jueves, 28 de junio de 2018

Todo lo que no te conté

Lydia está muerta. Pero esto aún no lo saben. 1977, 3 de mayo, seis y media de la mañana. Nadie sabe nada excepto este dato inocuo: Lydia llega tarde a desayunar.

Ella se ahogaba y se fue.
Se había convertido en lo que siempre quiso evitar. Como una maldición.
Se fue para poder respirar.
Y todo se vino abajo.
Pero un día volvió.
Yo escondí su libro rojo.
Ella no cocinó más.
Yo me juré a mí misma que si no se volvía a marchar, haría todo lo que ella quisiera.
Siempre.

Antes de que volviera, él me empujó.
Caí.
Desaparecí.
Y luego frío.
Pero su mano me sacó.
Él recordará siempre su empujón.
Yo, que me salvó.

No soy la que quieren. Pero lo intento.
Libros otra vez.
Y preguntas.
Clases de verano… Y más preguntas.
Deberes. Las otras chicas, el instituto, las amigas… ¿Qué amigas?

China, capuchina, mandarina.

Fingir.
Me falta el aire.
Y Nath se va. Quiere escapar.
Es el único que entiende esta locura.
Me quedaré sola.

¿Cuándo empezó todo a estropearse?
¿Cuándo se volvió imposible de rectificar?

Silencio.

Rabia.

Miedo.

Nada.


Años setenta. Middlewood. Una pequeña ciudad universitaria de Ohio. En ella vive la familia Lee. Una familia interracial con tres hijos: Nathan, Lydia y Hanna. Esta es su historia.
Me ha sobrecogido e impresionado.

Muy recomendable.
SLHLT

miércoles, 20 de junio de 2018

Esto es agua

Había una vez dos peces jóvenes que iban nadando y se encontraron por casualidad con un pez mayor que nadaba en dirección contraria; el pez mayor los saludó con la cabeza y les dijo: <<Buenos días, chicos. ¿Cómo está el agua?>>.
Los dos peces jóvenes siguieron nadando un trecho; por fin, uno de ellos miró al otro y le dijo: <<¿Qué demonios es el agua?>>.
Así comienza el discurso que dio David Foster Wallace en la ceremonia de graduación de la Universidad de Kenyon.
Entre metáforas, analogías, anécdotas e historias, Foster Wallace trata de transmitir a los estudiantes recién graduados la importancia de “aprender a pensar”, algo que se supone que les han enseñado a lo largo de sus estudios universitarios, y que van a tener que decidir si ponen en práctica, o no, en su día a día. Porque, amigos, el mundo real empieza ahora, y la vida adulta está llena de momentos estresante, aburridos y frustrantes que se repiten todos los días. Y, queramos admitirlo o no, estamos configurados (nosotros y lo que nos rodea) para considerarnos el centro del universo y pensar y tomar decisiones exclusivamente en función de cómo nos van a repercutir en un futuro inmediato. Lo demás no importa.
Lo de <<aprender a pensar>> en realidad quiere decir ejercer cierto control sobre cómo y qué piensa uno. Quiere decir ser lo bastante consciente y estar lo bastante despierto como para elegir a qué prestas atención y para elegir cómo construyes el sentido a partir de la experiencia.
Foster Wallace explica a su auditorio que la verdadera educación, la que te enseña a pensar, te proporciona los mecanismos para alcanzar la libertad, pues te permite distinguir qué es lo que tiene sentido y qué no.
El tipo realmente importante de libertad implica atención, y conciencia, y disciplina, y esfuerzo, y ser capaz de preocuparse de verdad por otras personas y sacrificarse por ellas, una y otra vez, en una infinidad de pequeñas y nada apetecibles formas, día tras día.
Pero el camino de la libertad no es fácil, es una lucha diaria y constante. Y ha de ser elegido de forma consciente y adulta día tras día.
La alternativa es la inconsciencia, la configuración por defecto, la competitividad febril: la sensación constante y agobiante de que has tenido algo infinito y lo has perdido.
Ahora que acaba el curso y toca hacer balance, suscribo todas y cada una de sus palabras. No os quedéis en la superficie. Analizad lo aprendido y dadle una aplicación. Una. Aunque solo tenga sentido para vosotros. Elegid el camino largo, el difícil. Es más satisfactorio. A veces también más ingrato. Pero es el único que no os dejará un vacío por dentro. Y tardaréis en recorrerlo el tiempo que os reste de vida. Pero de eso se trata. De vivirlo. Y de seguir queriendo dar cada día un paso más.
El verdadero valor de una verdadera educación, no pasa por las notas ni los títulos y sí por la simple conciencia: la conciencia de algo que es tan real y tan esencial, y que está tan oculto delante mismo de nuestras narices y por todas partes, que nos vemos obligados a recordarnos a nosotros mismos una y otra vez: 
<<Esto es agua>>. 
<<Esto es agua>>.




Simplemente maravilloso.


La conferencia completa está aquí.
SLHLT





miércoles, 13 de junio de 2018

El hombre del revés

En plenos Alpes franceses, en la zona del Mercantour, los lobos del parque natural han empezado a atacar a las ovejas de las poblaciones cercanas. Pero su comportamiento no es el habitual: las matan de forma salvaje y las dejan allí: sin comérselas.
Lawrence estudia a los lobos. Hace tiempo que no ve a uno de los más jóvenes. Pero los lobos no se comportan así. Algo raro está pasando.
Los ataques continúan y se convierten en noticia. Han encontrado huellas de patas y de colmillos. Parece ser que se trata de un único animal. Un lobo enorme. Extraordinario. Lobos de ese tamaño no se encuentran por el Mercantour.
Pero con la muerte de Suzanne los rumores de la presencia de un hombre lobo en la zona se acrecientan. Los lobos no atacan al hombre a no ser que se sientan acorralados. Y Suzanne lo sabía. Nunca se habría puesto en peligro.
Este es el desencadenante que hace que una pequeña “comunidad del anillo” salga en busca de ese “hombre del revés”. Camille, compositora de música y fontanera en sus ratos libres, a la que le relaja mirar catálogos de herramientas, conducirá la ganadera. El veloso, un viejo pastor de pocas palabras que ha consagrado su vida a cuidar de las ovejas, seguirá el rastro, y será la voz de la razón mientras hace lo que mejor se le da: velar. Y Soliman, hijo adoptivo de Suzanne, que se dedica a memorizar el diccionario y a inventar fábulas sobre África, la tierra de sus orígenes, que nunca conoció.
Mientras tanto Adamsberg se encuentra en París tratando de que una joven asesina no acabe con él. A través de la televisión le llega la historia de los ataques de los lobos del Mercantour y le parece reconocer al fondo de la imagen una silueta familiar enfundada en unas botas de piel. Quizás la nostalgia le esté jugando una mala pasada.
Así empieza El hombre del revés.
Personajes maravillosos, una historia diferente y que engancha, y la singular ausencia del protagonista de la saga hasta el final del libro, hacen de esta novela un acierto seguro para todos los amantes de la novela policiaca.
Si no conocéis a Fred Vargas y al comisario Adamsberg, este es un buen momento para remediarlo. Su intuición, sus silencios, su humanidad y su particular forma de ser os encantarán. Nada parecido a los duros protagonistas masculinos a los que nos tiene acostumbrada la novela negra. Adamsberg es otra cosa.
Y las historias que Fred Vargas idea son más que un simple escenario, se convierten en un protagonista más de la novela.
A mí la Vargas me vuelve loca y me acabo de dar cuenta de que no había publicado ninguna reseña suya en el blog. Ha llegado el momento de subsanar tamaño error.

Espero que os guste.
SLHLT

miércoles, 6 de junio de 2018

Riquete el del Copete

A su madre le habría gustado ser bailarina, pero la echaron por flaca. Su padre era alto y gordinflón, y preparaba las más deliciosas recetas en la Ópera de París. Se enamoraron como locos al pie de unas escaleras. Y mucho tiempo después, como un milagro, llegó Déodat, el bebé más feo del mundo. Pero también el más listo. Un bebé que observa el mundo como un experimento y que llora por primera vez al verse reflejado en un espejo y ser consciente de su informe figura.
Tremière, por el contrario, es la bebé más hermosa que vuestros ojos hayan podido ver jamás. Pero es pasiva. Estática. Se queda horas y horas contemplando un objeto. Como si nada. Sus padres piensan que es tonta de capirote. Sus profesores y sus compañeros del colegio también. Y se la endilgan a su abuela, que la adora, la entiende, la admira y cree en ella. Así, Tremière, crece en un caserón que se viene abajo, entre los extraños rituales de una anciana con capacidades poco comunes y un gran amor por las joyas.
Ambos jóvenes habrán de sobrevivir en un mundo que rechaza lo diferente, que etiqueta y clasifica sin piedad y que enseña a los cachorros a actuar de forma hostil y cruel contra los que no encajan en los estándares establecidos.
<<La gente no es indiferente a la belleza extrema: la detesta a conciencia. A veces el muy feo puede despertar una ligera compasión; el muy guapo, en cambio, irrita sin piedad>>.
Y ambos crecerán gestionando sus recursos, descubriendo el amor y el desamor, y manteniéndose fieles a sí mismos.
Dos seres así, en los cuentos, están destinados a encontrarse.
En esta ocasión la Nothomb nos ha reescrito un cuento de Perrault: Riquete el del Copete, o La Bella y la Bestia. Y la verdad es que hacía falta. En esta versión, mucho más realista y actual, Amélie Nothomb reconstruye a estos dos personajes maravillosamente y les da la oportunidad de ser quienes son.
No son poderosos, no viven en castillos ni se encuentran bajo el influjo de hechizos mágicos. Aquí nuestros protagonistas solo son feos e idiotas a ojos de los demás, y aprenden a hacer que los demás no importen. Cuando han conseguido hacerlo, y logrado aprender a quererse y respetarse, es cuando se encuentran y consiguen ser felices. Pero sin salvarse ni cambiarse el uno al otro. No es necesario.
Si te has enamorado de la Bestia, ¿por qué has de conformarte con un melifluo príncipe azul?
Me ha gustado mucho. Muy Nothomb.
SLHLT

miércoles, 30 de mayo de 2018

Nada

Pierre Anthon dejó la escuela el día que descubrió que no merecía la pena hacer nada puesto que nada tenía sentido.
Los demás nos quedamos.
Y a pesar de que el profesor se apresuró a borrar toda huella de él, tanto en la clase como en  nuestras mentes, algo suyo permaneció en nosotros. Quizás por eso pasó lo que pasó.

Taering. Dinamarca. Mediados de agosto. El curso acaba de empezar. Pierre Anthon, recoge sus cosas y se va. Pero sus palabras continúan flotando en el aire y en las cabezas de sus compañeros de séptimo curso.
<<Nada importa. Hace mucho que lo sé. Así que no merece la pena hacer nada. Eso acabo de descubrirlo>>.
De vuelta a casa sus compañeros lo encuentran subido a un ciruelo y, como un extraño profeta, les grita: “Todo da igual. Porque todo empieza solo para acabar. En el momento en que nacéis empezáis a morir. “Todo es un gran teatro que consiste solo en fingir y en ser el mejor en ello”. Y les lanza una ciruela.
Ellos se sienten mal. Creen que Pierre Anthon ha dado con algo revelador Pero aterrador. No lo pueden asumir. No lo quieren admitir. Ellos van a ser algo. ¡Ellos van a ser alguien!
Desde ese momento algo cambia. Hay que hacer callar a Pierre Anthon. Pero ni las burlas, ni los insultos ni las piedras lo consiguen. Él sigue declamando su nada entre las ramas del ciruelo. Hay que cambiar de estrategia. Le van a demostrar que está equivocado. Van a buscar algo importante. Algo que tenga significado y ante lo que tenga que rendirse.
Comienzan pidiendo a los vecinos objetos que tengan valor sentimental para ellos y los guardan en una vieja serrería abandonada. Pero… Si fuesen tan importantes no se habrían desprendido de ellos.
¿Cuánto importa lo que más te importa?
Su montón de significado ha de tener más significado y se lo han de aportar ellos mismos. Cada uno le exigirá algo a otro. Y no se va a poder negar: el diario de Lady Guillermo, el telescopio de Maiken, las sandalias verdes de Agnes, unas muletas, una serpiente sumergida en formol, una bicicleta amarilla, la bandera de Frederik, el Cristo crucificado de la iglesia… El hermanito muerto de Elise… La “inocencia” de Sophie
Cada vez la prenda es mayor. El sacrificio es mayor. La crueldad es mayor. El significado es mayor… ¿Hasta dónde serán capaces de llegar para demostrarlo? Ni os lo imagináis.
Y cuando todos hayan acabado, ¿se rendirá Pierrre Anthon ante la enormidad de su montón de significado?

Leer Nada es como recibir una bofetada con la mano abierta. Te duele y te despierta.
Es abrumadora. Cruda. Cruel. Una extraña mezcla entre un revisitado Señor de las moscas y una fábula filosófica sobre el sentido de la vida y la búsqueda de la propia identidad.
Es aterradora y bella a la vez. Porque es el reflejo donde vemos algo que evitamos mirar.
Yo, al igual que la autora en su epílogo, no entiendo la polémica que generó su publicación y me parece absurdo que dijeran que inducía al suicidio. A lo único que induce es a pensar.
Es un GRAN libro. Vais a tener que leerlo.
SLHLT

jueves, 24 de mayo de 2018

La pirámide de fango

Esta historia empieza, como casi todas, con Montalbano en la cama. Se despierta por el estruendo de un gran trueno. Lleva días lloviendo sin parar. Y eso le recuerda que acaba de tener un extraño sueño en el que se arrastraba con otro hombre por una estrecha galería que estaba a punto de venirse abajo.
En esas estaba cuando suena el teléfono. Una llamada en plena noche casi siempre es sinónimo de problemas. Y así es. Ha aparecido el cuerpo de un hombre joven, de unos 30 años, semidesnudo en el interior de una tubería en medio de una obra. Su bicicleta está apoyada fuera. A él le dispararon por la espalda. ¿Quién era? ¿De quién huía? ¿Por qué metió en el interior de la tubería si la carretera estaba solo unos metros más abajo?
Poco a poco Montalbano y sus ayudantes irán desentrañando el misterio que les ocupa, que resultará ser mucho más complicado de lo que les intentan hacer creer. Y a medida que van profundizando en la investigación, irán desvelando una trama de corrupción en la concesión de contratos de obras, que implica, como no, a las familias mafiosas de la zona.
Pero Salvo no es el mismo de siempre. Nota que su perspicacia y su instinto le fallan. Está triste y muy preocupado por Livia, que no ha conseguido reponerse tras la muerte de François. Ha pedido una excedencia en su trabajo, casi no sale de casa y ya no tiene fuerzas ni para discutir con él. Ha perdido las ganas de vivir.
Así comienza esta nueva aventura de nuestro querido comisario Montalbano. Un poco más sordo. Un poco más viejo. Pero el mismo de siempre. Y aunque a él le entran dudas, su instinto y su olfato policial siguen en plena forma. A los amantes de la saga os va a encantar.
Señor Camilleri, ¡no se muera usted nunca!
SLHLT

domingo, 20 de mayo de 2018

Colaboración horizontal

Una nieta y su abuela hablan de amor entre tazas de café. Virginie, la nieta, piensa que antes las cosas eran más sencillas, que su abuela Rose nunca perdió la cabeza por nadie…
París. 1940. Alemania ha invadido Francia en unas pocas semanas. Europa está en guerra. Pero los que no están combatiendo tienen que seguir adelante cada día.
En un barrio de París. En un edificio como cualquier otro vive Rose con su hijo. Su marido está en el frente. Sus vecinos son una anciana malhumorada y cascarrabias amante de los gatos, una portera cotilla y metomentodo con un marido ciego y amable que escucha con paciencia a todos, y una hija con un gran talento, que quiere ser artista y que no se reconoce en su piel. También viven en el edificio: Josephine, una hermosa joven, que ha de salir adelante como puede y está al límite; Judith, que está embarazada y su marido León, que es policía. Y hay alguien más. Entre todos esconden a una vecina judía y a su hijo.
Pero un día un alemán llama a la puerta. Pregunta por ellos. ¿Les habrá delatado alguien? ¿O les estarán observando? Rose abre la puerta y convence al soldado de que allí no hay nadie. Pero también pasa algo más. Hay electricidad en el aire. Se gustan. Se buscan. Se enamoran. Se necesitan… 
Y el amor es algo muy difícil de disimular.
E imperdonable cuando te enamoras del enemigo.

MARAVILLOSA. Los dibujos. La historia. Todo. Muy bien documentada y fantásticamente bien ambientada. Emocionante. Me ha dejado sin palabras. A partir de ahora les seguiré la pista a Naive y a Carole Maurel.
Y la carta de Mark entre las últimas páginas del libro es un acierto total. Detalles como esos marcan la diferencia.

No la dejéis pasar. Es una novela gráfica fantástica.
SLHLT

miércoles, 16 de mayo de 2018

Los peligros de fumar en la cama

Una niña buscando tesoros en el patio de su abuela desentierra algo que la acompañará de por vida.
Unas adolescentes deciden ir a bañarse a una tosquera poco concurrida para soportar mejor la canícula veraniega y tratar de enamorar a Diego. El final de la poza hay una gruta con la imagen de una virgen. Cuidado con lo que deseas…
La aparición de un mendigo en un barrio de clase media acomodada y el comportamiento de sus habitantes con él los harán víctimas de un cúmulo de desgracias, mala suerte y desdichas. ¿Existen las maldiciones?
Unas fans que se toman al pie de la letra las letras de las canciones de su ídolo y las llevan hasta las últimas consecuencias.
Aljibe es el cuento que más me ha impresionado de todos…
Y nunca volveré a ver, ni a oler, igual Barcelona después de haber leído Rambla Triste.
Estos, y otros seis más, son los cuentos que habitan Los peligros de fumar en la cama. No os quiero contar más porque el llegar a ellos sin ideas preconcebidas es lo mejor que os puede pasar. Solo espero haberos tentado un poquito.

Me ha impresionado. No solo lo bien que escribe esta mujer, sino la selección de las historias, la duración de los capítulos, la madurez de los mismos, la tensión perfectamente medida, y la dosis de terror que genera cada uno de los relatos. Puro terror. Del más terrible de todos. El terror cotidiano. Del que sabes que puede ser posible, que podría ser real y aparecer un día en los periódicos. Del que puede infligir el ser humano. Del que sale de esa parte oscura que todos llevamos dentro. Del que llamamos a veces locura, demencia… Porque los monstruos no existen. Somos nosotros.
Ahora que ha vuelto a estar de moda la ficción distópica y las series donde cada capítulo es independiente de los demás en cuanto a argumento y personajes, pero todos ellos con un hilo conductor común, al estilo Black Mirror o Electric Dreams; los cuentos de Mariana Enríquez podrían formar parte de una serie de terrores cotidianos. Hay dejo mi idea para los productores de Netflix o HBO. Yo, desde luego, la vería.
SLHLT

miércoles, 9 de mayo de 2018

El amor que nos vuelve malvados

Sara coge el metro de vuelta a casa, en Nuevos Ministerios, como todos los días después del trabajo. Eduardo la espera en casa. Van a ir a cenar.
Un vagabundo la aborda en las escaleras mecánicas: Dame algo, por favor. Lo que sea. Tengo hambre. Sara se asusta. Piensa que le va a robar. Aprieta el bolso y le dice que no lleva nada. Lo aparta y sigue su camino hacia el andén. El chico es joven. Muy joven. Está sucio y esquelético. Tras pasar el torno, Sara cree que se ha librado de él. Pero él salta por encima y se vuelve a acercar. Está llorando y repite: por favor. Sara quiere que se vaya. Que la deje en paz. Que desaparezca. Y lo mira a los ojos. Y solo ve desesperación. Señorita, ya no puedo más. Y avanza de espaldas hacia las vías… Se deja caer. Y se queda quieto. Muy quieto. Con los brazos pegados al cuerpo… Y pasa el tren.
Y la vida de Sara también.
Grabaciones a escondidas, cartas nunca enviadas entre las hojas de libros que cuentan historias de amor, espejos que reflejan lo que ya no son, almas heridas, retratos que guardan la esencia del instante en el que todo cambió…
No reconocerse. Una enfermera que duerme a su lado. Vilezas cotidianas. Medicamentos y alcohol. Esperar a que todo pase. Sin moverse. Ni gritar. Ni llorar. Eduardo. Dolor como forma de comunicarse. La única. Como si nada.
Una casa roja a través de una ventana. La esperanza puesta en los ojos de otro. Y en sus manos. Y en su lápiz. Porque él la vio. Nadie más. Solo él. Y la dibujó. Ella lo sabe.
Y él, rodeado de muerte, también espera que sus ojos le salven. No por suyos. Por ser el reflejo de otros. Los que lo abandonaron. Los que nunca logró olvidar. Los que fueron y serán su condena. La condena de querer a alguien durante toda la vida. Y echarlo de menos.
A todas horas y en todas partes.
Hasta el final.
Abandono. Cuidado. Dependencia. Control. Decadencia. Dolor. Amor, también amor. Las consecuencias de nuestros actos… y el tener que aprender a vivir con ellas. Esto ha sido para mí  El amor que nos vuelve malvados.
Me ha gustado muchísimo.
SLHLT
 P. D: Jeremías Prun. ¡Qué personaje!

viernes, 4 de mayo de 2018

Los platos más picantes de la cocina tártara

Esta es una historia de mujeres. De tres generaciones de mujeres: una madre, una hija y una nieta. Tres mujeres a las que les han tocado vivir tiempos convulsos, tiempos de cambios. De origen tártaro, pero rusas, sus vidas se asoman al ocaso de la Unión Soviética y han de sufrir las consecuencias, que terminarán por alejarlas de allí y terminar en Alemania, donde comenzarán una nueva vida.
Rosalinda es una mujer fuerte y mandona. De armas tomar. ¡Una fuerza de la naturaleza! No hay nada con lo que no pueda. Y parece que, como los gatos, tenga siete vidas. Está casada con Kalgánov y tienen una hija: Sulfia: una decepción para su madre, que la ve fea, poco espabilada, débil, tímida y con muy poca gracia. Tanto ella como Kalgánov bailan siempre al son que toca Rosalinda, que es la que resuelve todos los problemas. A su manera, eso sí. Pero los resuelve.
Sulfia, con diecisiete años, se queda embarazada. Y así es como Aminat llegará a sus vidas. ¡Otra fuerza de la naturaleza! En ella depositará Rosalinda todas sus esperanzas y hará cualquier cosa por ella, pasando por encima de quien haga falta, nieta incluida.
Esta novela está desarrollada en capítulos cortos, narrados con la voz de Rosalinda, y muy bien escritos. ¡No podréis parar de leer!
De la mano de Rosalinda, Sulfia y Aminat, recorreremos la historia de una parte de Europa a lo largo del último tercio del siglo XX, eso sí, con mucha energía y sentido del humor. Porque, aunque la historia en sí sea un drama, Rosalinda es un personaje que no podréis olvidar: es manipuladora y mandona, pero divertida. Y quiere controlar la vida de todos los que tiene a su alrededor, porque sabe cuál es la forma correcta de hacer las cosas. Y todo lo hace “por su bien”. Ella no pide ni perdón ni permiso. No le entra en la cabeza. A pesar de lo que pueda parecer, es un personaje al que entiendes y que te resulta entrañable. Con una excepción. Bueno, dos. Para mí, hace dos cosas imperdonables. Pero eso lo tendréis que descubrir vosotros.

Me ha encantado este libro. Es un canto a la libertad, a la fortaleza, a la supervivencia, al atreverse a enfrentarse a los fantasmas, al valor de volver a empezar… Y al amor. También al amor. A pesar de los errores.

No leerla no es una opción.
SLHLT

lunes, 30 de abril de 2018

El peligro de la historia única

En este pequeño libro la editorial Random House transcribe la primera charla TED de Chimamanda Ngozi Adichie. En ella la escritora nigeriana reflexiona sobre los discursos que nos son impuestos desde las más diversas plataformas: cine, televisión, música, literatura, redes sociales... Y sobre la peligrosidad de creernos esa historia única, llena de simplificaciones y estereotipos, pues a base de repeticiones y de no tener nada con qué contrastarla, acaba formando parte de los cimientos que sustentan nuestro crecimiento personal.
<<El relato único crea estereotipos, y el problema no es que los estereotipos sean falsos, sino que son incompletos. Convierten el relato en el único relato>>.
Para ejemplificarlo, nos cuenta una anécdota de su juventud cuando llegó a Estados Unidos para estudiar en la universidad:
<<Y dejé impresionada a mi compañera de habitación estadounidense. La chica me preguntó dónde había aprendido a hablar inglés tan bien, y le desconcertó descubrir que el idioma oficial de Nigeria era el inglés. Me pidió escuchar lo que llamó mi “música tribal”, y se llevó una gran decepción cuando saqué mi cinta de Mariah Carey>>.
A veces darse cuenta de la mentira que conlleva la simplificación de la historia única es tan sencillo como darle la vuelta y aplicarla a nuestra propia vida:
<<Recientemente di una charla universitaria durante la cual un estudiante se lamentó de que los hombres nigerianos fueran unos maltratadores como el personaje del padre de mi novela. Repliqué que acababa de leerme una novela titulada American Psycho y lamentaba muchísimo que los jóvenes estadounidenses fueran asesinos en serie>>.
Ser conscientes de que los que reescriben la historia son los vencedores y de que una gran parte del dinero de los estados y las multinacionales es invertido en manipular nuestra opinión y en crearnos necesidades de las que carecíamos, es el primer paso para abrir nuestra mente, plantearnos preguntas y acercarnos a una versión más ajustada a la realidad de la verdad.
<<El poeta palestino Mourid Barghouti escribe que si quieres desposeer a un pueblo, la forma más simple de conseguirlo es contar su historia y empezar por “en segundo lugar”. Comienza la historia con las flechas de los nativos americanos y no con la llegada de los británicos y obtendrás un relato completamente distinto>>.
La importancia de las historias es mucho mayor de lo que nos imaginamos. Tienen el poder de calumniar y desposeer a una persona o un pueblo de su dignidad. Pero también son capaces de restaurarlas.
<<Cuando rechazamos el relato único, cuando comprendemos que nunca existe una única historia sobre ningún lugar, recuperamos una especie de paraíso>>.
Me ha parecido muy interesante. Aquí os dejo la charla TED original por si queréis echarle un vistazo.


SLHLT

jueves, 26 de abril de 2018

Stitches

Imaginaos un niño sin voz en una casa muda en el Detroit de los años 50. Nadie dice nada. Nadie escucha a nadie. Nadie se comunica.
Una madre amargada y frustrada consigo misma y con la vida que lleva, que trata con frialdad y falta total de empatía a sus dos hijos.
Un padre médico que pasa casi todo el día en el hospital y cuando llega a casa baja al sótano a golpear con saña el saco de boxeo y que cree que puede curar todas las enfermedades de David con Rayos X.
Un hermano mayor que aporrea con frenesí su batería.
¿Qué le queda al pequeño David? Le salvará la lectura, una gran imaginación y sus dibujos. Él quiere ser como Alicia y perseguir a un conejo blanco hasta su madriguera, para escapar de allí y llegar al país de las maravillas.
Pasados unos años le detectan un bulto en el cuello. Parece un quiste. Hay que extirparlo, pero no corre prisa. La medicina es cara y en su casa no sobra el dinero. O ese le dicen
El día que le van a quitar el bulto, algo se complica y David, tras la operación, se despierta con un costurón que le atraviesa el cuello de arriba abajo, y sin cuerdas vocales. David ya no puede hablar.
Un día descubre que ha tenido cáncer y que nadie le ha dicho nada. Su frustración y su ira aumentan. Su comportamiento empeora. Pero ni así consigue llamar la atención de unos padres que hacen como si no hubiera pasado nada.
Y va al psiquiatra. Su conejo blanco. El que empieza a ver en él algo más que a un pobre diablo. Que valora sus dibujos y que le da la fuerza para creer en sí mismo, irse de casa y empezar de cero.

Stitches es una novela gráfica diferente. Es una especie de obra catártica, con la que el autor trata de soltar parte del lastre que lleva arrastrando toda la vida y compartirlo con el lector, o más bien espectador, pues sus viñetas son muy poderosas y casi cinematográficas.
David Small, nos dibuja y nos cuenta su terrible infancia entre adultos fríos, siniestros y egoístas que no saben tratar a los niños. En una casa donde nadie habla y nadie escucha, su voz no es importante. Y menos aún si una enfermedad lo priva de ella. A partir de ese momento, sin ser él muy consciente de ello, comienza su reconstrucción. Y serán sus dibujos los que hablen por él.
Os la recomiendo.

SLHLT

lunes, 23 de abril de 2018

Mis chicos del pasillo. Si quieres ser como ellos, ¡lee!

Yo, como algunos de vosotros, me críe en los 80. Esos años 80 que ahora están tan de moda y que vuelven con toda la fuerza y el poder de la nostalgia idealizadora, en forma de series como Stranger Things o Dark, camisetas imposibles, minishorts, pantalones pitillos tobilleros (que un día juré que nunca me volvería a poner) y gafas enormes revisitadas. 

<<¡Cosas veredes!>> decía el Quijote. ¡Y tanto que las hemos visto!

Como todos los niños de la época, yo veía los sábados La bola de cristal y me encantaba. Aunque he de reconocer que había secciones que no entendía muy bien, quizás porque era aún pequeña para pillar el sentido del humor absurdo de Pedro Reyes o Pablo Carbonell, las noticias de Gurruchaga y las letras de muchas canciones. Mi parte favorita, aparte de los electroduendes y de la bruja avería diciendo: <<¡¡Pero qué mala soy!!>>, eran las aventuras de La pandilla y el día a día de La familia Monster.

Hace unos días, pensando en qué os podía escribir el Día del Libro, me acordé de aquellos falsos anuncios que usaban como cortinilla entre secciones en La bola de cristal. Había uno que decía: <<Yo solo no puedo, con amigos sí>>. Y otro: <<Tienes quince segundos para imaginar... si no se te ha ocurrido nada, a lo mejor deberías ver menos la tele>>. 



Pero mi preferido era uno en el que aparecían imágenes de distintos personajes y una voz en off  iba diciendo: 

<<Este no lee>> 

<<Este sí que lee>>,

en función de si eran buenos o malos, para terminar con la imagen de un rebaño de ovejas y un:

<<Si no quieres ser como estos, ¡lee!>>.

Hoy, en vez de poner a King Kong o a tiburón, como ejemplo de los que no leen, habría que poner a alguno de nuestros políticos, a más de un tertuliano y casi a cualquier participante de reality show...

Pero yo cambiaría también el final y pondría una imagen de "mis chicos del pasillo".

El departamento de Tecnología está en la planta baja del instituto al final de un largo pasillo. Y en una de las aulas que dan a ese pasillo se ha habilitado una sala de juegos durante los recreos. Yo las primeras semanas, como profe nueva que era, no lo sabía y cada día, en mi camino en búsqueda de cafeína, veía que había chicos esperando a la puerta. Y casi siempre con libros en las manos.

No conocía a ninguno. Pero un día me paré a hablar con ellos. Y luego otro día les pregunté qué leían. Y otro día me preguntaron ellos a mí y les recomendé alguno. Y día tras día hemos ido compartiendo miles de historias. Ficticias y reales. Y aunque el grupo inicial se mantiene, también han ido apareciendo nuevos miembros. ¡¡Y me encantan!! 

La adolescencia es una etapa muy complicada y los institutos pueden ser sitios terriblemente ásperos para alguna gente. Pero estos chicos, mis chicos del pasillo, sin ser muy conscientes de ello, se han unido en sus diferencias para hacer un frente común y sobrevivir. Y yo estoy muy orgullosa de ellos.

Así que mi anuncio terminaría:     Si quieres ser como ellos, ¡lee!

SLHLT


miércoles, 18 de abril de 2018

El jardín de los sospechosos

Martín Guidú es fotógrafo. Y bastante bueno. Por eso va a dar una charla sobre su oficio al colegio de Lucas. Por eso y porque Anakin, su hermano, el padre de Lucas, se muere y se lo ha pedido.
Son las ocho de la mañana. Faltan tres horas para que se cometa el crimen. Pero eso Martín aún no lo sabe. Coge el tren que lo llevará hasta Ítaca, cual Odiseo. Y en su viaje,  piensa. 

Piensa y recuerda. 

Su mente vuela mientras el mundo se mueve, en sentido contrario, al otro lado de la ventanilla. Y piensa en Anakin, en cuando eran niños y en los veranos con los abuelos. En cómo eran. En cómo son. Y en cómo será la vida sin Anakin. Piensa en su madre, que murió siendo ellos aún muy niños. Y en su padre viudo y en la primera foto que le hizo. Piensa en Alicia y en Julia, en la llegada de Kinde y en el milagro de Lucas… 

Piensa, recuerda y reconstruye su historia. Una historia de la que su hermano va a dejar de formar parte para siempre.
Después de dar su charla a padres e hijos, y sacar unas cuantas polaroids, los niños de la clase de altas capacidades de Lucas salen al recreo. Bueno, Lucas no sale. Se queda con Martín y con Kinde… Pero al sonar el timbre de vuelta, no regresan todos. Falta Alicia. Y media hora más tarde encontrarán su cuerpo en un antiguo refugio antiaéreo que hay en el jardín.
El inspector Barriuso, con la ayuda de Martín y Natalia, la profe de los chicos, seguirán pistas y atarán cabos para encontrar al culpable. Y cinco horas después todos intentarán seguir adelante con sus vidas.
El jardín de los sospechosos es una novela de las de “habitación cerrada”, donde lo sustancial no es que se haya cometido un crimen, pues la autora te lo adelanta desde el principio. Tampoco es tan importante quién ha sido el culpable. Lo trascendental es el motivo. ¿Podrías entenderlo? Cuando lo leas, me lo cuentas.
Hay muchas cosas que me han gustado de este libro: la voz en la cabeza de Martín, ese otro narrador que todos llevamos dentro y al que escuchamos poco, las múltiples referencias literarias que hace la autora, la idea de la responsabilidad compartida, del desconocimiento de lo que hacen los hijos cuando no los ves, y de lo aterrador que resulta la imitación de un comportamiento adulto por parte de un niño. Además, el personaje de Braulio Gador me ha fascinado.
Me he quedado con las ganas de saber más sobre nuestros protagonistas pero, tal y como acaba el libro, estoy completamente convencida de que pronto volveremos a verlos. ¿Me equivoco, Marina?

Si queréis pasar un par de tardes de lo más entretenidas, no dudéis en venir a pasear por El jardín de los sospechosos.
SLHLT

miércoles, 11 de abril de 2018

84, Charing Cross Road

Pura delicia. Esas fueron las primeras palabras que dije cuando lo acabé.
Helen Hanff es una escritora de guiones neoyorkina que, tras leer un anuncio en el periódico de una librería especializada en libros de segunda mano, se decide a escribirles para ver si pueden conseguirle, por un módico precio, los volúmenes que es incapaz de encontrar en la gran manzana. Es octubre de 1949. La librería en cuestión es Marks and Co. Y se encuentra en Londres. En el 84 de Charing Cross.
Así comienza una relación epistolar que durará veinte años y que pasará de ser puramente comercial a convertirse en una gran amistad. No quiero contaros mucho más. Me gustaría que lo descubrierais vosotros mismos y que, en la era de internet, sintierais la emoción del que espera noticias a vuelta de correo. Como la sintieron ellos...

Porque esta fue una historia real.
Hay libros que van mucho más allá de lo que narran y son capaces de pasar a formar parte de nuestra propia historia. Este es uno de ellos. Al terminarlo tienes la emoción a flor de piel, un nudo en la garganta y un sentimiento de reconciliación con el ser humano que te templa el alma.
¿Por qué? Porque lo entiendes. Te reconoces en Helen Hanff y en Frank Doel. En su emoción compartida por la lectura. En su satisfacción a la hora de encontrar y recibir un libro deseado. En la complicidad que se establece al saber que has contribuido a hacer un poco mejor la vida del otro, bien sea con un libro difícil de encontrar, unas latas de jamón, un par de medias o al recibir una carta. Sabes que las historias unen. Y que los amantes de los libros nos reconocemos, nos buscamos, nos encontramos casi sin quererlo, y compartimos una conexión, invisible a los ojos e incomprensible para muchos, que hace que conectemos sin saber apenas nada unos de otros.
Esto es lo que nos ha pasado a Raquel Friera y a mí. Dos personas casi desconocidas que descubren en una charla informal a las puertas del instituto, que no solo comparten el nombre y la pasión por enseñar, sino también el amor por la lectura.
Unos días después me regala este libro. Sin motivo. Porque sí. Porque sabía que me iba a gustar. Porque a ella le había emocionado.
Y me ha encantado.
Gracias, Raquel.
¡Qué suerte haberte encontrado en el camino!
SLHLT