martes, 28 de julio de 2020

Atrapa a la liebre

<<empezar por el principio. Tienes a alguien y luego ya no lo tienes. Y esta, más o menos, es toda la historia>>.

Seguramente en la infancia hayas tenido una relación de amistad que lo fue todo para ti. Que le daba sentido a la vida. Y que, no sabes muy bien cómo, o sí, pero no quieres recordarlo, se ha ido desdibujando y diluyendo como la sal en el agua, hasta ser solo un recuerdo, a veces divertido, otras doloroso. Parece que haya sido en otra vida. Cuando tú eras otra tú que casi ni recuerdas, hasta que te oyes diciendo algo que ella repetía y que ya has hecho tuyo. Y aunque puede que no la reconocieras entre la gente, se ha quedado en ti su impronta.

Y un día suena el teléfono. Doce años después. Y te pide que vayas a buscarla. A casi tres mil kilómetros de distancia. De Dublín a Móstar. ¿Se ha vuelto loca? Tiene que ir a Viena y nadie puede llevarla.

<<- Hace diez años que no sé nada de ti. No respondes a los correos. No llamas. Por lo que sabía, podrías estar enterrada en medio de la nada. La última vez que nos vimos me mandaste a tomar por culo.
- No te dije que…
- Vale, genial. Qué más da. Y entonces me llamas y esperas que yo, pues…
- Sara, Armin está en Viena>>.

Y esas fueron las palabras mágicas. Mi “ábrete, Sésamo”.

Volver al sitio del que huiste nunca es fácil. La oscuridad te sorprende porque decidiste olvidarla. Y otros recuerdos vuelven y se desparraman, como el pelo que soltó Armin sobre tus hombros aquella tarde en el jardín. Pero hay otros recuerdos que decidiste cambiar, para sobrevivir. Y ahora se abren grietas en ellos y una luz mortecina pasa a su través. Hay que llegar a Viena. Encontrar a Armin… Y volver a empezar.

Sara sigue a Lejla como Alicia al conejo a través de su madriguera. Y aunque el destino es Viena, es Armin, la aventura está en el camino recorrido. Un viaje de vuelta al pasado, a través de un nuevo paisaje en el que la guerra sigue presente en las esquinas y donde los silencios hablan más que las palabras.

Una narradora diferente. Una historia que te encoje el corazón y en la que debes leer entre líneas. Y solo cuando llegues al final comprenderás el principio.

SLHLT

viernes, 24 de julio de 2020

El invitado

Martin Gilmoure no podía faltar a la celebración del 40 cumpleaños de Ben Fitzmaurice. Aunque su amistad esté en horas bajas, llevan siendo amigos desde hace más de veinte años. Se conocieron en la escuela y, aunque sus orígenes eran bien distintos, forjaron una amistad basada en la protección mutua, la lealtad y los secretos compartidos.

Martin no conoció a su padre y la relación con su madre siempre fue tensa y fría. Por eso Ben fue desde entonces, junto con Lucy, su única familia. La familia que él eligió.

Pero algo pasó en la fiesta. Algo que no es posible obviar ni fingir que no ha pasado. Algo que lo cambió todo para siempre. Y ese algo es lo que ha hecho que la historia comience con Martin en la sala de interrogatorios de una comisaría.

La declaración de Martin a la policía, sus recuerdos y los cuadernos de Lucy irán desgranando, página a página, el origen de esta historia y dónde comenzó a torcerse todo.


No te lo puedes perder si te gustan los thrillers al estilo clásico. La historia de Elizabeth Day me ha recordado al Scott Fitzgeral de El gran Gatsby con toques de Patricia Highsmith en El talento de Mr. Ripley. Ha creado el maravilloso personaje de Lucy y ha conseguido que empatices con la parte más vulnerable de Martin a pesar de su obsesión y su particular psicopatía.

Me ha gustado muchísimo.

SLHLT

martes, 21 de julio de 2020

Andaluchinas por el mundo

Si en Gazpacho agridulce Quan Zhou Wu nos contaba anécdotas de la vida de una china andaluza y de su familia, en esta segunda entrega va un paso más allá y comparte con nosotros otro capítulo de su vida y la de sus hermanas.

Las tres son alumnas brillantes y compaginan sus estudios con el trabajo en el restaurante de su familia. Pero al terminar el instituto sus caminos se separan para volver a juntarse cada verano.

Fu dirige sus pasos hacia Miami, donde descubre que las cosas no siempre son como una se las imagina. Quan comienza su vida universitaria en Madrid, donde vivirá un millón de divertidas aventuras y situaciones absurdas, y la continuará en Londres, para luego regresar. Y Qing, aunque también quisiera volar como sus hermanas, debido a la situación económica de su familia, se ha de quedar en Málaga, pero una beca inesperada le abre las puertas de Francia, donde encontrará su camino.

Novela gráfica muy divertida en la que la autora y sus hermanas desmontan tópicos y sufren los mismos prejuicios sea cual sea su destino.

Espero que la historia continúe pronto.

Os la recomiendo.

SLHLT

viernes, 17 de julio de 2020

las brujas

Celso Castro escribe sin letras mayúsculas y sin puntos y aparte al final de los párrafos. No conozco el motivo, pero contribuye a la atmósfera de la novela.

Novela que trata básicamente de la soledad y el abandono, y de lo que somos capaces de hacer para evitar volver a sentirlo.

El padre del protagonista abandona a la familia cuando él es solo un niño. Su madre y su hermano mayor se consuelan entre sí, en una relación que raya en lo incestuoso y lo relegan a la soledad de la habitación del palomar de su casa. Él no entiende que les recuerda demasiado a aquel que los dejó atrás para continuar con su vida.

Algunos años más tarde descubre que tuvo un ama de cría: su madre no tenía leche y su padre se empeñó. Y era una bruja: la madre de Lorena. Su hermana de leche. Alguien empeñada en amarle a pesar de sus continuos rechazos.

Un adolescente que ha crecido sin el amor de quien debería recibirlo y se comporta con quien de verdad lo ama como el perro apaleado que muerde la mano de quien lo acaricia para tratar de consolarle. Y aunque lo entiendo y lo compadezco, he llegado a detestarlo.


Cuando comencé a leer este libro esperaba una historia mágica y me he encontrado sentimientos mucho más mundanos y enormes dosis de tristeza. Eso sí, está fantásticamente escrito. Por ello, aunque no era lo que pensaba, no lo he podido soltar y volvería a elegirlo sin duda alguna.

SLHLT

martes, 14 de julio de 2020

Boulder

<<No soy buena cocinera, soy una cocinera de rancho, capaz, sin formación. Lo que más me gusta del trabajo es hacerme cargo de los alimentos cuando aún están enteros, cuando algo en ellos proclama un lugar, una procedencia y ese radio inmediato de soledad que todo ser vivo necesita para crecer. Agua, tierra, pulmones. Las condiciones del silencio. Los alimentos tienen piel y prepararlos requiere cuchillos. Si en algo soy buena, es en descuartizarlo todo. El resto no es arte. Sazonar, reunir, dar calor… las manos acaban acostumbrándose, se dirigen solas. He trabajado en escuelas, en geriátricos y en una cárcel. Los trabajos me duran semanas, se me escurren de las manos, son una grasa que voy deshaciendo. Antes de venir a Chiloé mi último jefe quiso darme una explicación: el problema no era la comida, sino yo. En una cocina se trabaja en equipo, tenía que buscar una cocina muy pequeña si quería trabajar sola y seguir viviendo de esto>>.

¿Qué hacer cuando vivir así no es suficiente?

<<Eso vine a buscar aquí, el cero primigenio. Cansada de inventar currículums, de tener que decir y hacer como si la vida fuese un relato, como si dentro llevase un alambre clavado que me hiciese recta y constante. El rumbo mata el viaje y si la vida ha de ser una historia, esta solo puede ser mala. ¿Qué creía que hacía dejándolo todo y aceptando una vida de tres meses en los confines del mundo?>>

Los tres meses se convirtieron en varios años.

La vida así es mejor.

Cuando llegábamos a puerto, tras meses de travesía, dejaba que el alcohol y las piernas de otra mujer me dieran calor. Pero solo durante unas horas. Luego volvía al mar. A la pequeña cocina y las empanadas. A la ausencia total de compromisos y responsabilidades fuera de las tres comidas diarias y los límites de mi propio cuerpo.

La vida así es suficiente.

Y una noche aparece Samsa. Y me olvido del azúcar del café. En la vida a bordo comienza a faltarme el aire. Añoro llegar a tierra. Ocupa todo mi pensamiento. Me obsesiona. No le gusta mi nombre y me pone otro: Boulder. Como esas rocas expuestas a la intemperie.

La vida a bordo se vuelve extraña.
Y un día en tierra me dice que se va. Ha aceptado un trabajo en Reikiavik.

También me voy.

La vida sin ella no tiene sentido.

Reikiavik no tiene sitio para mí. Y Samsa cambia con la ciudad. Quiere más. Una casa grande. Y un hijo. Yo no quiero hijos. Pero lo tenemos. Una niña.

<<La comadrona dice que el niño es tan grande que no puede encajarse, tiene que salir de un golpe, de un buen empujón. Estoy a punto de llamar a una ambulancia cuando oigo que cambian los gemidos. Ya no es una voz de mujer, ahora es un animal, un dragón, la fiera que puede aniquilarlo todo con una llamarada. La comadrona me llama. Acudo. No sé dónde estoy, no soy nadie. Un cráneo besa la luz por primera vez. Alguien tira de él para que no se encalle. Lo tengo en los brazos. Respira. Calienta. Pesa. Es una cosa durísima y blandísima, como un pequeño milagro. Se le llenan los ojos. Es una niña. Me mira. Siento que muero un poco>>.

¿En qué se convierte la vida cuando renuncias a tu esencia por amor y el amor no basta?


Si descubrir a Eva Baltasar en Permafrost fue un shock, Boulder es la confirmación de su enorme talento y de que hay espacio para la escritura de altísima calidad en el panorama literario y comercial español.

¡Deseando que salga Mamut!

Si aún no la habéis leído, no sé a qué estáis esperando.

SLHLT

viernes, 10 de julio de 2020

La quinta víctima

Si aún no has leído El cuarto mono, ¡deja de leer!

La trama de La quinta víctima comienza solo unas semanas después del desenlace de la entrega anterior.

Sam Porter y su equipo han sido apartados del caso Anson Bishop, el asesino en serie bautizado por la prensa como El Cuarto Mono, y han sido sustituidos por un equipo especial del FBI. A pesar de la frustración que esto les proporciona, pronto un nuevo caso ocupará todo su tiempo: una adolescente aparece muerta y congelada en la superficie del lago de uno de los parques de la ciudad. Como era de esperar, la autopsia desvela que murió ahogada, pero el agua de sus pulmones es agua salada. Además, la ropa con la que se encuentra el cadáver no es la que llevaba cuando desapareció y ni tan siquiera es de su talla.

La prensa especula que podría ser una nueva víctima del CM…

Pero a Sam Porter no le cuadra. No es su modus operandi. Y él cree conocer a Anson Bishop mejor que nadie. Aún guarda su diario y cada noche, al regresar casa, continúa con la investigación por su cuenta, lo cual le traerá muchos problemas.

Capítulos cortos, dos tramas paralelas sin aparente conexión y una persecución frenética en 4 días en los que seguir los pasos de dos asesinos diferentes pondrá al límite de sus fuerzas a los equipos de investigación. Las víctimas siguen apareciendo sin aparente conexión entre ellas y el CM juega con Sam al gato y al ratón.

Un thriller trepidante que no podrás parar de leer y con un final que no te esperas.

Me ha gustado aún más que la primera parte.

En breve caerá la tercera.
SLHLT

martes, 7 de julio de 2020

Un comunista en calzoncillos

Ese verano, el verano siguiente a que lo despidieran de su trabajo, mi padre sostuvo la economía familiar vendiendo turboventiladores. Los turboventiladores eran, en aquel entonces, lo más novedoso que se podía encontrar para aliviar el calor del conurbano bonaerense. Y ese verano, el verano de 1976, hizo mucho calor en Buenos Aires y sus alrededores. Nosotros éramos de los que vivíamos en <<sus alrededores>>. <<Gracias a Dios, hace calor>>, decía mi padre, que no creía en dios alguno. Yo sí, todavía.

En el verano de 1976, una niña de 13 años abre los ojos a la realidad del mundo en el que vive. De un mundo que está cambiando y no para mejor.

Dejar atrás la infancia muchas veces es darse cuenta de que tu familia es distinta a la de tus compañeras del colegio. Que en tu casa se dicen otras cosas. Se escuchan otras cosas… Y que esas cosas es mejor no decirlas en la escuela. Por si acaso.

Dejar atrás la infancia también es tener conciencia de las debilidades de tus padres y de que sus silencios, en ocasiones, tienen mucho más significado que sus palabras.

Dejar atrás la infancia es abrir ojos y oídos al mundo de los adultos y comenzar a descifrar un idioma nuevo que, tras palabras y gestos aparentemente sin importancia, esconde una realidad diferente.

Dejar atrás la infancia es aprender que los héroes lo son solo a ratos y que el acto de un cobarde puede redimirlo.

Dejar atrás la infancia es aprender a resistir.

La vida es una sucesión de actos miserables interrumpidos por unos pocos y pequeños actos heroicos, y es en el promedio de todos ellos donde logramos sentirnos dignos. Donde queremos que al menos un testigo nos sepa dignos. Aunque no lo seamos.

Probablemente sea el libro más personal de Claudia Piñeiro.

Y es maravilloso.
SLHLT

viernes, 3 de julio de 2020

El día del perro

Un perro, atraviesa la autopista E411 corriendo entre los coches como un loco. Al verlo, los conductores frenan en seco y bajan de sus automóviles. Algunos lo llaman, tratando de atraerlo y de evitarle la muerte, otros solamente contemplan el panorama y alguno se dirige al teléfono de emergencia más cercano para alertar a las autoridades.

Pero a seis de las personas que detuvieron sus automóviles, la visión del perro a la carrera les ha removido algo dentro, les ha abierto las compuertas y les ha hecho enfrentar su vida como si se reflejase en un espejo.

Un camionero que escribe a periódicos y revistas contando una vida que no vive; un sacerdote que echa de menos a una mujer casi desconocida en quien atisbó la cura a su mediocridad; una mujer que se dirige a romper con su pareja y usa el abandono como mecanismo de defensa; un joven ciclista, experto en arreglos frutales, que cada día se arriesga entre el tráfico para sentir que aún está vivo; una viuda que trata de ser útil y recomponerse, pero que no sabe querer a su hija; y esa hija, que llena compulsivamente con comida la ausencia de un padre que lo fue todo para ella, mientras trata de cortar el cordón umbilical con una madre lejana y fría.

Es una maravilla, aunque también lo más triste que he leído en mucho tiempo.

Nadie puede negar que Caroline Lamarche sabe lo que hace.

SLHLT

martes, 30 de junio de 2020

Cómo ser una buena criatura

He viajado a lo largo y ancho del mundo en busca de documentación para mis libros. […] Durante todos esos viajes, nunca he olvidado un dicho que me ha servido de promesa: <<Cuando el alumno está preparado, aparece el maestro>>. Aunque he tenido la suerte de contar con maestros excepcionales, la mayoría de ellos han sido animales.

¿Qué me han enseñado los animales sobre la vida? A ser una buena criatura.

A través de trece animales que conoció y con los que tuvo la suerte de convivir ,la naturalista Sy Montgomery nos narra episodios de su vida y las lecciones que de ellos aprendió.

Desde los perros que compartieron su vida: Molly, Tess, Sally y Thurber, hasta Octavia, el pulpo hembra del acuario de Nueva Inglaterra, pasando por las Damiselas, Clarabelle, la araña o Christopher Hogwood, el maravillosos y enorme cerdo con su propio spa de agua caliente y jabonosa; todos ellos, gracias a su sabiduría animal y a su amor, han sido partícipes y responsables de convertir a Sy Montgomery en una buena criatura.

Porque del disfrute de un cerdo por los pequeños placeres de la vida, de la dedicación y el orden con el que las arañas construyen sus nidos, de la confianza que es capaz de depositar un emú en ser humano, de la determinación de un armiño para atrapar presas que le cuadriplican el tamaño o del amor, la protección y la limpieza que una madre pulpo dedica a sus huevos, se pueden sacar grandes enseñanzas. Y si somos capaces de verlo, de empatizar con ellos y de amarlos, nuestras vidas serán más ricas. Serán mejores.

Maravillosa autobiografía que os emocionará de veras.
SLHLT

miércoles, 24 de junio de 2020

Reina roja

Antonia vive en una casa sin muebles y pasa las noches en el hospital. Habla a diario por videoconferencia con la abuela Scott mientras toma el té en su casa de la campiña inglesa, y es la persona con el cociente intelectual más alto del mundo. No olvida nada de lo que lee. Nunca. Gracias a ella se han salvado muchas vidas, pero no quiere seguir adelante: el precio que ha pagado ya ha sido demasiado alto. Cada día dedica tres minutos a pensar en acabar con todo.
Jon es inspector de policía en Bilbao, vive con su amatxo y es gay. Lo acaban de suspender de empleo y sueldo, y está siendo investigado por corrupción. No puede negarlo. El vídeo que subió a Internet el proxeneta, al que quería empapelar, no deja lugar a dudas y, además, se ha hecho viral. Está acabado.
Un hombre, que dice llamarse Mentor, le ofrece una salida y le asegura que el vídeo desaparecerá. A cambio, Jon tendrá que salir inmediatamente hacia Madrid y conseguir que Antonia se suba a un coche que los llevará a la escena de un crimen del que nadie va a saber nunca nada.
Así comienza Reina Roja. Y no os pienso contar nada más.
Como todo buen thriller, no podrás dejar de leer. Pero su éxito no estriba tanto en el psicópata de turno, la crueldad de sus crímenes, los giros en la trama o las ramificaciones que llevarán a una nueva entrega, sino en la personalidad de sus maravillosos protagonistas: Antonia y Jon.
Además de todo lo bueno que se pueda decir de este libro, lo que lo lleva a otro nivel es la ironía y el sentido del humor que rezuma, a pesar del género negro, y el guiño a las letras de las canciones de Sabina.
Os va a encantar.
SLHLT

miércoles, 17 de junio de 2020

Litio

Escupías fuego por la boca cuando te conocí. Debería haber intuido el peligro: un chico de dieciséis años sin remera, tomando sorbos de nafta en el medio del campo helado para escupir llamaradas. El pasto grisáceo estaba cubierto de escarcha, a vos te caía, por el surco que dejan tus pulmones en tu pecho pálido, un hilo de kerosene. Brillabas por partes, un Vermeer caprichoso. La noche y la intemperie te quedan bien, algo de leñador que tenés, una actitud de resolver a la fuerza, a hachazos.
No sabes muy bien cómo, te encuentras cuidando los gatitos recién nacidos de un exnovio al que han ingresado por una crisis psiquiátrica. Su madre te llamó para darte las llaves de su casa. Ella no quiere hacerse cargo.
Verónica tiene allí cosas todavía. Pero no ha vuelto. En su lugar estás tú. Y al entrar viste la sangre.
La gata te ataca. Está terriblemente protectora con las crías. Y eso te hace recordar a otra madre: la tuya. La que se suicidó.
A medida que pasan los días, la casa te va devorando. El pasillo oscuro te asusta. La gata te vigila. No puedes abrir la lavadora y la puerta del armario se te viene encima.
Noches fuera hasta que se hace de día. No te concentras y vas a perder lo que te queda de curso cuando ya estás a punto de acabar la carrera y lo que deberías estar pensando es en trabajar…

Os encontráis ante una novela que es puro lirismo áspero, y una especie de diario de pensamientos: a veces hilados, a veces inconexos, que saltan en el tiempo y que cambian según la voluntad de sufrir y de modificar los recuerdos que tenga su dueño. Es una historia sobre la transición a la madurez y la dificultad de cerrar capítulos de la propia vida, aunque nos hagan terriblemente infelices.
Me ha gustado.
SLHLT

miércoles, 10 de junio de 2020

Mis últimos 10 minutos y 38 segundos en este extraño mundo

Los periódicos del día siguiente dirán que es la cuarta prostituta en un mes hallada muerta en las calles de Estambul.
Tequila Leila ya no dirá nada. Nunca más.
Leila siente el momento exacto en que su corazón deja de latir. Pero, curiosamente, su cerebro no para todavía. Y en esos 10 minutos y 38 segundos que le quedan, a Leila le vendrán a la mente palabras, olores y sabores que la llevarán lejos de allí: a su infancia, a su vida antes, a sus madres, a su tío… A su gran amor y a sus cinco amigos: Nalán, Sinán, Yamila, Zaynab y Humeyra. La familia que uno elige. La familia, que sin tener tu misma sangre, decide quererte, preocuparse por ti, acompañarte en los malos momentos y hacer que tu vida merezca la pena.
Sus cinco amigos. Su gran tesoro. Cinco perdedores, con cinco vidas que a nadie importan, pero que al unirse forman un ser vivo inmenso y que, como una colonia de hormigas, tiene más valor y más fuerza que cada uno de los individuos que lo forman.
Cinco amigos que harán lo imposible por encontrarla y darle dignidad a su muerte.
Este libro es una joya para los que amamos las historias.
Con una prosa lírica y brutal, Elif Shafak actúa como una Sherezade moderna que libra de la muerte, dándoles voz, luz y sentido, a aquellos de los que nadie se preocupa y hacia los que decidimos no mirar. Es una oda a la amistad que te salva de la vida, cuando la vida que te está destinada es una condena de aflicción, sumisión y violencia.
Es de esos libros que te emocionan y te encogen el corazón, pero que no deseas que terminen nunca.
Y, como si la propia novela no fuese suficiente, en los agradecimientos, la autora te regala esta confidencia:
<<Mi abuela falleció poco antes de que yo empezara a escribir esta novela. No acudí a su funeral porque no me sentía a gusto viajando a la madre patria en un momento en que se arrestaba por acusaciones infundadas a escritores, periodistas, intelectuales, académicos, amigos y colegas. Mi madre me dijo que no me preocupara por no haber visitado la tumba de mi abuela, pero sí me preocupé y me sentí culpable. Estaba muy unida a ella. Fue quien me crio.
La noche en que terminé la novela había luna creciente. Pensé en Tequila Leila, pensé en mi abuela y, aunque la primera es un personaje de ficción y la segunda tan real como mi sangre, no sé por qué me pareció que se habían conocido y convertido en buenas amigas, en “hermanas extranjeras”. A fin de cuentas, los límites de la mente no significan nada para las mujeres que siguen cantando canciones de libertad a la luz de la luna.>>
SLHLT

miércoles, 3 de junio de 2020

Penélope y las doce criadas

Homero contó la historia de Odiseo. Al escribirla la hizo inmortal y pervivió en el tiempo. Y fue este el que la convirtió en “verdad”.
Pero, como todas las historias, la narración cambia cuando es otro el que la recuerda. Y en esta ocasión, es la propia Penélope, o más bien su sombra desde el Reino de los Muertos, la que nos cuenta a las gentes del siglo XXI su propia versión.
Y nadie mejor que uno mismo para contar sus recuerdos, sus vivencias y hasta para reírse de sus propias miserias. Así nos enteramos de su origen cuasi-divino al tener una náyade por madre; cómo acabó con quince años siendo la esposa de Odiseo y yéndose a vivir a un isla llena de cabras en la otra punta del mundo conocido; la manía que le tiene a su prima Helena (de Troya) o la adolescencia mal llevada de su hijo Telémaco.
Estáis ante una novela original, diferente, tremendamente irónica y divertida, maravillosamente inspirada en el teatro y la mitología clásica y que no podréis parar de leer.
No seré yo quien os descubra a Margaret Atwood: una escritora con muchísimo oficio, talento e imaginación, que se reinventa en cada libro. Una narradora extraordinaria, una mente preclara con una visión de conjunto digna del mejor dotado de los ajedrecistas y que, gracias a su talento al contar historias, nos permite atisbar lo que hay detrás de la realidad establecida.
He disfrutado muchísimo con este libro.
No lo dejéis pasar.
SLHLT

miércoles, 27 de mayo de 2020

Las vencedoras

Solene es una abogada de éxito. Tras un juicio que no salió como esperaba, ve cómo su cliente se tira por la ventana del Palacio de Justicia sin que ella pueda hacer nada para remediarlo. Ese hecho, traumático de por sí, hace que Solene colapse y caiga en una profunda depresión.
Poco a poco, con fármacos y terapia, comienza a recuperarse. Y, aunque no sabe qué va a hacer con su vida, tiene claro que no volverá a practicar la abogacía. 
El proceso de curación de una enfermedad mental nunca es lineal y su psiquiatra le propone que dedique parte de su tiempo a realizar algún tipo de voluntariado. ¿Por qué no intentarlo? Siempre puede dejarlo si no se siente cómoda. 
Y así es como Solene descubrirá el Palacio de la Mujer y el universo de vidas invisibles que encierra.
Cien años atrás, otra mujer, Blanche Peyron, será la que levante ese Palacio de la Mujer, sobre las ruinas de un antiguo convento del siglo XVII, y lo acondicione para dar cobijo y refugio a mujeres en riesgo de exclusión social.
Dos historias conectadas por una misma necesidad. Un siglo de por medio y la misma injusticia: que el más miserable entre los pobres, el más abandonado entre los invisibles, el más sufridor entre los dolientes y el más roto entre los quebrados, siempre tiene nombre de mujer.
Esta es una historia de amistad, sororidad y supervivencia. Entre las paredes del Palacio de la Mujer, además de heridas abiertas y cicatrices, también hay gominolas chupadas, tazas de té, poemas de amor, patucos de lana, clases de zumba, cartas a Isabel II… Y esperanza.
<<Bienaventurados los agrietados porque dejarán pasar la luz.>>
Me ha encantado descubrir la figura de Blanche Peyron, una de tantas mujeres extraordinarias olvidadas por la historia, y su legado.
Conocí a Laetitia Colombani con La trenza y Las vencedoras me confirma que voy a leer todo lo que escriba. 
¡No os la perdáis!
Es simplemente maravillosa.
SLHLT

miércoles, 20 de mayo de 2020

Tierra

Treinta años atrás.
Dos niños viajan en la parte trasera de un coche. Llevan sendas llaves colgadas al cuello. No hablan apenas. El conductor está nervioso. Llegan a una cabaña en medio del bosque, enciende el fuego y el hombre les explica las normas del juego. Si llegan hasta el final él cumplirá sus mayores deseos, pero han de pensarlos bien: tienen que ser deseos para toda la vida, y no se los pueden contar a nadie. El niño elige rápido y se lo dice al oído. La niña tarda. Desconfía. Sabe que aquel hombre siempre cumple lo que promete, pero está enfadada con él y va a pedirle algo que sea incapaz de realizar.
Tras comprobar que la cámara está grabándolo todo, cierra la cabaña con llave y se va. Empieza el juego.
Ese mismo hombre ahora parece un viejo. La enfermedad hace que su cuerpo se encorve y que se le haga complicado mantenerse de pie ante el abarrotado auditorio que ha venido a escucharlo. La expectación es máxima. Es su despedida… Pero no la que ellos esperan.
Es el hombre más rico del mundo y ha amasado su inmensa fortuna gracias a la televisión. Es el creador de la nueva falsa realidad. La que los televidentes prefieren a sus propias vidas. Donde todo es mentira. Ha llevado los concursos de la tele y los “reality shows” a su máxima expresión. Su mayor éxito, a escala planetaria, consistió en conseguir que cientos de miles de personas se presentaran al casting para establecer la primera colonia humana en Marte. Las vidas de los ocho elegidos, cuatro hombres y cuatro mujeres, fue conocida y analizada por la humanidad entera…
Aquellos niños de la cabaña ahora son adultos. Y tras la muerte de su padre, el magnate televisivo multimillonario, recibirán unos extraños regalos que les llevarán a retomar el juego donde lo dejaron treinta años atrás, si quieren descubrir la verdad.
<<El problema de la verdad es encontrarla y no saber qué hacer con ella>>.
Así comienza Tierra, de Eloy moreno.
Lo mejor de este libro es llegar a él sabiendo lo menos posible. Se lee con la avidez de un thriller y se queda en tu cabeza mucho más tiempo. Te hace reflexionar sobre el mundo en el que vivimos y sobre la propia esencia de la humanidad.
Me ha gustado muchísimo y creo que sería una lectura a la que se le podría sacar mucho partido en los institutos.
Recomendadísima.
SLHLT