martes, 30 de marzo de 2021

Cluny Brown

Cluny Brown se quedó huérfana siendo una niña y sus tíos se hicieron cargo de ella. Pronto se dieron cuenta de que la pequeña era una muchacha poco convencional: alta, desgarbada, con una belleza poco evidente a primera vista, pero que se iba desvelando a medida que te aproximabas a ella y descubrías la singularidad de su carácter.

Al enviudar, su tío no sabe muy bien qué hacer con ella, pues las andanzas de Cluny van desde ir a tomar el té al Ritz hasta arreglar el desagüe de un fregadero atascado. Lo que hoy sería algo normal, en su día era un: << ¿Quién se cree que es? >> << Esta chica no sabe cuál es su lugar >>.


Para librarse de la vergüenza y responsabilidad que le supone Cluny, y con la excusa de darle un oficio y ponerle los pies en la tierra, su tío la manda a servir a una buena casa de DevonShire. Allí, muy a pesar de algunos, Cluny no dejará de ser Cluny.


Si te gustan las historias ambientadas en la campiña inglesa, en las que la vida transcurre entre cacerías, tés, cuidado de rosas y noticias de sociedad, te gustará. Pero, además, si eres de los que disfruta descubriendo personajes singulares, tiernos y divertidos que terminan dándote una lección de vida, te enamorarás de Cluny Brown.

SLHLT

sábado, 13 de marzo de 2021

Un lugar incierto

Cuando el trabajo, el estudio, el estrés, la ansiedad y/o una pandemia mundial establecen mi nivel de concentración a la altura del del saltamontes silvestre (perdónenme los saltamontes con gran capacidad de abstracción y elevados estándares en la atención a la palabra escrita) y cada día temo más convertirme en una ameba intelectual, tengo un truco: recurro a algunos escritores que sé que conseguirán sacarme del bucle de estar leyendo noche tras noche los mismos cuatro párrafos una y otra vez, sin tener el menos recuerdo de lo leído en la página anterior.

Una de mis salvadoras es la singular y maravillosa Fred Vargas y su, aún más singular, comisario Adamsberg. Nunca falla.

Esta historia comienza en Londres, donde Adamsberg y Danglard asisten, invitados por Scotland Yard, a un congreso sobre cooperación policial. Todo transcurre con la normalidad esperada cuando, de forma casual, se encuentran a las puertas del antiguo cementerio de Highgate una escena de lo más macabra: diecisiete zapatos con sus correspondientes pies cercenados en el interior parecen estar esperando su turno para entrar.

Aunque al día siguiente han de regresar a casa y la investigación está fuera de su competencia, algo tan inusual no deja de darles vueltas en la cabeza. Una vez en Francia, los pies británicos pasarán a un segundo plano cuando la policía encuentre los restos triturados de un viejo misántropo en su chalé a las afueras de París.

¿Y si os dijera que ambos casos están relacionados y que esta acaba siendo una historia de vampiros?

Esa es la magia de Fred Vargas: es capaz de escribir una novela policiaca que, sin ser un thriller, te engancha y en la que tiene todo el sentido que aparezcan vampiros… Y unas cuantas sorpresas más.

Si no conocéis a la autora, estáis tardando en leerla. Cierto es que esta novela no es la mejor de la saga (la mejor sigue siendo “Huye rápido, vete lejos”), pero, aun así, pasaréis a su lado un rato de lo más entretenido.

Para terminar, si me admitís el consejo, leed las novelas en orden. Yo no lo hice y, aunque se pueden seguir perfectamente, es muy interesante ir descubriendo el mundo Adamsberg tal y como la autora lo ha concebido.

SLHLT

 

lunes, 22 de febrero de 2021

Otoño

Otoño es un mundo dentro de una novela.

<< En todo el país había júbilo y tristeza.

En todo el país, lo que había ocurrido se retorcía como un cable que la tormenta hubiese arrancado del tendido eléctrico y azotara el aire por encima de los árboles, los tejados, el tráfico.

En todo el país, la gente pensaba que era un error. En todo el país, la gente pensaba que era un acierto. En todo el país, la gente tenía la sensación de que había perdido. En todo el país la gente tenía la sensación de que había ganado. En todo el país, la gente tenía la sensación de haber actuado bien y de que los otros se habían equivocado. En todo el país, la gente buscaba en Google: ¿Qué es la UE?” En todo el país, la gente buscaba en Google: “Mudarse a Escocia”. En todo el país, la gente buscaba en Google: “Solicitar el pasaporte irlandés”. 

En todo el país, la gente se insultaba. En todo el país, la gente se sentía insegura. En todo el país, la gente se reía a carcajadas. En todo el país, la gente se sentía legitimada. En todo el país, la gente se sentía desconsolada y perpleja. En todo el país, la gente se sentía bien. En todo el país, la gente se sentía mal. En todo el país, la gente se sentía perseguida por la historia. En todo el país, la gente pensaba que la historia no tenía sentido. En todo el país, la gente tenía la sensación de que no contaba para nada. En todo el país, la gente había depositado en aquello sus esperanzas. En todo el país, la gente agitaba banderas bajo la lluvia. En todo el país, la gente pintaba esvásticas en los muros. En todo el país, la gente amenazaba a otra gente. En todo el país, la gente le decía a la gente que se fuera. En todo el país, los medios de comunicación deliraban. En todo el país, los políticos mentían. En todo el país, los políticos se derrumbaban. En todo el país los políticos se esfumaban. En todo el país, mandaban las redes sociales. En todo el país, las cosas se ponían desagradables. En todo el país, nadie hablaba de eso. En todo el país, nadie hablaba de otra cosa. En todo el país, se extendía la bilis racista. En todo el país, la gente decía que no era que no le gustasen los inmigrantes. En todo el país, la gente decía que era cuestión de recuperar el control. En todo el país, todo cambió de la noche a la mañana. En todo el país, los ricos y los pobres siguieron igual. En todo el país, la pequeña minoría habitual siguió forrándose a costa de la amplia mayoría habitual. En todo el país, dinero dinero dinero dinero. En todo el país, ningún dinero ningún dinero ningún dinero >>.

 

Esta es la historia de una desilusión. Como en el otoño añoramos los largos días en los que el verano nos aclaraba el pelo y nos calentaba la piel, también añoramos la vida que esperábamos tener y los caminos que hubiéramos querido recorrer.

Esta es la historia de una amistad. La curiosa amistad entre una niña y su anciano vecino. Entre sesudas conversaciones, lecturas, acertijos, películas, reflexiones sobre Arte y descubrimientos diversos, se va gestando una amistad única que perdurará en el tiempo y que les protegerá, en cierto modo, del mundo en el que les ha tocado vivir.

Esta es una historia de amor. Amor al Arte y a los artistas olvidados por el tiempo y por la gente; a los libros y a los autores: a Dickens, a Huxley, a Shakespeare, a Dylan, a Joyce… Del amor a los amigos, a la diversidad y a la diferencia, a pesar de que algunos pretendan presentarlos como una amenaza.

Y si aún no te he convencido, te diré que también es tierna, devastadora y divertida. Que la trama no es tan importante, aunque te conmoverá. Que es una historia de historias: de ideas que fluyen desde las páginas hasta el lector, que se convierte en cómplice y desea escuchar al menos una última vez un “Hola, ¿qué estás leyendo?” de labios de Daniel.

Hay que tener mucho oficio, además de creatividad y talento, para escribir una novela así. Y la señora Smith lo tiene. 

Y un aplauso enorme para Magdalena Palmer, la traductora, porque ha hilado finísimo y no lo tenía fácil.

 SLHLT

 

lunes, 15 de febrero de 2021

Manifiesto por la lectura

<< Somos una especie frágil, particularmente frágil: ni muy fuerte, ni demasiado rápida ni especialmente resistente al hambre, la sed, el calor o el frío. No estamos adaptados al vuelo o la vida bajo el agua. Nacemos completamente indefensos y nuestra infancia es más prolongada que la de ningún otro animal. Hasta un virus minúsculo nos pone en peligro. Sin embargo, la brisa de una cualidad asombrosa nos ha impulsado hacia un desarrollo inesperado, hacia un imprevisible progreso. Esa facultad es nuestra imaginación, que, aliada con el lenguaje, nos permite soñar lo inconcebible, colaborar y fortalecernos unas a otros. Somos la única especie que explica el mundo con historias, que las desea, las añora y las usa para sanar.

Nuestra auténtica fortaleza es creativa. Gracias a la imaginación, hemos inventado el mito de Ícaro y los aviones, el Nautilus y los submarinos, los viajes estelares de Luciano y el Apolo XI. Si los humanos no hubiéramos fabulado con tierras soñadas como El Dorado o con seres mitológicos como las sirenas, no habríamos podido explorar territorios desconocidos ni llegar a la luna, alumbrar la teoría de la relatividad, el automóvil o el ordenador. Lo imposible debe ser soñado primero, para algún día hacerlo realidad >>.

Este librito, solo pequeño en sus dimensiones, es consecuencia del encargo que, hace más o menos un año, la Federación de Gremios de Editores de España le hizo a Irene Vallejo para acompañar a la petición de un Pacto de Estado por la lectura. Y el resultado ha sido una auténtica joya.

Un manifiesto es un escrito donde se hace pública una doctrina, un programa, una idea o un propósito con ánimo de que su transmisión lleve a la reflexión, al cambio y por qué no, a la revolución. Y este manifiesto es, además de todo lo anterior, una declaración de amor a los libros y a la lectura en toda regla.

Irene Vallejo habla del libro como del objeto de su amor: de su labor como contenedor de historias y de conocimientos, de su facultad de desarrollar la empatía y aumentar la plasticidad del cerebro, de su valor como herramienta en el cambio social y de su capacidad de curar heridas y de ser nuestra tabla de salvación.

Este libro es un gran regalo para los amantes de la lectura y para los que no lo son. En los tiempos que vivimos, de inmediatez, estímulo constante, desinformación, polarización social, falta de análisis, nula autocrítica y culto a la mediocridad, la lectura es un arma poderosísima.

 << Somo seres entretejidos de relatos, bordados con hilos de voces, de historia, de filosofía y de ciencia, de leyes y leyendas. Por eso, la lectura seguirá cuidándonos si cuidamos de ella. No puede desaparecerlo que nos salva >>.

 

Mientras leía este libro vino a mi memoria una mujer que conocí hace muchos años en un banco. Yo había ido con mi madre y mis hermanos a firmar unos papeles y, mientras esperábamos a que nos atendieran, me senté al lado de una señora. No me acuerdo cómo empezó nuestra conversación, pero lo que sí recuerdo es que me contó que en su juventud tuvo que ir a trabajar a Francia. Como la gran mayoría de los que se iban, no tenía ni idea de francés. Pero ella, me decía orgullosa, era de las que sabía leer y rápidamente se aclaró con los nombres de las calles, lo que ponían los papeles y los letreros. Había tenido suerte.

No os lo podéis perder.

SLHLT

martes, 9 de febrero de 2021

Está mal, pero se puede empeorar

Muchos ya sabéis que me encanta el diseño gráfico y las ilustraciones y por eso, de vez en cuando, os traigo por aquí algún libro de viñetas. Hoy es el turno del de RenéMerino, un ilustrador y viñetista que sigo desde hace años.

Conocí su trabajo a través de las redes sociales: alguien compartió uno de sus microcuentos y desde entonces sigo sus viñetas y publicaciones. Por eso, cuando en septiembre sacó este libro, ambos sabíamos que se iba a venir a vivir conmigo.

Os aseguro que disfrutaréis de su trazo limpio, que me recuerda al de Quino, y su sentido del humor, a veces sutil, a veces mordaz, con una gran sonrisa en la boca.

 Aquí os dejo un aperitivo.

SLHLT



miércoles, 3 de febrero de 2021

Un amor cualquiera

<< No quiero que Joe aparezca y me encuentre de rodillas abrillantando el suelo de la cocina con un jersey viejo de algodón a modo de trapo, pero llega y así es como me encuentra.

-       ¡Mamá! ¿Qué estás haciendo? ¡Relájate! – dice.

      Me siento sobre los talones y le digo:

-       ¿Y tú qué haces despierto a las seis y media?

Aunque en realidad lo sé. Los dos lo sabemos. Atraviesa la cocina y se sirve su primera taza de café. Siempre se toma tres tazas seguidas, me he fijado este verano: café caliente con un montón de leche y azúcar. Luego se aleja de la cafetera y, para cuando se sienta a la mesa, la taza ya va por la mitad. Está sonriendo. Michael llega hoy. Michael, el gemelo idéntico de Joe, ha estado dos años dando clases de Matemáticas en un instituto de Benarés, en la India. Por eso estoy abrillantando el suelo, por eso ninguno de los dos puede relajarse >>.


Rachel, mientras espera la llegada de su hijo Michael, se da cuenta de que ya han pasado veinte años de su separación de Pat. Tenía una vida perfecta, una bonita casa y cinco hijos. Todo era como lo habían soñado. Pero se enamoró de un hombre del vecindario. Un escritor. Quiso ser sincera con Pat. Y ese fue el momento exacto en el que su vida se desmoronó: Pat la echó, vendió la casa y se llevó a los niños a Inglaterra sin decirle nada y en cuestión de días.

Reconstruirse fue complicado. Retomar la relación con los chicos también. Pensó que nunca los volvería a ver, pero tuvo algo a su favor: los niños se convierten en adolescentes y dan mucho trabajo. Cuando Pat no los aguantaba más, se los enviaba. Así los fue recuperando. Poco a poco. Sin reproches. Sin explicaciones. Sin palabras. Todos tenían un sitio en su nueva casa. Como si no hubiera pasado nada.

Con la vuelta de Joe y el reencuentro familiar, Rachel observa a sus hijos: la inseguridad de Joe, la permanente huida de Michael, el conformismo de Ellen… Cada uno se ha reconstruido como ha podido. Puede que sea por la culpa, el momento o el tiempo transcurrido, pero Rachel siente la necesidad de contarles, al fin, su versión de la historia.

Una revelación siempre tiene consecuencias… Y las fichas de dominó empiezan a caer. Imparables.

 << No obstante, cuando me siento en la cama y me quito las medias y masajeo mis pies de cincuenta y dos años, caigo en la cuenta de que yo también he hecho justo lo que menos quería hacer. Les he dado a mis hijos los dos regalos más crueles: la experiencia de una felicidad familiar perfecta y la absoluta certeza de que tarde o temprano se acaba >>.


Hace poco escuché algo sobre la paternidad que me hizo reflexionar y pensar en la familia, en general, y en este libro, en particular: “Los hijos, primero nos quieren, luego nos juzgan y finalmente, nos perdonan”.

Siempre me impresionan los escritores que son capaces de escribir como se respira: como si fuera fácil.

¡Qué historia más maravillosa nos cuenta Jane Smiley!

No os la perdáis.

SLHLT 

jueves, 28 de enero de 2021

Calibán

Cuando me puse a hacer balance de las lecturas del 2020, me di cuenta de que no había leído nada de poesía en todo el año y que era algo a lo que tenía que ponerle remedio. Por ello, y saltándome a la torera las reseñas de otros libros que leí con anterioridad, no quiero dejar pasar el mes de enero sin compartir con vosotros Calibán, el fantástico poemario de Natalia Menéndez: compañera de trabajo y poeta.

Soy una persona que sé un poco de casi nada y nada de casi todo. Y con la poesía y el vino me pasa lo mismo: no soy ninguna entendida y me faltan muchísimos conocimientos, pero sé distinguir cuándo algo me gusta y Calibán me ha encantado.

La de Natalia Menéndez es una poesía madurada en barrica, la de una mujer que se reconoce en la piel que habita y que se enorgullece de sus cicatrices; la de quien se identifica con el grito y la lucha de sus iguales; la de alguien que reconoce el trabajo y el esfuerzo de todas las que la precedieron sin habitaciones propias, y la de quien reivindica, con un nudo en las entrañas, la voz salvaje de Calibán, para gritar bien alto todo lo que no debe ser callado.

Aquí os dejo uno de mis poemas preferidos.

TRIBU

La tribu que me acoge

no acepta ya la servidumbre de ser costilla,

hueso derivado,

fragmento, fracción de un todo,

y reivindica su osamenta íntegra.

Exige su esqueleto propio, erguido,

completo y guerrero.

La piel valerosa, acaso delicada,

pero curtida en el silencio de mil batallas,

lleva siglos viviendo en una urna frágil.

En una celda despiadada.

En un nido de silencio.

En el vientre de la ballena.

En diversos escenarios, pero siempre

con destrozos y desgarros.

La revolución está en marcha

y penetra por un resquicio, voraz,

por una grieta de la esperanza.

La casta se aferra al humo

y se enfrenta a una perturbadora certeza:

algo ha estallado.

Haremos ruido y pasará a la Historia.

Porque la tribu no acepta ya la servidumbre del silencio.

  

Los pelos como escarpias.

Os va a encantar.

SLHLT

miércoles, 20 de enero de 2021

Un amor

Un amor es un libro incómodo.

Así es como me ha hecho sentir durante toda su lectura.

Incómoda como cuando tratas de justificar un acto censurable de alguien a quien quieres. Incómoda como cuando haces algo que no quieres hacer, aunque nadie te lo pida. Incómoda como cuando alguien cree que piensas como él y te callas dejando que lo crea. Incómoda como cuando haces algo que no deberías y que lamentarás más tarde. Incómoda como cuando tratas de agradar a alguien que te ignora. Incómoda como cuando te empeñas en querer a quien no te ama. Incómoda como cuando no ayudas a quien lo necesita. Incómoda como cuando te engañas a ti misma. Incómoda como cuando pierdes el control. Incómoda como cuando eres cobarde.

Nat deja su trabajo y su antigua vida. Rompe con todo y se muda a una casa destartalada en La Estaca, un pueblo perdido en medio de la nada y a la sombra de El Glauco. Allí encontrará un casero hostil, desagradable y autoritario, un perro que no se deja adiestrar y una serie de personas que en apariencia la acogen, pero entre los que la desconfianza pronto aflorará a la superficie.

Esta es una historia en la que parece que no pasa nada, pero nada permanece como estaba.

Lo que debería haber sido un nuevo comienzo en un lugar donde sentarse a trabajar sin horarios y donde poder cuidar un jardín y contemplar el ocaso del sol sobre el horizonte, se convierte en un punto y seguido, donde la claustrofobia y la incomunicación reptan despacio hacia un interior apuntalado y en ruinas. Tan frío, que confunde el calor con el amor.


Sara Mesa tiene un universo literario propio y sabe plasmar la soledad y las atmósferas claustrofóbicas como nadie. En este libro y con maestría, la autora crea una especie de purgatorio, en medio de la España vaciada, donde la protagonista ha de expiar sus pecados, tocar fondo y, quizás, aprender de ello.

Para muchos ha sido el libro del año 2020. Yo no diría tanto, pero me ha gustado mucho. Entre las muchas reseñas que he leído de esta novela, me quedo con la de mi antigua alumna, Marta Alonso, lectora voraz y gran persona. Este es el libro con el que estrenó su canal de Youtube: La BiblioKeka. A mí me encanta escuchar sus opiniones y desde aquí os animo a que os asoméis a conocerla: os va a encantar.

Y luego dicen que las ingenieras no leemos…

SLHLT

jueves, 14 de enero de 2021

Ellas hablan

Los hombres se han ido a la ciudad con el dinero de la fianza. Esto les dará el tiempo que necesitan para dialogar y tomar la mejor de las decisiones antes de que vuelvan: perdonarlos y seguir como si nada; quedarse y luchar para que las cosas cambien, arriesgándose a poner a sus hijas en peligro, a ser excomulgadas y expulsadas de la colonia; o irse de allí para siempre.

Solo hay un hombre en el granero. Es August Epp, el maestro de Molotschna. Y tiene una misión. Puede que esas mujeres sean analfabetas, pero no son tontas y saben lo importante que es registrar todo cuanto allí se hable y decida. Ellas no lo podrán leer, pero quizás sus hijas algún día sí lo hagan.

August es el narrador de esta historia y el que nos prestará sus ojos y oídos para ver y escuchar lo que allí acontezca en esos dos decisivos días de junio.


Una revolución está en marcha.

 

Durante años, muchas mujeres de la colonia Molotschna se despertaban doloridas y aturdidas sin entender qué les había pasado. Cuando osaban ponerlo en palabras, la respuesta de la comunidad apuntaba a una imaginación desbocada, una pesadilla, un mal sueño quizás. O, en el peor de los casos, que un ser, a veces divino, otras diabólico, las estaba castigando por sus pecados.

Una noche, una de ellas se mantuvo despierta para tratar de averiguar lo que pasaba y vio cómo uno de los hombres de la comunidad entraba a hurtadillas por la ventana con un trapo empapado en anestésico para caballos… No era el único. De su boca salieron ocho nombres más: sus vecinos, primos, tíos, hermanos…


Este es relato de la fuerza que tienen ocho mujeres sin voz, cuando toman la palabra y comparten sus miedos y deseos. Es un grito de esperanza de las que, sin saberlo, encuentran en sí mismas y de la mano de otras como ellas, la fuerza que necesitan para ser las únicas dueñas de su destino.

Con una estructura narrativa dinámica y original, esta historia, llena de empoderamiento y sororidad, te estremecerá, aún más, cuando la autora te explique en el prólogo, el hecho real que le sirvió como punto de partida para escribirla.

Maravillosa y cruda.

El corazón encogido y la piel, de gallina.

SLHLT

jueves, 7 de enero de 2021

Madrugada

Trinidad Ríos perdió a su madre cuando era muy niña, en una aldea en medio de la selva cuya existencia solo se sostenía por la minería y explotación ilegales de los recursos del subsuelo. Una mañana su madre no volvió a casa. El miedo hizo que Trinidad se acercase al prostibar donde trabajaba y allí la encontró en el suelo. Muerta.

Trinidad, casi como una heroína, huye para no heredar el destino de su madre. Por el camino encontrará gentes de todo tipo y condición, y tendrá que tomar decisiones que condicionarán su vida y determinarán la persona en la que se va a convertir.

Pero su infancia en la selva ha dejado más cicatrices de las que ella esperaba. El cuerpo humano no es capaz de eliminar los metales pesados y el mercurio que contaminaba las aguas ha ido envenenando sus riñones hasta destrozarlos. Necesita un trasplante. La compatibilidad y las posibilidades de éxito son mucho mayores cuando el donante comparte tu ADN. Y ella sabe que tiene un padre. Un día su madre le dijo su nombre. Pero él desconoce su existencia. La búsqueda comienza.


La sinopsis de la contraportada no hace justicia a lo que encontraréis entre sus páginas: la violencia, los vínculos familiares, la frustración, la represión, las relaciones de poder entre fuertes y débiles, la corrupción social y política, el amor mal entendido, el deseo mal gestionado, las consecuencias que nuestros actos tienen sobre los que nos rodean, la lucha por la supervivencia, la soledad, la música disco de los Bee Gees y un maravillosos baile final de doña Blanca, que para sí lo quisiera la mismísima Uma Thurman, son algunos de los hilos que trenzan esta novela.

Me han fascinado la historia, el estilo, los personajes, el lenguaje lleno de peruanismos y la capacidad del autor de transmitir emoción y de encontrar belleza en los lugares más oscuros.

Si no lo habéis leído, no sé a qué estáis esperando. 

A mí me encantó.

SLHLT

viernes, 1 de enero de 2021

Adiós, 2020

Hace un año estaba escribiendo una entrada similar a esta y nunca, ni en el más esperpéntico de mis augurios, habría imaginado que el año que estrenábamos iba a ser tan complicado.

El confinamiento y las pandemias mundiales solo tenían cabida, para mí, en los libros de historia, la literatura distópica, las novelas apocalípticas y las series de zombis. Los estados de alarma y los toques de queda traían a mi mente lecturas durísimas de nuestro pasado reciente y de las dictaduras militares argentina y chilena.

Por suerte, la realidad, aunque terrible, también trajo los aplausos a las ocho, la repostería casera, los vermuts virtuales, los maratones de series, la comunicación en la distancia con los que estaban lejos, y el aprender a convivir con los que estaban cerca, la responsabilidad colectiva y la profesionalidad de los que parecían invisibles, para que los demás siguiéramos viviendo casi como antes.

Unos no conseguíamos concentrarnos, abandonábamos un libro tras otro y tardamos semanas en volver a disfrutarlos y a permitir que actuaran de linimento para las contracturas del alma; pero otros, que hacía años que no leían, volvieron a encontrar alivio, entretenimiento, pasión, aventura y calor entre las páginas. Y hasta las visitas a este blog se dispararon en el mes de abril.

Me quedo con esto: con los libros y con el germen de lo que podríamos llegar a ser si quisiéramos...

Y con el pan casero, claro.


A este balance lector de 2020 le faltan unas cuantas reseñas que espero ir compartiendo con vosotros a lo largo del mes de enero, pero en algún momento hay que poner el punto y seguido. Por lo tanto, hasta el día de hoy, han sido 49 los libros que he querido compartir con vosotros, 32 de los cuales escritos por mujeres (#leoautoras). Narrativa, novela gráfica y ensayo. Este año no ha habido poesía y es algo que trataré de remediar en 2021.

Si algo he de agradecer a 2020 es que ha sido el año en el que descubrí autoras de enorme talento: Pilar Quintana, Maria José Ferrada, Olga Tokarczuk, Claire Fuller, Inès Cagnati, Elif Shafak, Dolores Reyes, Marina Perezagua y la maravillosa Irene Solá. Y suyas son las mejores lecturas del año:



De la lista de abandonos he indultado a muchos libros este año. Todos los que merecían más atención y tiempo por mi parte y aquellos con los me encontré en el lugar y el momento inadecuados, han sido puestos en libertad sin fianza a la espera de una nueva oportunidad.

Pero hay tres que por diversos motivos (aburrimiento, una malísima traducción que estropea la lectura o mucho bombo publicitario y luego ni chicha ni limoná) han sido abandonados para siempre, juzgados y condenados. Por sus portadas los reconoceréis:


Cuidaos mucho y leed siempre.

¡Feliz 2021!

SLHLT


viernes, 11 de diciembre de 2020

Protege a tus hijas

Morgan, la mediana de cinco hermanas, nos cuenta cómo solía ser su vida, en un pueblecito no muy lejos de Londres, antes de que todas ellas abandonaran el nido.

A lo largo de estas páginas descubriréis que los Harvey son una familia muy singular.

El padre, un célebre escritor de novelas policiacas, vive de forma sencilla con su familia, alejado de la fama y de las comodidades de Londres y solo tiene ojos para su mujer, sus libros y sus hijas.

Grace, la madre, es una mujer en apariencia débil, que está bastante delicada de salud y que necesita tranquilidad y reposo para mantener sus nervios a raya. Le encanta pintar y mantener unido al rebaño. Su familia se desvive por ella.

Las chicas Harvey son pura locura, pasión e ingenua diversión. No han seguido una educación reglada como cualquier chica de su edad, ni se espera de ellas que encuentren un trabajo ni que se casen. Han sido educadas en casa por diversas institutrices como si aún estuvieran en el siglo XIX. Pandora, la mayor, es la única que se ha casado y vive en Londres con su marido, lo cual le ha granjeado cierta antipatía por parte de su madre. Las demás (Thisbe, Morgan, Cressida y Teresa) se dedican a lo que les gusta: escribir y representar obras de teatro, la poesía, la música, la lectura, el cuidado del jardín… Y hacen turnos para encargarse de hacer la comida, adecentar la casa, o ir a la librería o a la iglesia del pueblo.

 

La atmósfera de este libro recuerda, sin duda alguna, a la de “Mujercitas” de Louisa May Alcott, pero con más sentido del humor, y con un trasfondo, un origen y unas consecuencias bastante menos bucólicas y bienintencionadas.

Me ha gustado mucho, pero os haría una recomendación antes que os pongáis con él: no leáis la sinopsis de la contraportada, pues crea unas expectativas que no son reales. Dejaos llevar por lo bien escrito y traducido que está y por el ambiente en el que os sumergirá, como si de una novela costumbrista se tratara. Os prometo que, así, la disfrutaréis de verdad.

SLHLT

viernes, 4 de diciembre de 2020

Polvo y sombra

Amanece en Aosta. El verano está llegando, pero aún no se sacude el frío del todo. El subjefe Rocco Schiavone y su perrita Loba se desperezan sin saber aún lo que les deparará este nuevo día… 

Un día cargado de sorpresas o, como las llama Schiavone: “tocadas de cojones”. 

Entre la más que probable repetición de curso de su vecino adolescente Gabriele, la actitud meliflua con la que lo aborda la periodista que lleva meses hostigándolo, la extraña actitud de la inspectora Rispoli, la aparición de una nueva responsable de la Científica, militante de la teoría de la conspiración, y que lo acaban dejando sin despacho para instalarlo en el cuarto de las escobas… Lo único que le faltaba a Rocco es tener que resolver un asesinato. Y a falta de uno: dos. 

El cadáver de una mujer transexual a la orilla del río Dora, y el hallazgo a los pocos días de un hombre degollado, con el número de teléfono del subjefe en el bolsillo, obligarán a Rocco a dedicarles toda su atención. Pero algo no cuadra. En ninguno de los dos casos. Además, su amigo Sebastiano lleva días desaparecido… Y el subjefe sabe de sobra lo que eso significa.


No puedo ni debo desvelar más, pero creo que es la mejor novela de la saga Schiavone hasta la fecha. Las cartas están sobre la mesa. Ya conocemos su pasado. Incluso él empieza a aceptarlo y a asumir que hay que continuar. Y que la vida en Aosta puede no estar tan mal.

El personaje ha crecido: tiene más madurez, más profundidad, más intensidad, más humanidad, más esquinas… Y más ganas de seguir.

<< Tú no lo sabes, cachorrita mía, pero hay un montón de animales que caen en letargo cuando llegan los hielos del invierno. Se acurrucan en un agujero bajo tierra, cierran los ojos y mueren durante unos cuantos meses. Cuando se ponen de nuevo al sol, renacen una vez más y vuelven a sonreír, a saltar, porque es una vida nueva, llena de colores y de olores. Nosotros no. Nosotros nunca nos dormimos en serio, y por eso envejecemos y la piel se arruga, y también la sangre. Todo se cansa, Loba, se consume, y no vuelve a ser como antes. Me miras, con la lengua fuera, y estamos solos tú y yo, una vez más, y eres tú la que tienes que darme ánimos, amiga mía, porque a mí ya no me quedan. Quédate aquí, pegadita a mí. Cierra los ojos. Duerme, Loba. Sueña con huesos y con prados donde correr. Incluso vuela. Yo te miro desde aquí y espero hasta aprender cómo se hace.

Te lo juro, en cuanto lo logre, te sigo. >>

SLHLT

lunes, 30 de noviembre de 2020

Cómo maté a mi padre

<< Me han disparado muchas veces, pero nunca me muero. Me despierto cada vez que la bala va a impactarme. Me pregunto qué pasará el día que no me despierte. Tal vez muera de verdad. Tal vez no. Las cosas no pueden saberse por adelantado. Yo, por ejemplo, no sabía que iban a matar a mi padre. Ningún niño cree que algo así pueda pasar. Pero pasa. Todavía me cuesta creer que apenas treinta y cinco gramos de acero y un gramo de pólvora hayan podido acabar con una familia. Doy fe de ello. Acabaron con la mía. >>

Cuando matan a su padre Sara tiene once años. Y una madre, los trillizos, una casa y una infancia feliz.

Este libro es su historia. La historia de sus vidas. De cómo cada uno de ellos trató de recomponer los cristales rotos de su alma para seguir adelante. Algunos no lo consiguieron. Otros siguen intentándolo.

 Ahora, muchos años después y con este libro como arma, es Sara la que decide matar a su padre. Para que viva en él y eliminar, de una vez por todas, su ausencia.

<< Te mato con palabras porque son la única arma que poseo. Te mato porque estoy cansada de intentar mantenerte vivo en mi cabeza. Te mato para que puedas vivir en este libro. Tu ausencia es como un hueco que nunca se llena, un hueco vacío que no quiero seguir mirando porque es algo que he hecho hasta cansarme. Es hora de mirar hacia otra parte. No pongas a prueba mi puntería, no permitas que este sea otro intento fallido, necesito que te mueras de nuevo. Y asegúrate de que esta vez sea para siempre. >>

 

Al leerlo, la emoción te recorre la espina dorsal y te anuda la garganta, pero no puedes dejar de pasar sus páginas. Y a pesar del dolor, es un libro tierno, conmovedor y, por momentos, hasta divertido.

¡Cuánta vida en tan pocas páginas!

SLHLT 

lunes, 23 de noviembre de 2020

La perra

 <<- Esta mañana la encontré ahí, patas arriba -dijo doña Elodia señalando un lugar en la playa donde se juntaba la basura que el mar traía o desenterraba: troncos, bolsas plásticas, botellas.

- ¿Envenenada?

- Yo creo.

- ¿Qué hicieron con ella? ¿La enterraron?

Doña Elodia dijo que sí con la cabeza:

- Mis nietos.

- ¿Arriba en el cementerio?

- No, aquí nomás en la playa.

Muchos perros del pueblo morían envenenados. Alguna gente decía que los mataban aposta, pero Damaris no podía creer que hubiera personas capaces de hacer algo así y pensaba que los perros se comían por error las carnadas con veneno que dejaban para las ratas o a las ratas que estando envenenadas eran fáciles de cazar.>>

Su hija se habría llamado Chirli.

Damaris siempre quiso tener hijos. Rogelio también. Durante años fue su punto de unión, su obsesión. Hasta que dejo de serlo: el bebé no llegó nunca y dejaron de esperarlo. Y de todo lo demás también.

Por eso, cuando doña Elodia encontró muerta a su perra, con seis cachorros recién nacidos que se morirían sin remedio, “nadie quiere a los perros tan chiquitos”, Damaris decidió quedarse con uno.

Una hembra.

La llamó Chirli.

Iba a criarla bien, no como hacía Rogelio con Danger, Mosco y Olivo. No le iba a dejar que la tocara. A él no le gustaban los perros. Incluso era cruel con ellos. Solo los tenía para que cuidaran de la propiedad y ladraran a todo aquello que se moviera en la selva.

Y así fue como Chirli pasó a ser el centro de la vida de Damaris y el objeto único de su amor.

 

Hay más Caribe que el de los cruceros. Hay más Colombia que Bogotá. Hay lugares abandonados a su suerte, por los gobiernos y hasta por el mismo Dios. En ellos la vida se abre paso entre la violencia, la perenne humedad, la pobreza absoluta y la selva. Y, a veces, la muerte parece ser la única salida.

En apenas un centenar de páginas, Pilar Quintana retrata, con una claridad desgarradora, la vida en uno de estos lugares donde el machismo, la injusticia social, la pobreza, la ausencia de acceso a la educación, la violencia, la culpa, la muerte de los sueños y la esperanza son los únicos compañeros de viaje.

Es un libro fantástico, aunque te deje el alma encogida.

SLHLT