jueves, 28 de enero de 2021

Calibán

Cuando me puse a hacer balance de las lecturas del 2020, me di cuenta de que no había leído nada de poesía en todo el año y que era algo a lo que tenía que ponerle remedio. Por ello, y saltándome a la torera las reseñas de otros libros que leí con anterioridad, no quiero dejar pasar el mes de enero sin compartir con vosotros Calibán, el fantástico poemario de Natalia Menéndez: compañera de trabajo y poeta.

Soy una persona que sé un poco de casi nada y nada de casi todo. Y con la poesía y el vino me pasa lo mismo: no soy ninguna entendida y me faltan muchísimos conocimientos, pero sé distinguir cuándo algo me gusta y Calibán me ha encantado.

La de Natalia Menéndez es una poesía madurada en barrica, la de una mujer que se reconoce en la piel que habita y que se enorgullece de sus cicatrices; la de quien se identifica con el grito y la lucha de sus iguales; la de alguien que reconoce el trabajo y el esfuerzo de todas las que la precedieron sin habitaciones propias, y la de quien reivindica, con un nudo en las entrañas, la voz salvaje de Calibán, para gritar bien alto todo lo que no debe ser callado.

Aquí os dejo uno de mis poemas preferidos.

TRIBU

La tribu que me acoge

no acepta ya la servidumbre de ser costilla,

hueso derivado,

fragmento, fracción de un todo,

y reivindica su osamenta íntegra.

Exige su esqueleto propio, erguido,

completo y guerrero.

La piel valerosa, acaso delicada,

pero curtida en el silencio de mil batallas,

lleva siglos viviendo en una urna frágil.

En una celda despiadada.

En un nido de silencio.

En el vientre de la ballena.

En diversos escenarios, pero siempre

con destrozos y desgarros.

La revolución está en marcha

y penetra por un resquicio, voraz,

por una grieta de la esperanza.

La casta se aferra al humo

y se enfrenta a una perturbadora certeza:

algo ha estallado.

Haremos ruido y pasará a la Historia.

Porque la tribu no acepta ya la servidumbre del silencio.

  

Los pelos como escarpias.

Os va a encantar.

SLHLT

miércoles, 20 de enero de 2021

Un amor

Un amor es un libro incómodo.

Así es como me ha hecho sentir durante toda su lectura.

Incómoda como cuando tratas de justificar un acto censurable de alguien a quien quieres. Incómoda como cuando haces algo que no quieres hacer, aunque nadie te lo pida. Incómoda como cuando alguien cree que piensas como él y te callas dejando que lo crea. Incómoda como cuando haces algo que no deberías y que lamentarás más tarde. Incómoda como cuando tratas de agradar a alguien que te ignora. Incómoda como cuando te empeñas en querer a quien no te ama. Incómoda como cuando no ayudas a quien lo necesita. Incómoda como cuando te engañas a ti misma. Incómoda como cuando pierdes el control. Incómoda como cuando eres cobarde.

Nat deja su trabajo y su antigua vida. Rompe con todo y se muda a una casa destartalada en La Estaca, un pueblo perdido en medio de la nada y a la sombra de El Glauco. Allí encontrará un casero hostil, desagradable y autoritario, un perro que no se deja adiestrar y una serie de personas que en apariencia la acogen, pero entre los que la desconfianza pronto aflorará a la superficie.

Esta es una historia en la que parece que no pasa nada, pero nada permanece como estaba.

Lo que debería haber sido un nuevo comienzo en un lugar donde sentarse a trabajar sin horarios y donde poder cuidar un jardín y contemplar el ocaso del sol sobre el horizonte, se convierte en un punto y seguido, donde la claustrofobia y la incomunicación reptan despacio hacia un interior apuntalado y en ruinas. Tan frío, que confunde el calor con el amor.


Sara Mesa tiene un universo literario propio y sabe plasmar la soledad y las atmósferas claustrofóbicas como nadie. En este libro y con maestría, la autora crea una especie de purgatorio, en medio de la España vaciada, donde la protagonista ha de expiar sus pecados, tocar fondo y, quizás, aprender de ello.

Para muchos ha sido el libro del año 2020. Yo no diría tanto, pero me ha gustado mucho. Entre las muchas reseñas que he leído de esta novela, me quedo con la de mi antigua alumna, Marta Alonso, lectora voraz y gran persona. Este es el libro con el que estrenó su canal de Youtube: La BiblioKeka. A mí me encanta escuchar sus opiniones y desde aquí os animo a que os asoméis a conocerla: os va a encantar.

Y luego dicen que las ingenieras no leemos…

SLHLT

jueves, 14 de enero de 2021

Ellas hablan

Los hombres se han ido a la ciudad con el dinero de la fianza. Esto les dará el tiempo que necesitan para dialogar y tomar la mejor de las decisiones antes de que vuelvan: perdonarlos y seguir como si nada; quedarse y luchar para que las cosas cambien, arriesgándose a poner a sus hijas en peligro, a ser excomulgadas y expulsadas de la colonia; o irse de allí para siempre.

Solo hay un hombre en el granero. Es August Epp, el maestro de Molotschna. Y tiene una misión. Puede que esas mujeres sean analfabetas, pero no son tontas y saben lo importante que es registrar todo cuanto allí se hable y decida. Ellas no lo podrán leer, pero quizás sus hijas algún día sí lo hagan.

August es el narrador de esta historia y el que nos prestará sus ojos y oídos para ver y escuchar lo que allí acontezca en esos dos decisivos días de junio.


Una revolución está en marcha.

 

Durante años, muchas mujeres de la colonia Molotschna se despertaban doloridas y aturdidas sin entender qué les había pasado. Cuando osaban ponerlo en palabras, la respuesta de la comunidad apuntaba a una imaginación desbocada, una pesadilla, un mal sueño quizás. O, en el peor de los casos, que un ser, a veces divino, otras diabólico, las estaba castigando por sus pecados.

Una noche, una de ellas se mantuvo despierta para tratar de averiguar lo que pasaba y vio cómo uno de los hombres de la comunidad entraba a hurtadillas por la ventana con un trapo empapado en anestésico para caballos… No era el único. De su boca salieron ocho nombres más: sus vecinos, primos, tíos, hermanos…


Este es relato de la fuerza que tienen ocho mujeres sin voz, cuando toman la palabra y comparten sus miedos y deseos. Es un grito de esperanza de las que, sin saberlo, encuentran en sí mismas y de la mano de otras como ellas, la fuerza que necesitan para ser las únicas dueñas de su destino.

Con una estructura narrativa dinámica y original, esta historia, llena de empoderamiento y sororidad, te estremecerá, aún más, cuando la autora te explique en el prólogo, el hecho real que le sirvió como punto de partida para escribirla.

Maravillosa y cruda.

El corazón encogido y la piel, de gallina.

SLHLT

jueves, 7 de enero de 2021

Madrugada

Trinidad Ríos perdió a su madre cuando era muy niña, en una aldea en medio de la selva cuya existencia solo se sostenía por la minería y explotación ilegales de los recursos del subsuelo. Una mañana su madre no volvió a casa. El miedo hizo que Trinidad se acercase al prostibar donde trabajaba y allí la encontró en el suelo. Muerta.

Trinidad, casi como una heroína, huye para no heredar el destino de su madre. Por el camino encontrará gentes de todo tipo y condición, y tendrá que tomar decisiones que condicionarán su vida y determinarán la persona en la que se va a convertir.

Pero su infancia en la selva ha dejado más cicatrices de las que ella esperaba. El cuerpo humano no es capaz de eliminar los metales pesados y el mercurio que contaminaba las aguas ha ido envenenando sus riñones hasta destrozarlos. Necesita un trasplante. La compatibilidad y las posibilidades de éxito son mucho mayores cuando el donante comparte tu ADN. Y ella sabe que tiene un padre. Un día su madre le dijo su nombre. Pero él desconoce su existencia. La búsqueda comienza.


La sinopsis de la contraportada no hace justicia a lo que encontraréis entre sus páginas: la violencia, los vínculos familiares, la frustración, la represión, las relaciones de poder entre fuertes y débiles, la corrupción social y política, el amor mal entendido, el deseo mal gestionado, las consecuencias que nuestros actos tienen sobre los que nos rodean, la lucha por la supervivencia, la soledad, la música disco de los Bee Gees y un maravillosos baile final de doña Blanca, que para sí lo quisiera la mismísima Uma Thurman, son algunos de los hilos que trenzan esta novela.

Me han fascinado la historia, el estilo, los personajes, el lenguaje lleno de peruanismos y la capacidad del autor de transmitir emoción y de encontrar belleza en los lugares más oscuros.

Si no lo habéis leído, no sé a qué estáis esperando. 

A mí me encantó.

SLHLT

viernes, 1 de enero de 2021

Adiós, 2020

Hace un año estaba escribiendo una entrada similar a esta y nunca, ni en el más esperpéntico de mis augurios, habría imaginado que el año que estrenábamos iba a ser tan complicado.

El confinamiento y las pandemias mundiales solo tenían cabida, para mí, en los libros de historia, la literatura distópica, las novelas apocalípticas y las series de zombis. Los estados de alarma y los toques de queda traían a mi mente lecturas durísimas de nuestro pasado reciente y de las dictaduras militares argentina y chilena.

Por suerte, la realidad, aunque terrible, también trajo los aplausos a las ocho, la repostería casera, los vermuts virtuales, los maratones de series, la comunicación en la distancia con los que estaban lejos, y el aprender a convivir con los que estaban cerca, la responsabilidad colectiva y la profesionalidad de los que parecían invisibles, para que los demás siguiéramos viviendo casi como antes.

Unos no conseguíamos concentrarnos, abandonábamos un libro tras otro y tardamos semanas en volver a disfrutarlos y a permitir que actuaran de linimento para las contracturas del alma; pero otros, que hacía años que no leían, volvieron a encontrar alivio, entretenimiento, pasión, aventura y calor entre las páginas. Y hasta las visitas a este blog se dispararon en el mes de abril.

Me quedo con esto: con los libros y con el germen de lo que podríamos llegar a ser si quisiéramos...

Y con el pan casero, claro.


A este balance lector de 2020 le faltan unas cuantas reseñas que espero ir compartiendo con vosotros a lo largo del mes de enero, pero en algún momento hay que poner el punto y seguido. Por lo tanto, hasta el día de hoy, han sido 49 los libros que he querido compartir con vosotros, 32 de los cuales escritos por mujeres (#leoautoras). Narrativa, novela gráfica y ensayo. Este año no ha habido poesía y es algo que trataré de remediar en 2021.

Si algo he de agradecer a 2020 es que ha sido el año en el que descubrí autoras de enorme talento: Pilar Quintana, Maria José Ferrada, Olga Tokarczuk, Claire Fuller, Inès Cagnati, Elif Shafak, Dolores Reyes, Marina Perezagua y la maravillosa Irene Solá. Y suyas son las mejores lecturas del año:



De la lista de abandonos he indultado a muchos libros este año. Todos los que merecían más atención y tiempo por mi parte y aquellos con los me encontré en el lugar y el momento inadecuados, han sido puestos en libertad sin fianza a la espera de una nueva oportunidad.

Pero hay tres que por diversos motivos (aburrimiento, una malísima traducción que estropea la lectura o mucho bombo publicitario y luego ni chicha ni limoná) han sido abandonados para siempre, juzgados y condenados. Por sus portadas los reconoceréis:


Cuidaos mucho y leed siempre.

¡Feliz 2021!

SLHLT


viernes, 11 de diciembre de 2020

Protege a tus hijas

Morgan, la mediana de cinco hermanas, nos cuenta cómo solía ser su vida, en un pueblecito no muy lejos de Londres, antes de que todas ellas abandonaran el nido.

A lo largo de estas páginas descubriréis que los Harvey son una familia muy singular.

El padre, un célebre escritor de novelas policiacas, vive de forma sencilla con su familia, alejado de la fama y de las comodidades de Londres y solo tiene ojos para su mujer, sus libros y sus hijas.

Grace, la madre, es una mujer en apariencia débil, que está bastante delicada de salud y que necesita tranquilidad y reposo para mantener sus nervios a raya. Le encanta pintar y mantener unido al rebaño. Su familia se desvive por ella.

Las chicas Harvey son pura locura, pasión e ingenua diversión. No han seguido una educación reglada como cualquier chica de su edad, ni se espera de ellas que encuentren un trabajo ni que se casen. Han sido educadas en casa por diversas institutrices como si aún estuvieran en el siglo XIX. Pandora, la mayor, es la única que se ha casado y vive en Londres con su marido, lo cual le ha granjeado cierta antipatía por parte de su madre. Las demás (Thisbe, Morgan, Cressida y Teresa) se dedican a lo que les gusta: escribir y representar obras de teatro, la poesía, la música, la lectura, el cuidado del jardín… Y hacen turnos para encargarse de hacer la comida, adecentar la casa, o ir a la librería o a la iglesia del pueblo.

 

La atmósfera de este libro recuerda, sin duda alguna, a la de “Mujercitas” de Louisa May Alcott, pero con más sentido del humor, y con un trasfondo, un origen y unas consecuencias bastante menos bucólicas y bienintencionadas.

Me ha gustado mucho, pero os haría una recomendación antes que os pongáis con él: no leáis la sinopsis de la contraportada, pues crea unas expectativas que no son reales. Dejaos llevar por lo bien escrito y traducido que está y por el ambiente en el que os sumergirá, como si de una novela costumbrista se tratara. Os prometo que, así, la disfrutaréis de verdad.

SLHLT

viernes, 4 de diciembre de 2020

Polvo y sombra

Amanece en Aosta. El verano está llegando, pero aún no se sacude el frío del todo. El subjefe Rocco Schiavone y su perrita Loba se desperezan sin saber aún lo que les deparará este nuevo día… 

Un día cargado de sorpresas o, como las llama Schiavone: “tocadas de cojones”. 

Entre la más que probable repetición de curso de su vecino adolescente Gabriele, la actitud meliflua con la que lo aborda la periodista que lleva meses hostigándolo, la extraña actitud de la inspectora Rispoli, la aparición de una nueva responsable de la Científica, militante de la teoría de la conspiración, y que lo acaban dejando sin despacho para instalarlo en el cuarto de las escobas… Lo único que le faltaba a Rocco es tener que resolver un asesinato. Y a falta de uno: dos. 

El cadáver de una mujer transexual a la orilla del río Dora, y el hallazgo a los pocos días de un hombre degollado, con el número de teléfono del subjefe en el bolsillo, obligarán a Rocco a dedicarles toda su atención. Pero algo no cuadra. En ninguno de los dos casos. Además, su amigo Sebastiano lleva días desaparecido… Y el subjefe sabe de sobra lo que eso significa.


No puedo ni debo desvelar más, pero creo que es la mejor novela de la saga Schiavone hasta la fecha. Las cartas están sobre la mesa. Ya conocemos su pasado. Incluso él empieza a aceptarlo y a asumir que hay que continuar. Y que la vida en Aosta puede no estar tan mal.

El personaje ha crecido: tiene más madurez, más profundidad, más intensidad, más humanidad, más esquinas… Y más ganas de seguir.

<< Tú no lo sabes, cachorrita mía, pero hay un montón de animales que caen en letargo cuando llegan los hielos del invierno. Se acurrucan en un agujero bajo tierra, cierran los ojos y mueren durante unos cuantos meses. Cuando se ponen de nuevo al sol, renacen una vez más y vuelven a sonreír, a saltar, porque es una vida nueva, llena de colores y de olores. Nosotros no. Nosotros nunca nos dormimos en serio, y por eso envejecemos y la piel se arruga, y también la sangre. Todo se cansa, Loba, se consume, y no vuelve a ser como antes. Me miras, con la lengua fuera, y estamos solos tú y yo, una vez más, y eres tú la que tienes que darme ánimos, amiga mía, porque a mí ya no me quedan. Quédate aquí, pegadita a mí. Cierra los ojos. Duerme, Loba. Sueña con huesos y con prados donde correr. Incluso vuela. Yo te miro desde aquí y espero hasta aprender cómo se hace.

Te lo juro, en cuanto lo logre, te sigo. >>

SLHLT

lunes, 30 de noviembre de 2020

Cómo maté a mi padre

<< Me han disparado muchas veces, pero nunca me muero. Me despierto cada vez que la bala va a impactarme. Me pregunto qué pasará el día que no me despierte. Tal vez muera de verdad. Tal vez no. Las cosas no pueden saberse por adelantado. Yo, por ejemplo, no sabía que iban a matar a mi padre. Ningún niño cree que algo así pueda pasar. Pero pasa. Todavía me cuesta creer que apenas treinta y cinco gramos de acero y un gramo de pólvora hayan podido acabar con una familia. Doy fe de ello. Acabaron con la mía. >>

Cuando matan a su padre Sara tiene once años. Y una madre, los trillizos, una casa y una infancia feliz.

Este libro es su historia. La historia de sus vidas. De cómo cada uno de ellos trató de recomponer los cristales rotos de su alma para seguir adelante. Algunos no lo consiguieron. Otros siguen intentándolo.

 Ahora, muchos años después y con este libro como arma, es Sara la que decide matar a su padre. Para que viva en él y eliminar, de una vez por todas, su ausencia.

<< Te mato con palabras porque son la única arma que poseo. Te mato porque estoy cansada de intentar mantenerte vivo en mi cabeza. Te mato para que puedas vivir en este libro. Tu ausencia es como un hueco que nunca se llena, un hueco vacío que no quiero seguir mirando porque es algo que he hecho hasta cansarme. Es hora de mirar hacia otra parte. No pongas a prueba mi puntería, no permitas que este sea otro intento fallido, necesito que te mueras de nuevo. Y asegúrate de que esta vez sea para siempre. >>

 

Al leerlo, la emoción te recorre la espina dorsal y te anuda la garganta, pero no puedes dejar de pasar sus páginas. Y a pesar del dolor, es un libro tierno, conmovedor y, por momentos, hasta divertido.

¡Cuánta vida en tan pocas páginas!

SLHLT 

lunes, 23 de noviembre de 2020

La perra

 <<- Esta mañana la encontré ahí, patas arriba -dijo doña Elodia señalando un lugar en la playa donde se juntaba la basura que el mar traía o desenterraba: troncos, bolsas plásticas, botellas.

- ¿Envenenada?

- Yo creo.

- ¿Qué hicieron con ella? ¿La enterraron?

Doña Elodia dijo que sí con la cabeza:

- Mis nietos.

- ¿Arriba en el cementerio?

- No, aquí nomás en la playa.

Muchos perros del pueblo morían envenenados. Alguna gente decía que los mataban aposta, pero Damaris no podía creer que hubiera personas capaces de hacer algo así y pensaba que los perros se comían por error las carnadas con veneno que dejaban para las ratas o a las ratas que estando envenenadas eran fáciles de cazar.>>

Su hija se habría llamado Chirli.

Damaris siempre quiso tener hijos. Rogelio también. Durante años fue su punto de unión, su obsesión. Hasta que dejo de serlo: el bebé no llegó nunca y dejaron de esperarlo. Y de todo lo demás también.

Por eso, cuando doña Elodia encontró muerta a su perra, con seis cachorros recién nacidos que se morirían sin remedio, “nadie quiere a los perros tan chiquitos”, Damaris decidió quedarse con uno.

Una hembra.

La llamó Chirli.

Iba a criarla bien, no como hacía Rogelio con Danger, Mosco y Olivo. No le iba a dejar que la tocara. A él no le gustaban los perros. Incluso era cruel con ellos. Solo los tenía para que cuidaran de la propiedad y ladraran a todo aquello que se moviera en la selva.

Y así fue como Chirli pasó a ser el centro de la vida de Damaris y el objeto único de su amor.

 

Hay más Caribe que el de los cruceros. Hay más Colombia que Bogotá. Hay lugares abandonados a su suerte, por los gobiernos y hasta por el mismo Dios. En ellos la vida se abre paso entre la violencia, la perenne humedad, la pobreza absoluta y la selva. Y, a veces, la muerte parece ser la única salida.

En apenas un centenar de páginas, Pilar Quintana retrata, con una claridad desgarradora, la vida en uno de estos lugares donde el machismo, la injusticia social, la pobreza, la ausencia de acceso a la educación, la violencia, la culpa, la muerte de los sueños y la esperanza son los únicos compañeros de viaje.

Es un libro fantástico, aunque te deje el alma encogida.

SLHLT

miércoles, 21 de octubre de 2020

Rewind

En un momento estás disfrutando de una fiesta y al momento siguiente se te ha caído el edificio encima.

En un momento te sientes inmortal y al momento siguiente todos tus amigos están muertos o agonizando.

En un momento sois jóvenes, con talento, la alegría del barrio… Y al momento siguiente dejáis de existir.

Un segundo. Ese es el tiempo para que todo lo que has conocido desaparezca. De un plumazo. Como una exhalación.

Un segundo: el tiempo que tardas en cerrar los ojos, en encender un interruptor, en apretar el botón del ascensor, en rascarte la barba, en mirar si tienes mensajes nuevos en el teléfono móvil.

Un segundo, quizás menos, es el tiempo que se tarda en arruinar una vida, 6 vidas, muchas vidas.

Un segundo que separa la vida de la muerte.

Un segundo. Eso es todo.


Anouk, Didier, Ilka, Emma, Luca y Paul. Un grupo de estudiantes Erasmus en Lyon da una fiesta en su piso. Como cada viernes. Pero esa noche será la última: una explosión en su edificio acabará con todo.

Solo Paul sobrevive.

Antes vivir era fácil. Como respirar. Pero, ¿cómo se aprende a seguir viviendo después de algo así? Después de estar casi muerto. Paul, “el chico que sobrevivió”, nos cuenta en primera persona quién fue y en quién se está convirtiendo.

Al resto los conoceremos a través de las vidas y los recuerdos de otros: sus madres, el padre de Emma, la quiosquera, la hermana de Luca, la médica que les atendió en urgencias… Cada uno nos ofrecerá una visión de los muchachos, de la tragedia y de cómo cambió sus vidas.

 

Este libro ha sido una de los grandes éxitos del confinamiento y del verano. Y por eso mismo he tardado tanto en leerlo: cuando mucha gente habla maravillas de un libro me da miedo que a mí no me guste y acabar con la sensación de que no lo he entendido bien o de que debo ser bastante rarita porque no me gustan las cosas que a la mayoría de la gente le encantan.

Pero no ha sido así. Me ha emocionado. Me ha gustado muchísimo. Me ha encantado cómo trata la pérdida, el luto y la capacidad, o no, de sobreponerse a un suceso dramático: sin meter el dedo en la llaga, sin excesivo sentimentalismo, sin contarlo todo y dejando que el lector complete lo que falta, tomándose su tiempo.

Si sois de los pocos que aún no lo habéis leído, no dudéis más.

Muy recomendable.

SLHLT

miércoles, 14 de octubre de 2020

El árbol de las cerezas

Setenta metros.

Sesenta metros.

Cincuenta metros.

Cuarenta metros.

Treinta metros…

Fundido a negro.

Mafalda tiene nueve años y se está quedando ciega.

Le han diagnosticado la enfermedad de Stargardt y sus ojos se irán sumiendo poco a poco en la oscuridad. Todos los días cuenta los pasos que tiene que caminar desde que ve el cerezo que hay en el patio de colegio hasta que consigue llegar a él… Y son cada vez menos.

Pero no penséis que Mafalda es una niña triste que no comprende lo que le pasa. ¡Nada más lejos de la realidad! Es vital, valiente y desborda imaginación: le encantan los libros, ir al cole y dar vueltas en la silla de su amiga Estella, la conserje del colegio, Ottimo Turcaret, su gato, jugar al futbol, su amigo Filippo y el cerezo del cole, donde cree que habita el espíritu de su abuela.

Mafalda, a su manera, intenta prepararse para cuando llegue la oscuridad: apunta en su cuaderno todas las cosas que no quiere olvidar y también sus grandes secretos: con la ayuda de Estella está aprendiendo a trepar al cerezo… Y tiene un plan por si todo se tuerce.

 Dejad que Mafalda os robe el corazón. No os arrepentiréis.

SLHLT

martes, 6 de octubre de 2020

Loba negra

El cadáver de una mujer aparece en el río Manzanares. Allí, junto a un montón de novatos con miedo de mojarse los pies y ensuciarse las manos, se encuentra el inspector Jon Gutiérrez. Pero esta vez sin Antonia Scott.

Hace tiempo que está “fuera de servicio”. Mentor le ha consentido ocupar esa mente prodigiosa suya en seguir buscando a Sara Gallardo… Pero no hay manera de localizarla. Es como si se la hubiera tragado la tierra.

La tregua termina de forma inesperada y, una llamada imposible de eludir, hace que Jon y Antonia se dirijan a Málaga sin demora. Algo que se parece mucho a un ajuste de cuentas al estilo de la mafia rusa ha tenido lugar hace escasamente unas horas: Yuri Voronin ha sido asesinado y su mujer, Lola Moreno, ha desaparecido. 

Su misión es encontrarla lo antes posible. Viva. Y trasladarla a Madrid.


Así comienza Loba negra, la segunda entrega de esta trilogía tan entretenida como adictiva. No puedo desvelar más. Solamente os diré que las cosas raramente son lo que parecen…

 Al igual que Reina roja, esta historia es trepidante y ágil. El sentido del humor tan singular que emana de sus páginas le confiere un carácter único, al igual que sus dos protagonistas, que en esta entrega podréis conocer mejor y caer rendidos a sus pies, si es que no lo habéis hecho ya.

Me ha gustado incluso más que la primera parte y, aunque la podéis leer de forma independiente, yo os recomiendo que empecéis por Reina roja.

SLHLT

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Canto yo y la montaña baila

Canto yo y la montaña baila es uno de los libros más bellos que he leído en mucho tiempo.

A veces pensamos que somos dueños de nuestras historias, pero no es del todo cierto pues esas historias son consecuencia de otras y parirán a la que están por venir. Transcurren en escenarios que nunca volverán a ser iguales, que se inician, varían y cambian para transformarse en algo que no fueron y que tampoco volverán a ser, aunque se les parezcan. Y lo que acontezca en nuestras historias repercutirá en otras, quizás invisibles para quien no sabe o no quiere mirar, tan importantes como la nuestra.

Esta es una novela coral con 18 narradores distintos cada uno con su voz propia. En distintos lugares. En distintos momentos. Y todos ellos cuentan su parte: lo que han visto, lo que han sentido, lo que han olido, lo que han amado, lo que han temido, lo que han deseado y con lo que se han conformado, contribuyendo con ello a completar la visión de conjunto.

En esta historia hablan los corzos, los osos y los perros; hablan las nubes, los vivos y los muertos; hablan las brujas y las mujeres de agua; hablan las setas, la frontera y la montaña.

Hablan todos.

Y a través de sus voces descubrimos que la muerte es parte de la vida y que los muertos entretejen sus caminos con los vivos.

También descubrimos a Domènec, a Sió, y a Hilari, a Mia, a Jaume y a Oriol, a Neus y a Cristina… Cuyas vidas están conectadas por esa montaña.


En algún sitio he leído que esta novela es como si el espíritu de El bosque animado se hubiera trasladado al Pirineo catalán, y no podría estar más de acuerdo.

Bellísimo.

SLHLT

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Sobre los huesos de los muertos

Janina Duszejko vive en una zona aislada del suroeste de Polonia. En invierno solo quedan allí tres vecinos que apenas se relacionan entre sí: Piegrande, Pandedios y ella. Esos no son sus verdaderos nombres, claro. Son los nombres con los que los ha rebautizado.

Ella solía construir puentes por medio mundo. Pero sus continuos achaques le dejaron claro que no podría hacerlo eternamente. Por ello, al jubilarse, dejó su apartamento de la ciudad y se mudó a una cabaña en la montaña. Allí pasa las horas entre sus cartas astrales, las clases de inglés a los niños en la escuela local, el cuidado de las cabañas de los veraneantes, los paseos por el bosque y la traducción al polaco de los poemas de William Blake.

Una noche Pandedios llama a su puerta. Es un buen hombre, pero de pocas palabras. Piegrande, su vecino, ha muerto. Tienen que ir hasta allí y luego avisar a la policía. Lo que podría parecer un desafortunado accidente, al atragantarse con un hueso de corzo, se convertirá en algo más cuando comiencen a aparecer muertos otros miembros destacados de la comunidad.

La policía cree que se trata de ajustes de cuentas y que existe una trama oculta de corrupción en la región. Pero Janina tiene otra teoría: todos ellos eran cazadores y son los animales los que están llevando a cabo su venganza. 

Si ya la tenían por una vieja loca, poner en palabras sus sospechas no le ayudará a que cambien de opinión al respecto, pero… ¿y si estuviera en lo cierto?


Narrado en primera persona por una de las protagonistas más singulares que me he encontrado jamás, esta historia rara y oscura, con tintes de thriller y pinceladas filosóficas, obliga al lector a abrir los ojos ante el abuso sistemático y despiadado que el ser humano lleva a cabo en la naturaleza.

Es lo primero que leo de la premio nobel Olga Tokarczuk y me ha fascinado su forma de escribir.

¡No sé a qué esperáis para descubrirla!

SLHLT

miércoles, 2 de septiembre de 2020

La sexta trampa

Si eres de los pocos que aún no ha leído El cuarto mono ni La quinta víctima, es el momento de abandonar esta reseña.

La entrega final de la saga comienza en el punto exacto donde acabó la anterior: El FBI encuentra a Sam Porter en el Hotel Guyon de Chicago rodeado de diarios y de un montón de fotos en las que se le ve con Bishop a distintas edades; la mujer que sacó de la cárcel yace muerta de un disparo en la cabeza en las escaleras, y Anson y su madre han conseguido huir del lugar.

Claire y Kloz se encuentran enfermos y aislados en el hospital,l infectados con lo que parece ser el virus del SARS, que Upchurch inoculó a sus últimas víctimas; mientras que Poole y Nash tratan de poner orden en todo ello y eliminar el ruido generado por el asesino, para distinguir lo real de lo que no lo es.

Con Porter bajo custodia y retenido en las oficinas de la Metropolitana, Bishop decide entregarse. Mientras tanto, no paran de aparecer nuevas víctimas de forma casi simultánea en distintos lugares. Ya no hay duda, sea quien sea el Cuarto Mono, tiene un cómplice o varios…


El final de esta trilogía está más que a la altura de sus dos entregas anteriores. Un thriller en estado puro que no da tregua al lector, haciéndole dudar de todo lo que creía cierto hasta el momento. Los hechos se desencadenan de forma frenética y no puedes evitar aguantar la respiración mientras pasas las páginas.

Me ha encantado el broche final de la saga. Hacía mucho que no me quedaba hasta bien entrada la madrugada para terminar un libro.

Os lo recomiendo, si os gustan las emociones fuertes. Eso sí, leedlos en orden y no dejéis que os cuenten nada.

SLHLT