viernes, 9 de agosto de 2019

Riesgos de los viajes en el tiempo

<<No hubiesen venido a buscarme, pero, ingenuamente, hice que se fijaran en mí. Me atreví, adrede, a hacer lo que no tenía que haber hecho.
Utilicé mi libre albedrío pero con un cálculo erróneo. O, más bien, sin calcular: sin pensar. Por vanidad y estupidez; y ahora estoy perdida.
A veces, de rodillas, en una postura de oración, soy capaz de atravesar la “barrera del censor”… Soy capaz de recordar…
¡Pero me duele tanto la cabeza! Es un esfuerzo titánico: algo así como luchar contra la gravedad en Júpiter.
Por mi condición de Exiliada tengo prohibido hablar con nadie de mi sentencia o de mi vida antes del Exilio, así pues mi soledad es doble.
Aunque pocas veces me falta compañía en este sitio extraño. Me siento muy sola y no estoy segura de poder perseverar.
Mi condena es “solo” de cuatro años. Podría haber sido “perpetua”.
O podría haber sido Aniquilación.>>
EAN-23: Estados de América del Norte. Año 23.
El cómputo del tiempo se puso a cero tras los Grandes Ataques Terroristas del 11/09/2001. Hay una historia única y una desmemoria también única. Todo aquel que se la cuestione o cuestione cualquier tipo de autoridad establecida por el gobierno será considerado traidor.
Adriane Strohl tiene 17 años ha quedado la primera de su promoción y le han concedido una de las pocas Becas Patrióticas para la Democracia que le permitirán ir a la universidad. Además, le han encargado el discurso de despedida de su promoción en el instituto Pennsboro.
Y eso será su perdición.
Su discurso, repleto de preguntas lanzadas al aire fue considerado subversivo y fue detenida tras el ensayo general. Nunca llegó a pronunciarlo.
No la vaporizaron.
Pero la condenaron al exilio.
Cuatro años exiliada en Zona Nueve con un chip en el cerebro que le impide recordar su vida con claridad y la prohibición de contar de dónde viene y de alejarse más de 15 kilómetros del lugar de residencia asignado, a riesgo de ser ejecutada.
Zona Nueve se encuentra en Winsconsin.
Pero en 1959.

Me ha gustado muchísimo esta distopía cercana. Me ha dejado una sensación de inevitable huida hacia delante, como si el suelo bajo nuestros pies fuese una cinta transportadora que, hagas lo que hagas, te llevará a tu destino.
Muy recomendable.
Hacía muchos años que no leía nada de Joyce Carol Oates y había que ponerle remedio. Es una escritora magnífica capaz de transmitir su mensaje maravillosamente, cambiando, de un libro a otro, de estilo literario y temática sin despeinarse, sin perder calidad y haciendo que parezca sencillo el complicadísimo oficio de escribir.
SLHLT

martes, 6 de agosto de 2019

Loxandra

<<Todo en ella es grande. Una voz grande, un corazón grande, un estómago grande, un apetito grande. Pies grandes con arco y tobillos finos, una buena base para sostener su cuerpo grande sobre la tierra. Grandes manos patriarcales, ortodoxas. Manos para ser besadas. Dedos largos y torneados, hechos para bendecir y emanar la fragancia del mahalebi y el incienso. Manos hechas para dar.>>
La Costantinopla que se adentra en el siglo XX se encuentra en plena ebullición. Mezcla de civilizaciones y crisol cultural donde los haya, se muestra a través del tamiz de una fuerza de la naturaleza como es Loxandra: una matriarca que cuida de hijos propios y ajenos, de sobrinos, primos, tíos, cuñados, vecinos y parientes lejanos; de nietos, sirvientes y todo aquel que atraviese el dintel de su puerta, sea persona o gato. Y si no lo atraviesa, ya se encargará ella de que lo haga… O se lo pedirá a la virgen de Baluklí.
El convulso siglo XIX se usa como decorado para retratar a una mujer extraordinaria a la que las guerras y alianzas entre turcos, griegos, rusos, ingleses y demás le traen sin cuidado, mientras haya con qué alimentar a los suyos.
La autora homenajea a su abuela. 
¡Y de qué manera!
Es una novela maravillosa, que se siente, se huele y se paladea.

<<Y Loxandra vivirá siempre en la abundancia de Constantinopla, dueña y señora de su lugar, porque cada cosa tiene su momento y su lugar. Y el lugar de Loxandra es Constantinopla. Y ya nadie podrá moverla de allí…>>.
SLHLT

viernes, 2 de agosto de 2019

Lírica de lo cotidiano

¿Sabes esos momentos en que te abstraes y eres consciente de lo que te rodea?
Cuando miras el mar sentado desde la orilla y liberas tu mente de las preocupaciones diarias y dejas que vuele libre.
Cuando sigues con la mirada, tras los cristales, la trayectoria de una hoja movida por el viento.
Cuando, sentado en el jardín, espías la entrada y salida, de un hueco en la pared, de un pájaro trayendo alimento a sus polluelos.
Cuando, en la sala de espera del médico, observas sin pretenderlo el movimiento repetitivo de unas manos que ya han vivido muchas primaveras.
Cuando, de repente, te das cuenta de que sonríes porque un recuerdo amigo ha venido a sorprenderte.
Cuando observas a un niño afanoso crear un castillo con arena de playa y que habla consigo mismo o con alguien de su universo que tus ojos maduros no te permiten ver.
Eso. Esa sensación, es lo que he tenido leyendo “Lírica de lo cotidiano”, en la que Miguel Herranz se ha hecho aún más grande y nos ha dejado verlo.
Le he estado dando vueltas y vueltas, releyendo y repasando lo subrayado y no sabría quedarme con un solo poema. Podría ser NEANDERTAL o LEO, DOS AÑITOS o NO TE FÍES… Podría ser cualquiera. Pero, no sé muy bien por qué motivo, os voy a dejar PARTIR.
Partir al centro de uno mismo.
Dejar atrás el alfoz,
lo colindante.

Llegar;
y llegar sin equipaje,

a ver qué pasa,
a ver qué ocurre, allí;

dentro,

en las soberbias
planicies de mi alma.


SLHLT

martes, 30 de julio de 2019

Formas de estar lejos

<<No podría decir cuándo empezó todo. Cuándo mi vida comenzó a torcerse y esa que fui dejó de existir y se convirtió en una mujer que se encerraba a llorar en un armario. Y todo lo que vino después>>.
Esta es la historia de una relación tóxica.
Hay quien esperaba de ella mucha más violencia física y psicológica. A mí no me ha hecho falta. He reconocido el proceso y cada una de sus etapas. Sus zigzags. Sus justificaciones. Sus excusas. El control. A veces sutil. Otras, brutal. La confusión. Lo que empezó siendo amor y se convirtió en otra cosa.
Los monstruos no existen.
Si existieran, nadie estaría a su lado. Nadie se enamoraría de ellos.
Los monstruos somos nosotros.
El amor romántico pernicioso con el que nos bombardean desde que nacemos. La necesidad de sumisión y obediencia por parte del otro. El imponer tu criterio a cualquier precio. El considerar una única manera de vivir, de formar una familia, de tratar con los demás, como buena: la tuya. El tratar al otro como si fuese menor de edad y tuvieras que pautarle el camino, y si lo hace mal, castigarlo: con silencio, con indiferencia, con palabras, con violencia. La necesidad de sentirte admirado y siempre por encima. La imposibilidad de aceptar que el otro pueda vivir mejor sin ti…
La primera vez que te sientes satisfecho cuando alguien se humilla, cuando cede ante algo importante porque le has presionado, cuando te da paz la dependencia y la inseguridad del otro, deberían saltar todas las alarmas en tu cabeza: ¡estas permitiendo que el monstruo salga!
¿Puede haber algo peor que ver temblar de miedo a quien duerme a tu lado y que la causa seas tú?
Alicia es una mujer independiente, de clase media alta, emprendedora, con estudios, luchadora, con éxito en su trabajo, que ha tenido una familia que la ha cuidado y protegido. No es el perfil que te esperas, ¿verdad?

<<Pongo un océano de por medio pero no quiero empezar de cero, no quiero borrón y cuenta nueva, no quiero reconstruir mi vida sin entender cómo he llegado hasta aquí. Me llevo mis ruinas conmigo, las respetaré y las interpretaré, haré de ellas un lugar hospitalario y atenderé a los mensajes que me comuniquen sus fantasmas. Y tal vez, quizás, llegará el día en que sobre ellas construya mi nueva ciudad>>.
SLHLT

viernes, 26 de julio de 2019

Malaherba

<<La primera vez que papá murió todos pensamos que estaba fingiendo. Todos éramos mi hermana Rebe y yo, que nos habíamos sentado en la cocina para comer tostas de pan y aceite con la radio puesta.>>
Tambu, Míster Tamburino, es el nombre con el que él se identifica. Nadie le llama César.
Es el primer día de colegio. Tambu tiene 9 años y va a repetir curso. Ese es el día que creen ver morir a su padre. También es el día que conocen a Armando, a Elvis y a Claudia.
Tambu no entiende nada. El mundo es un lugar extraño y hostil para niños como él. Un niño que solo quiere jugar, sentirse seguro y que lo quieran. El resto de la gente habla y dice cosas que no se corresponden con la realidad que sus ojos ven. Tratan a los niños como si fueran tontos. Y, aunque Rebe le explica las cosas para que el las entienda, muchas veces tiene que escuchar detrás de la puerta de la cocina mientras su madre habla con Pili.
Relacionarse con los otros niños tampoco es fácil. El mundo es muy raro. Y el cole más. Él trata de entenderlo. No es fácil. A veces se enfada. Y mucho. Entonces estalla. Como papá.
<<Bien sabe Dios que es más peligrosa la pena que el odio, porque el odio puede destruir lo que odias, pero la pena lo destruye todo.>>
Esta es la historia de un niño que, sin saberlo, está viviendo los últimos días de su niñez. Es un canto nostálgico a la inocencia perdida, pero también una huida hacia delante por pura supervivencia. Y como dice la contraportada: “Un libro sobre las cosas terribles que se hacen con cariño”.
Me ha gustado que el autor desmitifique los años 80. Esos años que todo el mundo tiende a teñir con el prisma de la libertad, en la que los niños, muchas veces se criaban en la calle y, en ocasiones, era pura suerte que salieran adelante. También me ha gustado que te obligue a ver el mundo a través de los ojos de ese niño de 9 años, leyendo entre líneas, interpretando lo que entiende, sin concesiones y sin atajos.
Pero lo que verdaderamente me ha encantado es el personaje de Tambu. Es de esos que te guardas para siempre. Cuando leáis el libro lo entenderéis.
De fácil lectura, os encogerá el alma por momentos, pero en otros os dibujará una sonrisa.

SLHLT

viernes, 19 de julio de 2019

Los niños de humo

Este es un libro de relatos llevado a cabo por dos personas con un pasado común y un futuro incierto: una periodista y un ilustrador hijos de las cuencas mineras asturianas, lo cual infunde un carácter único.
Pero además, son la primera generación en cien años que no vivirá de nada relacionado con la mina. Y ese es el motivo de este libro. Poner negro sobre blanco algunas historias reales y otras inspiradas en lo que un día se vivió o en lo que contaban lo güelos, para que las siguientes generaciones no las olviden, para que sigan sintiendo el orgullo de lo que es tener raíces mineras, para que entiendan el carácter y la idiosincrasia de los habitantes de la cuenca y para que toda la lucha y el sacrificio no hayan sido en vano.
Estos relatos surgen de lo conocido, de lo sentido, de la vida y de la muerte: de las tripas de la tierra negra que hizo a estas gentes. En ellos, personajes e historias se entrelazan y mezclan, como en la propia vida. Y te emocionan.
Además, están acompañados de una edición magnífica: un papel grueso, unas ilustraciones maravillosas, tres colores: negro, blanco y rojo, como el carbón, como la luz, como la sangre… Y el buen gusto, sentido del humor y savoir faire de las cosas que se hacen con cariño.
¡No os perdáis las definiciones de la Lampistería!
A mí me ha encantado. Y seguro que a vosotros también.
SLHLT

martes, 16 de julio de 2019

Donde fuimos invencibles

Carlos Green es un escritor californiano amante del surf, que ha heredado de su abuela la Quinta del Amo, en Suances. Antes de venderla decide pasar en ella un último verano. Así aprovechará para recordar su infancia, recomponerse de su fracaso matrimonial y terminar el libro que está escribiendo.

Pero su estancia en tierras cántabras no será tan placentera como él esperaba. Una mañana aparece muerto el jardinero que se ocupa del mantenimiento de la finca. Parece que le ha dado un infarto.

Valentina Redondo, a punto de comenzar sus vacaciones de verano e irse a Escocia con Oliver, recibe el aviso de la muerte del jardinero. A simple vista es un caso fácil. Muerte natural. Pero alguien ha tocado el cadáver…

Y la historia se complica cuando la asistenta, pocos días después, muere calcinada en un incendio provocado. Creía que la Quinta del Amo estaba embrujada, que en ella habitaba el mal. Y no es la única que ha sentido esa presencia… Una gramola que suena sola, luces que se encienden y apagan, las plantas que se mueren sin motivo en el jardín secreto, la visión de una mujer de otro tiempo…

Esta vez a Valentina y a su equipo le tocará descubrir los secretos que esconde la Quinta del Amo y si lo que hay detrás de estas muertes es algo paranormal o algo más mundano.

Con esta entrega llega a su fin la trilogía de Suances (¿se quedará solo en trilogía o será una saga?) de María Oruña. Y aunque he de reconocer que Puerto escondido sigue siendo mi preferida, las tres novelas han estado a la altura: son entretenidas, fáciles de leer e ideales para el verano.

¡Os entrarán unas ganas locas de visitar Cantabria!
SLHLT

viernes, 12 de julio de 2019

Betibú

Para entrar en el country La Maravillosa hay que pasar unos rigurosos controles de seguridad. Si no tienes autorización de alguno de los propietarios, no pasas. Las empleadas de hogar que no están internas, jardineros, electricistas y obreros varios, llegan cada mañana temprano y se ponen a la cola de la garita para poder entrar en el recinto y comenzar su jornada de trabajo. Los lunes son los días que más se tarda en pasar el control.

Gladys Varela está en esa cola. Trabaja para el señor Chazarreta desde que enviudó. La historia salió en todos los periódicos. Él fue acusado de su muerte, pero finalmente salió libre. De eso hace ya tres años. Gladys lleva dos trabajando para él. No conoció a la señora y nunca ha preguntado por ella. Esa no es su labor.

Cuando llega a la casa, como cada mañana, recoge los periódicos de la entrada y comienza su tarea. Los platos sucios de la cena siguen en el fregadero. El señor aún no se ha levantado. O quizás aún no se haya acostado. Al pasar junto al salón se da cuenta de que se encuentra sentado en su sillón favorito. Se habrá quedado dormido. Gladys entra y ve que hay un vaso de whisky tirado en el suelo. Saluda y se dispone a recogerlo. Nadie le responde. Está quieto. Muy quieto. Gladys lo mira. Tiene un cuchillo en la mano y un tajo le atraviesa la garganta de lado a lado. Está muerto.

¿Suicidio o asesinato? ¿Qué le ha pasado a Chazarreta? ¿Ha sido el karma, su mala conciencia, justicia divina? ¿O humana?

Así comienza esta historia. Nurit Iscar, “Betibú”, una escritora en horas bajas; Jaime Brena, un periodista de la vieja escuela del diario El Tribuno caído en desgracia; y el pibe de Policiales, que lo sustituye, a pesar de su inexperiencia, unirán sus fuerzas y sus destinos para encontrar las respuestas a esta muerte. Pero su investigación sacará a la luz muchas más cosas…

Me ha gustado mucho este libro. Mezcla la investigación policial con la periodística, tiene unos personajes principales muy bien armados, tres perdedores en proceso de reconstrucción que se unen para salir a flote; una trama sin fisuras, unas secundarias maravillosas y un sentido del humor ácido y genial como contrapunto a una historia de lo más oscura.

¡Os va a encantar!
SLHLT

martes, 9 de julio de 2019

La canción de los vivos y los muertos

<<Me gusta creer que sé lo que es la muerte. Me gusta creer que es algo a lo que podría mirar de frente. Cuando Pa me dice que necesita mi ayuda y veo ese cuchillo negro deslizarse por el cinturón de sus pantalones, sigo a Pa fuera de la casa, intento mantener la espalda erguida, los hombros rectos como una percha, así camina Pa. Intento que parezca que para mí es algo normal y aburrido para que piense que he aprendido algo en estos trece años, para que Pa sepa que estoy listo, que puedo extraer lo que hay que extraer, separar las tripas del músculo, los órganos de las cavidades. Quiero que Pa sepa que puedo mancharme las manos de sangre. Hoy es mi cumpleaños.>>

Jojo es casi tan alto como Pa. Pero aún es un niño. Duerme en el suelo al lado de Kayla, su hermana pequeña, para protegerla y cuidarla. Pero las noches en las que Leonie está en casa, se queda con Pa en el salón.
Ma está muy enferma. El cáncer la consume. El dolor le atraviesa los huesos. Probó todas las hierbas y remedios posibles. La quimio tampoco hizo nada. Y se apaga. Le queda muy poco para volver a ver a Given. Su hijo muerto. Dicen que fue un accidente de caza. Pero no. Fue por ser negro. Porque un negro no podía ganar a un blanco. Leonie sigue viendo a Given cuando se coloca… Él no se ha ido del todo.
Ma podía leer a la gente. Ese era su don. Con mirarlos sabía de su sufrimiento, de su dolor, lo que necesitaban. Pero no podía escuchar a los animales ni ver a los muertos. Jojo sí puede pero no se lo dice a nadie. La pequeña Kayla también. Aunque no lo entienda.
Pa cuenta historias y trabaja con las manos. Ahora que Ma no puede levantarse de la cama, se ocupa de alimentar a los niños, de cuidarlos, de protegerlos, de quererlos y de que se vayan limpios a la cama. También les cuenta historias. Historias sin final.
Michael va a salir de la cárcel. De Parchman. Volverá a casa. ¿A casa?
Con una prosa poderosísima y capítulos narrados por distintos personajes en primera persona, te cuenta la historia de una familia de Misisipi forjada a base de lucha y sufrimiento. La muerte lo envuelve todo: el pasado, el recuerdo, el presente, la vida, el futuro, la lucha. Cada uno lo digiere a su manera. Como puede. Amando, mirando para otro lado, protegiendo a los indefensos, tratando de olvidar, con drogas, con rezos… Pero, sin saberlo, todos, vivos y muertos, buscan lo mismo: volver a casa.
Esta historia es de las que te remueven por dentro y te erizan los pelos de la nuca. He tardado días en dejar de estremecerme. Y estoy segura de que Jojo se quedará a mi lado durante mucho tiempo.
Simplemente maravillosa.
SLHLT

viernes, 5 de julio de 2019

Heart and Brain

El ser humano está hecho de contradicciones. Igual que el agua no pasa dos veces por el mismo río, nosotros no somos los mismos el lunes que el viernes, en el trabajo o en casa, con colegas o con amigos, en verano o en invierno, o antes y después de tener perro.

La vida nos va moldeando y lo que vivimos nos enseña a continuar vivos. Pero aun así, seguimos llenos de contradicciones: tenemos una parte racional y otra emocional. A veces se complementan y otras se pelean.

Por eso las viñetas de Nick Seluk son tan divertidas. Convierte al cerebro y al corazón en dos personajes de los que todos estamos hechos y con los que nos identificamos.

Si queréis pasar un rato de diversión y practicar un poco el inglés, os recomiendo este libro de viñetas. ¡No es una mala manera de empezar las vacaciones de verano!

Además del libro, también podéis encontrar a estos dos amigos en las redes sociales y en su web: http://theawkwardyeti.com/chapter/heart-and-brain-2/

¡Y a disfrutar!
SLHLT


martes, 2 de julio de 2019

Mary tempestad

La niña Mary mira el mar esperando a un padre que nunca regresará. Un padre que, según dicen las malas lenguas, nunca ha sido su padre.

Pronto Mary convertirá la espera en deseo y ese mar ya no será la fuerza oscura e imprevisible que le arrebató a un ser amado, sino que se convertirá en el reflejo de la libertad, de la huida, de la posibilidad de escapar lejos de allí, lejos de Inglaterra, lejos de la pobreza y de la miseria… 

Lejos de las ratas.

Pero el destino le tiene reservadas a Mary muchas más sorpresas de las que ella hubiera deseado. Y esa libertad que ansía y que tan difícil tiene de alcanzar una mujer en el siglo XVIII, le llegará, pero no como Mary Read, sino como Willy.
La abuela de su hermano enfermo exige conocerlo para seguir mandándole a su madre dinero. Pero la mala suerte hace que este muera unas semanas antes. Como la anciana desconoce la existencia de Mary, su madre urde un plan. Es el fin de Mary. Junto con su pelo y su muñeca, entierran parte de su esencia. 
Mary ya no existe.
Y Will renace. Corriendo por las callejuelas de Londres con un pequeño ejército de pilluelos, juega a los piratas y ansía embarcarse en un navío que lo lleve hacia la libertad. Lo conseguirá. No lo dudéis. Pero después de lo que podrían parecer muchas vidas.

Fantásticamente documentado, este libro nos cuenta de forma novelada, la historia de un personaje real: Mary Read, una de las primeras mujeres piratas del mar Caribe.
¡¡Me ha gustado muchísimo!! Y no solo por Mary, que es maravillosa, sino porque fue Mara, una de mis alumnas de 2º de ESO, la que me la descubrió.

¡Cuánto se puede aprender con la novela juvenil!
SLHLT

martes, 25 de junio de 2019

Para Helga

Un hombre viejo escribe una carta.
Una carta que nadie leerá.
Porque la escribe tarde.
Y en esa carta recuerda su vida. O lo que ha elegido recordar.
Su olor. Sus pechos. El deseo consumado entre olor a heno, estiércol y orina. El sufrimiento de su mujer, incapaz de tener hijos, tras una operación que la vació por dentro. El no poder elegir entre el deber y el amor…
Pudo haber elegido ser feliz. Pero no lo hizo. Y, aunque lo ha lamentado el resto de su vida, sabe que una y mil veces tomaría la misma decisión. Porque la vida es elegir. Y eligiendo se pierde. Siempre.
Quizás sea la carta de un hombre cobarde.
Quizás sea la carta de un hombre consecuente.
Quizás no sea más que la carta de un hombre cualquiera.
<<He aprendido a leer en el resoplido de los ollares de los bueyes. He apreciado el abrazo y el estímulo de la voluntad de la naturaleza a través de mi ganado. He visto al elfo de la capa azul y he oído llamar a mi puerta a las ánimas. He percibido las fuerzas misteriosas de la existencia en los cerros y en los lugares encantados, y he ahuyentado a los guardianes de la tierra cuando el caballo rehusaba el trote. He visto la luz de antaño. Nadie entiende que pueda verse la luz de antaño, pero me da igual que nadie entienda lo que quiero decir. He aprendido a leer en las nubes y los pájaros y en el comportamiento del perro. He vivido el prodigio de la colonización de Islandia y he percibido la magnificencia de los primeros pobladores de estas tierras. He advertido la angustia de las hojas en un eclipse de luna, he mirado las laderas y he sentido mi alma elevarse mientras conducía el tractor. He oído el trueno y el rugido de mis vísceras contestarse el uno al otro, un hombre diminuto bajo un cielo inmenso; he oído al arroyo susurrar que es eterno. He convertido esta tierra en mi amante. He pescado con las manos un salmón lleno de fuerza. He dejado que el zorro me enseñara lo que es ser astuto. He reconocido la simpatía en la mirada de las focas y las he dejado marchar. He experimentado la ferocidad de la orca y la ternura del amor materno, y me he refugiado del mundo allí donde duermen los cisnes. Me he bañado en aguas radiantes de sol y no en las aguas turbias que escupen las tuberías de la ciudad, y he sabido apreciar la diferencia. Perdido en una atroz tempestad de nieve, he intentado dirigir a mi caballo por entre los peñascos hasta darme por vencido y dejar que su instinto me llevara de vuelta a casa. He disparado a un zorro mientras defecaba. He visto derrumbarse un iceberg descomunal. He lanzado un lumpo a la cabeza del presidente de la comunidad. He olvidado cadáveres. He ido en busca del cuerpo de una mujer ahumada. He sobrevivido a los duros inviernos de los años sesenta viviendo de promesas, llenando con la imaginación el vacío de la existencia y comprendiendo que el hombre puede tener grandes sueños sobre una pequeña almohada. He seguido adelante, ebrio de deseo y de la esperanza que hace correr la savia incluso por las ramas marchitas de la creación. He amado y, por un tiempo, he sido una criatura feliz.>>
Este libro es todo un descubrimiento: una verdadera maravilla.
No lo dejéis escapar.
P.D. La historia de la “mujer ahumada” es de lo más hermoso que he leído en mucho tiempo.
SLHLT


miércoles, 19 de junio de 2019

La biblioteca de almas

La historia de nuestros niños peculiares llega a su fin.
Después de haber sido engañados por los wights, que han secuestrado a las ymbrynes que aún no tenían en su poder y a todos sus amigos peculiares supervivientes, a Jacob, Emma y Addison solo les queda una opción: buscar el bucle donde se encuentre su guarida e intentar salvarlos a todos, antes de que sea demasiado tarde, y aunque se dejen la vida en ello.
En su búsqueda se encontrarán con la parte más oscura, miserable y depravada del mundo peculiar: el Acre del diablo. Un lugar donde detrás de cada esquina puede haber un enemigo y que es lo más parecido a la antesala del infierno. Y también descubrirán que los cuentos para niños esconden más realidad que leyenda en el mundo peculiar…
Pero incluso en las simas más oscuras puede colarse un rayo de luz, y en esta huida sin retorno también encontrarán amigos, o algo que se le parece mucho, que les harán crecer y creer más en sí mismos. Jacob establecerá una extraña relación con un espíritu hueco que los persigue sin tregua y que, sin saberlo, cual criatura Gollum, tendrá mucha más importancia de lo que nadie espera.
No voy a contaros nada más porque llegados a este punto, y después de las dos entregas anteriores, os merecéis ser vosotros los que descubráis el final de la historia.
Solo os diré que a mí me ha encantado. Y que estoy segura de que, sea cual sea vuestra edad, también vosotros la disfrutaréis.

Aprovecho para agradecer a Julia, mi alumna de 2º de ESO, que me haya prestado su libro, antes incluso de haberlo leído.
SLHLT

miércoles, 12 de junio de 2019

Vozdevieja

Marina tiene 9 años y nos enseña su mundo. Mejor dicho, el mundo a través de sus ojos.

Una madre joven y enferma que canta como los ángeles y no le deja decir tacos. Un padre ausente al que no sabe si echa de menos. Gafas grandotas. Libros leídos a escondidas. Dos amigos en este cole. Pero habrá que decirles adios porque se vuelven a mudar de casa y toca empezar de nuevo. Revistas para mayores. Una abuela maravillosa con la que se entiende mejor que nadie, enamorada hasta las trancas de Felipe González y del recuerdo de sus maridos. Una abuela que hace que la vida parezca fácil, que le hace ropa a ella y a sus muñecas, que le deja dormir hasta tarde y le trae churros para desayunar.

Y el verano caluroso y pegajoso de Sevilla, donde todo se para a mediodía y resurge de sus brasas al anochecer. Un verano con su abuela, pues a su madre la tienen que volver a operar y no le deja ir a verla porque le dan miedo los hospitales. Pero a Marina no le dan miedo. Le encantan. Y los médicos también. ¿Dónde va a estar más segura? Lo que sí le asusta es no volver a verla. Y que no le cuenten cosas porque es pequeña. Ella quiere saberlo. Y poder despedirse cuando llegue el momento. Pero no le hacen mucho caso.

Marina no lo sabe. Pero este será el último verano de su infancia. Su cuerpo lo dice. A veces palpita. Y le gusta esa sensación. Sus muñecas se besan, se tocan y se levantan la falda cuando los  mayores no miran. Y ella también querría hacerlo, pero cuando llega el momento se asusta, a pesar del deseo.

Y al final del verano puede volver con su madre y su novio friki y tartamudo. Volver. Pero a una casa nueva. Con piscina comunitaria. Y muchas niñas. Niñas con las que se entiende. Y que dicen en voz alta lo que ella tiene en su cabeza. ¡Qué lejos queda ahora el barrio de la abuela!

¡No os podéis imaginar lo que me ha tocado el alma esta novela!

A mí, que soy la reina del vivir el presente y de las huidas hacia delante adormilando el pasado en vapores de cloroformo, me ha hecho recordar sensaciones y pensamientos de una Raquel preadolescente que no entiende muy bien el mundo, porque los adultos hacen y dicen cosas distintas, y que lo explora con precaución porque tiene miedo de todo. Yo me reconozco en esa Marina de 9 años. Y me encanta cómo la autora se mete en su piel y habla con su voz.

Es una primera novela maravillosa.

Os encantará.
SLHLT

miércoles, 5 de junio de 2019

Marie Curie

Descubrí a Marie Curie cuando tenía 7 u 8 años.
En la biblioteca del cole nos dejaban coger libros para leer durante el verano y esa era una de las cosas que hacíamos aquellos extraños días de junio que olían a calor e íbamos a clase solo por la mañana. Un montón de batas de cuadritos con patas, en fila de a dos, peregrinábamos hacia la biblioteca a la caza de libros que devolveríamos en el más que lejano septiembre.
No recuerdo exactamente si la Biografía de Marie Curie para niños la elegí yo o me la eligieron. No recuerdo qué profe nos llevó ni quien iba en la fila conmigo. No recuerdo haberme llevado el libro a casa y menos aún al pueblo aquel verano. Pero sí recuerdo lo que me marcó su lectura.
Aunque mis notas eran buenas, mi caligrafía era un desastre, y mi madre me puso la tarea de copiar un capítulo cada mañana, liberándome el resto del día de cualquier otra obligación para dedicarme al más salvaje de los asilvestramientos (los que habéis pasado los veranos de la infancia en el pueblo sabréis a lo que me refiero).
Me imagino que protestaría ante la tarea, pero la verdad es que no lo recuerdo. A quién sí recuerdo fue a María Sklodowska niña, a su padre y a sus hermanas, el frío que pasaba en su buhardilla de París, lo lista que era, lo mucho que trabajaba y estudiaba a la luz mortecina de las velas, lo difícil que lo tuvo, lo que llegó a conseguir y lo valiente que fue. También recuerdo comentar cada aventura con mi hermana y con mi madre, que también leyeron el libro. Y sobre todo, recuerdo haber deseado muy fuerte parecerme a ella.
Desde ese momento Marie Curie ha sido una de esas presencias amigas en mi vida. Con los años y las arrugas la he ido conociendo mejor, y mi admiración hacia ella nunca ha parado de crecer. La mujer y el mito son la misma persona. Y el legado es inmenso.
Por todos estos motivos entenderéis que esta novela gráfica se haya venido a vivir a mi casa. Es una novela adulta, realista, visualmente preciosa y muy bien documentada biográfica y científicamente.
¡Lleváosla a casa también! 
No lo lamentaréis.
SLHLT