martes, 25 de junio de 2019

Para Helga

Un hombre viejo escribe una carta.
Una carta que nadie leerá.
Porque la escribe tarde.
Y en esa carta recuerda su vida. O lo que ha elegido recordar.
Su olor. Sus pechos. El deseo consumado entre olor a heno, estiércol y orina. El sufrimiento de su mujer, incapaz de tener hijos, tras una operación que la vació por dentro. El no poder elegir entre el deber y el amor…
Pudo haber elegido ser feliz. Pero no lo hizo. Y, aunque lo ha lamentado el resto de su vida, sabe que una y mil veces tomaría la misma decisión. Porque la vida es elegir. Y eligiendo se pierde. Siempre.
Quizás sea la carta de un hombre cobarde.
Quizás sea la carta de un hombre consecuente.
Quizás no sea más que la carta de un hombre cualquiera.
<<He aprendido a leer en el resoplido de los ollares de los bueyes. He apreciado el abrazo y el estímulo de la voluntad de la naturaleza a través de mi ganado. He visto al elfo de la capa azul y he oído llamar a mi puerta a las ánimas. He percibido las fuerzas misteriosas de la existencia en los cerros y en los lugares encantados, y he ahuyentado a los guardianes de la tierra cuando el caballo rehusaba el trote. He visto la luz de antaño. Nadie entiende que pueda verse la luz de antaño, pero me da igual que nadie entienda lo que quiero decir. He aprendido a leer en las nubes y los pájaros y en el comportamiento del perro. He vivido el prodigio de la colonización de Islandia y he percibido la magnificencia de los primeros pobladores de estas tierras. He advertido la angustia de las hojas en un eclipse de luna, he mirado las laderas y he sentido mi alma elevarse mientras conducía el tractor. He oído el trueno y el rugido de mis vísceras contestarse el uno al otro, un hombre diminuto bajo un cielo inmenso; he oído al arroyo susurrar que es eterno. He convertido esta tierra en mi amante. He pescado con las manos un salmón lleno de fuerza. He dejado que el zorro me enseñara lo que es ser astuto. He reconocido la simpatía en la mirada de las focas y las he dejado marchar. He experimentado la ferocidad de la orca y la ternura del amor materno, y me he refugiado del mundo allí donde duermen los cisnes. Me he bañado en aguas radiantes de sol y no en las aguas turbias que escupen las tuberías de la ciudad, y he sabido apreciar la diferencia. Perdido en una atroz tempestad de nieve, he intentado dirigir a mi caballo por entre los peñascos hasta darme por vencido y dejar que su instinto me llevara de vuelta a casa. He disparado a un zorro mientras defecaba. He visto derrumbarse un iceberg descomunal. He lanzado un lumpo a la cabeza del presidente de la comunidad. He olvidado cadáveres. He ido en busca del cuerpo de una mujer ahumada. He sobrevivido a los duros inviernos de los años sesenta viviendo de promesas, llenando con la imaginación el vacío de la existencia y comprendiendo que el hombre puede tener grandes sueños sobre una pequeña almohada. He seguido adelante, ebrio de deseo y de la esperanza que hace correr la savia incluso por las ramas marchitas de la creación. He amado y, por un tiempo, he sido una criatura feliz.>>
Este libro es todo un descubrimiento: una verdadera maravilla.
No lo dejéis escapar.
P.D. La historia de la “mujer ahumada” es de lo más hermoso que he leído en mucho tiempo.
SLHLT


miércoles, 19 de junio de 2019

La biblioteca de almas

La historia de nuestros niños peculiares llega a su fin.
Después de haber sido engañados por los wights, que han secuestrado a las ymbrynes que aún no tenían en su poder y a todos sus amigos peculiares supervivientes, a Jacob, Emma y Addison solo les queda una opción: buscar el bucle donde se encuentre su guarida e intentar salvarlos a todos, antes de que sea demasiado tarde, y aunque se dejen la vida en ello.
En su búsqueda se encontrarán con la parte más oscura, miserable y depravada del mundo peculiar: el Acre del diablo. Un lugar donde detrás de cada esquina puede haber un enemigo y que es lo más parecido a la antesala del infierno. Y también descubrirán que los cuentos para niños esconden más realidad que leyenda en el mundo peculiar…
Pero incluso en las simas más oscuras puede colarse un rayo de luz, y en esta huida sin retorno también encontrarán amigos, o algo que se le parece mucho, que les harán crecer y creer más en sí mismos. Jacob establecerá una extraña relación con un espíritu hueco que los persigue sin tregua y que, sin saberlo, cual criatura Gollum, tendrá mucha más importancia de lo que nadie espera.
No voy a contaros nada más porque llegados a este punto, y después de las dos entregas anteriores, os merecéis ser vosotros los que descubráis el final de la historia.
Solo os diré que a mí me ha encantado. Y que estoy segura de que, sea cual sea vuestra edad, también vosotros la disfrutaréis.

Aprovecho para agradecer a Julia, mi alumna de 2º de ESO, que me haya prestado su libro, antes incluso de haberlo leído.
SLHLT

miércoles, 12 de junio de 2019

Vozdevieja

Marina tiene 9 años y nos enseña su mundo. Mejor dicho, el mundo a través de sus ojos.

Una madre joven y enferma que canta como los ángeles y no le deja decir tacos. Un padre ausente al que no sabe si echa de menos. Gafas grandotas. Libros leídos a escondidas. Dos amigos en este cole. Pero habrá que decirles adios porque se vuelven a mudar de casa y toca empezar de nuevo. Revistas para mayores. Una abuela maravillosa con la que se entiende mejor que nadie, enamorada hasta las trancas de Felipe González y del recuerdo de sus maridos. Una abuela que hace que la vida parezca fácil, que le hace ropa a ella y a sus muñecas, que le deja dormir hasta tarde y le trae churros para desayunar.

Y el verano caluroso y pegajoso de Sevilla, donde todo se para a mediodía y resurge de sus brasas al anochecer. Un verano con su abuela, pues a su madre la tienen que volver a operar y no le deja ir a verla porque le dan miedo los hospitales. Pero a Marina no le dan miedo. Le encantan. Y los médicos también. ¿Dónde va a estar más segura? Lo que sí le asusta es no volver a verla. Y que no le cuenten cosas porque es pequeña. Ella quiere saberlo. Y poder despedirse cuando llegue el momento. Pero no le hacen mucho caso.

Marina no lo sabe. Pero este será el último verano de su infancia. Su cuerpo lo dice. A veces palpita. Y le gusta esa sensación. Sus muñecas se besan, se tocan y se levantan la falda cuando los  mayores no miran. Y ella también querría hacerlo, pero cuando llega el momento se asusta, a pesar del deseo.

Y al final del verano puede volver con su madre y su novio friki y tartamudo. Volver. Pero a una casa nueva. Con piscina comunitaria. Y muchas niñas. Niñas con las que se entiende. Y que dicen en voz alta lo que ella tiene en su cabeza. ¡Qué lejos queda ahora el barrio de la abuela!

¡No os podéis imaginar lo que me ha tocado el alma esta novela!

A mí, que soy la reina del vivir el presente y de las huidas hacia delante adormilando el pasado en vapores de cloroformo, me ha hecho recordar sensaciones y pensamientos de una Raquel preadolescente que no entiende muy bien el mundo, porque los adultos hacen y dicen cosas distintas, y que lo explora con precaución porque tiene miedo de todo. Yo me reconozco en esa Marina de 9 años. Y me encanta cómo la autora se mete en su piel y habla con su voz.

Es una primera novela maravillosa.

Os encantará.
SLHLT

miércoles, 5 de junio de 2019

Marie Curie

Descubrí a Marie Curie cuando tenía 7 u 8 años.
En la biblioteca del cole nos dejaban coger libros para leer durante el verano y esa era una de las cosas que hacíamos aquellos extraños días de junio que olían a calor e íbamos a clase solo por la mañana. Un montón de batas de cuadritos con patas, en fila de a dos, peregrinábamos hacia la biblioteca a la caza de libros que devolveríamos en el más que lejano septiembre.
No recuerdo exactamente si la Biografía de Marie Curie para niños la elegí yo o me la eligieron. No recuerdo qué profe nos llevó ni quien iba en la fila conmigo. No recuerdo haberme llevado el libro a casa y menos aún al pueblo aquel verano. Pero sí recuerdo lo que me marcó su lectura.
Aunque mis notas eran buenas, mi caligrafía era un desastre, y mi madre me puso la tarea de copiar un capítulo cada mañana, liberándome el resto del día de cualquier otra obligación para dedicarme al más salvaje de los asilvestramientos (los que habéis pasado los veranos de la infancia en el pueblo sabréis a lo que me refiero).
Me imagino que protestaría ante la tarea, pero la verdad es que no lo recuerdo. A quién sí recuerdo fue a María Sklodowska niña, a su padre y a sus hermanas, el frío que pasaba en su buhardilla de París, lo lista que era, lo mucho que trabajaba y estudiaba a la luz mortecina de las velas, lo difícil que lo tuvo, lo que llegó a conseguir y lo valiente que fue. También recuerdo comentar cada aventura con mi hermana y con mi madre, que también leyeron el libro. Y sobre todo, recuerdo haber deseado muy fuerte parecerme a ella.
Desde ese momento Marie Curie ha sido una de esas presencias amigas en mi vida. Con los años y las arrugas la he ido conociendo mejor, y mi admiración hacia ella nunca ha parado de crecer. La mujer y el mito son la misma persona. Y el legado es inmenso.
Por todos estos motivos entenderéis que esta novela gráfica se haya venido a vivir a mi casa. Es una novela adulta, realista, visualmente preciosa y muy bien documentada biográfica y científicamente.
¡Lleváosla a casa también! 
No lo lamentaréis.
SLHLT

miércoles, 29 de mayo de 2019

El archipiélago del perro

Codiciáis oro y sembráis ceniza.
Ensuciáis la belleza, destruís la inocencia.
Hacéis correr por doquier grandes torrentes de lodo. El odio es vuestro alimento, la indiferencia vuestra brújula. Sois criaturas del sueño. Siempre dormidas, hasta cuando creéis que estáis despiertas. Sois el fruto de unos tiempos soñolientos. Vuestras emociones son efímeras, como mariposas calcinadas por la luz del día cuando apenas han salido del capullo. Vuestras manos moldean vuestra vida con una arcilla seca e inconsistente. La soledad os devora. El egoísmo os engorda. Dais la espalda a vuestros hermanos y perdéis el alma. Vuestra naturaleza está hecha de olvido.
¿Cómo juzgarán vuestra época los siglos futuros?

Así comienza El archipiélago del perro.
Esta historia tiene lugar en una pequeña isla volcánica del Mediterráneo. Es la única habitada del archipiélago y sus vecinos viven de la pesca y de las pocas viñas capaces de enraizar en la piedra negra y hueca nacida de las inquietas entrañas del Brau.
La vida transcurre tranquila, casi plácida. Y como cada día, los niños irán a la escuela con el Maestro, el Cura cuidará de sus abejas, los pescadores saldrán a la mar, el Médico teñirá su bigote, encenderá su cigarro y ayudará al Alcalde con el proyecto de las Termas; y la Vieja saldrá a pasear por la playa con su, también viejo, perro.
La aparición de los cuerpos de tres jóvenes negros en la playa y la decisión, casi unánime, de ocultarlo y deshacerse de los cadáveres tirándolos a una sima profunda, cambiará sus vidas. El Maestro se opone y, aunque ayuda con el traslado de los cuerpos, comienza a investigar las corrientes para averiguar de dónde venían esos hombres y qué les pudo haber pasado. Sus descubrimientos alterarán el equilibro de la vida de la isla, que mostrará su cara más feroz con la llegada de un supuesto Comisario desde el continente…
Pero no hay actos sin consecuencias…
El archipiélago del perro es una fábula terrorífica sobre la sociedad en la que vivimos. No quiero desvelar mucho más para que podáis disfrutarla plenamente, pero os aseguro que no podréis parar de leer, ni de pensar en ella.

Me ha gustado mucho. Os la recomiendo.
SLHLT

miércoles, 22 de mayo de 2019

Lectura fácil

Ángels. 43 años. 40% de discapacidad. 189€ de pensión. Vive pegada a un móvil. Está escribiendo, a través de un grupo de Whatsapp, un libro de memorias mediante la técnica de “Lectura fácil”. Es la menos discapacitada de las cuatro. Es la que las sacó a todas del CRUDI nuevo y las trajo a Barcelona. Gracias a ella han conseguido vivir juntas en un piso tutelado por la Generalitat.
Patricia. 33 años. 52% de discapacidad. 324€ de pensión del Estado. Trabaja como reponedora en el Mercadona en el marco de una experiencia piloto de integración laboral. Habla sin parar y no ve tres en un burro. Es la que se maquilla y la que menos tetas tiene de las cuatro. También es la segunda menos discapacitada.
Marga. 37 años. 66% de discapacidad. 438€. Es la más callada de todas. Dice la psiquiatra que además de discapacitada está deprimida por descubrir que es retrasada mental y que las tres mujeres con las que vive también lo son. Ha encontrado consuelo en la masturbación compulsiva y en salir y follarse a quien le apetece cuando le apetece. En la oficina de okupación se hace llamar Gari Garay. La han incapacitado judicialmente. Y ahora también la quieren esterilizar. Su caso está manos de la jueza Guadalupe Pinto.
Nati. 32 años. 70% de discapacidad. 1.118€. Sacaba buenas notas en el colegio. Fue al Conservatorio de Danza y a la Universidad. Leía muchos libros. Sufrió un accidente laboral y desde entonces sufre el Síndrome de las Compuertas. Es la más discapacitada de las cuatro. Fue bailarina. Y es la que se mueve con más gracia. Pero también es la más guerrera. La más políticamente incorrecta. La que no tiene pelos en la lengua.
Y esta es su historia. Contada por ellas mismas.
A través de declaraciones judiciales, actas de la oficina de okupación, memorias por Whatsapp, narraciones en los grupos de Autogestores y fanzines, Àngels, Patri, Marga y Nati nos cuentan su historia. Como ellas la ven. Cómo la sienten. Y nos permiten mirar. Y sentir. Con ellas. A través de sus ojos. De su sexo. De su piel…
¿Quién decide qué es normal? ¿Quién se atreve a medirlo, a pesarlo a calibrarlo? ¿Cuál es el baremo? ¿Dónde está la línea que separa la normalidad de lo que no lo es? ¿Alguien les ha preguntado si quieren ser tutelados por el Estado o la Comunidad Autónoma de turno? ¿Si quieren la pensión que se les da? ¿O si prefieren recharzarlo y ser libres? Libres para equivocarse, para decidir si hoy se duchan, con quien quieren follar, dónde vivir y trabajar. ¿Los estamos protegiendo o los estamos infantilizando? ¿Dónde está el límite?
Este libro es brutal.
Transgresor. Valiente. Distinto. Original. Feminista y salvaje.
No es para todos los lectores.
Puedo no gustaros, no ser fácil de leer ni de digerir y no ser amable.
Pero no os dejará indiferentes.
A mí me ha impactado.
Me ha dolido por dentro.
Y me ha hecho plantearme cosas en las que nunca antes había pensado, o por lo menos no así. No desde este punto de vista.
Deseo con todas mis fuerzas que lo leáis.
Despacio.
Pensando.
Poniéndose en la piel de quien te habla.
SLHLT

miércoles, 15 de mayo de 2019

El último vagón

Hubo un tiempo en que el ferrocarril era el motor del cambio y la única forma de comunicar los continentes de norte a sur y de este a oeste. Y alguien tenía que construirlos y trazar sobre la tierra los surcos que llevarían el futuro a los más recónditos parajes del planeta. Los empleados de las compañías viajaban en el tren durante casi todo el año con la casa a cuestas, familias enteras ocupaban vagones haciéndolos su hogar. Cuando se establecían durante unos meses en un lugar, las mujeres ponían plantas en las ventanas y compraban pájaros para alegrar sus mañanas. Los niños de la zona, muchos de ellos hijos de temporeros, junto con los hijos de los empleados en la construcción de las vías, acudían al vagón escuela a aprender las cuatro reglas y todo lo que los maestros les pudieran enseñar.
Ikal fue uno de esos niños. Uno de los niños de la escuela de Don Ernesto. Un maestro que escuchaba y atendía a sus alumnos con la entrega y la pasión de los que creen en su trabajo y de los que miran a sus alumnos no solo como lo que son, sino como la promesa de lo que podrían llegar a ser. Alguien que los quiere, les enseña y los cuida.
Ikal, su fiel compañero Quetzal, y sus amigos: Chico, Tuerto y Valeria, descubrirán, a la sombra del vagón de Don Ernesto, lo dura que la vida puede llegar a ser para los que no tienen nada. Pero también aprenderán que, como los pájaros, la fuerza está en sus alas y no en la rama en la que se apoyan para coger impulso.
Muchos años después, Hugo Valenzuela, inspector de educación, recibe el encargo de hacer un informe para cerrar el último de aquellos vagones escuela. Con ese expediente se cerrará una época y se pondrá fin a una antigua ley, en aras del progreso y la modernidad… Parece un informe cualquiera, un informe más que ha de resolver con rapidez y eficacia antes de tomarse unas merecidas vacaciones. Pero al revisar los papeles, Hugo se encuentra con una foto que hará temblar sus cimientos.
Ikal y Hugo cruzarán sus caminos y, como si de un choque de trenes se tratará, les cambiará la vida.
 A veces la casualidad hace que te encuentres pequeñas joyas. Y esto es lo que me ha ocurrido a mí con El último vagón. Se trata de una historia cruda y tierna a la vez, como la vida a veces. Donde la esperanza aparece entre las grietas del hormigón, como las malas hierbas, para salvar a los perdedores, a los que olvidaron para poder avanzar y a los que nunca se rindieron, aunque pudieran creerlos locos.
Pura emoción.
Es pénjamo.
SLHLT

miércoles, 8 de mayo de 2019

Las posesiones

Una llamada diciendo que mi padre está muy raro. Que vaya.
Y voy.
Una espera. Un vuelo a la isla. Y de vuelta al hogar. Al sitio del que hui.
Marcel me espera. Marcel me cuenta. Ese Marcel que fue mi todo. Ese mismo Marcel que me destruyó. Y después fui nada.
Mi padre, tras jubilarse en el instituto donde enseñaba, dedica su tiempo a arreglar la destartalada casa familiar y el huerto. También escribe un blog en el que se hace eco de pequeñas injusticias cotidianas en la isla. Cuando el vecino levanta un muro invadiendo un camino rural con la intención de especular con el suelo y hacer un complejo urbanístico, comienza una la lucha sin cuartel: denuncias, escuchas, dice que lo vigilan, que lo siguen e incluso ha contratado a dos subsaharianos para que graben todos sus movimientos… La lucha torna en obsesión… Casi en locura…
Pero estas luchas remueven otras. Otras más antiguas. Otras en las que lo que hubo que demostrar fue la inocencia. La candidez al depositar la confianza en un socio tramposo. La ignorancia del que se creía sabio. Justo en el momento de jubilarse y de volver a la isla, mi abuelo lo perdió todo. Se arrugó, se curvó, empequeñeció… Y terminó por desaparecer, carroñeros mediante. Aunque la peor parte se la llevaron otros: muertos y enterrados antes de tiempo.

Así comienza Las posesiones de LLucía Ramis. No busquéis la resolución de un misterio antiguo ni nuevo entre sus páginas, aunque lo pudiera parecer. No lo es. La autora simplemente nos cuenta una historia. A través de la voz de una protagonista sin nombre, nos va dirigiendo por donde ella quiere, con una mano cálida y suavemente posada en la espalda. Pero, como cualquier historia que se precie, esta se bifurca en sendas y caminos más estrechos. Algunos regresan al punto de partida, otros se pierden entre la espesura, muchos no llevan a ninguna parte y la mayoría están por descubrir.
Esta Scheherezade mallorquina cuenta en su historia cómo los tentáculos de la corrupción, a cualquier nivel, llegan a lugares insospechados y tienen consecuencias que no siempre sufren quienes deberían. Cómo hay que crecer a pesar de todo. Y muchas veces contra todo. Y reconstruirse. Y perdonarse. Y volver a empezar. Y seguir. Seguir. Siempre.

No he podido soltar este libro. Y cuando lo terminé me di cuenta de que aguantaba la respiración: estaba sin aliento. Me ha gustado la manera de contar de Llucía Ramis. Me he dejado llevar y ha merecido la pena. Os lo recomiendo con todas mis fuerzas.
SLHLT

martes, 30 de abril de 2019

Mi prima Rachel

<< Antiguamente ahorcaban a la gente en Four Turnings. >>
Philip y su primo Ambrose viven en una rica hacienda en la campiña inglesa desde que, siendo solo un niño, Philip se quedó huérfano. Ambrose lo ha educado a su manera, casi a su imagen y semejanza y, salvo en la afición a la jardinería, podría decirse que son como dos gotas de agua, salvando la distancia que impone el paso del tiempo sobre la piel y el alma.
Su vida transcurre tranquila y confortable, como un traje hecho a medida. Pero la salud de Ambrose se resiente y decide pasar el invierno en Italia donde, con un clima más benigno y alejado del húmedo y neblinoso páramo británico, se obrará el milagro.
Las cartas de ida y vuelta entre ellos son frecuentes. Su salud mejora y todo va sobre ruedas. Ambrose pronto volverá cargado de semillas para el jardín y de historias que contar.
Pasa el tiempo y Ambrose retrasa su regreso. Ha ocurrido algo asombroso: ha conocido a una mujer, Rachel, y se ha casado con ella. Y aunque Philip se sorprende, pues ambos han considerado siempre a las mujeres como un incordio, acepta su decisión y espera el regreso de la pareja.
Pero las cartas desde Italia cada vez se espacian más y cuando llegan están plagadas de inquietud y desasosiego. Algo está pasando. Con la certeza que da la intuición y el miedo a que a su primo le esté pasando algo malo, Philip viaja a Florencia en su ayuda. Pero cuando llega, Ambrose está muerto y enterrado. Y nadie sabe dónde se encuentra su viuda.
Con el corazón roto y la sed de venganza y la ira a flor de piel, Philip regresa a Inglaterra prometiéndose a sí mismo que le hará pagar a esa mujer todo el mal que le hubiera podido hacer en vida a su querido primo Ambrose.
A las pocas semanas Rachel aparece. Pero nada es como Philip esperaba. Nada. Y eso volverá su vida patas arriba.
<< Antiguamente ahorcaban a la gente en Four Turnings. Ahora ya no. >>

Cuando acabé de leer este libro pensé en Patricia Highsmith y en Joan Lindsey. Pero sobre todo pensé en Hitchcock. En Rebecca, concretamente. En esa tensión sostenida que te hace estar alerta durante todo el metraje. En la desconfianza de los pequeños gestos, en el terror a lo cotidiano. En el estrés y la duda crecientes que terminan convirtiéndose en miedo. Y luego investigué un poco y averigüé que la autora de Rebecca también fue Daphne du Maurier. ¡Es que soy un lince!
En esta historia, Philip, nos relata en primera persona lo que está pasando. Solo su versión. Lo que ven sus ojos. Lo que sienten sus tripas. Y obliga al lector a posicionarse en el lado opuesto: en la racionalidad y el sentido común, pues el protagonista está perdiendo los papeles. Pero el gran talento de la autora hace que, a pesar de tu sensatez, dudes: “¿y si me equivoco? ¿Y si tuviera parte de razón?”
He de decir que Philip me cae gordo. Es un hombre-niño misógino y malcriado. Pero esa no es razón suficiente para no leer este libro. Está muy bien escrito. Caeréis en sus redes y no podréis dejarlo. Prometido.

Me ha gustado mucho.
SLHLT

viernes, 26 de abril de 2019

La ciudad desolada

La ciudad desolada empieza exactamente en el mismo punto en el que terminó El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares: Jacob y sus extraños amigos, tras huir de la isla y del bucle que los protegía, y de rescatar a Miss Peregrine de las garras de los wights,, escapan hacia la costa remando con las pocas fuerzas que les quedan. Su vida y la de su cuidadora dependen de ello.
¡¡La aventura continúa!!

Una verdadera lucha por la supervivencia en la que todos los niños peculiares, y sus extraños talentos, serán fundamentales para poder seguir adelante. En su periplo en busca de otra ymbryne que ayude a Miss Peregrine a curarse y a recuperar su forma habitual, encontrarán amigos donde menos lo esperaban, enemigos por doquier y muchos otros peculiares, algunos de los cuales se unirán a ellos en su búsqueda de un rayo de esperanza, en medio de un Londres destruido por las bombas alemanas.

He de reconocer que esta segunda parte me ha gustado mucho más que la primera, y os aseguro que pasareis un rato de lo más entretenido entre sus páginas. ¡Y las ilustraciones son fantásticas!

Ya estoy deseando leer el desenlace.
Además, aprovecho para agradecer la recomendación y el préstamo de este libro a Irene, una de mis alumnas de 2º de ESO, y para decirles a los adultos que, a pesar de los móviles, los adolescentes leen, ¡y mucho! 
SLHLT

martes, 23 de abril de 2019

Rialto, 11

<< Yo tenía una librería en Sevilla. Era tan hermosa como pequeña, de techos altísimos con elegantes molduras, vitrinas con luz y azulejos catalogados por Patrimonio que no se podían horadar aunque viniera Dios y te lo ordenara él mismo y porque sí. >>
Belen Rubiano, cual Isak Dinesen sevillana, recuerda un tiempo ya pasado cuando era la dueña de una librería. No fue un proceso fácil llegar a cumplir su sueño. Y menos fácil aún el tener que renunciar a él. Fue casi como el despertar de un letargo, de una ensoñación, como echar sal en una herida que se abre y supura una y otra vez sin llegar a curarse, como abrir los ojos a la realidad del desamor y sentir la necesidad de soltar el lastre de una relación que agoniza para no terminar hundiéndote con ella.
Pero el tiempo y la inteligencia de los supervivientes que deciden elegir qué recordar, y así poder seguir amando el recuerdo de un tiempo en el que fueron felices, convierte este libro en una historia alegre, teñida de la misma nostalgia que tienen los recuerdos de los largos veranos de la infancia.
Anécdota tras anécdota y recuerdo tras recuerdo, Belén Rubiano nos va contando su historia. ¡Y es maravillosa! Y tremendamente divertida. Entre la señora de Burgos, las recomendaciones literarias a ancianitas que nunca olvidarán al Señor Darcy, los estudiantes recogiendo carteles del cuarto de baño, los locos enamorados y los ciclistas peligrosos, la pizarra con su reflexión diaria, las crónicas de La Útil, los programas de radio, los miles de cafés encargados al Horno de San Buenaventura, los clientes-amigos, escritores varios, los carpinteros hacedores de estanterías y otros muchos personajes más, se va reconstruyendo la historia de la librería Rialto y de su dueña: una enamorada de los libros vetada por canal Sur.
Descubrí a Belén Rubiano en el año 2016 gracias a Instagram y a nuestro común amor por Fred Vargas y Andrea Camilleri. Tras echar un vistazo a sus fotos y ver que hacía hablar a su gato, a una mancha del suelo de su casa y hasta a una manzana que compró en mayo y seguía intacta en octubre, supe que había encontrado una mina de oro. Con su sentido del humor único nos enseña a diario su mundo y la maravillosa y singular calle Feria, Feriawood para los que la seguimos, además de compartir lecturas y alegrías como la de la publicación de este libro.
Te deseo la mejor de las suertes, paya. Y aquí, entre nosotras, te voy a contar un secreto: ¡no he leído Los pilares de la Tierra!
 Creo que no hay mejor recomendación que Rialto, 11 en un día como hoy, el Día del Libro.
¡Os va a encantar!
SLHLT

viernes, 19 de abril de 2019

Un secreto

Esta historia comienza donde terminó Un hijo: Guille consiguió su objetivo y, con la ayuda de su Mary Poppins particular, logró que su padre comenzase a curar sus heridas y a asumir la pérdida de su mujer.
Las fiestas de Navidad han sido diferentes pues Nazia las ha pasado con ellos. Al detener a su familia por un problema con los pasaportes cuando trataban de salir del país, Guille y su padre la acogieron, y ahora Nazia y Guille son como hermanos, “aunque aún no les hayan hecho la transfusión”.
Pero Nazia está rara. Parece feliz y tranquila, pero algo le preocupa. Tiene una llave colgada del cuello, esconde una foto en la que tiene los ojos azules y está obsesionada con La Cenicienta. Nazia tiene un secreto.
Con la llegada de una niña nueva a clase, “de Albinia”, su círculo de amigos crece y los tres juntos, sin pretenderlo, se harán más fuertes para sobrevivir a una realidad demasiado cruda para cualquiera de ellos.
Este libro es Alejandro Palomas en estado puro. Y, como en el anterior, lo mejor de todo es Guille: personaje maravilloso donde los haya, cándido y duro a la vez, con el que es inevitable sonreír cuando consigue que veas el mundo a través de sus ojos.
Aunque me gustó más Un hijo, esta segunda parte ha estado a la altura.

Seguro que lo disfrutáis.
SLHLT

miércoles, 27 de marzo de 2019

Las vidas que dibujamos

Dice la contraportada:
Un libro lleno de seres humanos que piensan sienten, dudan y aman como lo haces tú.”
Y eso es exactamente lo que es.
Entre estas dos tapas duras de 16x16 cm y con una ilustración, al más puro estilo de 72kilos, dándonos la bienvenida, se encuentran guardadas un montón de historias maravillosas, de las que te hacen pensar en alguien con una sonrisa en los labios, esperando a ser compartidas.
Sigo a @72kilos (ahora sé que se llama Óscar Alonso) desde hace tiempo en varias redes sociales y cuando supe que iba a publicar un libro no dudé ni un momento de que una de sus copias sería para mí.
Sus viñetas son calor para el alma. Y con un estilo personal y reconocible, comparten ideas, pensamientos y sensaciones solo sencillas en apariencia, pero siempre maravillosas.
Con En la cocina con Kafka abrí la veda de reseñas de libros de viñetas y me temo que esta no será la última.
¡¡Disfrutadlas!!

SLHLT


jueves, 21 de marzo de 2019

De poesía y cebolla

Si algo te eriza el vello de la nuca y te hace latir el corazón más fuerte; si notas un nudo en la garganta y te falta el aire; si sientes que habitas otro cuerpo y ves el mundo con ojos diferentes; si notas una piel distinta calentándote los huesos y pierdes pie porque la realidad se aleja; si el estómago te hace ascos ante la crudeza de un recuerdo y la bilis te amarga las heridas…
Estoy por apostar que estás leyendo poesía.
Porque eso es lo que hace. Al menos eso es lo que me hace a mí la poesía. Pero corrígeme si me equivoco, pues mi ignorancia es grande en este tema y solo puedo hablar desde las tripas.
Si no estuvieras leyendo… ¡Corre al médico!

Para celebrar el Día Mundial de la Poesía, quisiera compartir con vosotros la nana que Miguel Hernández escribió desde la cárcel a su hijo Manuel Miguel, tras recibir carta de Josefina haciéndole saber que solo tenían para comer cebolla y pan.

SLHLT


miércoles, 13 de marzo de 2019

La primera mano que sostuvo la mía

Lexie tiene 21 años y la acaban de expulsar de la universidad. Son los años cincuenta y su pecado fue cruzar una puerta de uso exclusivo para hombres. Le piden que se disculpe para permitirle licenciarse, pero ella se niega. Quiere irse de allí, lejos de la universidad, de su casa y de sus padres. Tiene un poco de dinero ahorrado y un plan: cualquier día de estos se marchará a Londres y buscará trabajo como mecanógrafa. En estas se encuentra cuando observa a un hombre husmeando a través del seto de su jardín. Es Innes Kent y se ha perdido, pero no puede dejar de mirar a esa muchacha.
Cincuenta años después, también en Londres, una pareja acaba de tener un su primer hijo. Son Elina y Ted. Ella es artista y él trabaja en el mundo del cine. Se conocieron casi por casualidad, ella acababa de dejar a su anterior pareja y él le alquilo el ático de su casa… Pero de eso ya hace mucho tiempo. Elina casi se muere en el parto. Algo se torció. Ted no sabe si fue una negligencia o simple mala suerte, pero Eli perdió más de dos litros de sangre y no recuerda nada.
Poco después de llegar a Londres, Innes vuelve a entrar en la vida de Lexie. Es el editor de una revista de arte llamada Elsewhere y, cual Pigmalión, le enseñará los secretos del oficio y de su propia vida.
Mientras Elina se va recuperando poco a poco, Ted comienza a alejarse. Casi no tenía recuerdos de su infancia, pero con la llegada del niño, aún sin nombre, imágenes muy vívidas vienen a su mente: un hombre que le saluda mientras él lo ve alejarse desde la ventana, una mujer en un vestido rojo sobre el que resbala… ¿Quién es esa gente? Nada le cuadra.
Así comienza esta novela maravillosa. Dos historias que aparentemente nada tienen en común, están mucho más conectadas de lo que podríais imaginar. La autora teje esas dos tramas y va perfilando cada una de ellas para que el lector complete el puzle que le presenta.
No voy a descubriros yo que Maggie O’Farrell es una magnífica narradora, que convierte en magia lo cotidiano y sabe cómo transmitir la emoción contenida como nadie. Pero me ha gustado tanto, que necesito que la leáis y sintáis, como yo sentí, la necesidad de volver a notar el tacto y el calor de esa primera mano que sostuvo la mía.
SLHLT