viernes, 26 de julio de 2019

Malaherba

<<La primera vez que papá murió todos pensamos que estaba fingiendo. Todos éramos mi hermana Rebe y yo, que nos habíamos sentado en la cocina para comer tostas de pan y aceite con la radio puesta.>>
Tambu, Míster Tamburino, es el nombre con el que él se identifica. Nadie le llama César.
Es el primer día de colegio. Tambu tiene 9 años y va a repetir curso. Ese es el día que creen ver morir a su padre. También es el día que conocen a Armando, a Elvis y a Claudia.
Tambu no entiende nada. El mundo es un lugar extraño y hostil para niños como él. Un niño que solo quiere jugar, sentirse seguro y que lo quieran. El resto de la gente habla y dice cosas que no se corresponden con la realidad que sus ojos ven. Tratan a los niños como si fueran tontos. Y, aunque Rebe le explica las cosas para que el las entienda, muchas veces tiene que escuchar detrás de la puerta de la cocina mientras su madre habla con Pili.
Relacionarse con los otros niños tampoco es fácil. El mundo es muy raro. Y el cole más. Él trata de entenderlo. No es fácil. A veces se enfada. Y mucho. Entonces estalla. Como papá.
<<Bien sabe Dios que es más peligrosa la pena que el odio, porque el odio puede destruir lo que odias, pero la pena lo destruye todo.>>
Esta es la historia de un niño que, sin saberlo, está viviendo los últimos días de su niñez. Es un canto nostálgico a la inocencia perdida, pero también una huida hacia delante por pura supervivencia. Y como dice la contraportada: “Un libro sobre las cosas terribles que se hacen con cariño”.
Me ha gustado que el autor desmitifique los años 80. Esos años que todo el mundo tiende a teñir con el prisma de la libertad, en la que los niños, muchas veces se criaban en la calle y, en ocasiones, era pura suerte que salieran adelante. También me ha gustado que te obligue a ver el mundo a través de los ojos de ese niño de 9 años, leyendo entre líneas, interpretando lo que entiende, sin concesiones y sin atajos.
Pero lo que verdaderamente me ha encantado es el personaje de Tambu. Es de esos que te guardas para siempre. Cuando leáis el libro lo entenderéis.
De fácil lectura, os encogerá el alma por momentos, pero en otros os dibujará una sonrisa.

SLHLT

viernes, 19 de julio de 2019

Los niños de humo

Este es un libro de relatos llevado a cabo por dos personas con un pasado común y un futuro incierto: una periodista y un ilustrador hijos de las cuencas mineras asturianas, lo cual infunde un carácter único.
Pero además, son la primera generación en cien años que no vivirá de nada relacionado con la mina. Y ese es el motivo de este libro. Poner negro sobre blanco algunas historias reales y otras inspiradas en lo que un día se vivió o en lo que contaban lo güelos, para que las siguientes generaciones no las olviden, para que sigan sintiendo el orgullo de lo que es tener raíces mineras, para que entiendan el carácter y la idiosincrasia de los habitantes de la cuenca y para que toda la lucha y el sacrificio no hayan sido en vano.
Estos relatos surgen de lo conocido, de lo sentido, de la vida y de la muerte: de las tripas de la tierra negra que hizo a estas gentes. En ellos, personajes e historias se entrelazan y mezclan, como en la propia vida. Y te emocionan.
Además, están acompañados de una edición magnífica: un papel grueso, unas ilustraciones maravillosas, tres colores: negro, blanco y rojo, como el carbón, como la luz, como la sangre… Y el buen gusto, sentido del humor y savoir faire de las cosas que se hacen con cariño.
¡No os perdáis las definiciones de la Lampistería!
A mí me ha encantado. Y seguro que a vosotros también.
SLHLT

martes, 16 de julio de 2019

Donde fuimos invencibles

Carlos Green es un escritor californiano amante del surf, que ha heredado de su abuela la Quinta del Amo, en Suances. Antes de venderla decide pasar en ella un último verano. Así aprovechará para recordar su infancia, recomponerse de su fracaso matrimonial y terminar el libro que está escribiendo.

Pero su estancia en tierras cántabras no será tan placentera como él esperaba. Una mañana aparece muerto el jardinero que se ocupa del mantenimiento de la finca. Parece que le ha dado un infarto.

Valentina Redondo, a punto de comenzar sus vacaciones de verano e irse a Escocia con Oliver, recibe el aviso de la muerte del jardinero. A simple vista es un caso fácil. Muerte natural. Pero alguien ha tocado el cadáver…

Y la historia se complica cuando la asistenta, pocos días después, muere calcinada en un incendio provocado. Creía que la Quinta del Amo estaba embrujada, que en ella habitaba el mal. Y no es la única que ha sentido esa presencia… Una gramola que suena sola, luces que se encienden y apagan, las plantas que se mueren sin motivo en el jardín secreto, la visión de una mujer de otro tiempo…

Esta vez a Valentina y a su equipo le tocará descubrir los secretos que esconde la Quinta del Amo y si lo que hay detrás de estas muertes es algo paranormal o algo más mundano.

Con esta entrega llega a su fin la trilogía de Suances (¿se quedará solo en trilogía o será una saga?) de María Oruña. Y aunque he de reconocer que Puerto escondido sigue siendo mi preferida, las tres novelas han estado a la altura: son entretenidas, fáciles de leer e ideales para el verano.

¡Os entrarán unas ganas locas de visitar Cantabria!
SLHLT

viernes, 12 de julio de 2019

Betibú

Para entrar en el country La Maravillosa hay que pasar unos rigurosos controles de seguridad. Si no tienes autorización de alguno de los propietarios, no pasas. Las empleadas de hogar que no están internas, jardineros, electricistas y obreros varios, llegan cada mañana temprano y se ponen a la cola de la garita para poder entrar en el recinto y comenzar su jornada de trabajo. Los lunes son los días que más se tarda en pasar el control.

Gladys Varela está en esa cola. Trabaja para el señor Chazarreta desde que enviudó. La historia salió en todos los periódicos. Él fue acusado de su muerte, pero finalmente salió libre. De eso hace ya tres años. Gladys lleva dos trabajando para él. No conoció a la señora y nunca ha preguntado por ella. Esa no es su labor.

Cuando llega a la casa, como cada mañana, recoge los periódicos de la entrada y comienza su tarea. Los platos sucios de la cena siguen en el fregadero. El señor aún no se ha levantado. O quizás aún no se haya acostado. Al pasar junto al salón se da cuenta de que se encuentra sentado en su sillón favorito. Se habrá quedado dormido. Gladys entra y ve que hay un vaso de whisky tirado en el suelo. Saluda y se dispone a recogerlo. Nadie le responde. Está quieto. Muy quieto. Gladys lo mira. Tiene un cuchillo en la mano y un tajo le atraviesa la garganta de lado a lado. Está muerto.

¿Suicidio o asesinato? ¿Qué le ha pasado a Chazarreta? ¿Ha sido el karma, su mala conciencia, justicia divina? ¿O humana?

Así comienza esta historia. Nurit Iscar, “Betibú”, una escritora en horas bajas; Jaime Brena, un periodista de la vieja escuela del diario El Tribuno caído en desgracia; y el pibe de Policiales, que lo sustituye, a pesar de su inexperiencia, unirán sus fuerzas y sus destinos para encontrar las respuestas a esta muerte. Pero su investigación sacará a la luz muchas más cosas…

Me ha gustado mucho este libro. Mezcla la investigación policial con la periodística, tiene unos personajes principales muy bien armados, tres perdedores en proceso de reconstrucción que se unen para salir a flote; una trama sin fisuras, unas secundarias maravillosas y un sentido del humor ácido y genial como contrapunto a una historia de lo más oscura.

¡Os va a encantar!
SLHLT

martes, 9 de julio de 2019

La canción de los vivos y los muertos

<<Me gusta creer que sé lo que es la muerte. Me gusta creer que es algo a lo que podría mirar de frente. Cuando Pa me dice que necesita mi ayuda y veo ese cuchillo negro deslizarse por el cinturón de sus pantalones, sigo a Pa fuera de la casa, intento mantener la espalda erguida, los hombros rectos como una percha, así camina Pa. Intento que parezca que para mí es algo normal y aburrido para que piense que he aprendido algo en estos trece años, para que Pa sepa que estoy listo, que puedo extraer lo que hay que extraer, separar las tripas del músculo, los órganos de las cavidades. Quiero que Pa sepa que puedo mancharme las manos de sangre. Hoy es mi cumpleaños.>>

Jojo es casi tan alto como Pa. Pero aún es un niño. Duerme en el suelo al lado de Kayla, su hermana pequeña, para protegerla y cuidarla. Pero las noches en las que Leonie está en casa, se queda con Pa en el salón.
Ma está muy enferma. El cáncer la consume. El dolor le atraviesa los huesos. Probó todas las hierbas y remedios posibles. La quimio tampoco hizo nada. Y se apaga. Le queda muy poco para volver a ver a Given. Su hijo muerto. Dicen que fue un accidente de caza. Pero no. Fue por ser negro. Porque un negro no podía ganar a un blanco. Leonie sigue viendo a Given cuando se coloca… Él no se ha ido del todo.
Ma podía leer a la gente. Ese era su don. Con mirarlos sabía de su sufrimiento, de su dolor, lo que necesitaban. Pero no podía escuchar a los animales ni ver a los muertos. Jojo sí puede pero no se lo dice a nadie. La pequeña Kayla también. Aunque no lo entienda.
Pa cuenta historias y trabaja con las manos. Ahora que Ma no puede levantarse de la cama, se ocupa de alimentar a los niños, de cuidarlos, de protegerlos, de quererlos y de que se vayan limpios a la cama. También les cuenta historias. Historias sin final.
Michael va a salir de la cárcel. De Parchman. Volverá a casa. ¿A casa?
Con una prosa poderosísima y capítulos narrados por distintos personajes en primera persona, te cuenta la historia de una familia de Misisipi forjada a base de lucha y sufrimiento. La muerte lo envuelve todo: el pasado, el recuerdo, el presente, la vida, el futuro, la lucha. Cada uno lo digiere a su manera. Como puede. Amando, mirando para otro lado, protegiendo a los indefensos, tratando de olvidar, con drogas, con rezos… Pero, sin saberlo, todos, vivos y muertos, buscan lo mismo: volver a casa.
Esta historia es de las que te remueven por dentro y te erizan los pelos de la nuca. He tardado días en dejar de estremecerme. Y estoy segura de que Jojo se quedará a mi lado durante mucho tiempo.
Simplemente maravillosa.
SLHLT

viernes, 5 de julio de 2019

Heart and Brain

El ser humano está hecho de contradicciones. Igual que el agua no pasa dos veces por el mismo río, nosotros no somos los mismos el lunes que el viernes, en el trabajo o en casa, con colegas o con amigos, en verano o en invierno, o antes y después de tener perro.

La vida nos va moldeando y lo que vivimos nos enseña a continuar vivos. Pero aun así, seguimos llenos de contradicciones: tenemos una parte racional y otra emocional. A veces se complementan y otras se pelean.

Por eso las viñetas de Nick Seluk son tan divertidas. Convierte al cerebro y al corazón en dos personajes de los que todos estamos hechos y con los que nos identificamos.

Si queréis pasar un rato de diversión y practicar un poco el inglés, os recomiendo este libro de viñetas. ¡No es una mala manera de empezar las vacaciones de verano!

Además del libro, también podéis encontrar a estos dos amigos en las redes sociales y en su web: http://theawkwardyeti.com/chapter/heart-and-brain-2/

¡Y a disfrutar!
SLHLT


martes, 2 de julio de 2019

Mary tempestad

La niña Mary mira el mar esperando a un padre que nunca regresará. Un padre que, según dicen las malas lenguas, nunca ha sido su padre.

Pronto Mary convertirá la espera en deseo y ese mar ya no será la fuerza oscura e imprevisible que le arrebató a un ser amado, sino que se convertirá en el reflejo de la libertad, de la huida, de la posibilidad de escapar lejos de allí, lejos de Inglaterra, lejos de la pobreza y de la miseria… 

Lejos de las ratas.

Pero el destino le tiene reservadas a Mary muchas más sorpresas de las que ella hubiera deseado. Y esa libertad que ansía y que tan difícil tiene de alcanzar una mujer en el siglo XVIII, le llegará, pero no como Mary Read, sino como Willy.
La abuela de su hermano enfermo exige conocerlo para seguir mandándole a su madre dinero. Pero la mala suerte hace que este muera unas semanas antes. Como la anciana desconoce la existencia de Mary, su madre urde un plan. Es el fin de Mary. Junto con su pelo y su muñeca, entierran parte de su esencia. 
Mary ya no existe.
Y Will renace. Corriendo por las callejuelas de Londres con un pequeño ejército de pilluelos, juega a los piratas y ansía embarcarse en un navío que lo lleve hacia la libertad. Lo conseguirá. No lo dudéis. Pero después de lo que podrían parecer muchas vidas.

Fantásticamente documentado, este libro nos cuenta de forma novelada, la historia de un personaje real: Mary Read, una de las primeras mujeres piratas del mar Caribe.
¡¡Me ha gustado muchísimo!! Y no solo por Mary, que es maravillosa, sino porque fue Mara, una de mis alumnas de 2º de ESO, la que me la descubrió.

¡Cuánto se puede aprender con la novela juvenil!
SLHLT

martes, 25 de junio de 2019

Para Helga

Un hombre viejo escribe una carta.
Una carta que nadie leerá.
Porque la escribe tarde.
Y en esa carta recuerda su vida. O lo que ha elegido recordar.
Su olor. Sus pechos. El deseo consumado entre olor a heno, estiércol y orina. El sufrimiento de su mujer, incapaz de tener hijos, tras una operación que la vació por dentro. El no poder elegir entre el deber y el amor…
Pudo haber elegido ser feliz. Pero no lo hizo. Y, aunque lo ha lamentado el resto de su vida, sabe que una y mil veces tomaría la misma decisión. Porque la vida es elegir. Y eligiendo se pierde. Siempre.
Quizás sea la carta de un hombre cobarde.
Quizás sea la carta de un hombre consecuente.
Quizás no sea más que la carta de un hombre cualquiera.
<<He aprendido a leer en el resoplido de los ollares de los bueyes. He apreciado el abrazo y el estímulo de la voluntad de la naturaleza a través de mi ganado. He visto al elfo de la capa azul y he oído llamar a mi puerta a las ánimas. He percibido las fuerzas misteriosas de la existencia en los cerros y en los lugares encantados, y he ahuyentado a los guardianes de la tierra cuando el caballo rehusaba el trote. He visto la luz de antaño. Nadie entiende que pueda verse la luz de antaño, pero me da igual que nadie entienda lo que quiero decir. He aprendido a leer en las nubes y los pájaros y en el comportamiento del perro. He vivido el prodigio de la colonización de Islandia y he percibido la magnificencia de los primeros pobladores de estas tierras. He advertido la angustia de las hojas en un eclipse de luna, he mirado las laderas y he sentido mi alma elevarse mientras conducía el tractor. He oído el trueno y el rugido de mis vísceras contestarse el uno al otro, un hombre diminuto bajo un cielo inmenso; he oído al arroyo susurrar que es eterno. He convertido esta tierra en mi amante. He pescado con las manos un salmón lleno de fuerza. He dejado que el zorro me enseñara lo que es ser astuto. He reconocido la simpatía en la mirada de las focas y las he dejado marchar. He experimentado la ferocidad de la orca y la ternura del amor materno, y me he refugiado del mundo allí donde duermen los cisnes. Me he bañado en aguas radiantes de sol y no en las aguas turbias que escupen las tuberías de la ciudad, y he sabido apreciar la diferencia. Perdido en una atroz tempestad de nieve, he intentado dirigir a mi caballo por entre los peñascos hasta darme por vencido y dejar que su instinto me llevara de vuelta a casa. He disparado a un zorro mientras defecaba. He visto derrumbarse un iceberg descomunal. He lanzado un lumpo a la cabeza del presidente de la comunidad. He olvidado cadáveres. He ido en busca del cuerpo de una mujer ahumada. He sobrevivido a los duros inviernos de los años sesenta viviendo de promesas, llenando con la imaginación el vacío de la existencia y comprendiendo que el hombre puede tener grandes sueños sobre una pequeña almohada. He seguido adelante, ebrio de deseo y de la esperanza que hace correr la savia incluso por las ramas marchitas de la creación. He amado y, por un tiempo, he sido una criatura feliz.>>
Este libro es todo un descubrimiento: una verdadera maravilla.
No lo dejéis escapar.
P.D. La historia de la “mujer ahumada” es de lo más hermoso que he leído en mucho tiempo.
SLHLT


miércoles, 19 de junio de 2019

La biblioteca de almas

La historia de nuestros niños peculiares llega a su fin.
Después de haber sido engañados por los wights, que han secuestrado a las ymbrynes que aún no tenían en su poder y a todos sus amigos peculiares supervivientes, a Jacob, Emma y Addison solo les queda una opción: buscar el bucle donde se encuentre su guarida e intentar salvarlos a todos, antes de que sea demasiado tarde, y aunque se dejen la vida en ello.
En su búsqueda se encontrarán con la parte más oscura, miserable y depravada del mundo peculiar: el Acre del diablo. Un lugar donde detrás de cada esquina puede haber un enemigo y que es lo más parecido a la antesala del infierno. Y también descubrirán que los cuentos para niños esconden más realidad que leyenda en el mundo peculiar…
Pero incluso en las simas más oscuras puede colarse un rayo de luz, y en esta huida sin retorno también encontrarán amigos, o algo que se le parece mucho, que les harán crecer y creer más en sí mismos. Jacob establecerá una extraña relación con un espíritu hueco que los persigue sin tregua y que, sin saberlo, cual criatura Gollum, tendrá mucha más importancia de lo que nadie espera.
No voy a contaros nada más porque llegados a este punto, y después de las dos entregas anteriores, os merecéis ser vosotros los que descubráis el final de la historia.
Solo os diré que a mí me ha encantado. Y que estoy segura de que, sea cual sea vuestra edad, también vosotros la disfrutaréis.

Aprovecho para agradecer a Julia, mi alumna de 2º de ESO, que me haya prestado su libro, antes incluso de haberlo leído.
SLHLT

miércoles, 12 de junio de 2019

Vozdevieja

Marina tiene 9 años y nos enseña su mundo. Mejor dicho, el mundo a través de sus ojos.

Una madre joven y enferma que canta como los ángeles y no le deja decir tacos. Un padre ausente al que no sabe si echa de menos. Gafas grandotas. Libros leídos a escondidas. Dos amigos en este cole. Pero habrá que decirles adios porque se vuelven a mudar de casa y toca empezar de nuevo. Revistas para mayores. Una abuela maravillosa con la que se entiende mejor que nadie, enamorada hasta las trancas de Felipe González y del recuerdo de sus maridos. Una abuela que hace que la vida parezca fácil, que le hace ropa a ella y a sus muñecas, que le deja dormir hasta tarde y le trae churros para desayunar.

Y el verano caluroso y pegajoso de Sevilla, donde todo se para a mediodía y resurge de sus brasas al anochecer. Un verano con su abuela, pues a su madre la tienen que volver a operar y no le deja ir a verla porque le dan miedo los hospitales. Pero a Marina no le dan miedo. Le encantan. Y los médicos también. ¿Dónde va a estar más segura? Lo que sí le asusta es no volver a verla. Y que no le cuenten cosas porque es pequeña. Ella quiere saberlo. Y poder despedirse cuando llegue el momento. Pero no le hacen mucho caso.

Marina no lo sabe. Pero este será el último verano de su infancia. Su cuerpo lo dice. A veces palpita. Y le gusta esa sensación. Sus muñecas se besan, se tocan y se levantan la falda cuando los  mayores no miran. Y ella también querría hacerlo, pero cuando llega el momento se asusta, a pesar del deseo.

Y al final del verano puede volver con su madre y su novio friki y tartamudo. Volver. Pero a una casa nueva. Con piscina comunitaria. Y muchas niñas. Niñas con las que se entiende. Y que dicen en voz alta lo que ella tiene en su cabeza. ¡Qué lejos queda ahora el barrio de la abuela!

¡No os podéis imaginar lo que me ha tocado el alma esta novela!

A mí, que soy la reina del vivir el presente y de las huidas hacia delante adormilando el pasado en vapores de cloroformo, me ha hecho recordar sensaciones y pensamientos de una Raquel preadolescente que no entiende muy bien el mundo, porque los adultos hacen y dicen cosas distintas, y que lo explora con precaución porque tiene miedo de todo. Yo me reconozco en esa Marina de 9 años. Y me encanta cómo la autora se mete en su piel y habla con su voz.

Es una primera novela maravillosa.

Os encantará.
SLHLT

miércoles, 5 de junio de 2019

Marie Curie

Descubrí a Marie Curie cuando tenía 7 u 8 años.
En la biblioteca del cole nos dejaban coger libros para leer durante el verano y esa era una de las cosas que hacíamos aquellos extraños días de junio que olían a calor e íbamos a clase solo por la mañana. Un montón de batas de cuadritos con patas, en fila de a dos, peregrinábamos hacia la biblioteca a la caza de libros que devolveríamos en el más que lejano septiembre.
No recuerdo exactamente si la Biografía de Marie Curie para niños la elegí yo o me la eligieron. No recuerdo qué profe nos llevó ni quien iba en la fila conmigo. No recuerdo haberme llevado el libro a casa y menos aún al pueblo aquel verano. Pero sí recuerdo lo que me marcó su lectura.
Aunque mis notas eran buenas, mi caligrafía era un desastre, y mi madre me puso la tarea de copiar un capítulo cada mañana, liberándome el resto del día de cualquier otra obligación para dedicarme al más salvaje de los asilvestramientos (los que habéis pasado los veranos de la infancia en el pueblo sabréis a lo que me refiero).
Me imagino que protestaría ante la tarea, pero la verdad es que no lo recuerdo. A quién sí recuerdo fue a María Sklodowska niña, a su padre y a sus hermanas, el frío que pasaba en su buhardilla de París, lo lista que era, lo mucho que trabajaba y estudiaba a la luz mortecina de las velas, lo difícil que lo tuvo, lo que llegó a conseguir y lo valiente que fue. También recuerdo comentar cada aventura con mi hermana y con mi madre, que también leyeron el libro. Y sobre todo, recuerdo haber deseado muy fuerte parecerme a ella.
Desde ese momento Marie Curie ha sido una de esas presencias amigas en mi vida. Con los años y las arrugas la he ido conociendo mejor, y mi admiración hacia ella nunca ha parado de crecer. La mujer y el mito son la misma persona. Y el legado es inmenso.
Por todos estos motivos entenderéis que esta novela gráfica se haya venido a vivir a mi casa. Es una novela adulta, realista, visualmente preciosa y muy bien documentada biográfica y científicamente.
¡Lleváosla a casa también! 
No lo lamentaréis.
SLHLT

miércoles, 29 de mayo de 2019

El archipiélago del perro

Codiciáis oro y sembráis ceniza.
Ensuciáis la belleza, destruís la inocencia.
Hacéis correr por doquier grandes torrentes de lodo. El odio es vuestro alimento, la indiferencia vuestra brújula. Sois criaturas del sueño. Siempre dormidas, hasta cuando creéis que estáis despiertas. Sois el fruto de unos tiempos soñolientos. Vuestras emociones son efímeras, como mariposas calcinadas por la luz del día cuando apenas han salido del capullo. Vuestras manos moldean vuestra vida con una arcilla seca e inconsistente. La soledad os devora. El egoísmo os engorda. Dais la espalda a vuestros hermanos y perdéis el alma. Vuestra naturaleza está hecha de olvido.
¿Cómo juzgarán vuestra época los siglos futuros?

Así comienza El archipiélago del perro.
Esta historia tiene lugar en una pequeña isla volcánica del Mediterráneo. Es la única habitada del archipiélago y sus vecinos viven de la pesca y de las pocas viñas capaces de enraizar en la piedra negra y hueca nacida de las inquietas entrañas del Brau.
La vida transcurre tranquila, casi plácida. Y como cada día, los niños irán a la escuela con el Maestro, el Cura cuidará de sus abejas, los pescadores saldrán a la mar, el Médico teñirá su bigote, encenderá su cigarro y ayudará al Alcalde con el proyecto de las Termas; y la Vieja saldrá a pasear por la playa con su, también viejo, perro.
La aparición de los cuerpos de tres jóvenes negros en la playa y la decisión, casi unánime, de ocultarlo y deshacerse de los cadáveres tirándolos a una sima profunda, cambiará sus vidas. El Maestro se opone y, aunque ayuda con el traslado de los cuerpos, comienza a investigar las corrientes para averiguar de dónde venían esos hombres y qué les pudo haber pasado. Sus descubrimientos alterarán el equilibro de la vida de la isla, que mostrará su cara más feroz con la llegada de un supuesto Comisario desde el continente…
Pero no hay actos sin consecuencias…
El archipiélago del perro es una fábula terrorífica sobre la sociedad en la que vivimos. No quiero desvelar mucho más para que podáis disfrutarla plenamente, pero os aseguro que no podréis parar de leer, ni de pensar en ella.

Me ha gustado mucho. Os la recomiendo.
SLHLT

miércoles, 22 de mayo de 2019

Lectura fácil

Ángels. 43 años. 40% de discapacidad. 189€ de pensión. Vive pegada a un móvil. Está escribiendo, a través de un grupo de Whatsapp, un libro de memorias mediante la técnica de “Lectura fácil”. Es la menos discapacitada de las cuatro. Es la que las sacó a todas del CRUDI nuevo y las trajo a Barcelona. Gracias a ella han conseguido vivir juntas en un piso tutelado por la Generalitat.
Patricia. 33 años. 52% de discapacidad. 324€ de pensión del Estado. Trabaja como reponedora en el Mercadona en el marco de una experiencia piloto de integración laboral. Habla sin parar y no ve tres en un burro. Es la que se maquilla y la que menos tetas tiene de las cuatro. También es la segunda menos discapacitada.
Marga. 37 años. 66% de discapacidad. 438€. Es la más callada de todas. Dice la psiquiatra que además de discapacitada está deprimida por descubrir que es retrasada mental y que las tres mujeres con las que vive también lo son. Ha encontrado consuelo en la masturbación compulsiva y en salir y follarse a quien le apetece cuando le apetece. En la oficina de okupación se hace llamar Gari Garay. La han incapacitado judicialmente. Y ahora también la quieren esterilizar. Su caso está manos de la jueza Guadalupe Pinto.
Nati. 32 años. 70% de discapacidad. 1.118€. Sacaba buenas notas en el colegio. Fue al Conservatorio de Danza y a la Universidad. Leía muchos libros. Sufrió un accidente laboral y desde entonces sufre el Síndrome de las Compuertas. Es la más discapacitada de las cuatro. Fue bailarina. Y es la que se mueve con más gracia. Pero también es la más guerrera. La más políticamente incorrecta. La que no tiene pelos en la lengua.
Y esta es su historia. Contada por ellas mismas.
A través de declaraciones judiciales, actas de la oficina de okupación, memorias por Whatsapp, narraciones en los grupos de Autogestores y fanzines, Àngels, Patri, Marga y Nati nos cuentan su historia. Como ellas la ven. Cómo la sienten. Y nos permiten mirar. Y sentir. Con ellas. A través de sus ojos. De su sexo. De su piel…
¿Quién decide qué es normal? ¿Quién se atreve a medirlo, a pesarlo a calibrarlo? ¿Cuál es el baremo? ¿Dónde está la línea que separa la normalidad de lo que no lo es? ¿Alguien les ha preguntado si quieren ser tutelados por el Estado o la Comunidad Autónoma de turno? ¿Si quieren la pensión que se les da? ¿O si prefieren recharzarlo y ser libres? Libres para equivocarse, para decidir si hoy se duchan, con quien quieren follar, dónde vivir y trabajar. ¿Los estamos protegiendo o los estamos infantilizando? ¿Dónde está el límite?
Este libro es brutal.
Transgresor. Valiente. Distinto. Original. Feminista y salvaje.
No es para todos los lectores.
Puedo no gustaros, no ser fácil de leer ni de digerir y no ser amable.
Pero no os dejará indiferentes.
A mí me ha impactado.
Me ha dolido por dentro.
Y me ha hecho plantearme cosas en las que nunca antes había pensado, o por lo menos no así. No desde este punto de vista.
Deseo con todas mis fuerzas que lo leáis.
Despacio.
Pensando.
Poniéndose en la piel de quien te habla.
SLHLT

miércoles, 15 de mayo de 2019

El último vagón

Hubo un tiempo en que el ferrocarril era el motor del cambio y la única forma de comunicar los continentes de norte a sur y de este a oeste. Y alguien tenía que construirlos y trazar sobre la tierra los surcos que llevarían el futuro a los más recónditos parajes del planeta. Los empleados de las compañías viajaban en el tren durante casi todo el año con la casa a cuestas, familias enteras ocupaban vagones haciéndolos su hogar. Cuando se establecían durante unos meses en un lugar, las mujeres ponían plantas en las ventanas y compraban pájaros para alegrar sus mañanas. Los niños de la zona, muchos de ellos hijos de temporeros, junto con los hijos de los empleados en la construcción de las vías, acudían al vagón escuela a aprender las cuatro reglas y todo lo que los maestros les pudieran enseñar.
Ikal fue uno de esos niños. Uno de los niños de la escuela de Don Ernesto. Un maestro que escuchaba y atendía a sus alumnos con la entrega y la pasión de los que creen en su trabajo y de los que miran a sus alumnos no solo como lo que son, sino como la promesa de lo que podrían llegar a ser. Alguien que los quiere, les enseña y los cuida.
Ikal, su fiel compañero Quetzal, y sus amigos: Chico, Tuerto y Valeria, descubrirán, a la sombra del vagón de Don Ernesto, lo dura que la vida puede llegar a ser para los que no tienen nada. Pero también aprenderán que, como los pájaros, la fuerza está en sus alas y no en la rama en la que se apoyan para coger impulso.
Muchos años después, Hugo Valenzuela, inspector de educación, recibe el encargo de hacer un informe para cerrar el último de aquellos vagones escuela. Con ese expediente se cerrará una época y se pondrá fin a una antigua ley, en aras del progreso y la modernidad… Parece un informe cualquiera, un informe más que ha de resolver con rapidez y eficacia antes de tomarse unas merecidas vacaciones. Pero al revisar los papeles, Hugo se encuentra con una foto que hará temblar sus cimientos.
Ikal y Hugo cruzarán sus caminos y, como si de un choque de trenes se tratará, les cambiará la vida.
 A veces la casualidad hace que te encuentres pequeñas joyas. Y esto es lo que me ha ocurrido a mí con El último vagón. Se trata de una historia cruda y tierna a la vez, como la vida a veces. Donde la esperanza aparece entre las grietas del hormigón, como las malas hierbas, para salvar a los perdedores, a los que olvidaron para poder avanzar y a los que nunca se rindieron, aunque pudieran creerlos locos.
Pura emoción.
Es pénjamo.
SLHLT

miércoles, 8 de mayo de 2019

Las posesiones

Una llamada diciendo que mi padre está muy raro. Que vaya.
Y voy.
Una espera. Un vuelo a la isla. Y de vuelta al hogar. Al sitio del que hui.
Marcel me espera. Marcel me cuenta. Ese Marcel que fue mi todo. Ese mismo Marcel que me destruyó. Y después fui nada.
Mi padre, tras jubilarse en el instituto donde enseñaba, dedica su tiempo a arreglar la destartalada casa familiar y el huerto. También escribe un blog en el que se hace eco de pequeñas injusticias cotidianas en la isla. Cuando el vecino levanta un muro invadiendo un camino rural con la intención de especular con el suelo y hacer un complejo urbanístico, comienza una la lucha sin cuartel: denuncias, escuchas, dice que lo vigilan, que lo siguen e incluso ha contratado a dos subsaharianos para que graben todos sus movimientos… La lucha torna en obsesión… Casi en locura…
Pero estas luchas remueven otras. Otras más antiguas. Otras en las que lo que hubo que demostrar fue la inocencia. La candidez al depositar la confianza en un socio tramposo. La ignorancia del que se creía sabio. Justo en el momento de jubilarse y de volver a la isla, mi abuelo lo perdió todo. Se arrugó, se curvó, empequeñeció… Y terminó por desaparecer, carroñeros mediante. Aunque la peor parte se la llevaron otros: muertos y enterrados antes de tiempo.

Así comienza Las posesiones de LLucía Ramis. No busquéis la resolución de un misterio antiguo ni nuevo entre sus páginas, aunque lo pudiera parecer. No lo es. La autora simplemente nos cuenta una historia. A través de la voz de una protagonista sin nombre, nos va dirigiendo por donde ella quiere, con una mano cálida y suavemente posada en la espalda. Pero, como cualquier historia que se precie, esta se bifurca en sendas y caminos más estrechos. Algunos regresan al punto de partida, otros se pierden entre la espesura, muchos no llevan a ninguna parte y la mayoría están por descubrir.
Esta Scheherezade mallorquina cuenta en su historia cómo los tentáculos de la corrupción, a cualquier nivel, llegan a lugares insospechados y tienen consecuencias que no siempre sufren quienes deberían. Cómo hay que crecer a pesar de todo. Y muchas veces contra todo. Y reconstruirse. Y perdonarse. Y volver a empezar. Y seguir. Seguir. Siempre.

No he podido soltar este libro. Y cuando lo terminé me di cuenta de que aguantaba la respiración: estaba sin aliento. Me ha gustado la manera de contar de Llucía Ramis. Me he dejado llevar y ha merecido la pena. Os lo recomiendo con todas mis fuerzas.
SLHLT