entender nada. Nacer en Alemania aunque me digan española. Silencio. Seguir adelante. La universidad. Y un profesor español. Discusiones. Más silencio. Libros.
Alguien me observa. Me sigue. Es guapo. Del otro lado. Ahora no paro de pensar en él. Un libro a la puerta. Un coche frente a casa. Fiesta en las calles. Ritmo cubano en el centro de Europa. Bailo. Lo espero. Lo anhelo. Lo escucho.
Me voy. Sin despedirme. Puede que para siempre.
Un coche. Una frontera. Un río. Una vida nueva. ¿Mi vida?
El tiempo pasa. ¿Es esto la vida? Anhelo la otra. Aunque escapé. Hasta el aire huele diferente. Y llegan las niñas. ¿Soy ya más feliz? Una llamada: “Papá ha muerto”.
Y el tiempo me pesa. Y arrasa con todo. Hasta con la piedra y el hormigón del muro. Ahora puedo volver. ¿Puedo? ¿Debo? Silencio. Mentira y verdad. Más silencio.
La hija del comunista es una historia interior que araña y duele. Una historia que habla de aprender a vivir con las decisiones que tomamos. Una historia de los muros que nos separan. De los que levantamos nosotros. Y de los que levantan otros a nuestro pesar. Una historia de verdades a medias, de mentiras pequeñas que nos contamos a nosotros mismos para poder pasar el día, y de grandes mentiras. Es una historia de nostalgia y de silencios: ¡¡de silencios que atruenan!! Y que te impiden dormir.
Con frases cortas, directas y casi poéticas, Aroa Montero teje una gran primera novela que apunta directamente al centro de gravedad, y donde lo que no dice es casi tan importante como lo que sí cuenta. Triste y bonita. Como el recuerdo de lo que un día fuimos.
SLHLT

miércoles, 28 de febrero de 2018

El resto de sus vidas

Manelle es asistenta domiciliaria. Se dedica a ayudar en sus tareas diarias a un montón de ancianos a los que cada día la vida se les hace un poco más cuesta arriba. Las reglas son claras: no se debe intimar ni establecer ningún tipo de relación fuera de la lista de tareas estipulada. Pero Manelle tiene sus propias normas y, además de cumplir con las obligaciones domésticas, deja caer más de una beso en las mejillas huesudas de sus clientes, les ayuda con la contabilidad y las facturas, toma el té con ellos, escucha sus historias, ordena viejos álbumes de fotos, hace recados, los acompaña al médico, se deja hacer trampas al scrabble y come una vez por semana con Samuel una deliciosa tarta selva negra.
Ambroise es tanatopractor y vive con Beth, su abuela. Esta profesión poco común le ha acarreado grandes enfrentamientos con su padre, premio Nobel de medicina, y muchos obstáculos a la hora de establecer relaciones personales. Que conste que él intentó trabajar con los vivos, pero no podía soportar su sufrimiento. Por ello, ahora cuida de los muertos: limpia, maquilla, viste, reconstruye, ata, compone, ordena, sonda, peina, purga, y sustituye los líquidos biológicos por otros conservadores, para tratar de frenar el avance de la vida después de la vida.
Manelle y Ambroise cruzarán sus caminos y sus destinos gracias a Samuel, un octogenario adorable al que le acaban de diagnosticar un glioblastoma multiforme inoperable, y que ha decidido tomarle la delantera a la muerte y evitar que la maldita parca juegue con él de nuevo, como lo hizo cuando era niño.
A lo largo de estas páginas, Beth, Ambroise, Manelle y Samuel se embarcarán en una aventura que cambiará sus vidas. ¡¡Pura delicia!!
La vejez y la muerte son temas más que tabú en la sociedad en la que vivimos. Una sociedad que alaba la perfección de la juventud y establece en ella la única posibilidad de belleza. Una sociedad que alarga la adolescencia más allá de los treinta, y donde los vendedores de tintes, cremas antiarrugas y cualquier otro producto que venda la ilusión de inmortalidad y lozanía, se forran. Una sociedad que a la vez que aumenta la esperanza de vida, teme a la muerte y esconde todo lo que se desgasta, envejece o sufre… Una sociedad condenada a sufrir el paso del tiempo.
Por eso es tan fantástica esta historia. Porque viste la vejez y la muerte de la normalidad que le hemos robado. Porque es un grito de esperanza y un alegato a favor de la vida bien vivida: con dignidad y sin miedo. Porque está lleno de personajes maravillosos, buenos, tiernos y que caminan solos, pero que terminan encontrándose. Porque es puro amor en grageas.
Descubrí a Didierlaurent con El lector del tren de las 6:27 y me encantó. Ahora, con El resto de sus vidas, me rindo a sus pies.
Preciosa.
SLHLT

miércoles, 21 de febrero de 2018

Tienes hasta las 10

Toni acaba de enterrar a su padre, director de un importante periódico de Vigo, que ha muerto de un ataque al corazón. Aún conmocionado por lo que acaba de pasar, recuerda la relación tan especial que tuvo con él.
En su memoria siempre estarán aquellos días en el periódico, en los  que su padre le planteaba acertijos relacionados con los libros de aventuras que ambos adoraban. Entre líneas, piratas, tesoros y criaturas marinas, el niño que un día fue buceaba hasta encontrar la solución. Pero la verdadera recompensa siempre estaba en los ojos de orgullo de su padre y en el cajón de su mesa, donde guardaba las mejores chocolatinas que un niño pudiera comer.
¡Cómo lo iba a echar de menos!
No han pasado ni 48 horas desde el entierro, cuando Toni recibe un correo electrónico desde la cuenta de su padre que dice:
<<Hijo querido: tienes hasta las diez>>.
Sin saber quién está detrás de estos mensajes, Toni comenzará a investigar las pistas que le va dejando para desentrañar más de un secreto del pasado que alguien necesita que salga a la luz.

He de decir que la idea de partida es estupenda. La pena es que el libro se vaya desinflando a medida que pasas las hojas: no es tan trepidante como la sinopsis de la contraportada sugiere, el final es bastante previsible, y le sobran 100 páginas y la historia de amor entre Celia y Toni, que no aporta nada a la trama.

Si eres un amante de los thrillers este no es el libro más adecuado para ti, pero de todas maneras, es un libro entretenido, para cualquier tipo de público y muy fácil de leer.
SLHLT

miércoles, 14 de febrero de 2018

Mejor la ausencia

Amaia, Kepa, Aitor y Anibal. Ama y aita. El tío Josu. Iker. Carlos…
Bilbao en los 80.
Amaia es la más pequeña de cuatro hermanos. Y cuando empieza a contarnos las historia solo tiene cinco años. A través de su mirada inocente e infantil nos enseña su mundo. Su vida.
Hay monstruos bajo la cama. Me abrazo a Buni. Hoy está aita en casa y no puedo ir a dormir con ama. Anibal me defiende de los monstruos. Kepa me chincha y me pega. Aitor lee y estudia en su cuarto. Jugamos a los papelitos. Vamos a ver al tío Josu.
Ama y aita discuten. Aita grita. Mamá llora. Anibal casi no está en casa. Aitor pega a Kepa y luego Kepa me pega a mí. Aita no vuelve a casa. La abuela discute con ama. Ama se queda dormida en el sofá. Huele raro. No se despierta.
Anibal y aita se pelean y aita se va. Yo me desmayo. Ama está muy malita. No sale de la cama. Pili me lleva y me va a buscar al cole. Odio a las monjas. Quiero que ama me saque de este colegio. No quiero que vuelva aita.
Aparecen pintadas en el portal con el nombre de aita y unos círculos. Yo no sabía lo que eran pero es una diana. Txakurra, dicen en el barrio. A mamá ya no la saludan las vecinas. Y bebe. Siempre. Anibal está delgado y pálido. Está muy enfermo. Kepa siempre está enfadado y quiere ser un gudari. Aitor estudia y me cuida. Yo leo los libros que me presta Iker…
Y la vida sigue. Va pasando y hiere. Y el dolor es cada vez peor.
Una vez Anibal me dijo una cosa: en esta casa cada uno sobrevivimos como podemos. Tú has elegido quemar coches y tirar piedras, yo prefiero la fiesta.

Violencia por todas partes. Violencia como único lenguaje. Cuatro niños perdidos en una casa, en una ciudad, en un momento en el tiempo, con todo en su contra.
Víctimas y verdugos a la vez. De todos. De todo. De sí mismos. Y un objetivo: escapar.
¡Sálvese quien pueda!
La heroína, el alcohol, la kale borroka, los libros, la fiesta… Son vehículos de escape sin frenos. ¿Quién llegará a buen puerto? ¿Quién se salvará? ¿Quién se perdonará?
Edurne Portela describe la vida de una familia como muchas, como tantas, en el Bilbao de los años 80. Humo, violencia, machismo, paro, inseguridad, heroína, huelgas, piquetes, asesinatos a sangre fría, tensión en las calles, ETA...
Todos vigilan. Nadie habla.
Y lo vemos a través de los ojos de Amaia, que va creciendo ante nosotros y va entendiendo muchas cosas. Otras no.
Real. Potente. Muy potente. Sobrecogedora.

Me ha gustado mucho. Tenéis que leerla.
SLHLT

miércoles, 7 de febrero de 2018

La balada del norte. Tomo 1.

El convulso siglo XX.
Tristán es un señorito de provincias que vive en Madrid y que a pesar de participar en diversos proyectos editoriales, no se gana la vida con ellos. Es el dinero de su padre, el Marqués de Montecorvo, el que lo paga todo. Pero su salud no es buena. Y el tipo de vida que lleva no ayuda en nada a que se cure. Por ello vuelve al norte, a casa, a Asturias. Allí se encontrará una realidad distinta a la que un día dejó: la miseria es grande, las diferencias entre ricos y pobres cada día son mayores y el pueblo, los mineros, están organizándose. El olor a revolución está en el aire.
Apolonio es un minero asturiano. Lleva toda la vida en la mina. Es un hombre rudo y fuerte y tiene el respeto de todo el mundo. Su palabra no es ley, pero casi. Por eso los dirigentes de los sindicatos tratan de ganárselo, pues saben que tras él, irán los demás mineros. Apolonio no “se casa con nadie” pero la mina, ya de por sí dura, se vuelve insoportable con los abusos de los ingenieros, y el escaso valor que el patrón da a su trabajo y a sus vidas, harán que Apolonio tome una decisión: luchar.
El nexo de unión entre ambas historias lo establece Isolina, hija de Apolonio, que trabaja en casa del Marqués, donde conocerá a Tristán y con el que comenzará una historia de amor.
Esta novela gráfica es la primera parte de una trilogía, La balada del norte, dispuesta a mostrar mediante una ficción en viñetas, lo acontecido en Asturias y en España durante la Revolución del 34. En este primer tomo, el autor nos presenta a los personajes y nos enseña el contexto, la atmósfera y el caldo de cultivo de la revolución en los meses previos a octubre del 34.
Alejandro Zapico nos muestra en esta obra un trabajo de documentación enorme y un amor por el detalle inmenso. Las ilustraciones, todas en blanco y negro, son fantásticas, y el recurso de utilizar hojas completamente negras para ilustrar las partes de la historia que se desarrollan en el interior de la mina, le dan aún más fuerza a la misma.
No sé si será porque soy de la tierrina, pero me ha gustado y emocionado a partes iguales. Y, personalmente, creo muy necesario el descorrer el velo y dejar que llegue la luz a los rincones de esa primera mitad del siglo XX que algunos tanto se empeñaron en tapar.

Estoy deseando leer los siguientes volúmenes.
SLHLT

miércoles, 31 de enero de 2018

Pétronille

Durante una firma de libros en una pequeña librería de París, Amélie Nothomb conoce a Pétronille. Una mujer joven y extraña con aspecto de chico adolescente y que estudia en la universidad a Shakespeare y a Marlowe. La Nothomb aún se sorprende más al darse cuenta de que ya conocía a aquella chiquilla, pues era una de las lectoras con las que mantenía correspondencia, y a la que atribuía mucha más edad de la que realmente tiene.
Este es el principio de una extraña amistad basada en la admiración, la sumisión, la imitación, la falta total de empatía y el champán. No hay dos caracteres más opuestos y a la vez más cercanos. No son simplemente compañeras de borrachera, pero tampoco son verdaderas amigas. Aunque, siendo sinceros, ¿quién puede definir los requisitos necesarios para la verdadera amistad?
Un Londres hostil, un París luminoso, una entrevista surrealista, como poco, a Vivienne Westwood, una lucha contra los ácaros, con sacudida de colchones incluida, en plena estación de esquí, una vuelta a casa en ambulancia, un visión mordaz del mundo editorial, una escapada a recorrer el Sahara a pie, un manuscrito imposible de colocar; un final inesperado y champán, ¡mucho champán!
Extraña, divertida, ácida, a veces salvaje, muy particular y siempre interesante. Esta es la Amélie Nothomb que conozco y que me encanta.
Pétronille, sin ser lo mejor de la Nothomb, no defrauda en absoluto. Devoré sus páginas en una tarde con una sonrisa en los labios, una sorpresa en los ojos y una gran satisfacción en la amígdala, hija del conocimiento de que esta lectura había de ser rumiada durante mucho más tiempo del que tardó en ser leída.
La Nothomb siempre es un acierto.
Y aunque no me gusta el champán, brindaría a su salud con una copa de burbujas bien fría.


SLHLT